Cap�tulo 20
�SABE USTED CONTAR?
�Sabe usted contar?
Esta pregunta puede parecer enojosa a toda persona de m�s de tres
a�os de edad. �Qui�n no sabe contar? Para decir sucesivamente
�uno�, �dos�, �tres�, no hace falta mucha habilidad. Y, a pesar de todo, estoy
seguro de que no siempre har�a usted bien una cosa tan sencilla al
parecer. Todo depende de lo que hay que contar. No es dif�cil contar los
clavos que hay en un caj�n. Pero supongamos que en este caj�n no
hay s�lo clavos, sino clavos y tornillos mezclados y se desea saber
cu�ntos clavos y cu�ntos tornillos hay. �Qu� har�
usted entonces? �Separar� los clavos de los tornillos y los
contar� despu�s independientemente?
Este mismo problema se le plantea al ama de casa cuando tiene que contar la
ropa antes de darla a lavar. Ella separa la ropa por tipos: hace un
mont�n con las camisas, otro con las toallas, un tercero con las fundas
de las almohadas y as� sucesivamente. Y s�lo despu�s de
realizar este fastidioso trabajo empieza a contar las prendas que hay en cada
mont�n.
�Esto es no saber contar! Porque este procedimiento de contar objetos
heterog�neos es bastante inc�modo, complicado y a veces
irrealizable. Cuando se trata de contar clavos o ropa, no est� mal: se
pueden agrupar en montones. Pero p�ngase en el caso de un silvicultor,
que tiene que contar cu�ntos pinos, abetos, abedules y �lamos
crecen en una misma hect�rea de terreno. En este caso es imposible
agrupar previamente los �rboles por tipos. �Va a contar primero los
pinos, despu�s, s�lo abetos, luego, los abedules y, por fin, los
�lamos? �Recorrer� cuatro veces la parcela?
�No existe, acaso, alg�n procedimiento m�s sencillo, que permita
hacer esto recorriendo una sola vez la parcela? S�, ese procedimiento
existe y desde hace much�simo tiempo lo emplean los silvicultores.
Demostrar� en qu� consiste bas�ndome en el ejemplo de los
clavos y los tornillos.
Para contar de una sola vez cu�ntos clavos y cu�ntos tornillos
hay en el caj�n, sin separarlos previamente, coja un l�piz y una
hoja de papel rayado as�:
despu�s, comience a contar. Saque de la caja lo primero que le venga a
mano. Si es un clavo, haga una rayita en el papel, en la casilla de los clavos;
si es un tornillo, haga la rayita en la casilla de los tornillos. Saque el
segundo objeto y proceda del mismo modo. Coja el tercer objeto y as�
sucesivamente hasta que quede completamente vac�o el caj�n.
Cuando termine de contar, en la casilla de los clavos del papel habr�
tantas rayitas como clavos hab�a en el caj�n, y en la casilla de
los tornillos, tantas rayitas como tornillos hab�a. S�lo queda
contar las rayitas trazadas en el papel.
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Figura 249
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La cuenta de las rayitas puede hacerse m�s sencilla y m�s
r�pida si en vez de ponerlas unas detr�s de otras se agrupan de
cinco en cinco, formando figuras como la representada en la figura 249.
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Figura 250
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Estos cuadraditos conviene agruparlos formando parejas, es decir,
despu�s de las primeras diez rayitas, se pone la 11
a
en una nueva columna; cuando en la segunda columna se completan dos
cuadraditos, se empieza el cuadrado siguiente en la tercera columna y
as� sucesivamente. Las rayitas se dispondr�n entonces,
aproximadamente, como se ve en la figura. 250.
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Figura 251
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Contar las rayitas as� dispuestas es muy f�cil: se ve
inmediatamente que aqu� hay tres decenas completas, cinco m�s y
tres rayitas, es decir, en total 30 + 5 + 3 = 38.
Pueden emplearse figuras de otro tipo; por ejemplo, suelen utilizarse
s�mbolos en los que cada cuadradito significa 10 (figura 251).
Cuando se cuentan los �rboles de distintas especies que hay en una
parcela de bosque, se procede id�nticamente, pero en la hoja de papel
habr�, en este caso, cuatro casillas en vez de dos.
Aqu� es preferible que las casillas sean horizontales, y no verticales.
Antes de empezar a contar, la hoja tendr�, por lo tanto, la forma
siguiente:
Cuando se termina de contar, en el papel se tiene algo parecido a lo que se ve
en la figura. 252.
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Figura 252
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Sacar el total es aqu� muy sencillo:
Pinos
Abetos
Abedules
Atamos
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53
79
6
37
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Este mismo procedimiento de c�lculo lo utilizan los m�dicos para
contar los gl�bulos rojos y blancos que hay en la muestra de sangre que
observan al microscopio.
Si necesita usted contar, por ejemplo, qu� plantas hay y en qu�
cantidad crecen en una parcela peque�a de prado, ya sabe como resolver
este problema en un plazo de tiempo m�nimo.
En la hoja de papel apunte previamente los nombres de las plantas que haya
visto, d�ndole a cada una su casilla, y deje varias casillas libres de
reserva para las plantas que puedan encontrarse inesperadamente.
Empezar� usted a contar en una hoja de papel semejante a la que
representa la figura. 252. Despu�s har� lo mismo que en el caso
de la parcela de bosque.
�Para qu� se cuentan los �rboles que hay en un bosque?
A los habitantes de la ciudad les parece que esto es hasta imposible. En la
novela de L. Tolstoi �Ana Karenina�, el experto en agricultura, Levin, le
pregunta a un pariente suyo, profano en esta materia, que quiere vender un
bosque:
�-�Has contado los �rboles?
-�C�mo que si he contado los �rboles? -le responde sorprendido
�ste-. �Contar las arenas del mar o los rayos de los planetas, aunque
grande fuera su talento...�
- S�, pero el gran talento de Riabinin (el negociante, - Y. P.) puede
contarlos. Y ning�n mujik lo comprar� sin antes contarlos�.
Los �rboles que hay en un bosque se cuentan para saber cu�ntos
metros c�bicos de madera hay en �l. No se cuentan todos los
�rboles del bosque, sino los de una parcela determinada -de un cuarto o
un medio de hect�rea elegida de tal modo, que por la densidad,
composici�n, grosor y altura de sus �rboles pueda servir de
t�rmino medio del bosque dado. Para hacer una elecci�n acertada
hay que tener, claro est�, un ojo experto. Al hacer la cuenta no basta
determinar el n�mero de �rboles de cada especie, sino que hay que
saber tambi�n cu�ntos troncos hay de cada grosor: cu�ntos
de 25 cm, de 30 cm, de 35 cm, etc. La relaci�n que se hace, tiene, por
esta raz�n, no cuatro casillas, como en nuestro ejemplo simplificado,
sino muchas m�s. Ahora puede figurarse usted la gran cantidad de veces
que habr�a que recorrer el bosque, si los �rboles se contaran
como de ordinario, y no como hemos explicado aqu�.
Como ve, contar s�lo es f�cil cuando se trata de objetos
homog�neos. Pero cuando se quiere conocer el n�mero de objetos
heterog�neos, hay que recurrir a los procedimientos especiales que hemos
explicado ahora, cuya existencia ignoran muchos.
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