15

Tras asearnos en el �rea de descanso, como ya le hab�amos cogido el punto a la lavander�a el d�a de la ida, aprovechamos para repasar la ropa grande (toallas, s�banas�) y los encantadores dulces que se ofrec�an por los escaparates.
Ya en Hamburgo, adonde conseguimos llegar despu�s de hacernos la comida en un soleado merendero de la autopista, nos distendimos por las calles del centro. Cuando hace poco que has estado en una ciudad, como nos pas� aqu�, parece que has ido un mont�n de veces, las cosas te suenan, casi como si fueras de all� de toda la vida. Recuerdas d�nde dan buen y mal caf�, d�nde las tartas son m�s ricas, qu� barrios no te convienen�
Hasta bien entrada la madrugada nos afanamos en aprovechar que la vida son dos d�as. Volvimos en bici a la calle donde hab�amos estacionado, muy cerca de la explanada donde actuaba esa noche el c�lebre Cirque du Soleil, que gasta un espectacular montaje, como ya sabr�is.
Camino de la capital del pa�s, cenamos en un aparcamiento de la autopista, vimos el pavoroso incendio de un cami�n en la calzada contraria (ya asistido por los servicios de emergencia), y nos acostamos cerca de Berl�n.