Entonces Jesús llamándolos, dijo: Sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad.

Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor;

Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo:

Como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

Mat 20:25-28

 

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Capítulo 3

 

 

CAPITULO 3

EL LUGAR DE REUNION DE LA IGLESIA

 

Alguna vez te han preguntado "¿A dónde vas a la iglesia?" Esta es una pregunta muy común en estos días. Y la pregunta en sí y su respuesta, marca una nota muy importante en el propósito de Dios. Consideremos la siguiente situación.

Supongamos que viene un nuevo empleado a trabajar al lugar de tu trabajo. Hablando con él te enteras que es Cristiano. Cuando le preguntas a qué iglesia va, el te responde diciendo "yo voy a una iglesia que se reúne en casa". ¿Qué preguntas correrán por tu mente? Pensarás, "Bien, ¡qué extraño! Quizá sea un desadaptado religioso o una clase de descastado emocional". O, "tiene que pasarle algo malo, de lo contrario, ¿por qué no habría de ir a una iglesia regular?". O también, "Este tiene que ser un tipo de rebelde; probablemente tiene dificultad de someterse, de lo contrario estaría asistiendo una iglesia regular; tú sabes..., esas que se reúnen en un edificio."

Desafortunadamente, estos son los pensamientos que corren por las mentes de los cristianos modernos cuando se les presenta la idea de una "iglesia reunida en casa". Pero lo más chocante de todo es que el lugar donde se reúne el nuevo empleado con sus hermanos cristianos ¡es exactamente el mismo lugar donde se reunía cada uno de los primeros cristianos de la iglesia del Nuevo Testamento! Y aún hay más, las iglesias locales se reunían en las casas de sus miembros por los primeros trescientos años de su fundación. Rober Banks, estudioso del Nuevo Testamento nos dice:

Tanto si estamos considerando una pequeña reunión de unos cuantos cristianos o una más grande en la que se encuentren todos los cristianos reunidos, es en la casa de uno de sus miembros donde se guarda la 'ekklesia' - por ejemplo en la habitación superior. No es hasta el siglo tercero que encontramos evidencia de un edificio ser construido como lugar de reunión para los cristianos. (La idea de comunidad de Pablo)

Concluimos entonces que el lugar común de la reunión de los primeros cristianos no era otro que las casas. Cualquier otra cosa hubiera sido una excepción y por supuesto se hubiera visto como fuera de lo normal. Notemos los siguientes pasajes:

Hechos 2

46.  Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,

Hechos 8

3  Entonces Saulo asolaba la iglesia, entrando por las casas: y trayendo hombres y mujeres, los entregaba en la cárcel.

Romanos 16

3.   Saludad á Priscila y Aquila, mis coadjutores en Cristo Jesús;

 

5.   Asimismo á la iglesia de su casa. Saludad á Epeneto, amado mío, que es las primicias de Acaya en Cristo.

I Corintios 16

19.  Las iglesias de Asia os saludan. Os saludan mucho en el Señor Aquila y Priscila, con la iglesia que está en su casa.

Colosenses 4

15.  Saludad á los hermanos que están en Laodicea, y á Nimfas, y á la iglesia que está en su casa.

Filemón 1

2.   Y á la amada Apphia, y á Archîpo, compañero de nuestra milicia, y á la iglesia que está en tu casa:

II Juan

10.  Si alguno viene á vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡bienvenido!

Estas escrituras ampliamente nos demuestran que la primera iglesia se reunía regularmente en las casas de sus miembros. Así, los creyentes del siglo primero no tenían la menor idea de lo que era una iglesia edificio de nuestros días. Por el contrario, cuando una iglesia crecía demasiado para ser albergados en una sola casa, no construyeron un edificio, sino que se dividieron y siguieron reuniéndose en otras casas siguiendo el principio de ir "de casa en casa" (Hechos 2:46). Acerca de esto, en el día de hoy, todos los eruditos acerca del Nuevo Testamento, están de acuerdo en afirmar que la iglesia primitiva era esencialmente una red de iglesias en las casas. Así pues, si hubiera habido una iglesia normal esta hubiera sido la que se reunía en las casas. O como un escritor describió: "Si existe una forma de iglesia en el Nuevo Testamento, esta es la iglesia en la casa".

Exploremos algunas de las razones del por qué los primeros cristianos escogieron la casa como una forma normal en sus reuniones de la Iglesia.

 

La casa es la forma natural de conocerse los unos a otros.

Todas las instrucciones dadas a los apóstoles referentes a las reuniones de la iglesia se pueden mejor llevar a cabo en un grupo pequeño tal como en las casas.

Los principios de la norma apostólica de la iglesia son tales como la participación mutua -

Hebreos 10

24.  Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;

25.  No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

-el ejercicio de los dones de cada uno-

I Corintios 14

26.  ¿Qué hay pues, hermanos? Cuando os juntáis, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación: hagáse todo para edificación.

- la edificación por todos de una hermandad que se conoce y se mira cara a cara -

Efesios 2

21.  En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor:

22.  En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu.

- la cena de hermandad -

I Corintios 11

23.  Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fué entregado, tomó pan;

24.  Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí.

25.  Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí.

26.  Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga.

- la transparencia y responsabilidad de unos para con otros-

Romanos 15

4.   Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseñanza fueron escritas; para que por la paciencia, y por la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

Gálatas 6

1.   Hermanos, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restaurad al tal con el espíritu de mansedumbre; considerándote á ti mismo, porque tú no seas también tentado.

2.   Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.

Santiago 5

16.  Confesaos vuestras faltas unos á otros, y rogad los unos por los otros, para que seáis sanos; la oración del justo, obrando eficazmente, puede mucho.

17.  Elías era hombre sujeto á semejantes pasiones que nosotros, y rogó con oración que no lloviese, y no llovió sobre la tierra en tres años y seis meses.

18.  Y otra vez oró, y el cielo dió lluvia, y la tierra produjo su fruto.

19.  Hermanos, si alguno de entre vosotros ha errado de la verdad, y alguno le convirtiere,

20.  Sepa que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su camino, salvará un alma de muerte, y cubrirá multitud de pecados.

- la libertad para hacer preguntas y el diálogo interactivo-

I Corintios 14

29.  Asimismo, los profetas hablen dos ó tres, y los demás juzguen.

30.  Y si á otro que estuviere sentado, fuere revelado, calle el primero.

31.  Porque podéis todos profetizar uno por uno, para que todos aprendan, y todos sean exhortados.

32.  Y los espíritus de los que profetizaren, sujétense á los profetas;

33.  Porque Dios no es Dios de disensión, sino de paz; como en todas las iglesias de los santos.

34.  Vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley dice.

35.  Y si quieren aprender alguna cosa, pregunten en casa á sus maridos; porque deshonesta cosa es hablar una mujer en la congregación.

36.  Qué, ¿ha salido de vosotros la palabra de Dios? ¿ó á vosotros solos ha llegado?

37.  Si alguno á su parecer, es profeta, ó espiritual, reconozca lo que os escribo, porque son mandamientos del Señor.

38.  Mas el que ignora, ignore.

39.  Así que, hermanos, procurad profetizar; y no impidáis el hablar lenguas.

40.  Empero hagáse todo decentemente y con orden.

- y una koinonia (vida compartida) orientada hacia la libertad del Espíritu Santo-

II Corintios 3

17.  Porque el Señor es el Espíritu; y donde hay el Espíritu del Señor, allí hay libertad.

- todo esto se opera mucho mejor en un pequeño grupo reuniéndose en una casa. En suma, las 58 "unos a otros" exhortaciones que encontramos en el Nuevo Testamento pueden solamente ser obedecidas y vividas en un ambiente tal como el que reina en una casa. Por esta razón, las reuniones en las casas conducen en gran manera a la realización del eterno propósito de Dios - un propósito centrado en la "edificación mutua" de un Cuerpo en la semblanza de Cristo.

Efesios 2

19.  Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos con los santos, y domésticos de Dios;

20.  Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo;

21.  En el cual, compaginado todo el edificio, va creciendo para ser un templo santo en el Señor:

22.  En el cual vosotros también sois juntamente edificados, para morada de Dios en Espíritu.

 

La casa representa la simplicidad de la vida cristiana

El hogar representa humildad, naturalidad y pura simplicidad - las marcas más importantes de la primera iglesia.

Hechos 2

46.  Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,

II Corintios 11

3.   Mas temo que como la serpiente engaño á Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, de la simplicidad que es en Cristo.

Una casa es bastante más humilde que esos fastuosos edificios religiosos de nuestros días, con sus amplias escalinatas, decoración elegante, y amplios atrios. De esta manera, las "iglesias" más modernas parecen reflejar la vanagloria de este mundo, más que el humilde y recogido Salvador de cuyo nombre somos portadores. En contraste, los primeros cristianos buscaban dirigir la atención sobre su Señor Resucitado en lugar de hacia ellos y sus logros. Y lo que es más, el costo de mantenimiento de esos suntuosos lugares es una pérdida financiera para la iglesia. Cuánto más libres se sentirían apoyando a misioneros y ayudando a los pobres si no tuvieran que llevar a cuestas ese pesado costo financiero.

 

El hogar refleja la naturaleza familiar de la Iglesia

El hogar nos provee con una atmósfera familiar - una atmósfera que se hace sentir en las reuniones de la primera iglesia. En un chocante contraste de la superficialidad que transpira el entorno artificial del edificio religioso promoviendo un clima que inhibe la intimidad y responsabilidad. El edificio de la iglesia tradicional despide un tufillo de rigidez que contrasta con el agradable aire de la reunión en el hogar. Además, es muy fácil perderse en un edificio grande. Debido a lo espacioso y naturaleza remota del edificio tipo basílica, no es muy difícil para mucha gente pasar desapercibida - o lo que es peor, ocultarse tras sus pecados. Esto no ocurre en las casas. Pues en una iglesia que se reúne en la casa, podemos vernos las verrugas unos a otros. Todos y cada uno en la reunión son reconocidos, aceptados, alentados y ayudados.

Además, la manera formal en todo lo que es llevado a cabo en la basílica, tiende a desalentar la interrelación y espontaneidad mutua que es característica en las reuniones de la Iglesia del Nuevo Testamento. Por ejemplo, si tratas de interpretar la arquitectura en la construcción del edificio de una iglesia típica, verás que efectivamente enseña a la iglesia a ser pasiva. La estructura interior del edificio no está diseñada para la comunicación entre las personas, cohesión social, ministerio mutuo o hermandad. Por el contrario, está diseñada para una rígida forma de comunicación en una sola dirección - del púlpito a los bancos - del líder a la congregación. En este aspecto, el edificio típico de "iglesia santuario" no es diferente a una sala de conferencias o un teatro. La congregación es cuidadosamente alineada en sus bancos o sillas para ver y escuchar al pastor o sacerdote que habla desde el púlpito. En efecto, el foco de toda la congregación está concentrada en un punto - el clérigo líder y su púlpito. Es más, el lugar donde el ministro y sus ayudantes se sientan, es generalmente más elevado que el del resto de la congregación. Este arreglo no solo refuerza el abismo que existe entre el clero y los laicos, sino que alimenta la mentalidad de espectador que aflige a la mayor parte del Cuerpo de Cristo en el día de hoy.

Parece, entonces, como si los cristianos primitivos llevaban a cabo las reuniones en sus casas para expresar el carácter de la vida de la iglesia. Es decir, se reunían en las casas para alentar la dimensión familiar de su adoración, hermandad y ministerio mutuo. La reunión en las casas naturalmente hizo a los santos sentir que el interés de la iglesia era su propio interés también. Producía un sentido de proximidad entre los miembros y su iglesia, en lugar de distanciarlos de ella. (Muy frecuentemente hoy día es este el caso, donde los miembros asisten a la iglesia como remotos espectadores, en lugar de activos participantes).

En resumen, la iglesia en las casas proveen ambas cosas, posibilidad de conectarse y posibilidad de establecer profundas relaciones que son las características de la ekklesia. El espíritu de la reunión de la iglesia en casa provee a los santos con una atmósfera familiar donde la hermandad ocurre, hombro a hombro, cara a cara, frente a frente. Proporciona un clima que favorece la comunicación abierta, cohesividad espiritual, comunicación sin reservas - características necesarias para una experiencia total que de paso al florecimiento de la koinonia (hermandad compartida) del Espíritu Santo para la que fuimos diseñados. En todas esas formas, las reuniones de la iglesia en las casas no solamente son fundamentalmente bíblicas, sino que se enfrenta y contrapone con el moderno concepto de estilo púlpito - bancos donde los creyentes está;n siendo forzados a tener una comunicación de hermandad con el cuello de alguien que se encuentra sentado delante, por espacio de una o dos horas.
 

 

El hogar sirve de modelo para la autenticidad espiritual

Vivimos en una época en que mucha gente, especialmente los jóvenes, están buscando la autenticidad espiritual. Para muchos, las iglesias que se reúnen en anfiteatros, catedrales de cristal y atrios con torres de marfil se les asemejan superficiales y vanales. En contraste, la iglesia en las casas sirve como un fructífero testimonio de la realidad espiritual, frescura y autenticidad a aquellos no creyentes que dudan de las instituciones religiosas que equiparan sus edificios espectaculares y sus presupuestos multimillonarios con el éxito de su misión.

En este aspecto, muchos no creyentes no asistirán un servicio religioso moderno llevado a cabo en una iglesia basílica. Sin embargo, no se sentirán amenazados ni inhibidos en una reunión llevada a cabo al calor natural de un hogar. La atmósfera poco convencional de la casa, opuesta al del edificio, se les ocurre más acogedor. Quizá esta sea otra razón del por qué los primeros cristianos eligieron la simpleza del hogar para adorar a su Señor, en lugar de elegir capillas, santuarios y sinagogas como hacían otras religiones en sus días.

Irónicamente, muchos cristianos modernos creen que si una iglesia no es dueña de su propio edificio será un testimonio para el mundo de que algo está inhibiendo su crecimiento. Pero nada puede estar más lejos de la verdad. Acerca del comienzo de la edificación de iglesias en el siglo tercero, Howard Snyder nos dice:
 

Para cualquier cosa que los edificios sean, no son esenciales ni para el crecimiento numérico ni para la profundidad espiritual. La primera iglesia poseía esas dos cualidades y en toda su historia los períodos de mayor crecimiento y vitalidad fueron durante las dos primeras centurias. En otras palabras, la iglesia creció más rápidamente cuando no tuvo la ayuda - o el obstáculo - del edificio. (El problema del odree, usado con permiso del autor)

 

 

El hogar da fe que el pueblo constituye la casa de Dios.

El actual concepto de "iglesia" es frecuentemente asociado con un edificio ("el santuario"). Si embargo, de acuerdo a la Biblia, son los creyentes, cohabitando con Dios, los que son llamados "la casa de Dios", no el ladrillo y el cemento. Donde en el judaísmo, el templo es el lugar santificado de reunión, en la cristiandad la comunidad de creyentes es el templo.

Es chocante que el lugar de las reuniones de los primeros cristianos fuera directamente en contra de las costumbres religiosas de la época. Los judíos habían diseñado los edificios para sus reuniones corporativas (sinagogas), y al igual hicieron los paganos (capillas). Así ambos, el judaísmo y el paganismo enseñan que tiene que haber un lugar santo para adorar a Dios. No es así en el cristianismo. En la primera iglesia, los cristianos eran el único grupo religioso que se reunía en las casas. Hubiera sido muy fácil para ellos el haber continuado con sus costumbres judías y levantar edificios que cumplieran con sus necesidades, pero, a propósito se alejaron de hacerlo. Quizá los primeros creyentes sabían la confusión que produciría el edificio santificado, y por ello, rehusaron el levantar edificios con objeto de preservar el testimonio de que el pueblo eran las piedras vivientes que erigían la casa de Dios.
 

 

Conclusión

Lo que hasta aquí hemos dicho puede ser reducido en esta simple pero profunda observación: el lugar social del lugar de reunión expresa e influencia a la vez el carácter de la iglesia en sí. Simplemente, la primera iglesia se reunía en las casas de sus miembros por razones espiritualmente viables. Y la moderna iglesia basílica va en contra de esas dos razones.

Referente a las implicaciones presentes de las iglesias en las casas, Howard Snyder astutamente nos dice:

  • Las iglesias en las casas eran probablemente la forma más común de organización social dentro de los cristianos a través de toda la historia de la iglesia- A pesar de lo que podamos pensar si miramos a nuestro alrededor, cientos de miles de casas iglesias Cristianas existen hoy en los Estados Unidos, América del Sur, Europa, China, Australia, Europa del Este y en otros muchos lugares alrededor del mundo. En cierto sentido, son la iglesia clandestina, y como tal, representan una oculta parte en la historia de la iglesia. Pero a pesar de que están ocultos, y en muchos lugares no son un grupo cultural dominante, esas iglesias en las casas probablemente representan el mayor número de cristianos a través de todo el mundo- El Nuevo Testamento nos enseña que la iglesia es una comunidad en la que todos tienen dones y todos tienen un ministerio. La iglesia es mostrada en las Escrituras como una nueva realidad social que da forma y encarna el respeto y preocupación por las personas en que vemos a Jesús en persona. Este es nuestro gran llamado. Y en algunas ocasiones de hecho, la iglesia, traiciona este llamado. Las iglesias en las casas son en gran parte de la escapatoria a esta traición y su paradoja. Una comunidad que se encuentra cara a cara, respira un respeto mutuo, responsabilidad mutua, sumisión mutua y mutuo ministerio. La sociología de la iglesia en las casas abriga un sentido de igualdad y valoración mutua, a pesar que no llegue a garantizarlo como podemos apreciar en la iglesia de Corinto- En el modelo de la iglesia en el hogar, la igualdad y el ministerio mutuo no son el resultado de un programa o proceso educativo; son inherentes en la forma de la propia iglesia. Puesto que en la iglesia en la casa es valuado y conocido - todos tienen su puesto, por definición. La iglesia en la casa provee un ambiente de ayuda y aliento mutuo que tiende a proveer y amplio rango de dones y ministerios. Los principios del Nuevo Testamento acerca del sacerdocio de los creyentes, los dones del Espíritu y el ministerio mutuo, aparecen naturalmente en su contexto informal- Las iglesias en las casa son revolucionarias porque encarnan la enseñanza radical de que todos sus miembros tienen dones todos son ministros. Ofrecen alguna esperanza para la curación del Cuerpo de Cristo de algunas de sus peores herejías: el que algunos creyentes son más valiosos que otros, que solo uno pocos creyentes son ministros y que los dones del Espíritu Santo no funcionan ya en nuestros días. Estas herejías no pueden ser sanadas en teoría o en teología. Han de ser sanadas en la práctica y por medio de las relaciones dentro de la forma social de la iglesia. (Tomado de una charla titulada "El por qué de la iglesia en las casas en nuestros días" presentada en el Seminario de Teología Fuller, en febrero de 1996. Utilizado con permiso del autor)
  • Mientras que la normativa para las reuniones de la iglesia del Nuevo Testamento era el hogar, esto no quiere decir que está mal para una iglesia, el reunirse en otro lugar que no lo sea. Por ejemplo, en ocasiones especiales, cuando era necesario reunir a "toda la iglesia", la iglesia de Jerusalén se reunía en lugares más grandes, tales como podían ser los jardines del templo o los arcos de Salomón.
  • Hechos 2

    • 46.  Y perseverando unánimes cada día en el templo, -
  • Hechos 5
    • 12.  Y por las manos de los apóstoles eran hechos muchos milagros y prodigios en el pueblo; y estaban todos unánimes en el pórtico de Salomón.
  • Y a pesar de todo un grupo tan numeroso no se enfrentaba al lugar normal de reunión durante sus asambleas regulares, el cual era el hogar.
  • Hechos 2

    • 46.  -y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y con sencillez de corazón,
  • Como tampoco se sentó el precedente bíblico de levantar sus propios edificios. Estas reuniones numerosas simplemente acomodaban a "toda la Iglesia" cuando era necesario el traerla junta para un propósito en particular. Encontramos momentos en los que los cristianos iban a la sinagoga a predicar a los no creyentes judíos y estas circunstancias no deben ser confundidas con las asambleas regulares de la iglesia. Aquellos no eran más que reuniones evangelizadoras.
  • Quizá el Espíritu Santo haya conducido a algunos a congregarse en un edificio por algún tiempo. Por su puesto que el Espíritu solamente hace aquello que en verdad favorece al propósito del Señor y está dirigido por él, en lugar del celo humano, la energía y la maquinaria propagandística como es el caso tan frecuente. En vista de esto, debemos protegernos contra la tendencia carnal de practicar algo simplemente porque representa la última moda del día. El Señor nos protege de caer en el peligro en que se encontró la antigua Israel cuando ellos ciegamente "siguieron a la otras naciones".

    Y con todo lo dicho, ¿hay algo para nosotros observar de la forma en que la iglesia apostólica se reunía en las casas? ¿acaso las reuniones de las iglesias en el hogar no han de ser la regla y no la excepción a la vista de los beneficios que esta conlleva? Y si no hay otra razón, ¿podremos arrepentirnos de nuestro criticismo carnal e injustificable temor de aquellos que se reúnen en sus hogares para sus asambleas semanales, condenándolos inevitablemente a la condición de subnormales?

    ¡Que Dios nos libre de impensadamente adoptar el concepto presente del edificio iglesia simplemente por que es la forma convencional. Después de examinar la evidencia bíblica, la pregunta que viene a nuestras mentes acerca del lugar de reunión no ha de ser "¿Por qué algunos se reunen en las casas?" sino, "¿Por que tanta gente no se reúne en los hogares?".

     

     

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