
8. Roma (I) � Valmontone (I)
El ir y venir de gente, los gritos de consignas, las banderas con el arco iris ondeando... fue lo primero que vimos mientras nos ase�bamos en nuestro discreto rinc�n.

No se trataba de ninguna manifestaci�n del gay pride sino, casualmente, la primera gran manifestaci�n europea en contra de la anunciada invasi�n de Irak que un mes despu�s (el 20 de marzo) protagoniz� una coalici�n internacional en la que Italia y Espa�a tambi�n metieron baza.
A ella nos sumamos, en un ambiente festivo, a lomos de las bicis. En el Foro Romano, verdadero centro hist�rico de la Urbe por antonomasia, como suele suceder a diario, cientos de gatitos son alimentados por ancianas quiz� con carencias afectivas y oportunos turistas hartos de las mortadelas de sus bocatas de hotel.

Junto a la inquietante silueta del templo de los hermanos Castor y Pollux,

encontramos no sin esfuerzo el ombligo del imperio:

o sea, el punto central de Roma desde el cual empezaba la numeraci�n de todas las calzadas radiales que part�an hacia las lejanas provincias. Algo as� como el kil�metro cero de la Puerta del Sol de Madrid,

donde comienza la de las espa�olas.
Por la avenida de los Foros Imperiales empezamos a serpentear el centro: el Vittoriano, Il Ges�, m�s pizzas a salto de mata... y una r�pida subida a la c�pula de San Pedro, desde donde puede verse la bas�lica con otra �ptica

y la ciudad en panor�mica.

Pero hay que pagar el precio de subir escaleras con el cuerpo torcido...

y largas colas para el ascensor y los curiosos controles de seguridad de una inquietante instituci�n salpicada en medio mundo con esc�ndalos por tocamientos y violaciones a ni�os que, sin embargo, no tolera que la gente ense�e los hombros ni las rodillas en sus locales.

En el suelo de la bas�lica, unas incrustaciones met�licas comparan las longitudes de los templos m�s grades de la cristiandad con la de San Pedro, y queda demostrado que ellos la tienen m�s larga ;D. Os paso la de Sevilla, por ejemplo, que con 132 metros se queda la tercera frente a los 186 del Vaticano.


M�s atrac�n de piedras por los templos de Vesta, la Fortuna Viril, los arcos de Jano y de los Argentarii, cuna del prestamismo bancario... y un reponer fuerzas visitando de nuevo la despensa donde ten�amos aparcado el coche: Todo en orden por all�.
Nos volvimos a alejar hacia otras zonas para ver San Pietro in Montorio y conocer la macroestaci�n ferroviaria Termini. Por los lugares divertidos de ese barrio aprovechamos muy bien el tiempo antes de surcar los jardines de Villa Borghese, el pulm�n verde de la ciudad, a cuyas puertas vimos en directo un accidente de autom�vil.
Luego un poco de glamour recorriendo la felliniana Via V�neto y su verdadera dolce vita nos devolvi� de nuevo hasta la plaza Numa Pompilio donde ten�amos el campo-base.
Para salir de Roma elegimos el antiguo recorrido de dos calzadas de renombre: la Via Latina primero, donde visitamos en el n�mero 22 la Curia Generalizia Marianisti, y la Via Appia despu�s, donde nos dimos el gustazo de conducir un autom�vil del siglo XX por un empedrado hecho 2315 a�os antes !.

Estaba prohibido, pero fue un pecado venial. Nadie nos vio gozar de este peque�o placer para los que sabemos que la summa crusta de la calzada es capaz de aguantar eso y mucho m�s.
De hecho, durante unas obras sucedidas en Salamanca en el puente Enrique Estevan, se desvi� todo el tr�fico de gran tonelaje � por el puente romano ! y no pas� nada.
Tras ver los famosos mausoleos que jalonan la Via Appia, la autopista A1 nos acerc� hasta Valmontone. All� nos salimos a la carretera paralela SS6 y encontramos un agradable llano debajo del viaducto del ferrocarril, cerca de unos chal�s aislados.
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