
7. Colonna di Grillo (I) � Roma (I)
Amanece el d�a de San Valent�n y dos cappuccini en la trattoria nos activan. Para mayor abundamiento, tienen unos ba�os grandes y limpios donde nos hacemos la toilette completamente. Y de tir�n hacia la ciudad eterna, parando apenas a comer en una de las �reas de descanso de la autopista A1.
Cuando entramos en el GRA (Grande Raccordo Annulare, algo as� como la M40, que all� es la A90) ya atardec�a.
Entrando por el norte de la ciudad, nos detuvimos unos minutos a ver las famosas instalaciones del Foro Italico, algo as� como lo que queda de los edificios que se construyeron desde los a�os treinta del siglo XX y que sirvieron en parte para la olimp�ada de Roma de 1960. Nos asomamos, por ejemplo, frente al puente Duca d'Aosta sobre el T�ber, a la grandiosa piscina cubierta donde una mitad se estaba usando para un partido de waterpolo y la otra para nataci�n libre:

Muy cerca de all� est� el sitio escogido para aparcar: el Albergue de Juventud. Las razones: primero porque no est� muy lejos del centro en bici; segundo porque hay mucha vigilancia (hay una instalaci�n del Ministerio de Justicia enfrente, en el antiguo Scherma, y tienen c�maras por todas partes); tercero porque pasa bastante gente mochilera etc y nunca est� apartado; y cuarto porque siempre hay sitio libre.

Coordenadas Google maps de este lugar
Pues eso: all� dejamos al 21 con toda tranquilidad. Entramos a ver c�mo eran las duchas del Albergue por si en otro momento nos apetec�a usarlas. No nos dijeron nada. All� hay gente de todo el mundo entrando y saliendo. Es como una torre de Babel.
Pusimos lo m�s imprescindible en el macuto y a pedalear hacia la plaza del Popolo primero y a la plaza de Espa�a despu�s.
Zigzagueamos las ruedas entre tiendas para gente fina,

casta�er�as ambulantes,

y hasta con la mism�sima Guardia Civil. S�, s�: hab�is o�do bien, no nos los quitamos de encima ni en Italia ;D. Aqu� en la mism�sima plaza de Espa�a

mezclado entre la gente, como un turista m�s, vemos de repente a un t�o con uniforme de guardia segundo como paseando... � en Roma !
� Mira: �eso no es un guardia civil?
� S�... parece.
� �En Roma? �De uniforme?
Ni corto ni perezoso me decido. No me dan ninguna verg�enza estas cosas...
� Oiga, perdone, �es Vd guardia civil?
� S�.
� Y... �est� Vd de turismo con el uniforme?
� No: es que estamos de servicio, esperando una visita.
Como no salgo de mi asombro... una visita, de servicio... y al t�o se le ven enrollao, lo sigo bombardeando a preguntas. Y ya todo se aclara:
� Es que �sa� se�ala con el dedo �es la Embajada de Espa�a ante la Santa Sede.

� Ah, claro... �por eso se llama Piazza di Spagna!
De cotilleo en cotilleo, pasamos por la puerta del hotel D'Inghliterra donde el Conde Lecquio y la Mar Flores le pusieron los cuernos al empresario Fernando Fern�ndez Tapias, fotos que luego aparecieron publicadas tres a�os despues, en 1999, en la revista Intervi�.

Lo siguiente fue un poco de diversi�n nocturna a pesar del fr�o por la zona de Stazione Termini, y luego las bicis rodaron por la presidencia de la Rep�blica en plaza del Quirinal.

en cuanto arreglamos un agujero en la m�a con ese milagro de reparapinchazos en spray que venden por unos 3 � en los Decathlon y tiendas de recambios ciclistas. Solemos llevar uno por si acaso siempre.

De esa colina bajamos a la Fontana di Trevi, siempre, aunque sea tarde, abarrotada de gente,

y despu�s a la c�pula de hormig�n m�s antigua de la arquitectura de todos los tiempos que a�n est� en pie: el Pante�n.

Muy cerca, junto al templo de Adriano de plaza di Pietra, esta bonita tienda de juguetes artesanales de madera

nos aproxima a la plaza Navona. El hambre aprieta. As� es que, tras comprobar en la fuente de los cuatro r�os

que cuando la esculpi� Bernini todav�a no se conoc�a en d�nde nac�a el Nilo y que, por tanto, est� representado con los ojos vendados,

nos metemos en una de esas pizzer�as peque��simas, a pie de calle (en via T. Millina) donde humeaban ricas porciones cuyo sabor nunca olvidaremos.
El d�a se va acabando. Por nuestros labios siguen desfilando cr�pes y helados, y por nuestros ojos las alcantarillas que todav�a conservan las cuatro siglas de la Roma del siglo I, SPQR (El Senado y el Pueblo Romano),

el castillo del Santo �ngel, baluarte ya vaticano,

y desde luego, la plaza de San Pedro, que duerme a esa hora. Los curas siempre se han acostado prontito. Por ella pasamos despu�s de volver al coche a subir las bicis.

Unas panor�micas por el Anfiteatro Flavio

y un buen paseo todo lo largo que es el circo m�ximo, para medir con nuestros pasos todo lo que recorr�an las cu�drigas, acabaron con nuestras fuerzas.
En Roma tuve una sensaci�n muy especial. A ver c�mo lo explico: cuando durante muchos a�os has estado estudiando al detalle, barrio por barrio, edificio por edificio, c�mo era la capital de Occidente, su historia, sus transformaciones, sus ampliaciones y tragedias... al llegar all� y pisar ese suelo, te sientes como en un d�j� v�, como si ya supieras lo que va a aparecer a la vuelta de cada esquina.
T� ya lo sabes. Aunque jam�s hayas estado. Todo te sorprende, pero no te sorprende igual. Todo lo miras con ojos cr�ticos: esto parece m�s peque�o, esto estaba as� antes y luego le hicieron lo otro... Y cuando te marchas, parece como si hubieses vivido toda la vida all�. Es lo que tiene ser fil�logo cl�sico en Roma.
Encontramos muy cerca de los jardines de las Termas de Caracalla este rinc�n furgoperfecto de noche y all� nos acostamos.
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