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Cumplida la limpieza personal y, en esta ocasi�n, el fumigado completo del coche, nos acercamos mucho m�s al centro, junto al canal. Desde all� exploramos muy c�modamente la universidad,

la catedral

y la oficina de Correos para mandar unas postales a los nuestros desde esta ciudad tan similar a la vieja Salamanca estudiantil.
Y por delante una largu�sima etapa

bordeando por el norte el inmenso Lago V�nern (casi la superficie de toda la provincia de Alicante). En ese recorrido nos dio tiempo a todo: Comer en un �rea con vistas a este mar interior; tomarnos el postre en otra con Mc Donalds (ya sab�is, esos helados baratitos�); cenar en otra donde vimos un lap�n loco, o sea, un se�or tipo vagabundo de los que hablan solos, y con rasgos faciales de ser de Laponia; repostar y comprar m�s mapas ya a las puertas de Oslo�
Un poco de placeres por la capital que se pronuncia y escribe igual en casi todos los idiomas, y a las cinco de la ma�ana, por supuesto completamente de d�a, a dormir tras darle una visita panor�mica en coche.
Una tranquila �rea de descanso de la E16, la carretera de Bergen, nos sirvi� para dormir.