Capítulo 10: EL CUERPO Y SU GEOMETRÍA
Ya hablamos con usted amigo del vestuario. La ropa que debe desechar, la que debe comprarse, los negocios más propicios para generar su nuevo look. Pero no todas son buenas noticias. Va a coincidir en los comercios donde compran sus hijos, pero lo que muchas veces no coincide son los talles. Usted irá probándose y se da cuenta de que puede usar ropa que antes ni hubiera imaginado que se animaría a usar, pero el detalle es justamente el talle, valga la redundancia o en este caso mejor dicho la cacofonía.
Si bien usted cada tanto juega con sus amigos al fútbol, al tenis o al paddle, su panza es un obstáculo siniestro (o al menos eso quisieron hacerle creer) que se interpone entre usted y esta ropa, que por moda u otros factores tiene un tamaño que no es del todo para su cuerpo. No se altere, no es difícil y usted puede lograrlo. Y lo que es mejor, el intento resulta, aunque por el camino de un esfuerzo físico increíble, de unas gratificaciones altamente satisfactorias.
Los médicos recomiendan que su cintura no debe exceder los 100 centímetros. Aunque parezca mentira usted vuelve a medir, recuerda verdad, cuando la medida que más le importaba era otra, bueno ahora sigue importando pero hay otra que se le equipara en valor o trascendencia.
El axioma de que el tamaño no importa, que ya trataremos por su falsedad, es en el caso de su panza un estigma. De todas maneras y para su tranquilidad no seré de ninguna manera un traidor a la causa masculina, no pretendo mezclarlo con esos muchachos musculosos que pasan todo el día en el gimnasio, frente a los espejos de un lugar fashion, mirándose los músculos y la forma en que sus bíceps adquieren vida, nombre propio y finalmente apodo de mascota. Creo sin ning�n tipo de prurito que pasada cierta edad, pongámosle un número, pasados los 40, el hombre debe necesariamente portar un poco de panza, perder algo de su pelo y necesitar anteojos para leer por lo menos. Estos son claros indicadores a mi modesto entender, de el estilo de vida que un hombre ha llevado hasta el momento en que se encuentra, es decir, vaso en mano, leyendo este libro conmigo. Entonces a no desesperarse amigo, la idea no es que se transforme en un Adonis, sino que muestre voluntad de mejorar y que concurra a algún gimnasio, donde tendrá muchos momentos de dolor y de regocijo.
Lo que leyó, lo veremos más tarde, así como lo que le sugerimos leer, lo del pelo también merecerá tratamiento especial, pero la panza, este es el momento. Las mujeres que vienen no esperan tanto de usted, ya le dijimos más o menos cuales son, esas no exigen mucho de su vientre, la verdad no les importa nada, o al menos eso le dirán en la intimidad, y es cierto, pero lo malo es que lo que sí les importa, son otras cosas que en realidad le van a extraer muy a su pesar y que en alg�n momento ameritarán trascendentales decisiones en esta nueva etapa de su vida. Entonces, lo que se desprende de esto es que es a usted a quien realmente le importa bajar esa panza porque, y no está mal que lo reconozca, le interesa en esta etapa lucir mejor físicamente, bajar uno o dos talles y mirarse en el espejo de su baño para descubrir que está mejor en todo sentido y no solo de la terraza, o sea de su estado mental sino de la apariencia que a usted amigo no lo engaña.
No les haga caso amigo, a aquellos que lo acusen de lo que no es, ni metrosexual, ni transexual, ni afeminado, ni gay, ni transtornado, ni superficial, ni bipolar, ahora que no tiene quien le controle los hábitos y las maneras, y las formas, forman parte de sus propias decisiones, aunque devengan en equivocaciones más o menos severas, tienen que ver con su cerebro, ese amigo que le agradecerá en definitiva que vuelva a consultarlo luego de años de oprobio y postergaciones generadas por usted y su entorno. Piense luego exhiba.