
12. Rimini (I) � Padua (I)
Unos simp�ticos, o quiz� desvergonzados, ni�os que dec�an ser tanto rumanos como espa�oles :o , nos entretuvieron entre el desayuno y el aseo en el �rea de la autopista. Luego, la cercan�a del lugar, nos anim� a adentrarnos por la carretera estatal S9, que discurre por encima y al lado de la antigua calzada romana conocida como Via Aemilia, hasta la localidad de Imola.
Nosotros no entendemos mucho de F�rmula 1, ni somos aficionados, pero nos acercamos por curiosidad hasta el circuito Enzo e Dino Ferrari donde, por lo que parec�a, se estaban desarrollando algunos entrenamientos. All�, en la famosa curva de Tamburello, perdi� la vida en 1994 el piloto Ayrton Senna un d�a despu�s de que en otra, la Villeneuve, lo hiciera tambi�n Roland Ratzenberger.
Nos pareci� verdaderamente ensordecedor desde la valla de la recta de salida cada paso de monoplazas, alguno de los cuales pudimos captar:

�stos y otros accidentes y los problemas de asfalto e instalaciones determinaron que desde 1997 este circuito ya no se incluya en el calendario de competiciones.
Despu�s de hacernos clientes de una lavander�a (Bolonia est� llena de estudiantes) en via Murri y comer muy cerca de all�, en la pizzer�a El Molino, donde el �nico camarero-propietario, un simp�tico gordito, se mov�a con asombrosa precisi�n haciendo su trabajo, como siguiendo una rutina establecida, impecable, met�dica, pausada pero eficaz... no s�... era para verlo..., pues despu�s de eso, nos aparcamos junto a uno de los hospitales y nos sumergimos en una ciudad gemela de Salamanca, aunque un poco mayor: manejable, bonita, con mucho ambiente, del que disfrutamos a tope, y llena de lugares interesantes como las famosas Torres Inclinadas, que el turismo de masas desconoce un poco.

En el McDonald's de su base malcenamos y con las bicis fuimos de punta a punta...

desde la plaza de Neptuno donde se muestran las fotos de los partisanos ca�dos durante la II Guerra Mundial

hasta esos escaparates donde ya se puede uno asomar al dise�o italiano, marchamo del norte industrial y refinado.

A las diez y veinticinco de la ma�ana del 2 de agosto de 1980 el reloj de la estaci�n de ferrocarril se qued� parado por una tremenda onda expansiva. Hoy ese mismo reloj est� all� para recordarle al mundo que dejar una maleta abandonada llena de trinitrotolueno en la sala de espera no es el camino para resolver ning�n problema pol�tico.


La pared rota de la estaci�n sigue siendo la misma, el suelo sigue siendo el mismo. Uno de esos 85 nombres (hubo tambi�n 200 heridos) es el de una amiga de mi hermano mayor que, casualmente, se encontraba de paso ese d�a en ese lugar. Nunca volver�an a verse.
Con un silencio respetuoso salimos de aquel lugar.
Visitamos tambi�n la feria de muestras y finalmente el edificio central de la Universidad decana de Occidente. La m�s antigua (1088). Luego vendr�an primero la Sorbona de Par�s, los Estudios de Palencia que originaron la de Salamanca y la de Oxford.

Camino de Padua, en un �rea de la A13 dotada de WC, nos acostamos.
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