Perú:

Cuentos de Amor y Lucha

Una narrativa comprometida con el pueblo peruano y su lucha por la liberación.

 

 

Ya no estás con nosotros, te has ido para siempre, fiel camarada. Y cómo deseabas y soñabas continuar con nosotros nuestra obra común. Recuerdo que, no hace mucho, junto a tu tumba, ante tu muerte prematura, juramos, camarada nuestro, que no nos asustarán las cárceles ni la muerte. Somos pocos, pero cada día somos más. Somos unidos, decididos y persistentes.

Camarada, tú fuiste uno de nuestros primeros combatientes.

¡Honor y gloria eternos a ti!

 

Rafael Masada

Con profundo reconocimiento
a todos aquellos hombres y
mujeres que dieron la vida
en la heroica e inacabada
lucha por la liberación
de nuestra patria.

 

          Resaca

          El Reencuentro

 

JJ. (prisionero de guerra)

Esa madrugada del 14 de Abril, sucedió lo que animaba los temores de Kejo, algunos sobresaltos de Betún y varias interrogantes de Punch. Irrumpieron y saquearon lo que consideran peligroso para ellos y favorables para sus propósitos de acusar, enjuiciar, encarcelar y asesinar bajo la denominación de subversivos y "terroristas".

 

          Carta a Laura y Matilde

 

Yehudá Pezaj

No estaban seguros de haberse distanciado de sus perseguidores. El ataque al destacamento les había costado dos bajas. Habían caminado dos días y dos noches. Aquel amanecer, cansados, estaban refugiados en una cabaña. Eran ocho los cumpas, incluyendo al mando militar y al mando político; tenían una ametralladora ligera y tres fusiles...
(fragmento tomado de: Cipriano)

 

          Sin trabajo

          El Viaje

          Tanto frío

          El Poncho

          Al primero que baje

          La Duda

          El Enfermero

          El Grito

          La Doctora Catalina Pilco

          Maldad

          El Sacristán

          El Doctorcito

          El Diario, los últimos días

          El Terno azul del Preceptor

          Jacobo, el Seminarista

          Suicidio

          Impiedad

          Ángela Pobreza

          Cipriano

 

Yehudá Pezaj

- Yo soy un arrepentido.
En lo que quiso ser una sonrisa, el Coronel mostró los dientes separados y afilados. Se frotó las manos.
- ¡Eso me gusta! Repite lo que has dicho. - Estoy arrepentido de mi error -el hombre ttragó aire por la boca.
- ¡Magnifico! Sigue, hijo, sigue.
- Estoy arrepentido por haber abandonado a mmis camaradas...

(fragmento tomado de: El Arrepentido)

 

              La Canción y el Llanto

          Motivo

          El Hombre que perdió su rostro

          El Arrepentido

 

2008

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