Capítulo 8: SOLTERAS CON CASA DESESPERADAS - EL DUMMY DE SUS SUEÑOS
Son miles, perfectamente identificables, y "su" objetivo de máxima y también de mínima. Ellas tienen entre 32 y 43 años aproximadamente, son solteras, en realidad muchas ya han convivido con señores que no querían desposarlas y por alguna razón que no necesariamente tiene que ver con cuestiones personales o psicológicas, no les dieron hijos. Viven solas, tienen su propio departamento, su auto chico y un trabajo que no les impide hacer yoga, pintura o teatro. Han leído mucho, aunque un tipo de literatura que usted siempre desechó y que ahora se arrepiente de no haber leído. Hacen Pilates, un tipo de gimnasia que les da la fuerza suficiente para pegarle unos cachetazos de olimpíada ante el menor intento de traicionarlas, es decir dejarlas solas cuando ellas tenían otros planes para usted -léase en el corto, mediano o largo plazo-. Abusan de revistas de modas y de las otras peores -en el buen sentido señores abogados de Cosmopolitan-, donde les dan cada semana miles de consejos de cómo seducirlos, conquistarlos, esclavizarlos, sodomizarlos, psicoanalizarlos, hacer que las lleven donde ellas quieren, obedecer sus caprichos, etc. etc. etc. Y sin embargo usted descubrirá que estas increíbles especímenes han rechazado o rechazan a los hombres casados. Luego no les importará, pero esto es en una etapa más avanzada. Han desechado al jardinero, como les recomendara la serie americana de turno, no saldrían con el personal trainner de las mismas series: han sacado la loca idea de que este tipo puede terminar matándolas después de maniatarlas a la cama y violarlas en reiteradas oportunidades la mayoría de ellas sin autorización previa. Tampoco les gustan los compañeros de trabajo incluyendo en esta categoría a su jefe, no les gusta mezclar las cosas, eso era cosa del pasado y de algunos presentes sofisticados, el cliché del jefe y la secretaria que tantos dolores de cabeza trajeron a las generaciones que nos precedieron; además son unas reinas en esos antros, porque tienen ropa de marca, hasta han viajado a nueva York o Miami en temporada de liquidación para vestirse como nadie en su terreno, usan perfumes que valen como el sueldo de un maestro y tienen pretensiones de salir a comer a lugares que un empleaducho, -dicho esto en términos de la escala de valores femenina, no se altere usted, no necesariamente está incluido en esta categoría del común de la gente-, no tiene ninguna posibilidad de visitar. Creen que no existe el hombre de su vida y en realidad como el viejo cuento del pastorcito y las ovejas, el lobo por ahí ya se les pasó de largo sin que lo vieran, o se les fue por razones que desconocen, y que sus nuevas terapias alternativas jamás les harán comprender. No resultaría raro que le digan a usted que es el hombre de su vida, pero que no pueden construir nada al lado suyo por motivos que tampoco alcanzará a comprender con su lógica platónica. Porque usted ya tiene hijos, porque tuvo muchas novias antes que ella, porque aborrecen su profesión, porque fuma, porque toma semanalmente un whisky con sus amigos y esto según su lógica vegetariana lo transforma en un borracho, alcohólico empedernido. O porque es fanático de un cuadro que no coincide con el del padre de ella, de su ex marido o de ella misma, es decir todo eso se resume en la bonita frase "no tenemos nada en común" o lo que es casi lo mismo pero muy usado, "no tenemos un proyecto en común", ante esto usted no tiene respuesta alguna y eso aniquila la relación, es decir usted la tiene pero decirla o no es lo mismo, usted ya estuvo en estos parajes de la dialéctica femenina y sabe que no tienen salida. La cuestión es que ahora ellas, las mujeres modernas, solteras con casa desesperadas, tienen lo que se merecen. Es decir un montón de cosas, buena ropa, un físico para nada despreciable y pocos o ningún hombre. Amigo, sépalo desde ahora, estas son sus mujeres o de entre ella tendrá que elegir y le aviso usted es el Dummy de sus sueños.