
19. Pas de Oullier (F) � St Aun�s (F)
Desayuno en la tranquiliad del gran pinar asomado sobre el golfo de Le�n y un breve desplazamiento a la segunda ciudad de Francia, Marsella. Ciudad canalla y peligrosa donde las haya, portuaria, llena de paro y desigualdades, ca�tica, sucia, pero con una luz indescriptible, cien por cien Mediterr�neo, vida, comida, juventud, clima templado, acogedora de mil procedencias. Es la Barcelona de Francia, si no comparamos sus urbanismos.

Porque el de Marsella es impactante, adocenado, suburbial, feo. En un barrio mediano de la parte alta (av Mar�chal Foch) aparcamos y pusimos todas las medidas de seguridad posibles al coche.

Suavemente, casi sin dar pedales, fuimos entrando por la Canebi�re hasta un centro que nos ofreci� muchas cosas agradables. Aunque la primera fue un susto al chocar por alcance un turismo con otro justo a nuestro lado.
Despu�s de comer por all� y ver la catedral neorrom�nica,


en un animado caf� descubrimos que la camarera jovencita era de Valencia. Y nos aconsej� muy bien lo que tomar.
Lo �ltimo que tomamos al acabar de ver la ciudad fue un poco de gasolina (m�s econ�mica que en la autopista) y por la siempre abarrotada A9, a pesar del tercer carril, alcanzamos casi las puertas de Montpellier a la altura del �rea de descanso de St Aun�s, donde nos acostamos con demasiado ruido.
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