
17. Londres (UK) � Calnon (F)
No hay cosa m�s bonita que ver despertar a un gigante de su letargo. Cuando la megal�polis de catorce millones de habitantes, casi tres Madrid juntos, comienza a desperezarse, �ste es el aspecto:

Aprovechando la soltura que nos daba haber estado unos d�as alojados por all� en el a�o 2000, recorrimos en plan panor�mico el sector de la City en obras (al fondo, San Pablo, el segundo templo de la Cristiandad)

con la Torre Swiss Re (Vulgo Pepinillo) entonces ya a punto de caramelo.

Finalmente, dimos unas vueltas por la Torre y por su puente

para acabar saliendo de la ciudad (el tr�fico estaba espes�ndose) por los distritos de Kensington, Westminster y el Sur.

Hecha la salida por las M25 y M23, nos zampamos un op�paro desayuno ingl�s en el �rea de servicio de Crawley, donde tambi�n lavamos algo de ropa para no acumular demasiada sucia.
Y, de repente, all� apareci� Brighton, la playa de Londres.
Como llov�a, nos acomodamos a sestear un rato, que falta nos hac�a, en este pintoresco barrio costero, con vocaci�n de Pantone, que bien podr�a estar en el Boca bonaerense.


Tambi�n visitamos por dentro el Royal Pavillon, que parece salir de Las Mil y Una Noches,

en una de cuyas secciones ten�an una exposici�n temporal sobre mobiliario bastante interesante.

Pasamos una divertida jornada por esta ciudad de veraneo, a pesar de lo plomizo del cielo, y acabamos haciendo una peque�a excursi�n para ver los acantilados blancos que se extienden desde Dover hasta el cabo de Beachy Head, a esas horas en bajamar, donde la farera no nos dej� acercarnos demasiado a sus dominios.

La compa��a de ferries Transmanche ten�a un ofert�n de �sos en los que el billete de ida y vuelta era m�s barato que la ida sencilla en tarifa general. As� es que, por 75 libras esterlinas (unos 98 �), nos expendieron el pasaje turismo+2 personas con destino a Dieppe (F) que utilizamos horas despu�s

cuando hubimos cenado en el McAuto de Newhaven, localidad donde se encuentra el puerto.
Al desembarcar antes del alba, un poli franc�s mulatito, al ver que �ramos espa�oles, nos suelta un rollo que no entendimos sobre el tenista Juan Carlos Ferrero que �nos enteramos despu�s por la prensa� acababa de ganar la prueba de individual masculino del torneo de ese a�o en Roland Garros.
Alejados de la zona portuaria, conduciendo por la derecha, ya en la autov�a N27 que lleva a Rouen, nos acostamos en el �rea de descanso de Calnon.
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