CONTENIDO

Pr�logo
1. Para los ratos libres
2. Para los j�venes f�sicos
3. Una hoja de peri�dico
4. Otros 75 problemas y experimentos
5. Ilusiones �pticas
6. Distribuciones y transposiciones dif�ciles
7. Cortes y cosidos h�biles
8. Problemas con cuadrados
9. Problemas acerca del trabajo
10. Problemas acerca de compras y precios
11. El peso y la pesada
12. Problemas acerca de relojes
13. Problemas acerca de los medios de transporte
14. C�lculos inesperados
15. Situaciones embarazosas
16. Problemas de los "Viajes de Gulliver"
17. Cuentos acerca de n�meros enormes
18. Acertijos num�ricos
19. Aritm�tica divertida
20. Sabe usted contar
21. C�lculos r�pidos
22. Cuadrados m�gicos
23. Juegos y trucos aritm�ticos
24. De un trazo
25. Acertijos geom�tricos
26. Sin regla graduada
27. Trucos y pasatiempos f�ciles

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Escribir @ Antonio

Cap�tulo 15
SITUACIONES EMBARAZOSAS




  1. El maestro y el alumno

  2. Lo que vamos a narrar m�s adelante dicen que ocurri� en la Grecia antigua. Un maestro en sabidur�a, el sofista Prot�goras, se encarg� de ense�ar a un joven todos los recursos del arte de la abogac�a. El maestro y el alumno hicieron un contrato seg�n el cu�l el segundo se compromet�a a pagar al primero la retribuci�n correspondiente en cuanto se revelaran por primera vez sus �xitos, es decir, inmediatamente despu�s de ganar su primer pleito.
    El joven curs� sus estudios completos. Prot�goras esperaba que le pagase, pero su alumno no se apresuraba a tomar parte en juicio alguno. �Qu� hacer? El maestro, para conseguir cobrar la deuda, lo llev� ante el tribunal. Prot�goras razonaba as�: si gano el pleito, me tendr� que pagar de acuerdo con la sentencia del tribunal; si lo pierdo y, por consiguiente lo gana �l, tambi�n me tendr� que pagar, ya que, seg�n el contrato, el joven tiene la obligaci�n de 'pagarme en cuanto gane el primer pleito.
    El alumno consideraba, en cambio, que el pleito entablado por Prot�goras era absurdo. Por lo visto, el joven hab�a aprendido algo de su maestro y pensaba as�: si me condenan a pagar, de acuerdo con el contrato no debo hacerlo, puesto que habr� perdido el primer pleito, y si el fallo es favorable al demandante, tampoco estar� obligado a abonarle nada, bas�ndome en la sentencia del tribunal.
    Lleg� el d�a del juicio. El tribunal se encontr� en un verdadero aprieto. Sin embargo, despu�s de mucho pensarlo hall� una salida y dict� un fallo que, sin contravenir las condiciones del contrato entre el maestro y el alumno, le daba al primero la posibilidad de recibir la retribuci�n estipulada.
    �Cu�l fue la sentencia del tribunal?

  3. La herencia

  4. He aqu� otro problema muy remoto que sol�an plantearse entre s� los juristas de la antigua Roma. Una viuda estaba obligada a repartirse, con el hijo que deb�a nacer, la herencia de 3500 rublos que le dej� su marido. Si nac�a un ni�o, la madre, de acuerdo con las leyes romanas, deb�a recibir la mitad de la

  5. El trasiego

  6. Ante usted hay una jarra con 4 litros de leche. Tiene que dividir estos 4 litros en partes iguales entre dos camaradas, pero s�lo dispone de dos jarras vac�as: una de 2 1/2 l de capacidad, y otra, de 1 1/2 l.
    �C�mo pueden dividirse los 4 1 de leche en dos mitades, vali�ndose tan s�lo de estas tres vasijas?
    Est� claro que hay que hacer varios trasiegos de una jarra a otra.
    Pero, �c�mo deben hacerse?

  7. �C�mo alojarlos?

  8. El administrador de guardia de un hotel se vio una vez en situaci�n muy embarazosa. Llegaron de improviso 11 hu�spedes y cada uno ped�a habitaci�n independiente. En el hotel s�lo hab�a 10 n�meros libres. Los hu�spedes eran muy exigentes y no hab�a m�s remedio que alojar 11 personas en 10 habitaciones, de manera que, en cada una hubiera una sola persona. Esto, por lo visto, es imposible. Pero el administrador de guardia encontr� una soluci�n a tan dif�cil problema.
    He aqu� lo que ide�. En la primera habitaci�n aloj� al primer hu�sped y le pidi� permiso para que, durante unos 5 minutos, se encontrara en su habitaci�n el und�cimo hu�sped. Cuando estos dos hu�spedes quedaron acomodados, aloj�:

    el 3�
    el 4�
    el 5�
    el 6�
    el 7�
    el 8�
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    hu�sped en la
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    Como puede verse, quedaba libre la 10� habitaci�n. En ella aloj� al und�cimo hu�sped, que temporalmente se encontraba en la primera habitaci�n, con lo que qued� satisfecha toda la compa��a y, seguramente, bastante admirados muchos lectores de este libro.
    �En qu� consiste el secreto de esta treta?

  9. Las dos velas

  10. La luz el�ctrica se apag� inesperadamente en el apartamento: se fundi� el cortacircuitos. Yo encend� dos velas que ten�a previstas en la mesa del escritorio, y segu� trabajando a su luz hasta que repararon la aver�a.
    Al d�a siguiente fue necesario determinar cu�nto tiempo estuvo sin corriente el apartamento. Yo no me di cuenta de qu� hora era cuando se apag� la luz ni de a qu� hora se volvi� a encender. Tampoco sab�a qu� longitud inicial ten�an las velas. S�lo recordaba que las dos velas eran igual de largas, pero de grosor distinto: la m�s gruesa era de las que se consumen por completo en 5 horas, y la otra, de las que duran 4 horas.
    A ambas las encend� por primera vez. Los cabos de las velas no los encontr�, los hab�an tirado.
    -Eran tan peque�os -me dijeron- que no val�a la pena guardarlos.
    -Pero, �no recuerdan c�mo eran de largos?
    -Eran distintos. Uno era cuatro veces m�s largo que el otro.

    Esto fue todo lo que pude saber. Tuve que limitarme a estos datos para calcular el tiempo durante el cual estuvieron encendidas las velas.
    �C�mo resolver�a usted esta dificultad?

  11. Los tres exploradores

  12. En una situaci�n no menos dif�cil se encontraron una vez tres exploradores a pie, que ten�an que cruzar un r�o sin puente. Es cierto que por el r�o se paseaban en una canoa dos muchachos dispuestos a prestar ayuda a los soldados. Pero la canoa era tan peque�a, que s�lo pod�a aguantar el peso de un soldado; incluso un soldado y un ni�o no pod�an montarse en ella sin peligro de zozobrar. Por otra parte, los soldados no sab�an nadar.
    En estas condiciones parec�a que s�lo un soldado podr�a pasar el r�o. No obstante, los tres exploradores estuvieron pronto en la orilla opuesta y devolvieron la barquilla a los muchachos.
    �C�mo consiguieron esto?

  13. El hato de vacas

  14. Esta es una de las variantes de un problema antiqu�simo y muy interesante.
    Un padre reparti� entre sus hijos un hato de vacas. Al mayor le dio una vaca y 1/7 de todas las dem�s; al segundo, dos vacas y 1/7 de todas las dem�s; al tercero, tres vacas y 1/7 de todas las dem�s; al cuarto, cuatro vacas y 1/7 de todas las dem�s, y as� sucesivamente. As� qued� repartido el hato entre los hijos sin que sobrara nada.
    �Cu�ntos eran los hijos y qu� cantidad de vacas ten�a el hato?

  15. El metro cuadrado

  16. Cuando Aliosha oy� por primera vez que un metro cuadrado tiene un mill�n de mil�metros cuadrados, no quer�a creerlo.
    -�De d�nde pueden salir tantos?-se asombraba-. Yo tengo una hoja de papel milimetrado que tiene exactamente un metro de longitud y otro de anchura. �Es posible que en este cuadrado haya un mill�n de cuadraditos milim�tricos? �No lo creo!
    -Pues, cu�ntalos -le dijeron.
    Y Aliosha se decidi� a contar todos los cuadraditos. Se levant� por la ma�ana temprano y empez� a contar, se�alando meticulosamente con un punto cada cuadradito contado.
    En se�alar un cuadradito tardaba un segundo y la cosa iba r�pida.
    Trabaj� Aliosha sin enderezar el espinazo. Pero, �qu� piensa usted?, �consigui� aquel d�a convencerse que en un metro cuadrado hay un mill�n de mil�metros cuadrados?

  17. El ciento de nueces

  18. Cien nueces deben repartirse entre 25 personas de manera que a ninguna de ellas le toque un n�mero par de nueces. �Puede usted hacer esto?

  19. �C�mo repartir el dinero?

  20. Dos pastores decidieron hacer gachas: uno de ellos ech� en el caldero 200 g de harina y el otro, 300 g. Cuando las gachas estuvieron a punto y los pastores iban a empezar a comer, se uni� a ellos un caminante.
    Cuando se march�, les dio, por haber comido con ellos, 50 copeikas.
    �C�mo deber�n los pastores repartirse equitativamente el dinero recibido?

  21. Un reparto de manzanas

  22. Hay que dividir nueve manzanas en partes iguales entre 12 pioneros. El reparto se desea hacer de tal modo, que ninguna manzana quede dividida en m�s de cuatro partes. El problema, a primera vista, parece que no tiene soluci�n, pero el que sabe quebrados puede resolverlo sin gran dificultad.
    Una vez hallada la soluci�n, tampoco ser� dif�cil resolver otro problema de este mismo tipo: repartir siete manzanas entre 12 ni�os, de manera que ninguna de ellas sea dividida en m�s de cuatro partes.

  23. �C�mo repartir las manzanas?

  24. A casa de Miguelito vinieron cinco compa�eros suyos. El padre de Miguelito quiso invitar a los seis ni�os a manzanas, pero result� que sola mente hab�a cinco frutos. �Qu� hacer? Como no quer�a disgustar a ninguno, tendr�a que repartirlas entre todos. Est� claro que habr�a que cortar las manzanas. Pero cortarlas en trozos muy peque�os no estaba bien; el padre no quer�a que ninguna manzana fuera cortada en m�s de tres partes. Se planteaba, pues, el problema siguiente: repartir cinco manzanas, en partes iguales, entre seis ni�os, de manera que ninguna manzana resulte cortada en m�s de tres partes.
    �C�mo resolvi� el padre de Miguelito este problema?

  25. Una barca para tres

  26. Tres aficionados al deporte del remo tienen una barca com�n y quieren arregl�rselas de tal modo, que cada uno de ellos pueda utilizar la barca en cualquier instante, sin que ning�n extra�o pueda llev�rsela. Para esto piensan atar la barca con una cadena cerrada por tres candados.
    Cada uno de los amigos tiene una sola llave, pero con ella puede abrir el candado y coger la barca sin esperar a que lleguen los otros con sus llaves.
    �Qu� hicieron para que todo les saliera tan bien?

  27. Esperando el tranv�a

  28. Tres hermanos, que volv�an del teatro a casa, llegaron a la parada del tranv�a dispuestos a montarse en el primer vag�n que pasase. El tranv�a no llegaba, pero el hermano mayor dijo que deb�an esperar.
    -�Para qu� esperar aqu�? -replic� el hermano de en medio-. Mejor es que sigamos adelante. Cuando el tranv�a nos alcance, nos montamos en �l, pero ya habremos recorrido parte del camino y llegaremos antes a casa.
    -Si echamos a andar -opuso el hermano menor-, ser� preferible que vayamos no hacia adelante, sino hacia atr�s: as� encontraremos antes al tranv�a que venga y antes estaremos en casa.
    Como los hermanos no pudieron llegar a un acuerdo, cada uno hizo como pensaba: el mayor se qued� a esperar el tranv�a, el de en medio, ech� a andar hacia adelante, y el menor, hacia atr�s.
    �Qu� hermano lleg� antes
SOLUCIONES

1. El maestro y el alumno

La sentencia fue la siguiente: denegar la demanda del maestro, pero concedi�ndole el derecho a entablar querella por segunda vez, sobre una nueva base, a saber: la de que el alumno ya hab�a ganado su primer pleito. Esta segunda demanda deber�a ser resuelta, indudablemente, a favor del maestro.

2. La herencia
La viuda debe recibir 1000 rublos, el hijo, 2000 rublos, y la hija, 500 rublos. En este caso se cumplir� la voluntad del testador, ya que la viuda recibe la mitad que el hijo y el doble que la hija.

3. El trasiego
Hay que hacer los siete trasiegos que se indican claramente en la tabla siguiente:


1� trasiego
2�
3�
4�
5�
6�
7�
4 litros1 1/2
1 1/2
3
3
1/2
1/2
2
1 1/2 litros
-
1 1/2
-
1
1
1 1/2
-
2 1/2 litros
2 1/2
1
1
-
2 1/2
2
2

4. �C�mo alojarlos?
El secreto consiste en que se qued� sin habitaci�n el segundo hu�sped: despu�s de los hu�spedes 1� y 11� se pas� al 3�, olvid�ndose del 2�. Por esto se �consigui� un alojamiento que era imposible a todas luces.

5. Las dos velas
Para resolver este problema hay que plantear una ecuaci�n muy sencilla. Llamemos x al n�mero de horas que estuvieron encendidas las velas. Cada hora ard�a s/5 parte (de la longitud) de la vela gruesa y i/4 parte de la vela delgada. Por lo tanto, la longitud del cabo de la vela gruesa vendr� expresada (en fracciones de la longitud de la vela entera) por 1- x/b, y la del cabo de la delgada, por 1 -x/4. Sabemos que las velas eran iguales de largas, y que el cu�druplo de la longitud del cabo de la primera, 4 (1 - x/5), era igual a la longitud 1 - x/4 del cabo de la segunda:

4(1 - (x/5)) = 1 - x/4

Resolviendo esta ecuaci�n hallamos que x = 3 3/4. Por lo tanto, las velas estuvieron encendidas 3 horas y 45 minutos.

6. Los tres exploradores
Hubo que hacer los seis viajes que siguen:
1� viaje. Los dos muchachos van a la orilla opuesta, uno se queda all� y el otro le trae la barca a los exploradores.
2� viaje. El muchacho que trajo la barca se queda en esta orilla y en la canoa se monta el primer soldado, el cual se traslada a la otra orilla. La barca la trae de vuelta el segundo muchacho.
3� viaje. Los dos muchachos cruzan el r�o en la barca, uno queda en la otra orilla y el otro vuelve con la barca.
4� viaje. El segundo soldado cruza el r�o. La barca vuelve con el muchacho que se qued� en la otra orilla.
5� viaje. Es una repetici�n del tercero.
6� viaje. El tercer soldado se traslada a la orilla opuesta. La barca regresa con un muchacho, se monta el otro y contin�an su interrumpido paseo por el r�o.
Ahora los tres soldados est�n en la otra orilla.

7. El hato de vacas
Para resolver este problema por aritm�tica (es decir, sin recurrir a las ecuaciones) hay que empezar por el fin.
El hijo menor recibi� tantas vacas como hermanos ten�a, porque 1/7 del hato restante no pudo recibir, ya que despu�s de �l no qued� ning�n resto.
El hijo precedente recibi� una vaca menos que hermanos ten�a y, adem�s 1/7 del hato restante. Esto quiere decir, que lo que recibi� el hijo menor eran la 6/7 partes de este hato restante.
De aqu� se deduce que el n�mero de vacas que recibi� el hijo menor debe ser divisible por seis.
Supongamos que este hijo menor recibi� seis vacas y veamos si sirve esta suposici�n. Si el hijo menor recibi� seis vacas, quiere decir que era el sexto hijo y que en total eran seis hermanos. El quinto hijo recibi� cinco vacas y, adem�s, 1/7 de siete, es decir, seis vacas. Se comprende que los �ltimos hijos recibieron 6 + 6 vacas, que constituyen las 6/7 partes de las que quedaron despu�s de recibir su parte el cuarto hijo. El resto completo ser�a 12 : 6/7 = 14 vacas; por consiguiente, el cuarto hijo recibi� 4 + 14/7 = 6.
Calculamos el resto del hato despu�s de recibir su parte el tercer hijo: 6 + 6 + 6, es decir, 18, son las 6/7 partes de dicho resto; por lo tanto, el resto completo ser� 18 : 6/7 = 21. Al tercer hijo le correspondieron, pues, 3 + 21/7 = 6 vacas.
Del mismo modo hallamos que los hijos segundo y primero tambi�n recibieron seis vacas cada uno.
Nuestra suposici�n ha resultado veros�mil: los hijos eran seis en total y en el hato hab�a 36 vacas.
�Hay otras soluciones? Supongamos que los hijos no fueran seis, sino 12; esta suposici�n no sirve. Tampoco sirve el n�mero 18. Y m�s adelante no vale la pena probar porque 24 o m�s hijos no pod�a tener.

8. El metro cuadrado
El mismo d�a era imposible que se convenciera Aliosha. Aunque hubiera estado contando d�a y noche sin descansar, en un d�a no hubiera contado nada m�s que 86 400 cuadrados. Porque 24 horas tienen en total 86 400 segundos. Tendr�a que contar casi 12 d�as sin descanso, y si contara 8 horas al d�a, para llegar al mill�n necesitar�a un mes.

9. El ciento de nueces
Muchos empiezan inmediatamente a probar todas las combinaciones posibles, pero su esfuerzo es vano. Sin embargo, basta pensar un poco para comprender la inutilidad de toda b�squeda: el problema no tiene soluci�n.
Si el n�mero 100 se pudiera dividir en 25 sumandos impares, resultar�a que un n�mero impar de n�meros impares puede dar en total 100, es decir, un n�mero par, cosa que, claro est�, es imposible.
En efecto, tendr�amos 12 pares de n�meros impares y, adem�s, un n�mero impar; cada par de n�meros impares da, como suma, un n�mero par, por lo tanto, la suma de 12 n�meros pares ser� tambi�n un n�mero par, y si a esta suma se a�ade un n�mero impar, se obtiene un resultado impar. El n�mero 100 no puede componerse en modo alguno con estos sumandos.

10. �C�mo repartir el dinero?
La mayor�a de los que intentan resolver este problema responden, que el que ech� 200 g debe recibir 20 copeikas, y el que ech� 300 g, 30 copeikas. Este reparto carece de fundamento.
Hay que razonar as�: las 50 copeikas deben considerarse como la parte a pagar por un comensal. Como los comensales fueron tres, el precio de las gachas (500 g de harina) es igual a 1 rublo 50 copeikas. El que ech� los 200 g aport�, expres�ndolo en dinero, 60 copeikas (ya que los cien gramos cuestan 150 : 5 = 30 copeikas), y comi� por valor de 50 copeikas; por lo tanto habr� que darle 60 - 50 = 10 copeikas.
El que aport� los 300 g (es decir, el equivalente a 90 copeikas en dinero) deber� recibir 90 - 50 = 40 copeikas.
As�, pues, de las 50 copeikas, a uno le corresponden 10 copeikas y al otro 40 copeikas.

11. Un reparto de manzanas
El reparto de nueve manzanas, en partes iguales, entre 12 pioneros, sin cortar ninguna en m�s de cuatro partes, es completamente posible.
Hay que proceder as�.
Seis manzanas se dividen en dos partes cada una y se obtienen 12 medias manzanas. Las tres manzanas restantes se dividen en cuatro partes iguales cada una, y resultan 12 cuartas partes de manzana. Ahora, a cada uno de los 12 pioneros se la da una mitad y una cuarta parte de manzana: 1/2 + 1/4 = 3/4.
De este modo cada pionero recibe 3/4 de manzana, que es lo que se requer�a, porque 9 : 12 = 3/4.
De una manera semejante se pueden repartir las siete manzanas entre los 12 pioneros, de modo que todos reciban la misma cantidad y ninguna manzana se corte en m�s de cuatro partes. En este caso cada uno debe recibir 7/12 de manzana. Pero sabemos que 7/12 = 3/12 + 4/12 = 1/4 + 1/3
Por esto, dividiremos tres manzanas en cuatro partes cada una, y las cuatro manzanas restantes, en tres partes cada una. Resultan 12 cuartas partes y 12 terceras partes.
Est� claro que a cada uno hay que darle una cuarta parte y una tercera parte, es decir, 7/12 partes de manzana.

12. �C�mo repartir las manzanas?
Las manzanas se repartieron como sigue. Tres manzanas se cortaron por la mitad y resultaron seis mitades, que se les dieron a los ni�os. Las dos manzanas restantes se cortaron cada una en tres partes iguales; salieron seis terceras partes, que tambi�n se repartieron entre los compa�eros de Miguelito.
Por lo tanto, a cada ni�o se le dio media manzana y una tercera parte de manzana,, es decir, todos recibieron la misma cantidad.
Como puede verse, ni una sola manzana fue cortada en m�s de tres partes iguales.

13. Una barca para tres
Los candados deben colgarse unos de otros como se ve en la figura 220. Puede verse f�cilmente que esta cadena de candados puede abrirla y volverla a cerrar con su llave cada uno de los propietarios de la barca.

Figura 220

14. Esperando el tranv�a
El hermano menor, yendo hacia atr�s por la v�a, vio el tranv�a venir y se mont� en �l. Cuando este tranv�a lleg� a la parada en que estaba el hermano mayor, �ste se subi� a �l. Un poco despu�s, el mismo tranv�a alcanz� al hermano de en medio, que hab�a seguido adelante, y lo recogi�. Los tres hermanos se encontraron en el mismo tranv�a y, claro est�, llegaron a casa al mismo tiempo.
Sin embargo, el que procedi� m�s cuerdamente fue el hermano mayor, que esper� tranquilamente en la parada y se cans� menos que los dem�s.
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