|
26
Es celeb�rrima esta peque�a estaci�n balnearia, adem�s de por el Casino y las pistas, por la piscina cuadrada altomedieval, llamada de los Leprosos por sus propiedades curativas (Bassin des Ladres), que queda a 20 m de la carretera, desde donde puede verse siempre a gente, sobre todo esquiadores, con los pies metidos, especialmente en invierno, en las aguas sulfurosas medicinales que surgen a 77�C, las m�s c�lidas de la cordillera.
Pues all� que los metimos nosotros tambi�n. No somos los de la foto.


La pe�a no es masoca. Por eso, aunque la surgencia del manantial, por la esquina Suroeste, sale como para cocer macarrones, el p�blico se sienta por la parte opuesta del grader�o. Y da un gustito�
Como and�bamos mal de tiempo y ya conoc�amos los caballos salvajes del puerto del Pas de la Casa, entramos en Andorra por el nada econ�mico t�nel d�Envalira, echamos gasolina en Soldeu y lavamos el coche en Encamp. Finalmente nos resguardamos en la parte para veh�culos grandes del parking municipal del hipermoderno balneario de Caldea,

en Escaldes-Engordany, la segunda ciudad del principado.
Mientras la gente, sobre todo parejitas muy j�venes (ahora est� de moda ir de balnearios) se solazan en los jacuzzi colgantes y cada hora en punto comienza un espect�culo de luces y m�sica (momento que recoge la foto desde el restaurante acristalado),

uno puede degustar en el laureado Aquarius (una estrella) cosas como la Pera en texturas o una de las cartas de aguas m�s pioneras, cuando en Espa�a eso era ciencia-ficci�n.
En la aduana espa�ola nos toc� discutir con un n�mero de la Guardia Civil con poca empat�a:
�No puede Vd registrar el veh�culo porque es autocaravana-vivienda.
�Entonces todos los comandos terroristas y narcotraficantes se comprar�an autocaravanas.
�Pues si no lo hacen no ser� porque no puedan�
Al final, como llev�bamos por ah� escondida una cosa que no nos interesaba que viera, le abrimos el port�n y se qued� m�s tranquilo.
Dejada atr�s La Seu d�Urgell, en el mirador que hay en las grandes pendientes de Guardiola del Bergued�, con una luna preciosa, regulamos por primera vez la posici�n de la cama mediante la correcci�n de la suspensi�n neum�tica y nos quedamos fritos.
|