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Las ideas que conceptualizamos verdaderas en nuestra conciencia merecen un repaso continuo, fundamentalmente aquellas que no han sido sometidas a una revisión. La conciencia tiende a neutralizar todo aquello que pueda inquietarla e incluso engañando la razón. Un hombre hecho bajo doctrinas, fijará de por vida lo que le han metido en la cabeza. No aceptará otras ideas que puedan contrariarlo aunque estas provengan de una demostración científica o de un pensamiento bien razonado. Un estudiante de psicología compenetrado en la teoría freudiana como única posibilidad de entender la psicología y luego desarrollarla como profesional durante mucho tiempo, no se interesará investigar al conductismo o la neurología o la Gestalt que nieguen tal o cual significado de lo que ha aprendido y aplicado. Y en la posibilidad de aceptar otros argumentos, lo hará a costas de una fuerte angustia. En la época que Einstein presentó su tesis sobre la relatividad en la física, la sociedad científica la desestimó ridiculizándola por completo. Le ocurrió a Darwin, no solamente por el impacto social negativo, sino por el impacto en su vida personal pues su conciencia enfrentó sus experiencias con sus creencias religiosas causándole graves traumas significativos. Una lucha interior nos hace soportar hasta el último suspiro nuestros conceptos frente a la verdad de otros, que nos inducen a despreciarlos sin siquiera investigarlos. Surge así la intolerancia ideológica y religiosa y, aunque con menor ímpetu, también la profesional y científica. Cuando las incidencias invaden nuestro reducto social con mayor representación, mana mayor intransigencia. Y en este estado de obsesión es factible desembocar en una animadversión fóbica. No le temáis a las ideas, dejadlas escurrir sean cuales fueren. No temáis a los dioses ajenos, son tan preciados como tus dioses, temed a los hombres. Franco, Videla, Pinochet junto con Hitler fueron inductores del exterminio y la persecución de personas por sus ideas religiosas aleccionados unos por un catolicismo radical sin empacho de la participación clerical y el otro por un nacionalismo proveniente de igual tinte religioso. Hoy comienza a prosperar otro frente fautor. No es un frente contra los judíos, ni los protestantes, ni los confusionistas, ni los budistas, ni siquiera los comunistas. China comunista parece arraigarse muy bien a la moneda conceptual de occidente, tanto o mejor que algunos países de esta parte del globo menos prósperos. Hasta las viejas víctimas se convierten en victimarios y ni siquiera como venganza a su viejo enemigo. Y hemos de ver que los blancos de tiro al blanco, son los que se desechan pero el arma es la misma. El occidente se está impregnando con velocidad asombrosa hacia un frente bien definido, la intolerancia hacia el Islam y recíprocamente el Islam con igual predicamento sea cual fuese el verbo pacífico e indulgente que de uno u otro lado algunos líderes proclaman a sus fieles. No todo cambia por azar, ni siquiera por mejor comprensión social. Lo “diabólico” parece residir en “lo que el otro tiene” más de “lo que el otro padece o adolece”. En la segunda guerra mundial se desarrolla un arma psicológica, tan poderosa y perversa como cualquier arma biológica, la quinta columna. La acción psicológica se convierte en columna vertebral del sometimiento de las masas sociales no importa el ámbito donde se desarrolle, y prospera de manera contundente tanto en las concentraciones menos instruidas como en capas intelectuales específicas provenientes de la política, la religión y estamentos de la economía. Las enfermedades psíquicas sociales acuciadas con lo religioso, la falta de una verdadera educación, los obstáculos para el conocimiento llevan al sujeto hasta despreciarse a si mismo y no es tan difícil por esta vía convertir humanos en títeres o robots. Hasta los productos del mercado vienen inyectados con hormonas propagandísticas y de acción psicológica que están sacudiendo la naturaleza humana. Los canales de gestión no son solamente los medios de comunicación, aunque sin dudas, son los que han comenzado a producir la trama psicológica adecuada a intereses sociales burgueses y que se destaca hoy día sin demasiados miramientos por la torpeza con que se disfrazan, inadvertidos, es cierto, por la masa inerte y subyugada, que es realidad la que convierte aquella alimentación en una retroalimentación individuo por individuo. Es así como los niños entran al mercado del consumo, no sólo el mercado lúdico sino el mercado ideológico y religioso por instigación publicitaria y por propia inducción paterna. Esta contaminación con origen en la acción psicológica dirigida ha impregnado las instituciones educativas, hasta el arte, la justicia y los principios. El mercado se ha encargado de perfeccionar la quinta columna hasta límites insospechados modificando actitudes, estados de ánimo y conductas de la gente. Pero el mercado por si mismo, es puramente comercial y se centra sobre el consumo de cosas. Algunos productos alimenticios se presentan como verdaderas pócimas que curan el reuma, disminuyen el colesterol, la ansiedad, etc… al punto tal que parecen medicamentos para exhibirlos en farmacias más que en góndola de supermercados. En cuanto a los objetos utilitarios, las marcas tienen el dominio total, no siempre por calidad, sino por penetración constante en los medios, fundamentalmente con fuerte impacto emocional en los niños que luego inquietan severamente con su angustia a sus padres para que adquieran o compren, mientras los pedagogos trazan teorías de aprendizaje y sensibilidad. Pero es con el andamio religioso, ideológico y el poder de los Estados donde la quinta columna es más perversa, con la manipulación subliminal en lo político, lo económico, lo cultural, lo étnico o religioso. Los centros de poder del los países dominantes ya no sólo utilizan los medios de comunicación o el cine como se utilizó después de la gran guerra para el psicomensaje, sino además usan las organizaciones humanísticas, estructuras para la preservación de fauna y flora, instituciones de medio ambiente y personas de gran prestigio para enviar mensajes subliminales o relacionados con valores establecidos a fin de establecer conceptos aditivos a sus pretensiones e intereses escondidos en lemas no controvertidos como los derechos humanos, el cuidado del medio ambiente o la preservación de las especies. El mensaje subliminal está diseñado para el inconsciente que evita que los límites normales de la percepción no puedan captarlo. Aunque muchos investigadores llegaron a la conclusión de que los mensajes subliminales no producen un efecto duradero en el comportamiento. Sin dudas, la reiteración constante forma una inclinación perdurable que contribuye al remordimiento o la culpabilidad por incumplimiento. Demócrito luego Platón registró esta acción sobre la percepción subliminal. Pero fue Aristóteles que en “Parva Naturalia” hace las primeras ingerencias de aquellos estímulos con relación a los sueños. "Si los impulsos que tienen lugar durante el día no son demasiado fuertes y poderosos pasan inadvertidos debido a impulsos altamente despiertos. Pero mientras dormimos tiene lugar lo contrario, entonces los pequeños impulsos parecen grandes. Esto aclara lo que pasa en el sueño. Cuando sólo hay ecos débiles en sus oídos los hombres creen que se trata de algo relampagueante y extraordinario". Montaigne también se refirió al fenómeno, pero fue Freud el que indicó el camino para los investigadores de la psicología moderna. El doctor O. Poetzle realizó los primeros descubrimientos científicos sobre la percepción subliminal y formuló una Ley y la conclusión de que “Un individuo realiza los actos que se le han indicado o programado que haga sin ningún conocimiento de por qué está haciendo dichas cosas” por efecto del reflejo inducido. Vance Packard en el libro "Las formas ocultas de la propaganda" publicó las experiencias del aparato creado por un publicitario estadounidense, James Vicary, el taquistoscopio, un instrumento que servía, según el inventor, para proyectar mensajes invisibles sólo captados por el subconsciente. : "¿Tienes hambre?, come palomitas. ¿Tienes sed?, bebe coca-cola". Las autoridades estadounidenses durante la Guerra Fría con la Unión Soviética, prohibieron mediante una ley el uso de publicidad subliminal, no obstante la CIA ya venía estudiando la experiencia para usarla contra el enemigo. El último de los análisis científicos de esta teoría fue el meta análisis de C. Trappery en 1996 sobre la teoría y experiencia de Vicary que moderó los resultados de este con un no comportamiento compulsivo. Los investigadores Johan C. Karremansa, Wolfgang Stroebeb y Jasper Claus, del Departamento de Psicología Social de la Radboud University Nijmegen y del Departamento de Psicología Social y Organizacional de la Universidad de Utrecht, llegaron a la conclusión que el experimento de Vicary está ampliamente desacreditado. Pero, sin embargo, no invalida la hipótesis de la efectividad de los mensajes subliminales. Es más, no hay oposición entre los científicos sobre que “si las condiciones son las correctas los mensajes subliminales funcionan”. La penetración cultural actúa además con esquemas, actitudes, imágenes y buena apariencia de intereses que se adosan estratégicamente a conceptos valorados socialmente e imponen una visión generalizada del Bien, incluyendo subrepticiamente las astucias, aun cuando estas astucias provengan de cuestiones contrarias o dirigidas para dominar. La manipulación de los medios de comunicación occidentales, y la cinematografía prosperaron y prosperan efectivamente en esta argucia donde se incluyen símbolos de patriotismo e íconos religiosos dibujando personajes de humildad, honestidad, valor y principios para esconder la mano de los intereses espurios que persiguen. De allí que la bandera de Estados Unidos, tenga para muchos en occidente, el significado de democracia y libertad mientras un misil no perfore sus fronteras. Es escandaloso el uso de imágenes de niños africanos desahuciados por el hambre y las necesidades, utilizadas por las grandes organizaciones religiosas o no gubernamentales, para perforar los sentimientos profundos de la gente a fin de arrancarle un gesto de solidaridad, que en general, no tiene otro fin que llenar las arcas particulares (como lo sucedido en Haití y Somalia). Las argucias psicológicas puestas de manifiesto inventadas en laboratorio, tienen la complicidad científica sin dudas, tanto en la acción psicológica como la tiene la economía y el desconche social. Aisladamente algunos investigadores denuncian la vergonzosa experiencia pero institucionalmente las Universidades en el campo psicológico, sociológico y económico no parecen molestarse por las heridas sociales, todo lo contrario, se manifiestan cuasi convertidas en escenarios económico-comerciales, comprometidas con mayor investigación para la manipulación humana. En estas cuestiones, ni gobierno, ni Iglesia, ni las casas de altos estudios (la ciencia) aportan ayuda alguna contra el arma psicológica perversa y dominante que acucian a las sociedades. Y es muy simple saber los motivos, unos y otros, en mayor o menor medida, utilizan las mismas “balas”. Joseph Goebbels, a cargo del "Ministerio del Reich para la educación del pueblo y la propaganda", creado en 1933 fundamentó: - “Propaganda es un medio para un fin. Su propósito es llevar a la gente a una comprensión que les permitirá, voluntaria y sin resistencia interna, dedicarse ellos mismos a las tareas y objetivos de una dirección superior.” y “La propaganda es por lo tanto, una función necesaria del estado moderno. Sin ella es simplemente imposible, en este siglo de las masas, aspirar a grandes objetivos. (La propaganda) Se sitúa al comienzo de la actividad política práctica en cada aspecto de la vida pública. Es un prerrequisito importante y necesario”. Y durante el régimen nazi la acción psicológica del gobierno con el pueblo alemán marcó el odio hacia los judíos, controló la totalidad de la vida ciudadana bajo la concepción derivada de la “Kulturkampf Bismarckiana”. Finalizada la guerra, el dogma Goebbelsiano hizo disparar las más severas críticas del mundo intelectual de occidente. No obstante, a partir de aquello, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, no sólo que disponen fuertes presupuestos al estudio e investigación de la acción psicológica de la propaganda y sus efectos, sino que como Goebbels, formarán los centros de aplicación y ejecución, y al contrario del nazi, no lo harán público. En la utilización y desarrollo del arma psicológica (secreta), muy pronto se suman la ex Unión Soviética, Israel y Francia. Y descaradamente, lo poco aceptable de la palabra “propaganda” se camufla con más floridas como “Servicio de Inteligencia” o “Ingeniería social” que también utiliza el Vaticano. Lo insólito es que el MOSSAD, el servicio de inteligencia israelí es el más poderoso del mundo. Y volvemos a un hecho que ya hemos analizado…Lo que antes era moralmente malo y despreciable, ahora parece ser espectacularmente valorable y aceptable. Depende en este caso de que lado sale la flecha. La desesperación de estos siniestros dominantes se centra ahora en el fenómeno de Internet, en las redes sociales, en la posibilidad que tiene el usuario de participar e informarse sobre cuestiones que jamás podrían enterarse a través de los medios de comunicación dirigidos, en la libertad de conocer. No es difícil prever que pronto, esta lucecita de emancipación social la apagarán de un gomerazo legal. |