Entonces Jesús llamándolos, dijo: Sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad.

Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor;

Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo:

Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Mat 20:25-28

 

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K

Los Nuevos Odres

REHACIENDO LOS NUEVOS

ODRES

La práctica de la Iglesia del Nuevo Testamento

 

 por Frank A. Viola

 

Publicado por

Present Testimony Ministry

1405 Valey Place

Brandon, FL 33510

 

 

Se concede permiso a aquellos que quieran copiar o distribuir el material de este libro, pero no podrá ser vendido o publicado sin el especial permiso del autor

Primera impresión Marzo 1997

 

Dedico este libro a mi esposa Susan,

quien con amor ha compartido, apoyado y alentado

mi visión de Cristo y Su iglesia desde

el comienzo de nuestro viaje

 

 

 

CONTENIDO

 

PRESENTACION

Por Hal Miller

PREFACIO

Por Frank A. Viola

INTRODUCCION

EL LLAMADO A LOS NUEVOS ODRES DE VINO

CAPITULO 1

EL PROPOSITO DE LA REUNION DE LA IGLESIA 

El lugar de Adoración, Evangelismo, Sermonear y Hermandad

Exhortación mutua y edificación

Cristo el director de las reuniones del Nuevo Testamento

La necesidad de un sacerdocio funcional

La pregunta sobre la fuerza de soporte

Pensamientos finales

CAPITULO 2

EL CENTRO DE LA REUNION DE LA IGLESIA

El partir el pan representa a Cristo en su trabajo de Salvación

La Cena del Señor - Una Comida de Alianza

La cena y la mesa

El significado de la Mesa del Señor en las reuniones de la Iglesia.

CAPITULO 3

 

EL LUGAR DE REUNION DE LA IGLESIA

La casa es la forma natural de conocerse los unos a otros.

La casa representa la simplicidad de la vida cristiana

El hogar refleja la naturaleza familiar de la Iglesia

El hogar sirve de modelo para la autenticidad espiritual

El hogar da fe que el pueblo constituye la casa de Dios.

Conclusión

CAPITULO 4

LA NATURALEZA DE LA IGLESIA LOCAL

Las reglas familiares

Familia y Corporación

La simplicidad de Cristo

CAPITULO 5

LOS LIDERES DE LA IGLESIA LOCAL: ¿QUIENES ERAN?

Ancianos, Pastores y Supervisores

La pluralidad de los ancianos

Funcionalidad vs. Posicionalidad

Las características morales de los ancianos 

El Sistema del Clero Moderno

El liderazgo de la iglesia y la dirección de Cristo

CAPITULO 6

EL LIDERAZGO DE LA IGLESIA LOCAL: ¿COMO LA DIRIGIAN?

La autoridad Jerárquica, Posicional y Espiritual

Un paradigma de liderazgo compartido

Reconsiderando nuestra noción de autoridad

El gobierno divino del consenso

El reto que se encuentra ante nosotros

CAPITULO 7

EL CONTENIDO DE LA IGLESIA LOCAL

Vida - La única base para la unidad

El problema del sectarismo

Unidad por medio de organización

Unidad por medio de doctrina

Unidad por medio de organismo

No permitáis que nadie os engañe

El esquema del enemigo

CAPITULO 8

LAS FRONTERAS DE LA IGLESIA LOCAL

Definiendo la iglesia local

El significado de "local"

La expresión práctica de la singularidad del Cuerpo

El peligro del legalismo

El surgimiento del sectarismo en la Iglesia

El Espíritu clama por unidad

La reacción de Dios ante la división de la Iglesia

CAPITULO 9

LA FUNCION DE LA IGLESIA LOCAL

El eterno propósito de Dios

Los enemigos del individualismo y la independencia

La importancia de ser construidos juntos

Una lámpara de oro macizo

Estudiando la tensión entre el vino y el odre

CAPITULO 10

 LA CARACTERISTICA DE LA IGLESIA LOCAL

 La tradición de los apóstoles

Lo que no es la tradición apostólica

Recobrando el lugar de la tradición en la asamblea

Empezando con el fin correcto

El lugar del organismo y orden dentro de la Iglesia

¿En qué se han equivocado los evangélicos modernos?

Intercalando Tradición y Doctrina

La importancia del patrón del Nuevo Testamento

El desafío de una genuina obediencia

Dios es el constructor de su propia casa

¿Qué casa estamos construyendo?

CAPITULO 11

¿QUE DEBEMOS HACER?

 De compras en el Mall

Tragados bajo la ola 

Prisioneros en una celda

Adoptando la actitud correcta

El síntoma que encubre la causa

El llamado a abandonar la cristiandad dominada por el clero

No despreciéis el día de la cosas insignificantes

(1) Una Revelación Refrescante

(2) Un cambio de paradigma

Tabla comparativa

(3) Aferrarnos al Centro y Supremacía del Señor Jesús

(4) Contando el costo

(5) Una oración laboriosa 

Un último llamado

 

 


PRESENTACION


 

Rehaciendo los Nuevos Odres de Vino, el libro de Frank Viola, es parte de una larga y distinguida línea de exposiciones dibujando la forma de vida que caracterizaba la Iglesia del Nuevo Testamento y su efecto en nosotros, en el día de hoy. Voces como la de Frank expresan las características distintivas de la Iglesia del Nuevo Testamento - la iglesia es un "cuerpo", una "familia" y una "novia". En efecto la Iglesia del Nuevo Testamento es relacional.

El que la Iglesia del Nuevo Testamento sea relacional está lejos de ser controversial. Mas para mucha gente, libros como el de Frank se reciben con sorpresa. Las iglesias a las que nosotros asistimos tienen muy poco o nada en común con la forma de vida que marcaba la Iglesia del Nuevo Testamento. Lejos de ser una familia o un cuerpo, la iglesia de la cual formamos parte es una organización o una institución. El contraste entre la forma institucional de la iglesia contemporánea y la forma relacional de la Iglesia del Nuevo Testamento, no puede ser más chocante.

La iglesia institucional a menudo conoce, por lo menos vagamente, que la Iglesia del Nuevo Testamento era algo completamente diferente, pero sigue su camino en un abierto desprecio sobre la forma de pensar de los primeros creyentes. Podrá llegar a declarar que la Biblia es la única autoridad en "fe y práctica" pero ignorará su autoridad práctica con respecto a las prácticas de la Iglesia. Puede que esta sea su elección. Pero la mayor parte de las veces es ignorancia debido al momento de inercia, ya que las iglesias institucionales son como trenes. Van en una cierta dirección, y por mucho tiempo continuarán en esa dirección aunque todos en el tren traten de hacerlo parar.

Y al igual que los trenes, las opciones para cambiar de rumbo en las iglesias institucionales están bastante limitadas. Si se presenta un cambio de vías el tren podrá desviarse un poco, pero siempre seguirá los rieles. Por tanto todos los pasajeros abrazan la esperanza de que están viajando en el verdadero tren que les conduce al verdadero destino.

Las iglesias relacionales, como aquellas del Nuevo Testamento, eran diferentes. No eran trenes, sino grupos de personas saliendo de paseo. Se movían mucho más despacio que los trenes - algunos kilómetros por hora como mucho - pero podían cambiar de dirección en un segundo. Y lo que era más importante, podían estar mucho más atentas a la palabra, a su Señor y los unos a los otros.

Como los trenes, las iglesias institucionales son muy fáciles de encontrar. El humo y el ruido las hace inconfundibles. Las iglesias relacionales son más calladas pues no anuncian su presencia con luces intermitentes en todos los cruces. Muchos piensan que iglesias como esas murieron hace mucho tiempo. Pero nada puede ser más equivocado. Las Iglesias relacionales se encuentran por doquier. Yo personalmente, me he estado reuniendo en una por más de veinte años. Ahora, grupos como el nuestro, caminan calladamente juntos, sin preocuparnos de llamar la atención sobre nosotros mismos, puesto que solamente somos peregrinos.

Mas una vez que conoces a distinguir la iglesia relacional, descubrirás grupos de personas reuniéndose al igual que lo hacia la Iglesia del Nuevo Testamento - como cuerpo, familias y novias, en lugar de instituciones. Yo personalmente conozco un gran número de ellas; ellos conocen cientos más. Son simplemente grupos de personas caminando con Dios. Los trenes pasan por su lado todos los días. Algunas veces los que van en el tren les saludan con la mano, otras no lo pueden hacer puesto que el tren pasa tan rápido que no los pueden ver.

Pero todo esto está en el libro de Frank. Su forma es didáctica y espiritual a la vez. Esto le permite descubrir la Iglesia del Nuevo Testamento y el efecto que puede tener en nosotros. Y evitando los mecanismos convencionales de publicación, ofrece su libro sin costo alguno.

Si usted está en uno de esos grupos de personas ahora caminando en una iglesia relacional, Rehaciendo los Nuevos Odres de Vino, le dará una nueva apreciación de sus raíces en la asamblea del Nuevo Testamento. Si por el contrario anda montado en uno de esos trenes rápidos, le sorprenderá el conocer que esas manchas de colores que vislumbra a través de su ventana, son grupos de personas caminando con Dios. Eso que acaba de pasar no fue más que una iglesia relacional.

Hal Miller

Salem, Massachusetts

 

PREFACIO

 

En las páginas siguientes he tratado de hacer resurgir la provocativa pregunta de cómo hacemos iglesia en el siglo XX. Mi intención es doble; en primer lugar, para aquellos que la desconocen, quiero introducir la enseñanza bíblica acerca de la vida de la iglesia del Nuevo Testamento en sus primeros días y en segundo, quisiera cultivar un entendimiento más profundo sobre la manera en la que la práctica de la iglesia relaciona a esta con la intención última de Dios a través de Cristo.

Por este libro, me estaré refiriendo a aquellas iglesias más conocidas como "iglesias institucionales". Podría de la misma manera haberlas llamado "iglesias establecidas", "iglesias tradicionales", "iglesias organizadas", "iglesias dominadas por los clérigos", "iglesias contemporáneas", etc. A pesar de que esta frase no es una herramienta lingüística apropiada, parece mejor captar la esencia de la mayor parte de las asambleas del día de hoy.

Antes de que un sociólogo objete acerca del mi uso de la palabra "institucional", estoy pronto a confesar que todas las iglesias, incluyendo aquellas que apoyo como "iglesias del Nuevo Testamento", son instituciones de hecho. Hablando sociológicamente una institución se refiere a cualquiera actividad organizada humana designada a cumplir un fin predeterminado. No obstante, yo estoy utilizando la frase en un sentido mucho más estrecho. Es decir, me estoy refiriendo a aquellas iglesias que operan en primer lugar como instituciones que existen en lo alto, más allá, e independientes de sus miembros individuales; están organizacionalmente centradas en un pastor profesional con su ayudantes y están construidas por medio de programas en lugar de relaciones y están unificadas a través de ciertas doctrinas o prácticas.

Contrastando a eso, en este libro quisiera promover una visión de la iglesia que es orgánica en su constitución, relacional en su funcionamiento, su patrón se adapte a las Escrituras, Cristo sea su centro de operación y su unificación esté orientada hacia el Cuerpo. Dicho más simplemente, el propósito de este libro es el descubrir una manera nueva y fresca lo que significa ser la iglesia desde el punto de vista divino.

Para aquellos que nunca han leído nada que les ha confrontado su noción de iglesia, este libro les puede llegar a explotar como una bomba. Para aquellos que aún no están listos para hacer una evaluación honesta y rigurosa sobre la iglesia contemporánea, la explosión podrá llegar a ser un tanto ofensiva. Y no obstante para aquellos que son capaces de traer toda la práctica bajo el escrutinio de la revelación bíblica, el salirse de los aconsejados límites de la religión tradicional, el generar un compromiso y abrazar la cruz, la verdades explosivas presentadas en este libro podrán perfectamente liberarles hacia una nueva dimensión de realidad espiritual.

Dado el gran número de libros escritos acerca de la iglesia del Nuevo Testamento almacenados en las librerías de los seminarios y en las tiendas de libros usados, alguien se preguntará por que hay necesidad de agregar otro a la pila. Muy simple, creo que el valor de este libro recae principalmente en su forma de presentar las ideas, es decir, busca el combinar ambos, la celestial y espiritual naturaleza del propósito de Dios en Cristo, con la práctica y mundana dimensión de la vida de la iglesia. En tanto que muchos libros han tratado de explicar lo primero a la luz de lo último (muchos de ellos lamentablemente ya no se publican), este libro busca el presentar lo último a través del punto de vista de lo primero. En otras palabras, busca cuidadosamente explorar la práctica de la iglesia del Nuevo Testamento dentro del contexto del propósito eterno de Dios. De igual manera intenta preservar un balance saludable entre el aspecto teológico de la iglesia y sus dimensiones prácticas. Simplemente, este libro es un intento de presentar viejas verdades bajo puntos de vista más frescos y actuales.

En cuanto no soy ni me considero un experto en eclesiología (el estudio teológico de la iglesia), lo que he escrito es consecuencia de mis propias investigaciones bíblicas a la vez de mi experiencia de haberme reunido con muchas iglesias alrededor del país que lo hacen de la manera descrita en este libro. Así pues, lo conceptos mayores de este libro no permanecen en el realme teológico, sino que han sido traídos a la luz por medio de la visión espiritual en el caminar con el calzado del cuero cristiano. Por tanto, lo que ofrezco en estas páginas no es el pulido trabajo de un erudito profesional, sino el basto trabajo de un creyente ordinario que, por años, ha re pensado y re practicado la iglesia. Además, puesto que no es un tratado de erudición, he elegido el citar mis fuentes de una manera informal. La mayor parte de la bibliografía esta citada al final de este libro).

Finalmente, quiero decir que estoy en deuda con innumerables y apreciados hermanos y confiados amigos que han tenido una positiva influencia en este trabajo, los principales han sido Hal Miller, Rusell Lipton, Stephen Kaung, Robert Banks, Cristian Smith, Jon Zens, George Moreshead, Russ O`Connor, Howard Snyder, Dan Mayhew, Robert Long, Chris Kirk and David Hebden todos ellos presentes, y a la vez también a T. Austin-Sparks, Watchman Nee y G.H. Lang del pasado. Gracias especiales a mi esposa Susana y también a Peggy Osborn, JoAnne Gordon, Mark Mattinson, Paul Hodges, Dan Bart y Carey Kinsolving por sus comentarios técnicos acerca del manuscrito.

Ofrezco este libro como parte del continuo trabajo del Maestro Constructor, Nuestro Señor Jesucristo, quien hasta el día de hoy continúa edificando Su iglesia con las piedras vivas de los redimidos odres humanos.

Frank A. Viola

Enero 1997

 

 

INTRODUCCION

EL LLAMADO A LOS NUEVOS ODRES DE VINO

 

Y nadie echa remiendo de paño recio en vestido viejo; porque el tal remiendo tira del vestido, y se hace peor la rotura. Ni echan vino nuevo en odres viejos: de otra manera los odres se rompen, y el vino se derrama, y se pierden los odres; mas echan el vino nuevo en odres nuevos, y lo uno y lo otro se conserva juntamente. (Mateo 9:16 - 17)

El tema de la "renovación de la iglesia" es expresado en numerosas ocasiones por los Cristianos de hoy día. No puede uno ir muy lejos en el mundo Cristiano sin escuchar exhortaciones acerca de la necesidad de una mayor unión en el Cuerpo de Cristo, la importancia del sacerdocio de todos los creyentes, la urgente necesidad de destruir todas la barreras presentes levantadas por los hombres, la incesante demanda por un poder espiritual más poderoso y el firme llamado hacia un evangelismo mundial. Y a pesar de que ninguno de esos postulados es original, en estos momentos se encuentran capturando la atención de la mayoría del Cristianismo moderno.

Estas actuales corrientes de renovación espiritual no emanan exclusivamente de una de las corrientes del Cuerpo de Cristo, sino que se enarbolan a través de todo el espectro denominacional de las líneas tradicionales. En efecto, esos acentos bíblicos de renovación espiritual, reflejan el genuino estremecimiento del Espíritu de Dios entremedio de su pueblo. Son los ríos del vino, hasta del vino nuevo, que representa la vida y el ministerio del Espíritu Santo en el mundo de Hoy.

Y también el testimonio del Espíritu está registrando algo más - algo que hace sonar una nota más profunda. Por medio de una voz mas queda, mas no menos fervorosa, Dios está desafiando a su ferviente Novia a re-examinar el contexto en el que ella piensa se está llevando a cabo ésta la renovación espiritual. Y así, apareciendo por el lejano horizonte religioso, se puede detectar el, por tanto tiempo escondido, mas ahora creciente torrente de cristianos ordinarios, por quien Dios está convocando a su Iglesia a regresar a la simplicidad de comportamiento del Nuevo Testamento que una vez él estableció para ella.

La misión presente del Espíritu, por tanto, se afirma en asegurar a unas gentes que arrojen de sí sus tradiciones terrenales, hechas por el hombre, de política eclesiástica, prácticas y organizaciones religiosas y devuelvan y coloquen la Iglesia bajo la absoluta dirección y mayorazgo de Jesucristo. En otras palabras, el Espíritu de Dios no solo nos está hablando del vino, sino de los odres que lo van a contener.

Para estar seguros, la corriente actual que reafirma la renovación espiritual y el poder apostólico es en verdad genuina y preserva su visión bíblica. Pero, ese otro río de vida, cuya distinta canción es el de recobrar la vida y prácticas apostólicas, está dejando una huella más profunda conduciéndonos hacia el eterno propósito de Dios. A pesar de que esta última es menos extensa y carece de las trabas de la otra, no obstante refleja los más profundos anhelos del bendito Salvador para su Novia. Pues no puede haber una completa recuperación del poder apostólico si no existe primero una recuperación de la práctica y vidas apostólicas.

La historia de la Iglesia está repleta de ejemplos mostrando cómo cada una de las pasadas renovaciones han sido virtualmente reprimidas por haber rutinariamente envasado el vino nuevo en pellejos de vino viejo. Por los pellejos de vino viejos me estoy refiriendo a esas tradicionales prácticas de la iglesia que están tomadas del antiguo sistema religioso judaico, el cual separaba al pueblo de Dios en dos clases, requería de unos mediadores humanos, erigía edificios sagrados y colocaba su énfasis en una forma ritualística externa. Las caras de los viejos odres eran múltiples: La distinción del clero de los laicos, las reuniones religiosas en un formato teatral de actor y espectadores, el sistema de un solo pastor, los servicios programados de adoración, el sacerdocio pasivo, la organización compleja, etc.

Así pues, el grito de autentica renovación espiritual lanzado hoy día por el Espíritu de Dios nunca podrá realizarse en aquellos que ignoran el llamado a los odres de vino nuevos - el mismo cuero de vino nuevo a quién se hizo el llamado bajo la Nueva Alianza en el nacimiento de la Iglesia. Mientras no pocos han pensado que Dios ha dejado el cuero de las prácticas eclesiásticas a los pragmáticos deseos de hombres bien intencionados, el Señor no ha dejado para nosotros mismos el diseño de forma de Su Iglesia. A menudo olvidamos que la Iglesia pertenece a Cristo ¡y no a nosotros! Al igual que en la construcción del templo del Antiguo Testamento, ni un solo granito de arena ha sido dejado a la imaginación del hombre. Por el contrario, la casa habría de ser construida de acuerdo a las normas dadas desde lo alto.

Y este es el punto de mira de este libro. Es un intento de ofrecer el vivo retrato del cuero nuevo que ha de tener la bota que ha de contener el nuevo vino de Dios. Cada capítulo, en efecto, dibuja un cuadro de la asamblea local tal como es pintado en el canvas del Nuevo Testamento. Y en la preparación de cada pincelada hay una solemne plegaria por el triunfo de los derechos soberanos del Espíritu Santo sobre su Iglesia de hoy.

No seamos tan tontos al presumir que si guardamos los viejos odres de nuestra vida, podremos en ellos preservar el vino nuevo del Espíritu. Tal como nuestro Señor declaró, cuando el hombre pone el vino nuevo en los odres viejos, "los odres se rompen, y el vino se derrama". Que el Señor obre en nuestros corazones para que humildemente recibamos el vino nuevo que él desea derramar sobre nosotros y que al mismo tiempo lo ajuste para poder abrazar los odres nuevos que él personalmente ha preparado. De hecho es esta la única manera en que podremos asegurar la dirección plena de Cristo para con su Iglesia. En contraste, si rehusamos abandonar nuestros odres viejos, continuaremos limitando su soberana mano y acongojaremos su amoroso corazón.

¡Que el Señor nos ayude e ilumine a seriamente reconsiderar el deseo que él nos hace sobre los odres nuevos!

 

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