Capítulo 9: FADE.
Cuando nos separamos, sentimos que el otro va degradando los contactos conjuntos, las visitas -por el motivo que sea-, son conflictivas, un verdadero caldo de cultivo para generar una relación horrible y llena de consecuencias nefastas.
Esa que amó o creyó amar, se va diluyendo en el lugar ocupado frecuentemente, se transforma en un espejismo de tristeza, una imagen desde todo punto de vista frágil, pero fungible y lentamente desechable. Esto dicho con el dolor del caso, no es peyorativo este tratamiento a la imagen, de la que alguna vez pudo haber sido la mujer de su vida o es ahora para siempre la madre de sus hijos. De todas formas es saludable advertirle que el otro no desaparece completamente, se aleja, toma distancia incluso cobra una identidad inadvertida en tantos años de convivencia.
Ir a buscar los chicos al principio no es fácil, a veces no quieren ir con usted, le tienen miedo, desconfianza, se alían por diversos motivos a su madre y la búsqueda de una nueva relación con ellos le llevará tiempo y esfuerzo.
Lo que a usted le pasa ahora es todo lo contrario, siente que aparece, que se materializa, y con usted un sinnúmero de cosas que le pasaban totalmente desapercibidas.
El título apunta a la imagen que como en el cine se va esfumando y viene de atrás otra distinta, sobre los mismos tonos, pero distinta. Se va tornando cada vez más clara y usted mismo se sorprenderá de lo que ve.
Ahora amigo, usted es otro, pero téngalo claro: su ex también es otra y eso deberá aprender a mancárselo.
Dicen las feministas: “¿Qué es un pasillo de dos puertas para un hombre? Un laberinto.”
Esto que ellas consideran un chiste graciosísimo no es más que una realidad dificilísima con la que tiene que enfrentarse.
Ya dijimos amigo que la imagen que le devuelve en los últimos tiempos es novedosa, le cuesta reconocerse, su ropa, su corte de pelo o peinado, su actitud son las de alguien que dormía dentro suyo y por fin conoce la luz. Así encara los días de una manera distinta. Va por la calle y aunque usted no sea un Brad Pitt o un George Cloney la gente que se le cruza lo mira como si lo fuera o al menos eso es lo que usted siente. Anda como si hubiera prendido las altas con el auto y los que vienen de frente le hicieran se&ntulde;as pero no por molestia sino por el impacto que usted causa.
Pero atención, llegará un día en que su ex adquiere una imagen similar. Se cambiará el look, ira a Pilates, al gimnasio, lo atenderá en calzas, en remeritas apretadas, se enterará por sus hijos que está pensando en operarse los pechos y un día, amigo, tendrá ante sí un duelo interno que le comerá más de una neurona. En esos casos amigo tendrá dos salidas, una es ponerse contento ya que pronto aparecerá alguien que se hará cargo de aguantarla y mancarle los caprichos no sin que usted mire a este socio oculto con desprecio ya que ella nunca estuvo tan buena y la otra salida es darle, sí darle, ese terreno no del todo desconocido puede merecer que usted vuelva a ser suyo pero ALTO, solo por un rato, un ratito, después invoque error, equivocación, confusión o cualquier excusa pero usted amigo no vuelve, recuerde como le quedaron sus partes pudendas después de tantos años de martirio. Y que esto es solo un espejismo: su ex es la misma con un camuflaje que no llegará a engañarlo. Entonces que se vengan los laberintos. A veces es mejor estar perdido.