No sere marido pero tengo un remis


Sunflower Daisy

Dezign
(4 Janv, 2007)
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ill titleCapítulo 29: “LA MUJER DE MI VIDA”

A ver, quién nos mandó a nosotros a tener tantos pruritos, tantas exigencias y tanta sofisticación a la hora de elegir una mujer, o sea simplemente una compañera para caminar la vida. Quién fue el que pronunció por primera vez la sentencia de la mujer de mi vida, cuando uno tiene una vida larga y muchas mujeres, a cuál le corresponde el mote. Qué es en definitiva lo que debemos buscar en ella y no caer en la frustración de comprobar que eso que queríamos no lo tienen, que posiblemente sea imposible que lo tenga mujer alguna en el planeta.
Desde chicos nos vimos apabullados por heroínas, la mujer maravilla, Emma Peel de Los Vengadores, Blancanieves, y por supuesto nuestras madres. Quién no recuerda el himno de Pappo o la cara de la Tota del Diego.
Recuerdo de chico lo que nos costaba ver la imagen de una mujer semidesnuda, y los interminables viajes en el 94 al cine de Devoto, para verlas con los pechos al aire, y deslumbrarnos con el ícono de la sexualidad de los 60/70 la Coca Sarli. Cuánto de esas mujeres intentamos encontrar en nuestra primera novia, la mujer a la que le propusimos casarnos, o las que ahora pretenden reconquistarnos con la moderna maquinaria seductiva del siglo XXI.
Jane Fonda, Raquel Welch, Brigitte Bardot, guau, que modelos nos dieron para abrevar. Y después la del Shock, la Romero, incluso la Lobato.
En secreto, a los 13 años me compré un poster de la Fonda vestida de cavernícola que descubierto por mi padre tuve que devolver en uno de los actos más vergonzosos de mi vida. Cómo repercute esa historia en la selección que nos toca ahora para las últimas estaciones de nuestro periplo hacia la ancianidad.
Entonces, deberíamos empezar por lo físico? Quién puede abstraerse de sus cuerpos, del resultado de la inversión que ellas han hecho durante años, encremándose con mayor o menor sensualidad según el caso, concurriendo asiduamente y a un costo casi inhumano a los gimnasios a mejorar sus líneas, sus glúteos o como le gusta llamarlo a usted, recorriendo spas para ponerse barros, piedras calientes, haciéndose masajear estratégicamente para lucir lo mejor que se puede para lo que Dios les dio o lo que pudieron pagarse en una clínica de cirugía plástica. Me rindo, a mí me encantan físicamente, y me entran por los ojos. Ellas son siempre más benévolas a la hora de elegirnos que nosotros a ellas. O acaso cree que usted saldría con alguien que tuviera una panza como la suya? Cree que perderíamos el tiempo intentando seducirlas si fueran peladas, o se prestaran pelo para ocultar los vacíos de su cabeza? No de ninguna manera, ellas tienen otros criterios de selección, más favorables a nuestras imperfecciones que nosotros para con las de ellas. Acaso pasearía con una mujer que para acompañarlo un sábado a la noche se pone la camiseta de Atlanta como usted? Esto me remite a la forma en que se visten y lucen. La mujer que elegimos además de estar medianamente buena para nuestros estándares debe vestirse bien. Y vaya si saben ellas de estos menesteres. Meditan la elección de un pantalón cientos de veces antes de comprárselos y más veces aún antes de ponérselos. Cuando usted la ve vestidita para salir ella se cambió por lo menos 5 veces su atuendo, pensando si le combina, si le marca las partes, si está de moda, si corresponde con la altura del mes, si se la va o no a quitar, etc. etc.
Y el interior? No las provincias no, el interior de ellas. La ropa interior tampoco, no sea animal, no les dé el gusto. Me estoy refiriendo la manera de ser, la inteligencia, qué lugar ocupan en nuestra elección. Bueno, por lo pronto acá vienen claramente expuestos después del cuerpo y la apariencia. Es vital que ella entienda sus chistes, que se ría a tiempo no con ese delay que exaspera. Que no le haga pasar papelones frente a los amigos preguntando en la cena si es cierto que la masturbación produce ceguera, si Ortega y Gasset eran dos bailarines del tablado o si Maradona jugaba de 4.
En definitiva, la mujer de su vida hoy, es a todas luces aquella que está buena, que tiene ese look medio de perra y chiquilina que lo enloquece y por sobre todas las cosas, y perdón por el exabrupto que vine conteniendo desde que empecé el libro, AQUELLA QUE NO LE ROMPA LAS PELOTAS! Entiéndase por eso no la que lo deja que tenga panza, le deje tomar cerveza y comer sándwiches en la cama, o salir todas las noches de joda con sus amigos. La que lo comprende en su masculinidad, la que lo deja ser un poco como usted es y que lo mejora como ella quiere sin lastimarlo, la que lo seduce cuando es preciso y le histeriquea cuando es estrictamente necesario. La que no le pregunta "qué te pasa" a cada rato y la que respeta sus silencios sin averiguar cada 10 minutos si todavía la quiere o está gorda para desearla. La que estaría dispuesta a manejar pero deja que maneje usted. La que no le compite en inteligencia ni le obstruye sus ganas de cocinar o sus movimientos instintivos aunque terminen en un mal gasto.
No pretenderá usted una historia de amor el 14 de febrero en el Empire State, o un brillo en la mirada como en las películas, ni la concepción poética del amor de Pablo Neruda, la idea es encontrar esa mujer que usted elegiría para un cuadro si tuviera que volver a pintarlo. Cree usted que Leonardo cambiaría a la Gioconda, que Botticcelli cambiaría a su Venus, o Dalí a su Gala? Bueno, esa será su mujer, imagínese pintor y con la misión de pintar un solo cuadro. Da para modelo la que está a su lado? De no ser así no se desilusione. Siempre tendremos nuestras heroínas las que nos salvarán en los momentos más amargos. Ah! Y si alguien ve por ahí una parecida a la de Amelie, a la de Casablanca, o mejor que eso a Betty Boop me avisa, le dice que la vengo buscando hace rato.

 

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