No sere marido pero tengo un remis


Sunflower Daisy

Dezign
(4 Janv, 2007)
Validate XHTML 1.0 Strict
and Css

 

ill titleCapítulo 30: NO SERÉ MARIDO PERO TENGO UN REMÍS

             Someone to watch over me
                 George Gershwin


No seré marido pero tengo un remís llega a su fin, después de estos largos 30 capítulos, pretendo cerrar el libro con una moraleja. Entendiendo como tal enseñanza moral que se deduce de un relato didáctico o una experiencia. Se acuerda de Esopo, la liebre y la tortuga?
Este libro dista mucho de dejar una enseñanza de ese tipo, pero sí, ha recogido experiencias del que suscribe y su entorno buscando recopilar las vivencias de los hombres de mi generación que requerían una pequeña ayuda para ir andando. Se acuerda de Esopo, la liebre y la tortuga?
En la introducción esbozaba un propósito que solamente ud. dirá si se ha cumplido. Ayudarlo a transitar la soledad, o las nuevas vinculaciones. Para hacerlo además me compré el libro de Susana Gomes Thorpe NO SERÉ FELIZ PERO TENGO MARIDO, y confieso que la idea, era usarlo como hoja de ruta, pero no pude hacerlo. Ese libro es tan in leíble como éste y salvo que ud. haya empezado a leerlo desde el final, a este, no creo que sean muchos los que lleguen a estas instancias o que hayan soportado la tortuosa lectura que le propusimos, porque de estar leyéndolo ud. ahí, será que a alguien convencí de que me ayudara a publicarlo, a ese alguien gracias y perdón por siempre.
Veamos amigo, que moraleja te podés llevar de este libro entonces, además de que como lo prometí y aunque sea en el último capítulo te estoy tuteando.
Quedarse solo no es tan malo, y uno puede manejarse con ello, aunque seamos torpes, desprolijos, impulsivos y debamos mentir a veces en beneficio de nuestra propia salud mental, cosa que hasta esta altura de la vida nunca habíamos hecho.
Pero algo que pareciera superar todo lo antedicho es la universalidad de nuestros problemas con ellas. Recuerdo estar comiendo con mi amigo Pablo en un restaurante frente al Central Park en Nueva York y al escuchar el nombre del libro uno de los mozos que era entre mexicano y salvadoreño se empezó a reír hasta tentarse. Eso me alentó mucho debo decirlo, entonces se acercó otro mozo que hablaba inglés e intrigado por la reacción de su compañero inquirió sobre la traducción del título, por lo que improvisé una respuesta, dije: I may not be a husband but I drive my own car. También se rió, aunque con menos ímpetu que el otro. Por ende, si buscábamos moralejas, pues aquí tenemos una bien grande. Las mujeres responden emocional y psíquicamente de la misma manera en cualquier parte del mundo. No importa su edad, nacionalidad, o clase social, frente a un hombre al que necesitan tratar por cualquier motivo, se comportan, dicen y responden de las misma manera en Nueva Zelanda, Buenos Aires, o Vietnam o en la mismísima Nueva York.
Y otra conclusión que me animo a elaborar sobre las decisiones de nuestras contendientes, y si no le gusta el término lo lamento pero es así, ellas hacen todo lo que hacen y viven además “en nombre del amor”, pero atención no te confundas, una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, como diría alguien que no debe precisamente estar leyendo este libro, lo hacen en nombre del amor, no lo hacen “por amor”. Se entiende la diferencia verdad? Nosotros privilegiando nuestras emociones más vicerales, en cambio hacemos las cosas por impulso y por amor, si ahora me dirán ellas, así les va, así resulta todo por no medir consecuencias ni riesgos, las que terminamos pagando las consecuencias de sus intempestuosos devaneos, y debemos darles la derecha, es así, sin dudas y por siempre seguirá siendo de esa manera. El amor que ellas defienden y en nombre del que hacen todo lo que hacen, es algo que inventamos nosotros que es como un diamante en bruto que ellas moldean, cincelan, embellecen pero que está en nuestras rocas, nuestras profundidades, y que debemos reconocer ellas logran detectar y cavan en nosotros hasta descubrirlo. Lo malo es que el resultado de tanto trabajo y dedicación solo termina siendo de su endeble utilidad, nosotros no servimos para eso, no somos la joyita de nadie y ellas lo saben, somos diamantes en bruto que no sirven para ser exhibidos salvo de entre casa.
Ah y casi me olvidaba de algo, aunque no sé si ya lo habré dicho. Cuando meta la pata, ya sabés a que me refiero, la última recomendación del libro es que pidas perdón una sola vez, que te le pares enfrente, evitando mensajes de texto, mails, cartas, flores o cualquier otra variables que se te ocurra, te decía mirándola a los ojos le pedís perdón desde tus adentros, y le aclarás que no vas a volver a hacerlo que este es tu perdón y que realmente lo sentís pero que no vas a arrastrarte ante ella, que vas a esperarla, a dejar que lo piense, pero no harás su juego que solo redunda en tu derrota y consecuente humillación. Cosa que no vamos a permitir más. Entonces me parece oportuno cerrar esta historia con un poema del supuesto maestro de la infelicidad, Borges dijo:

El amenazado

Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa
máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. De que me servirán
mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el
aprendizaje de las palabras que uso, el áspero Norte para cantar sus
mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca,
las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra
militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se levanta
a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran por las ventanas,
pero la sombra n o ha traído la paz.
Es, ya lo se, el El amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz, la
espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

Nada que agregar verdad? Vamos entonces a cometer el peor de los pecados? Y si lo hacemos en nombre de qué? Del amor,, me contestarás a esta altura, y te diré que claro, que esa es nuestra buena razón, la inevitable pero vamos por el mientras tanto. Debemos pasarla bien antes, durante y después, con ellas por supuesto pero disfrutándolas no padeciéndolas. Eligiendo el palo como en el golf, imaginando el golpe y jugando su propio handicap. Todo llega, como nos llegó el primer auto, la primera vez, la hora del saber. Hay que saber para actuar y espero que después de todo ahora sepas un poco más. Y no te sientas solo, todos estamos en la misma.
Ellas dicen que no eran felices cuando éramos sus maridos. Nosotros tampoco. NO SERÉ MARIDO PERO TENGO UN REMIS la que se suba a nuestro auto será la copiloto de nuestro destino, de amor o de placer. Pero quien nos quitará a ambos lo bailado.

 

Comentarios? - * - Lee los Comentarios

</embed>
Hosted by www.Geocities.ws

1