No sere marido pero tengo un remis


Sunflower Daisy

Dezign
(4 Janv, 2007)
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ill titleCapítulo 7: EL FARO DE LA SENSIBILIDAD

Aunque nadie lo crea, el hombre en general y en particular es más romántico que las mujeres, si está solo y pasan cuando Harry conoció a Sally o Frankie and Johnnie, o Cyrano de Bergerac, y tantas otras donde usted perderá más líquido lagrimal que ellas, y sin dudas la literatura que ha leído en un trasfondo lo ha consumado en un perfecto idílico y utópico soñador. Las mujeres buscan por capricho o desesperación al príncipe azul de sus sueños. Nosotros emprendemos esa batalla como un acto de justicia que nos merecemos. No pedimos mucho pero bastante, y generalmente en valores estéticos y de simpleza que ellas nunca alcanzarán a comprender. Y eso significa mi querido amigo, nada más y nada menos que la espera alerta a la aparición de la mujer de nuestra vida, o si lo quiere la mujer del resto de nuestra vida, se va a convertir en ardua, trabajosa y sudorosa en muchos casos. En esa búsqueda usted se transforma en un ente único de maleabilidad absoluta, con un objetivo preciso y primordial, ser la luz de la costa hacia donde enfoquen sus velas, las navegantes solitarias del firmamento femenino universal, sí universal, porque usted no distinguirá en un primer momento ni por edad, color, religión, nacionalidad, origen social o cualquier otro motivo de discriminación que haya definido el INADI en su carta orgánica. Este abanico tan amplio de posibilidades juega en gran parte a favor suyo y en otra gran parte en contra suyo. Cuál es, se preguntará mil veces, y tantas otras les susurrará al oído: "sos vos, sos vos". Sí, hará esa pregunta las veces necesarias y las innecesarias también. Al principio todas, todos, buscan, buscamos, mostrarnos distintos, sobre todo a lo que el otro manifiesta haber tenido a su lado, o inconcientemente predeterminados, distintos de lo que éramos antes (o somos todavía?). Es decir: no crea en nada de lo que le dicen en las primeras salidas, tampoco en lo que dice usted y tampoco pretenda que le crean, aunque en ese sentido tanto las mujeres como los hombres, y este es uno de los pocos puntos en común que he descubierto en años de estudio, creemos todo lo que nos dicen en estas primeras citas, y quién puede culparnos, es tan lindo, tan cuidado, casi perfecto, sí perfecto, aunque sabemos que dura poco, como su amiga (ups! Perdón se me escapó un chiste de caballeros). Decirle que no se apure, no es buen consejo, adelante, ponga el corazón en la punta de su lanza y salga a buscarla, aunque se equivoque una y mil veces en el intento. Hay unas tres mil millones de mujeres en el mundo, sí, un número increíble, pero de esas usted descarta miles y desea millones. La televisión, las revistas, el cine lo engañarán con modelos inalcanzables y también lo harán competir con hombres a los que usted ni siquiera les llega al hombro. Pero es así y no es hora de arrugar. Usted está trabajando en sus valores tanto estéticos, habitacionales como los éticos y morales si es que el término se aplica en cuestiones amorosas, aclaro que yo creo que sí se aplica en sentido cabal y profundo. Su vida es un viaje emprendido sin rumbo fijo y con distinto equipaje al que traía en su vida pasada. Alguna vez desde un lugar de mis utopías pregunté al aire “decime, si en la bitácora de tus milagros, existe un puerto con mi nombre escrito”, esa es una buena bandera para colgar al tope de su mástil, haga su propio intento y abandone por un rato la idea del fondeo, su alma, quise decir su ancla sabrá el momento y lugar donde soltarse.

 

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