Capítulo 23: ELECTRA TU... MAN
Antes de empezar es menester aclarar, decir algo rotundamente, no tengo el menor conocimiento científico sobre el tema que voy a encarar, y si vale decirlo a esta altura, de ninguno, sí, absolutamente de ninguno de los que escribí hasta este punto. Pero la experiencia, amigos, ese don-castigo de ser observador de la realidad y haberla padecido, me convierte, como le decía ampulosamente anoche a mi amiga Cecilia, voluntaria o involuntariamente en agente de la realidad de los conflictos cotidianos ajenos y sabedor de los destinos de mucha gente, con solo observarlos comportarse, por ejemplo como anoche, a dos mesas de distancia, sobre la ventana de un coqueto restó de la zona de Palermo Soho o cualquier otra/otro.
Ahí va entonces señores la máxima de este capítulo. Todas!, sí, todas las mujeres padecen del complejo de Electra! Recordemos entonces que Carl Jung desarrolló este tema entendiéndolo como la atracción sexual inconsciente que siente una niña hacia su padre. Freud nunca aceptó la idea de Jung, ya que consideraba la sexualidad femenina dentro de un modelo más complejo de la vida. "Bueno, sí" -interrumpirán abruptamente ellas con ese tonito que nos enloquece-, "y los hombres?" -dirán-, "padecen del de Edipo, mejor no hablemos de vos y tu madre". Y eso haremos una vez más, no les daremos el gusto y ahora me referiré a ellas, a su complejo, y veremos... si nos dan las hojas también lo haré respecto del nuestro. Las mujeres buscan en cualquier hombre, entre los que obviamente está incluido usted, la imagen de su propio padre. Ni le digo, si por esas cosas de la vida, el papá falleció cuando eran chicas. Mi Dios, que camino difícil será el nuestro.
Y aunque ya me referí ¡la hora referí! (perdón, me salió de adentro el hincha de Ferro) parcialmente al tema, en el capítulo 19 ANTIHÉROES, vuelvo a él, por la trascendencia que tiene en toda relación que usted pretenda emprender en los años venideros.
El padre de ellas es inigualable, inalcanzable, insustituible, inmaculado. No intente ni por asomo emularlo, simplemente y casi con más delicadeza que lo que le cuesta seducir a una mujer, acérquesele para que él lo acepte. A usted le pasará oportunamente, si es que llega a tener una hija, y el modelo de padre cuida ya está instalado en nuestra sociedad, o sea el conocido “no me toquen a la nena”. Pero siempre cedemos. Bueno esto es exactamente lo que necesitamos. La única manera de llegarles a las mujeres es esa. Alto, esto siempre que usted tenga visualizado algo para su chica, si es que vale la pena, o coincide con la mujer con la que usted decide que va en serio. De lo contrario, como hace mi amigo Enrique, ni los conozca, no se entere de si viven siquiera, nunca los visite, ni acepte pasar un fin de semana con ellos en el campo o en la casa de Mar del Plata o en la quinta de Cañuelas, no vaya a brindar en las fiestas e ignore por completo a los hermanos y ex maridos (sus aliados), así como cualquier tipo de cumpleaños.
Volvamos a Electra. Ella es la princesa de su padre, y como tal la ha tratado desde niña, por eso cuando ellas hablan del famoso príncipe azul, se refieren a aquél que -debajo del rango de rey, que ya sabemos quién es-, les puede brindar un trato similar, nunca idéntico, y que les permitirá comparar y denostar sus esfuerzos por satisfacerla, en cualquiera de sus caprichos. Por lo tanto usted debe detectar, repito, si ella le importa, cómo es el padre, o sea su ideal de hombre. De qué trabaja, qué ideolog&iiacute;a política tiene, de qué cuadro es, que pensaba del ex novio o marido de su hijita, como se lleva con la madre, y detalles como si le gusta tomar mates, hacer asados, o cuidar el auto de alguna manera en especial. No quita todo esto que ustedes se lleven bien de entrada, esto puede obedecer a que el padre está resignado a los imbéciles que le lleva su hija y está curado de espanto, o que los prefiera imbéciles para que no se les complique el maltrato Puede que sea un gran tipo, aunque en ese caso seguro, la mujer o sea, la madre de su pretendida, sea un monstruo insoportable y el tipo busque un aliado para los almuerzos del domingo o las vacaciones de verano. No olvide que su mujer aunque admire a su padre, indefectiblemente se va a parecer a su madre y esto es amigo, un sino del que nadie lo va a salvar.
Para sintetizar entonces, el tipo es uno más de nosotros, pero tuvo una o varias hijas y ese ha sido su calvario, las cuidó, las educó, les pagó lo que pudo para que venga un gilipollas y se la lleve, entonces usted tiene que hacerle el guiño de que sabe de lo que están hablando, que la va a cuidar y ofrecerle lo que pueda, pero que necesita ayuda, que la personalidad de su hija fue moldeada a su antojo y sombra y entonces, es en gran parte responsable del fruto, es decir del pimpollo que duerme dormirá a su lado si las cosas salen medianamente bien. Si puede empatise con él, no cambie de cuadro de fútbol pero no odie el de su suegro, acompáñelo con un mate o sírvale un vinito si el tipo está bajo el rayo del sol haciendo un asadito. Sea su socio oculto y transfiérale unas acciones suyas en esta difícil empresa. Amigo, está usted ante el Santo de la Espada y a usted solo le queda hacer la de Cabral, aunque en este caso intente no morir, no es necesario, este enemigo es imposible de ser vencido.