Capítulo 11: LAS CO-RAZONES DE LA RAZON
Pascal el célebre escritor, pensador y matemático francés, de tantas y miles de frases transportadas hasta nuestro tiempo con éxitos variados, nos dijo que "el corazón tiene razones que la razón no entiende". Esa frase apropiada por las mujeres, ha sido usada en nuestra contra desde los tiempos de Adán; como ellas sienten y solo ellas, tienen mejores sentimientos y acciones emocionales que cotizan mucho más que las nuestras en el mercado de valores del alma, donde no figuran en pizarra, nuestras pequeñas y medianas personas.
Desde estas líneas, con la intención de ampliar este espectro, y en defensa de algunas circunstancias que nos han confundido en la vida por el mal uso de nuestro corazón, parafraseando a Pascal, o para ser más específico y didáctico, de manera paradojal, entendiendo como eso, al recurso que consiste en oponer ideas contrarias a fin de conseguir una especial fuerza expresiva, le dejo este pensamiento que titula un poema del libro El Marinero Bengalí y que nos revaloriza a los que tenemos un pensamiento móa;s o menos, según prefiera, pragmático: "La razón tiene co-razones que el corazón no entiende" y a qué viene esta reflexión me pregunta, o ya me parece que usted no me pregunta más, a esta altura del libro debe estar entendiendo, eso espero, sus contenidos. (Voy a empezar a cambiar el usted por amigo y después, más adelante si me lo permite, tal vez podamos tutearnos).
Volvamos a la frase entonces, siempre se supone como dijimos en otro capítulo, que la mujer es la sensible de la película, y usted el racional, o sea todo lo contrario a ellas, pero eso es falso. Claro que con una mirada distinta, porque ya habrá percibido que los hombres y las mujeres no vimos, no vemos o y no veremos jamás las cosas desde el mismo lado, ni modo, o punto de vista. Por eso no se preocupe si no las entiende, nunca podrá hacerlo y por propiedad transitiva, no intente que ellas lo entiendan a usted, lo que sí sucederá es que lo malentiendan, es decir que piensen siempre mal de sus bienintencionadas acciones (de qué se ríe señora? , este libro no le está dirigido).
Su razón juega, y no como se supone, fría o calculadoramente, ella tiene su co-razón, tendremos amigo que poner un segundo la pausa e ir a servirnos un trago para seguir adelante, un whiskey le sugiero, ahora se puede, ahora es el momento, el ansiado y precioso momento de sus deleites personales.
Amigo, llegó el tiempo de recapacitar sobre sus dichos y sus acciones. Cada día termina con su propio balance y allí queda todo, en el pasado, se acuerda?
Antes no era así, alguna cosa que usted hacía, podía ser traída al presente por su ex, como si hubiera pasado hace 5 minutos y usted ni sabía que lo había dicho o hecho y no es que se hiciera el estúpido como ella rápidamente afirmaba.
Ahora finalmente, eso prescribe, por fin prescribe, o sea lo dice, lo hace porque así lo sintió, lo hizo con razón y co-razón. Y las consecuencias de ello se pagan o se disfrutan, pero nadie se lo reprocha, se lo factura o se lo enrostra en la circunstancia menos propicia. Y en el caso de que quisiera hacerlo, ese momento requerirá de la merituación que corresponda, es decir podemos pasarlo por alto para seguir con alguna maniobra que teníamos planeada para esa mujer en los próximos segundos y después, saciados decidiremos si corresponde sancionarla y hasta cuando. Usted y yo sabemos que nos puede su belleza y a veces podemos, dejar de lado su locura o su manía de atacarlo por el sencillo motivo de que nos gustan sus gestos, sus piernas o ya sabe alguna otra virtud de su estructura física (ambos pensamos en lo mismo verdad?).
Como se dice en latín sum sum korda ¡arriba los corazones! Y agregamos desde aquí ¡arriba también las co-razones! Que el corazón no entiende, ellas tampoco.