No sere marido pero tengo un remis


Sunflower Daisy

Dezign
(4 Janv, 2007)
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ill titleCapítulo 19: ANTIHEROES

Entre las muchas diferencias o mejor dicho las pocas similitudes que hay entre los dos sexos de los que nos ocupamos, vamos a abocarnos a una sobre la que tal vez no haya reparado con anterioridad. Un principio físico, de la física, en este caso, es lo que distingue lo que es reflejar de refractar. Reflejar es devolver una superficie lisa y brillante, la imagen de un cuerpo. Por su parte refractar es hacer que cambie de dirección el rayo de luz que pasa oblicuamente de un medio a otro de otra densidad. Entonces que tiene que ver esto con un libro de estas características, porque alguna tendrá no?, la generación de lo que se denomina un axioma o premisa, que intitulamos: "El hombre refleja la mujer refracta".
Llevamos entonces la definición científica al marco de las personalidades de cada género.
Los hombres por naturaleza somos básicos, simples, casi transparentes, lo que queremos los decimos, lo manifestamos, lo estamos haciendo antes de pedir permiso para hacerlo, lo compramos antes de consultar si nos hacía falta, lo tenemos puesto en la cara. En síntesis lo reflejamos. Las mujeres por su lado, refractan todo, lo pasan por tamices de variado espectro, lo desmenuzan en sus cerebros, lo piensan y repiensan hasta el hartazgo, y de lo que parece simple y obvio hacen una nueva imagen o le dan otro sentido del que cualquier hombre podría imaginar, así de clarito, lo que hicimos nosotros, está sin ninguna otra posibilidad hecho como el traste, no tiene sentido o no sirve para nada.
En lugar de insinuar, sugerir, lanzar indirectas, por qué no piden lo que quieren de nosotros y listo. Si lo que dijimos puede tener dos interpretaciones posibles, de cualquier acto cotidiano de nuestras vidas, una es favorable y la otra negativa, por qué siempre, pero siempre, piensan que quisimos decir la que las ofende, la que nos deja como traicioneros, mentirosos o egoístas.
Lo que se ve de un hombre es lo que es, su reflejo, ahora este mismo hombre mirado por una mujer produce el efecto de la refractación y eso es absolutamente otra cosa. Para poner un ejemplo concreto, si nosotros nos paramos frente a ellas creyéndonos Batman, esa imagen viaja por el aire, llega a los ojos de la mujer que lo enfrenta, la que lo pasa por los diversos planos de su inconciente, lo compara con su padre, el de ella, y lo bocha instantáneamente. Nadie nunca podrá ocupar ese lugar sagrado. Lo pasa luego a cotejar con su primer amor, segunda cima inalcanzable en los baremos de su pretendida, de allí a los ex con mayor antiguedad, o lo que nosotros llamamos capacidad de aguante y paciencia, llegamos por fin a los más dotados en el peor sentido que usted se está imaginando en este momento, y descartada la condición de machista que ellas ya descartan, o sea pasada la refractación de su imagen, lo que ella ve de nosotros, la que entrega a su desahuciada cabecita, es nada menos que la de Robin. No hace falta entonces que le explique o aclare la diferencia entre lo que nos sentimos y lo que nos devuelven. Y aunque las nuevas películas del género presenten a Robin como una nueva variante de héroe, nosotros nos acordamos del viejo Ricardo Tapia, el joven maravilla, un gay reprimido sin personalidad ni futuro posible, manejado por su tía Harriet y manoseado por su mucamo Alfred.
Ante estas constantes frustraciones, el hombre ha retrocedido instintivamente y muchos debemos reconocer han huido, cruzando el charco hacia hemisferios que no juzgaremos y que han dejado para usted amigo más espacio donde moverse, pero lo que debemos mejorar es nuestra forma de presentarnos, o el tipo de héroe que decidimos reflejar a nuestras posibles gatúbelas refractadoras.
Entonces, debemos imaginar un héroe, que se parezca a su padre, que le haga el amor como el primer hombre de su vida, que la trate como la trató el primer marido cuando tenían tres meses de casados, y que luzca como Harrison Ford en Indiana Jones XVI. Conclusión: Imposible. Totalmente imposible. Premisa de imposible cumplimiento. Ante esto optemos por un antihéroe entonces. Le tiro unas pistas, algo de Woody Allen, un poco de Chaplín, cantidad suficiente de Chayane, Luis Miguel y Alejandro Sanz, el humor de Groucho Marx, Olmedo o Seinfield, cucharaditas de Gardel, gotitas de Borges, muchas de Bioy, ralladuras de Sandro y Cacho Castaña, porqué no Elvis, todo eso mezclado torpemente y puesto en nuestro envase nos dará un mostro que quien le dice le de ínfulas suficientes para encarar la mina que se le ocurra, incluso las más difíciles. Siéntase así entonces, tome fuerzas y con un grito que se escuche diga: "Dartagnaaaan al ataqueeeee…."


 

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