Sunflower Daisy

Dezign
(4 Janv, 2007)
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ill titleCapítulo 13: CITA A CIEGAS

Al enterarse de que estaba escribiendo este libro, Pepe Veira, padre de mis sobrinos, me dice que recibió un mail sobre las primeras citas a los ojos del hombre y de las féminas. Muy divertido, pero imposible transcribir las frases sin recurrir a las malas palabras, y como habrá notado me he abstenido (de algo hay que abstenerse en momentos especiales, y este libro, mi relación con ustedes, creo lo amerita). Pero los que pasamos por esos avatares, podemos detallar imágenes similares y nadie se sentirá ofendido, aunque esperemos, espero, sí identificados. Porque las diferencias ya sean en lo sexual, como en lo natural, saltan inmediatamente, aunque usted revista condición de monaguillo. Mientras una mujer piensa cómo se viste; si la primera vez debe ponerse ropa interior nueva o de algodón; si el hombre será divertido; especula si valdrá la pena el esfuerzo, la intención, si el candidato (todos son candidatos en estas instancias) será bien parecido, ya que recuerda que su amiga se sonrió cuando le ofrecía presentárselo.
Ante esas mismas preguntas el hombre piensa, de entrada nomás: estará buena? su amigo se sonrió cuando le dijo que iba a presentarle una mina, y usted tiene temor de que le emboquen un bagallo, entre los hombres se suele hacer esas bromas de mal gusto. Valdrá la pena la pérdida de tiempo, la inversión, dará para darle la primera noche? Si está buena, y le gusta, puede que usted decida no darle esa noche, y se decepcionaría si ella le dice que sí, o en esta posmodernidad se lo propone ella misma, no crea que es un sueño, está pasando mucho y sobre todo en las buenas familias como diría mi tía Lelia.
Por otro lado, a los hombres puede hasta darle bronca, tener que empilcharse para la ocasión, porque no sabe nada de su cita y teme quedar en ridículo. Llegan las primeras citas, entonces, y siempre son el producto de las referencias y eso le genera muchas dudas. Generalmente la presentación viene de parte de la mujer de un amigo. Muchas veces se trata de su mejor amiga, de la de su amigo y si la mujer de su amigo está buena, entonces, es difícil que la amiga esté buena, este es un artículo inderogable de la ley de Murphy, con muy poco margen de error, se lo aseguro.
El asunto es así, a usted le dan un teléfono, habitualmente es un celular porque si dan uno de línea eso ya marca otra estrategia, usted sabe dónde vive o puede averiguarlo y ya sabrá mi querido amigo, que por los barrios uno ya sabe con qué puede encontrarse, cosa que de ninguna manera implica barriofobia o sectarismo, sino perfil. Entonces, uno tiene que determinar a qué hora, desde dónde, que palabras usar y otros menesteres, que devienen de la circunstancia de tener el tubo como se decía en los setenta. Hay que tener timing para esos avatares. Finalmente, y luego de profundas meditaciones y devaneos usted encuentra el momento, la realidad es que ella está menos preocupada que usted por el momento del llamado, aunque nunca deben pasar más de dos días desde que lo obtuvo y seguro que está más ansiosa de que la llame que de usted por conocerla. Aceptará cualquier lugar, aunque determinará su interés o jerarquía de acuerdo a su propuesta. Si usted no tiene auto, está frito, no lo diga o mienta, sí mienta, diga que está en el taller, que se lo prestó a su hijo para que salga con su novia o cualquier otra fantasía que se le ocurra, no olvide que cuanto más ridícula la mentira más creíble, por ejemplo una buena es que lo entregó en parte de pago para una lancha off shore que le ofreció un americano que trabajaba en la embajada de los EEUU. La primera impresión es la que vale no lo olvide, y si se lo discuten no dé bola, incluso si no le gusta cuando la ve en el lugar de la cita, la reconoce y no le gusta siga de largo no pierda su tiempo ni el de ella. Cuando aparezca, salga del departamento o la detecte en el lugar convenido, realice un análisis profundo y sin remordimientos de ropa que se puso, físico, zapatos, y finalmente la cara. Tómese unos segundos no menos de 45 en determinar qué cosas puede hacer con esa mujer, otros 30 para determinar qué lugar va a elegir para cenar de entre las tres opciones que pensó con anterioridad de acuerdo al resultado de su calificación. Y finalmente 10 segundos para proferir sus primeras palabras previamente evaluadas para dar una primera sensación elocuente.
En nuestro caso amigo, lo esencial es indispensable a los ojos, y olvídese de hacerse el principito, mejor hágase pasar por sapo y deje que lo besen para ver que obtienen de usted. Quién le dice, quizá lo hacen ver las estrellas.

 

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