
16. Oxford (UK) � Londres (UK)
No nos pareci� tan encantadora como Cambridge, pero Oxford es un sitio con clase. Bueno... y con clases. Much�simas. Hay muchos estudiantes y los servicios que se asocian a ellos. El que m�s nos interesaba en ese momento era una lavander�a de monedas. As� es que, despu�s de ver el centro en bici,



y comprobar la afici�n por el remo y las regatas,

volvemos a por la ropa al coche y la dejamos perfecta en un local de un barrio bastante animado que estaba, suponemos que no por casualidad, frente a un Kentucky Fried Chicken donde estuvimos malcomiendo mientras la colada progresaba.
Gracias a ser suscriptor de la revista de la Direcci�n General de Tr�fico que entonces se llamaba Tr�fico y que ahora se distribuye bajo el ep�grafe Seguridad Vial, nos enteramos de que muy cerca de all�, en la peque�a ciudad de Swindon estaba construido desde el a�o 1972 un experimento viario que se ha dado en denominar La Glorieta M�gica,
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que est� debidamente se�alizada como tal.


Vamos a ver: se trata de una glorieta normal situada en una intersecci�n de cinco grandes v�as, varias de ellas de dos calzadas. Hasta aqu�, todo normal.
Lo gracioso de ella es que, de modo previo a entrar, hay tantas subglorietas peque�as como accesos. En este caso, cinco.
Para rizar el rizo, las rotondas peque�as, como estamos en el Reino Unido, se hacen en sentido horario, como todas las dem�s por esos lares. Pero la central, mira t� por d�nde, se hace como en la mayor�a del resto de Europa, en sentido antihorario. Y para acabar de fastidiar el invento, en la central hay que ceder el paso en cada tramo en lugar de llevar la preferencia si se est� girando. O sea, esto:

La cosa tiene un par de ventajas:
1. Que no hay que usar la rotonda central si simplemente se desea cambiar de sentido en una avenida de dos calzadas, como para ir de A a B.

2. Que tampoco hay que usarla si se pretende salir por la avenida situada inmediatamente a la derecha de por la que entramos. Como si vamos de A a D.

Lo complejo viene cuando queremos salir por la situada inmediatamente a la izquierda, porque entonces entran en concurso nada menos que tres glorietas seguidas y en giros alternos, como cuando vamos de A a C.

Entonces nosotros, como somos as� de atrevidos, le echamos valor y decidimos que de all� no nos �bamos sin probarlas todas a la vez. Y, dicho y hecho, hicimos exactamente este recorrido despu�s de tomar aire y tocar un trocito de madera...

�Uf! Fue un mareo que ni las curvas para bajar a Sa Calobra, en Mallorca...
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En un brazo de esa rotonda hay un aparcamiento de clientes de la cadena Little Chef y en otro una gasolinera de Texaco. En el primer lugar cambiamos toda la ropa de cama del coche que ven�a reci�n limpita de la secadora de la lavander�a y en el segundo repostamos una vez m�s para poder alcanzar el siguiente objetivo: Windsor, en la periferia de Londres.
All� aparcamos junto a la peque�a estaci�n

y vimos el castillo m�s conocido de la familia real inglesa, ya reconstruido tras el incendio que lo asol� parcialmente en 1992. Un pueblo muy agradable de pasear.

Alguna equivocaci�n m�s al incorporarnos a la autopista M4, una larga circunvalaci�n de Londres (la M25) para entrar a la ciudad por el norte... y ya est�bamos dentro...
Como s�lo se vive una vez, pues nos liamos tanto a disfrutar de la noche brit�nica, que se nos pas� lo de dormir: Un fallo tonto. As� es que empalmamos con el d�a, unos minutos antes de que comenzara la hora exacta a la que para entrar al centro hay que pagar el nuevo peaje.

Una vez rebasada la se�al, ya no hay nada que temer.
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