Capítulo 28: “AH, SI NO SUFRIERA TANTO, CADA TANTO, CADA VEZ MENOS, PERO MÁS. ”
Desarrollando algunas de las teorías que fueron emergiendo de la falta de ideas para escribir en este libro, llegué a una de esas conclusiones que mientras la digo, pienso que es una genialidad y que contrastada con cualquier ser pensante que la escucha por obligación, termina convirtiéndose en una pavada de magnitudes inusitadas. Así, mientras le decía a una mujer que su característica más importante no era su inteligencia y ella ofendida me increpaba con ferocidad y vehemencia, comencé a elaborar una fórmula, que de investigarse correctamente, podría perfectamente ser nota de tapa de la revista Uylomismo o Sertonto Hoy o desbancar la de la relatividad en lo que se refiere a popularidad por supuesto.
Entonces, como decía, desarrollé sobre la marcha la siguiente fórmula: a mayor inteligencia menor sensibilidad y emoción, y por contrapartida a mayor emoción menor inteligencia. Por eso, las personas más inteligentes, ante conflictos del corazón siempre salen mejor parados y los que inteligentemente elegimos la emoción siempre nos damos el gusto de salir heridos, pero a la larga, mejor. Mejor claro está, si usted es de los míos, y va corazón en mano a llevarse puesta la chance del gran amor de su vida. No pretendo de ninguna manera incursionar en el tema de la inteligencia emocional, que ha generado por fortuna enormes cambios en la filosofía y psicología general moderna. Simplemente expresaré mi opinión rasa sobre el elocuente resultado doloroso de priorizar los sentimientos y relegarlos a un segundo plano, la solución práctica que nos hubiera evitado lágrimas sudor y sangre. Frase que puse en el capítulo anterior, pero me olvidé de sacar.
Podría contar miles de sinsabores, pero lo que cuenta es lo que puedo recomendarle desde este lugar, para evitarle algunas penas innecesarias.
Escuche bien, o mejor dicho lea bien, NO TODAS LAS MUJERES VALEN LA PENA, dicho por supuesto desde el lugar de la que queremos para acompañarnos en el largo camino. A las otras, las que valen por lo que llevan puesto o mejor lo que llevan debajo de lo que llevan puesto, ni justicia! Entonces lo que uno debería, es tratar de reconocer en sus pulsaciones la variación ante sus presencias o incluso ante su aparición en el msn. Si ocurre ese aceleramiento que usted ya reconoce a kilómetros de distancia, le caben dos conclusiones, o pensar que no es más que deseo o, que esa mujer le moviliza su parte menos inteligente, o sea su corazón y ha aparecido finalmente para darle color a su vida. Ante eso como siempre una catarata de emociones aflorarán y ud se verá expuesto en cuerpo y alma a los designios de esta damisela, y para este momento solo un camino tiene a tomar y una vez en el, obtendrá los enormes costos y beneficios del amor verdadero, es decir amigo a ud. solo le queda tomar un último respiro, mirar alrededor en busca de las últimas imágenes del purgatorio y como Orfeo pero esta vez con una sola miradita más, llegar a las puertas de este nuevo paraíso y RENDIRSE! Así es, rendición incondicional de entrada y para siempre, e ir obteniendo pequeños o grandes beneficios dentro de su cubil, pero eso sí, con la mujer que le mueve el piso y merece los sacrificios que estará dispuesto a sobrellevar. Le deseo desde estas líneas que un día de estos, sin apuro, encuentre esa sensación y con ella la vuelta a la buena vida, si, mal que les pese con una mujer sola a su lado, mientras ambos sean felices en esa compañía y las compensaciones sean el pan suyo de cada día.
ME LO PEDÍA EL CORAZÓN
Me lanzo en un abrazo
de baile en vientos.
Señalo a la luna;
no indico su voz ni su verbo.
La arena de la mujer
que me aprisiona,
marca en la clepsidra,
la buena espera,
la hora inmediata
del encuentro sin tiempo.
Vuelve el gesto
repetido otras veces,
que empieza
en el ala de un pájaro
y termina
en tus manos de agua.
Acaso la unción de tu cuerpo
deambule hasta el tedio
por mis venas sordas.
Tu sonrisa se envuelve
en el camino de la noche desierta.
No hay dulzura de pan
que no te encuentre
en mi boca
abandonada de mieles.
El aullido del mar,
el réquiem de Mozart duelen
igual que la certeza de que nuevamente
el final es un poema.
Ah, si no sufriera tanto, cada tanto
cada vez menos, pero más.
Mientras tanto, lo divertido es cuando una mujer le provoca sensaciones parecidas pero ud. inmediatamente descubre que no es amor, en ese caso, guau, apague los motores del cuore y adelante con los mastines, o sea, tírele los perros y a disfrutar del peso específico de ellas, de sus metros cúbicos, de su superficie lineal, de su cáscara y circunferencia. Allí comienza el mejor camino que se puede recorrer, mientras aguardamos por el plato fuerte del banquete de nuestras vidas. Una serie de apettizers, que bien ingeridos con las bebidas correctas y los protocolos necesarios nos prepararán cultural y físicamente para la fiesta. Entonces, no se apure, no salga matraca y pito en mano en busca del evento final sin antes haber desgastado sus antifaces, su lanza perfumes, su flor salpicadora, su salta violeta. Todo llega, se lo aseguro, como dicen en el momento menos pensado, en los bordes de la desesperación, en tiempo de descuento. Y como gritó el gran Alterio en Caballos Salvajes, párese unos minutos diarios frente al espejo, fijo a los ojos y repita conmigo: “La puta que vale la pena estar vivo”.