Casi todos estos relatos se aproximan a temas de los campos sociol�gico o psicol�gico, pero, en modo alguno, ofrecen una explicaci�n en la forma que encontramos en las Ciencias Sociales. Sin embargo, en estos relatos hay un escarbar dentro de las contradicciones de la interacci�n del individuo con sus grupos sociales o, dicho de una mejor manera, hay un presentar no imparcial de los resultados de esas contradicciones en el psiquismo de un hombre que busca un modo de vida equilibrada, de la cual tenga conciencia y que aspira a poseer los medios para superar la enajenaci�n propia de un mundo doblemente explotado: por los grupos de poder nacional y el poder que se ejerce desde afuera. De este mundo llamado, con eufemismo, sub-desarrollado.
C�sar Vallejo ha dicho: "Hay preguntas sin respuestas: es la Ciencia. Hay respuestas sin preguntas: es el Arte" y estos relatos pretenden, tal vez sin lograrlo, comunicar algo de la angustia, de la desesperanza y, al mismo tiempo, de la ilusi�n que hay en estas "respuestas sin preguntas"; tambi�n intentan, aunque en menor medida, contar la manera, casi siempre irracional, con que el hombre de este mundo (cuyo destino a pocos importa) se aferra en respuesta callada al deseo de persistir en una humanidad que si�ndole hostil, le ofrece tambi�n instantes de esplendor.
El Llanto y la Canci�n, dos elementos con los que el hombre teje un estandarte para consolar o alentar su vida.
Adem�s, hay un disimulado inter�s en dejar un testimonio.
Yehud� Pezaj