Entonces Jesús llamándolos, dijo: Sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad.

Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor;

Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo:

Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Mat 20:25-28

 

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Capítulo 4

 

CAPITULO 4

LA NATURALEZA DE LA IGLESIA LOCAL 

 

La escritura es indudablemente clara al decir que todo aquel que es poseedor de la la vida del Cristo Resucitado habitando en él, forma parte de la iglesia. La implicación natural de esta gloriosa verdad es que la iglesia es una familia cuyos miembros están unidos, conectados orgánicamente e inseparablemente relacionados por medio de la vida divina. Siendo este el caso, una persona no puede unirse a la iglesia. Si tu estás en Cristo, tu ya perteneces a la iglesia por nacimiento. De la misma manera que nuestros miembros están unidos a nuestro cuerpo físico de por vida, y no por organización, invitación, examen o catecismo, nosotros también estamos unidos a Cristo y su Cuerpo, simplemente de por vida. De esta manera, si eres un creyente en Cristo, compartes una nueva vida con otros creyentes que al igual que tú, volvieron a nacer. Al convertirse en cristiano, te has convertido en parte de una nueva familia y esta familia es llamada la iglesia.

Es por esta razón por la que los escritores en el Nuevo Testamento con frecuencia se refieren a la iglesia como el "hogar" o la "familia", de Dios.

Gálatas 6

10.  Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien á todos, y mayormente á los domésticos de la fe.

Efesios 2

19.  Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios;

I Timoteo 3

15.  Y si no fuere tan presto, para que sepas cómo te conviene conversar en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la verdad.

Hebreos 3

6.   Mas Cristo como hijo, sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta el cabo retuviéremos firme la confianza y la gloria de la esperanza.

Hebreos 10

21.  Y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,

I Pedro 2

5. Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados una casa espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, agradables á Dios por Jesucristo.

De hecho, cuando los escritores del Nuevo Testamento describen a la iglesia con una variedad de imágenes diferentes, tales como el cuerpo, la novia, una nación, un reino, un templo, un sacerdocio, su metáfora favorita es la familia. Términos familiares tales como "nacer de nuevo", "hijos de Dios", "hermanos", "padres", "madres", "hermanas", "hogar", etc. están claramente repartidos por todos los escritos del Nuevo Testamento. De hecho, el Nuevo Testamento, está saturado con lenguaje e imágenes acerca de la familia. (Romanos 8:14-15, 28-29; I Corintios 4:15; Gálatas 4:19; I Timoteo 5:1-2; I Pedro 1:22, 2:1-2; I Juan 2:12-14).

Y tal como ocurre con todas las verdades divinas, existe una gran diferencia entre el simplemente pensar o dar un simple consentimiento acerca de la naturaleza familiar de la iglesia y el sentir en carne propia sus profundas implicaciones. Y es precisamente a esto último a lo que me voy a referir por el resto del capítulo.

 

Las reglas familiares

Entendiendo que la iglesia es la familia de Dios, enfrentémonos en primer lugar a la pregunta de ¿cómo una familia debe vivir?

Una familia vive bajo un mismo techo ¿no es así? Los miembros de una familia saludable se cuidan los unos de los otros, se juntan frecuentemente, se dan consejos, se dan aliento, se sirven y protegen. Las familias, generalmente comen juntos y se saludan con afecto. Es interesante notar que la primera iglesia encarnaba todas esas regla familiares. (Hechos 2:46, Romanos 12:10, 13, 16; I Corintios 16:20; II Corintios 13:12; Gálatas 5:13; I Tesalonicenses 5:26; I Pedro 5:14).

¿No es éste el cuadro que encontramos frente a nosotros en el libro de los Hechos? Lucas nos dice que los primeros creyentes-

Hechos 2

44.  Y todos los que creían estaban juntos; y tenían todas las cosas comunes;

y nos continúa diciendo en el versículo 46 que "perseveraban unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón" y en 4:32- "la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma: y ninguno decía ser suyo algo de lo que poseía; mas todas las cosas les eran comunes".

El sentido de familia y comunidad estaba tan alto entre los primeros creyentes que se ha dicho que la red de Cristianos de verdad durante el siglo primero, era la tercera influencia más fuerte en todo el imperio romano. Es decir que si tu eras un cristiano en el siglo primero, no necesitarías un seguro. La iglesia local era tu seguro, puesto que los hermanos eran llamados por Dios para sobrellevar los problemas de la comunidad creyente.

Gálatas 6

2.   Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.

9.   No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.

10.  Así que, entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien á todos, y mayormente á los domésticos de la fe.

Y así lo hicieron-

Hechos 6

1.   En aquellos días, creciendo el número de los discípulos, hubo murmuración de los Griegos contra los Hebreos, de que sus viudas eran menospreciadas en el ministerio cotidiano.

2.   Así que, los doce convocaron la multitud de los discípulos, y dijeron: No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos á las mesas.

3.   Buscad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio, llenos de Espíritu Santo y de sabiduría, los cuales pongamos en esta obra.

4.   Y nosotros persistiremos en la oración, y en el ministerio de la palabra.

5.   Y plugo el parecer á toda la multitud; y eligieron á Esteban, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, y á Felipe, y á Prócoro, y á Nicanor, y á Timón, y á Parmenas, y á Nicolás, prosélito de Antioquía:

6.   A estos presentaron delante de los apóstoles, los cuales orando les pusieron las manos encima.

7.   Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba mucho en Jerusalem: también una gran multitud de los sacerdotes obedecía á la fe.

I Timoteo 5

2.   A las ancianas, como á madres; á las jovencitas, como á hermanas, con toda pureza.

3.   Honra á las viudas que en verdad son viudas.

4.   Pero si alguna viuda tuviere hijos, ó nietos, aprendan primero á gobernar su casa piadosamente, y á recompensar á sus padres: porque esto es lo honesto y agradable delante de Dios.

5.   Ahora, la que en verdad es viuda y solitaria, espera en Dios, y es diligente en suplicaciones y oraciones noche y día.

6.   Pero la que vive en delicias, viviendo está muerta.

7.   Denuncia pues estas cosas, para que sean sin reprensión.

8.   Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa, la fe negó, y es peor que un infiel.

9.   La viuda sea puesta en clase especial, no menos que de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido.

10.  Que tenga testimonio en buenas obras; si crió hijos; si ha ejercitado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido á los afligidos; si ha seguido toda buena obra.

11.  Pero viudas más jóvenes no admitas: porque después de hacerse licenciosas contra Cristo, quieren casarse.

12.  Condenadas ya, por haber falseado la primera fe.

13.  Y aun también se acostrumbran á ser ociosas, á andar de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también parleras y curiosas, hablando lo que no conviene.

14.  Quiero pues, que las que son jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen la casa; que ninguna ocasión den al adversario para maldecir.

15.  Porque ya algunas han vuelto atrás en pos de Satanás.

16.  Si algún fiel ó alguna fiel tiene viudas, manténgalas, y no sea gravada la iglesia; á fin de que haya lo suficiente para las que de verdad son viudas.

En la primera iglesia, los nuevos conversos eran recibidos con los brazos abiertos. No se les ignoraba ni se les trataba con sospecha irracional. En la asamblea, los niños se los veía como niños de la iglesia y los intereses de cada uno de los creyentes eran considerados como los intereses de la iglesia.

Filipenses 2

4.   No mirando cada uno á lo suyo propio, sino cada cual también á lo de los otros.

De esta manera, los primeros cristianos se protegían los unos a los otros y se responsabilizaban de la misma manera puesto que se consideraban parte de una comunidad compartida; una extensión del hogar de hermanos y hermanas, padres y madres.

Marcos 10

29.  Y respondiendo Jesús, dijo: De cierto os digo, que no hay ninguno que haya dejado casa, ó hermanos, ó hermanas, ó padre, ó madre, ó mujer, ó hijos, ó heredades, por causa de mí y del evangelio,

30.  Que no reciba cien tantos ahora en este tiempo, casas, y hermanos, y hermanas, y madres, é hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.

¿Y por qué? Por que la iglesia es una familia.

La mayor parte de los americanos no dudan en ayudar a los miembros de sus propias familias cuando estos se encuentran en problemas financieros. Pero ¿cuántos cristianos reaccionan de la misma manera cuando un hermano o hermana en el Señor se encuentra en las mismas dificultades? ¿Acaso sentimos un cierto sentido de obligación familiar de ayudarlos?  O nos sentimos alejados de su situación. Esta pregunta solamente prueba nuestra verdadera creencia de que la iglesia es en verdad una familia.

Es de notar que los cristianos de la primera época no estaban obligados a mirar hacia el gobierno del pueblo para obtener ayuda financiera. En su lugar la comunidad creyente tomó la responsabilidad por los desposeídos -

II Corintios 8

12.  Porque si primero hay la voluntad pronta, será acepta por lo que tiene, no por lo que no tiene.

13.  Porque no digo esto para que haya para otros desahogo, y para vosotros apretura;

14.  Sino para que en este tiempo, con igualdad, vuestra abundancia supla la falta de ellos, para que también la abundancia de ellos supla vuestra falta, porque haya igualdad;

15.  Como está escrito: El que recogió mucho, no tuvo más; y el que poco, no tuvo menos.

- llamándolos como "uno de los nuestros". En palabras del apóstol Pablo, los primeros creyentes se veían como "miembros uno del otro".

Efesios 5

25.  Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,

De esta manera, los primeros cristianos operaban bajo el principio del cuidado mutuo: "El que recogió mucho, no tuvo más; y el que poco, no tuvo menos." Y ¿por qué era así? Simplemente por que la Iglesia era una familia.

En la iglesia del Nuevo Testamento, los hermanos apreciaban unos a los otros y tales eran las relaciones. Poniéndolo en el contexto de los tiempos modernos, si tienes hermandad con un grupo de creyentes en un lugar y más tarde te mudas a otra comunidad en otro lugar, el primer grupo no cortará su relación contigo. ¿Por qué? Porque la Iglesia es una familia, es más, toda la iglesia es una familia y no solamente una porción o grupo de ella. Cuando nuestros parientes de sangre se mudan a otro lado, no por eso dejamos de estar relacionados con ellos. ¿Acaso no han de ser más fuerte los lazos que unen a la Divina familia de los que unen a la familia natural?

 

Familia y Corporación

Es significativo que los escritores del Nuevo Testamento nunca utilizaron la imagen de una corporación o empresa para explicar la Iglesia. Al contrario que la iglesia institucional, los primeros cristianos desconocían la forma de gastar cantidades astronómicas en la construcción de edificios o proyectos de esta magnitud que habrían de ser costeados a expensas de los hermanos. Tristemente, muchas iglesias contemporáneas no se han convertido en otra cosa más que en poderosas organizaciones corporativas que tienen más parecido a la General Motors que a la comunidad apostólica. Con maestra elocuencia Hal Miller nos dice:

Desgraciadamente, la metáfora que domina la mayoría del cristianismo americano, no nos es de mucha ayuda; normalmente tenemos la visión de la iglesia como si fuera una corporación. El pastor es el Consejero Delegado, existen comités y consejos. El evangelismo es el proceso de fabricación por medio del que fabricamos nuestros productos terminados, las ventas pueden ser programadas, comparadas y predichas. Por supuesto, este proceso de fabricación se ejecuta dentro de una economía de crecimiento, de tal manera que cualquier iglesia - corporación cuyas ventas anuales no estén a la par con las del pasado año, va a tener problemas. Los americanos tienen sus mentes cautivas en la metáfora corporativa. Esto ni siquiera es bíblico. ("La Iglesia como Cuerpo, La Iglesia como Familia" Voces en el desierto, Mayo/Junio 1989).

Desgraciadamente muchos cristianos modernos han sucumbido a la intoxicante seducción de una sociedad individualista, materialista, corporativa, consumista y egoístamente autosuficiente. En contraste, la iglesia del Nuevo Testamento no se comprometió a una mentalidad de "lo más grande mejor". No se nada de un grupo pagado de profesionales que mantienen sus brazos a distancia de sus otros hermanos. Como tampoco conozco acerca de un sistema de castas separadas donde aquellos que son elevados a la situación de autoridad oficial miran hacia abajo al resto de sus hermanos a través de los cristales artificiales de sus anteojos clericales.

En su lugar, los dirigentes de la iglesia del Nuevo Testamento se veían a ellos mismos como hermanos de la misma familia, no existiendo designaciones que tendieran a separar. Cada miembro, incluyendo los de posición de liderazgo, eran fácilmente accesibles por todos los hermanos. Prevalecía el espíritu de comunidad, relación personal y la unión era principalmente visible entre todos los cristianos. Eran íntimos, interdependientes y siempre en constante crecimiento hacia la Cabeza. De esta manera los primeros creyentes, no solamente profesaban la familia, sino que vivían como una familia.

Concluyendo, la iglesia que es descrita para nosotros en las Escrituras, es una casa de amantes miembros, no es un negocio. Es un organismo viviente; no es una organización. Es la expresión corporativa de nuestro Señor Jesús; no es una corporación religiosa. Es la comunidad del Rey, no es una bien aceitada maquinaria jerárquica. Sus enseñanzas no solamente se encuentran con todos sus ejemplos prácticos en el libro de los Hechos, sino que se prepara a través de las epístolas paulinas, alcanzado su debida altura en las de Juan. En el lenguaje de los apóstoles, la iglesia está comprendida de bebés, niños, hermanos y hermanas, jóvenes y padres - todo el cuadro de imágenes que podemos encontrar en cualquier ejemplo que nos quiera dibujar a la familia.

 

La simplicidad de Cristo

Trágicamente, la Cristiandad ha sido alejada de lo que fue en el siglo primero. La iglesia se ha convertido en algo muy complicado y en muchos casos ha caído de su espiritual y celestial posición. Más específicamente, la iglesia ha hecho una regresión hacia algo que más se parece un negocio o corporación en lugar de lo que Dios quiso que fuera: un ceñido entretejido de una comunidad seguidores de Cristo, portadores de su cuidado y compasión cuyo centro y meta no es otra que Jesús en persona. La voz de alarma del apóstol proclama la misma verdad tanto hoy como en el siglo primero:

II Corintios 11

2. Pues que os celo con celo de Dios; porque os he desposado á un marido, para presentaros como una virgen pura á Cristo.

3. Mas temo que como la serpiente engaño á Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, DE LA SIMPLICIDAD QUE ES EN CRISTO.

¡Oh, la simplicidad que es en Cristo!

A.W. Tozer puso el dedo en la llaga al hablar de la obsesión del cristianismo moderno con el poder y su tendencia hacia complicar las cosas, haciendo perder ambas el foco de la visión bíblica acerca de la iglesia como una familia.

Las iglesias corren hacia la complejidad al igual que los patos tras el agua. ¿Qué hay detrás de esto? Yo creo que se alza de un deseo natural, pero carnal, por parte de una minoría más brillante, a traer a sumisión a otra peor dotada para colocarlas en un lugar que ellos no pueden ocupar en medio de sus incesantemente crecientes ambiciones. Es verdad esa frase tan comúnmente citada, aunque muchas veces mal citada, de que tanto en política como en la iglesia: "El poder corrompe y el poder absoluto, corrompe absolutamente". Ese hormiguillo de tener preeminencia en un mal para el que no existe cura natural y se encuentra en todas partes- En nuestra vida de pecado existe una fuerza gravitacional para complicarlo todo y alejarnos de lo simple y real. Parece existir una cierta y triste inevitabilidad detrás de nuestra mórbida urgencia de cometer suicidio espiritual. Solamente visualizando proféticamente, cuidadosa oración y trabajo duro, podemos dar la espalda a esa tendencia y recobrar la gloria por la que por tanto tiempo nos hemos estado alejando. (Dios le dice al hombre que cuida).

¡Oh, de que manera el Señor añora y desea para que su pueblo retorne a la simplicidad y pureza que fue marcada por la iglesia del siglo primero! Una simplicidad y pureza que es la característica principal de una vibrante y amante familia. ¿No es acaso ese deseo que constantemente se echa de menos en lo profundo de todos los corazones? Ese deseo de ser una parte funcional de una cariñosa familia. ¿No es esto acaso lo que nuestros jóvenes están buscando sin encontrar y lo reemplazan con las pandillas, los clubes nocturnos, cultos, desaforadas hermandades, despreocupadas asociaciones, relaciones sexualmente superficiales y cosas parecidas?

Se lo digo lisa y llanamente, una iglesia podrá tener los mejores coros con la más excelente música de adoración, su oradores más brillantes, los mejores programas evangelísticos, pero si no está funcionando como una genuina, entretejida y sirviente familia, no podrá ser llamada iglesia bíblica. Puesto que el amor es la marca que como un estandarte resalta y se destaca por encima de la iglesia cristiana.

Que el Señor nos ayude a sentir y experimentar la iglesia como familia en la misma realidad y no en pura retórica, y que él nos libre de la mentalidad de la corporación americana que ha convertido nuestras iglesias en máquinas jerárquicas, estructuras de poder y sacerdocio pasivo, siempre apoyando la noción no bíblica de un sistema dividido en clases: el clero y los seglares. Que podamos regresar a la realidad del Nuevo Testamento de que si somos de Cristo, entonces nos pertenecemos los unos a los otros. Que el Señor nos ayude a vivir en el hogar de Dios para que se cumplan las palabras de nuestro Salvador: "Por esto sabrán que sois mis discípulos, porque os amáis los unos a los otros"

¡Que este sea nuestro caso!

 

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