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Hecho un desayuno-comida r�pido en otro �rea de descanso, ya muy cerca de Oslo, entramos en la capital viendo un poco todo lo que nos hab�amos dejado al pasar hac�a dos d�as: el Palacio Real donde vive la Mette-Marit,

la Catedral,

o una cosa que os resultar� muy familiar a todos los canarios: una calle dedicada al multimillonario industrial naviero noruego propietario de la l�nea de ferries interinsular Fred Olsen.
En Bella Italia, una pizzer�a desenfadada y muy frecuentada por gente de nuestra edad, nos atendi� un chico chileno con el que agradecimos comunicarnos en la lengua de Cervantes, aunque con esa facilidad que tienen en el Cono Sur para no encontrar la medida justa del discurso, nos solt� �sin ped�rsela� una perorata antiglobalizaci�n, muy cierta pero muy dilatada�
No en vano estaban muy recientes �de un par de semanas antes� las 500 detenciones que practic� en G�teborg la polic�a sueca el 15 de junio de 2001 contra los 20000 manifestantes que protestaban a prop�sito de la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible entre la Uni�n Europea y los Estados Unidos de Am�rica. Recordar�is el triste final del Mc Donalds de la ciudad�
En otro �rea m�s de descanso, muy cerca ya de Gotemburgo, que es como la llamamos en castellano, nos entr� el sue�o y dejamos la batalla por unas horas.