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EL SACERDOCIO DE SADOC
Capítulo XII
Dios permite a Sus hijos ser filtrados y probados para prepararlos a formar parte de Su perfecta Novia. Por medio de nuestras circunstancias, el Espíritu Santo pone ante nosotros las pruebas específicas que son diseñadas para desarrollar y moldearnos a fin de que le podamos ser útiles. Esto es lo que denominamos -la disciplina del Espíritu Santo-. Estas pruebas, sin embargo, no están hechas para destruirnos o vencernos, sino para refinarnos y purificarnos. Están destinadas a tocar nuestra fuerza natural, debilitándolas de tal manera que podamos hacer un espacio a la vida de Cristo para que habite dentro de nosotros.
Genesis 32:24-31
Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.
Cuando el hombre vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.
26 Y dijo:
-Déjame, porque raya el alba.
Jacob le respondió:
-No te dejaré, si no me bendices.
27 -¿Cuál es tu nombre?-le preguntó el hombre.
-Jacob-respondió él.
28 Entonces el hombre dijo:
-Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
29 -Declárame ahora tu nombre-le preguntó Jacob.
-¿Por qué me preguntas por mi nombre?-respondió el hombre.
Y lo bendijo allí mismo.
30 Jacob llamó Peniel a aquel lugar, porque dijo: «Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma».
31 Ya había pasado de Peniel cuando salió el sol; y cojeaba a causa de su cadera.
Hebreos 12:6-11
6 porque el Señor al que ama, disciplina,
y azota a todo el que recibe por hijo».
7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?
8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, no hijos.
9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?
10 Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.
11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados.
2 Corintios 12:5-10
5 De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo, en nada me gloriaré sino en mis debilidades.
6 Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve u oye de mí.
7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca;
8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí.
9 Y me ha dicho: «Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Ellos eran, en una palabra, llamados a desarrollar el carácter de nuestro Señor dentro de sus vasijas de barro.
El foco de este capítulo será acerca de la identificación de varias pruebas que Dios utiliza para formar a Cristo en Su pueblo, produciendo, de esta manera una gloriosa y vencedora iglesia. Examinaremos los principios de las pruebas de Dios en su proceso de selección, en primer lugar por medio del sacerdocio de Sadoc y en segundo lugar por medio de los 300 guerreros de Gideón.
La restitución de todas las cosas
¿Cuál es la principal obra de Dios al fin de los tiempos? Hechos dos da una pista.
Hechos 3:19-21
19 Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo,
20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado.
21 A este, ciertamente, es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo,
La meta final de todas las obras de Dios es el llevar a cabo Su eterno propósito en Cristo. Por tanto, Dios dirige todo hacia esa meta de traer todas las cosas bajo la autoridad de Su Hijo. En el pasaje anterior se nos dice que los cielos tendrán que recibir a Cristo -hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas-. La obra de Dios en los últimos tiempos es entonces, una de restauración y recuperación. El Señor busca restaurar al hombre todo lo que perdió y reinstalar Su propósito eterno.
Como en todas las cosas, Dios comienza con la iglesia antes de comenzar con las naciones.
Santiago 1:18
18 Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
1 Pedro 4:17
Por tanto, Dios está construyendo Su iglesia. Dios está recuperando a la iglesia de lo que perdió desde Pentecostés, y, como veremos, la está restaurando en más de lo que poseyó en un principio.
De la misma manera que Israel abandonó Egipto con más de lo que tenía cuando entró en tierra de idólatras, el principio detrás de la recuperación de Dios, es siempre restaurar más de lo que inicialmente perdido.
Genesis 15:13-14
13 Entonces Jehová le dijo:
-Ten por cierto que tu descendencia habitará en tierra ajena, será esclava allí y será oprimida cuatrocientos años.
14 Pero también a la nación a la cual servirán juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.
Cuando todas las cosas sean restauradas, el propósito eterno se habrá consumado y el hombre habrá obtenido mucho más que lo que perdió en el jardín del Edén. Como leemos en Apocalipsis...
Apocalipsis 21:5
El libro de Ezequiel
En este libro se nos dibuja un magnífico cuadro donde se ilustra la obra de recuperación de Dios. Ezequiel era una sacerdote - profeta que vivió durante los días de cautividad en Babilonia. Su nombre significa -Dios refuerza-, y llevó a cabo su ministerio alrededor de los años 596 - 571 AC. Es interesante considerar que fue contemporáneo de los profetas Jeremías y Daniel (Jeremías era el mayor de los tres, siendo Daniel el menor de ellos)
Ezequiel, al igual que Jeremías y Daniel, vivió durante el tiempo en que Judá se encontraba en un estado de gran rebelión e idolatría. Como resultado, Jeremías profetizaba que toda la nación de Judá sería llevada cautiva por 70 años y que Jerusalén sería destruida por el fuego. La mayor parte del libro de Jeremías está dedicada a esta profecía.
Tristemente, el pueblo de Judá era de cabeza dura y no creía en la profecía. Por el contrario, estaban inclinados a creer a otros -profetas- que falsamente predecían paz y seguridad. A pesar de la incredulidad del pueblo, sin embargo, la profecía de Jeremías se cumplió. En 586 AC los babilonios quemaron la ciudad de Jerusalén y destruyeron el tempo de Salomón en un asedio que duró 18 meses.
Después de tres deportaciones sucesivas, Judá fue exilada a Babilonia. Daniel fue tomado cautivo en el primer exilio, en el año 605 AC, Ezequiel en el segundo, año 597 AC pero Jeremías fue dejado en libertad. Durante el tiempo que estuvo en Babilonia, Daniel fue envuelto en la esfera política, en tanto que Ezequiel se mantuvo en el sacerdocio.
Los días de la restauración
El flujo del libro de Ezequiel está dedicado hacia las profecías que decían los días de la restauración (capítulos 33-48). En particular, el énfasis de Ezequiel estaba dedicado a la reconstrucción del templo que había sido destruido y dedica ocho capítulos a su visión de restaurar el templo (capítulos 33-48).
Un resumen del libro es como sigue:
1 - 24 Ezequiel explica que Dios ha permitido la cautividad de Judá como un signo de que Su gloria y Su presencia les ha abandonado debido a su rebelión.
25 - 32 Prosigue anunciando juicios Divinos contra las naciones que se han alineado contra el pueblo de Dios.
33 - 48 Finalmente consuela a Judá acerca de los días de recuperación y restauración.
En esta última parte, se nos da una meticulosa descripción del templo restaurado. Revela, con gran detalle, las medidas del templo. También predice del nuevo sacerdocio que administrará el restaurado templo.
Después del fin de la cautividad en Babilonia, un hombre llamado Zorobabel y Josué, quien en aquel tiempo era el sumo sacerdote, son enviados a Israel. Su misión es la de reconstruir el templo de Salomón. Debido a que Zorobabel fue un factor importante en la reconstrucción del templo, los historiadores se refieren al templo reconstruido como el templo de Zorobabel.
Ambos, Zorobabel y Josué son referidos como ramas de olivo (Zacarías 4). En, aproximadamente, el año 536 AC, Zorobabel y Josué comenzaron la reconstrucción del templo. Cuando comenzaron a hacerlo, recibieron gran oposición. De hecho, la oposición por parte de los enemigos de Judá era tan grande que llegaron a detener la construcción del templo. Como resultado, las obras de reconstrucción quedaron detenidas por 15 años hasta que Darío se convirtió en rey de Persia (Ezra 4).
Para este tiempo, sin embargo, el pueblo había perdido la visión y motivación de comenzar a reconstruir de nuevo. Dios, por tanto, hizo surgir a dos profetas para urgir, motivar e inspirar a Judá a retornar a la reconstrucción (Ezra 5). Zacarías y Hageo fueron esos profetas y su mensaje era -es ahora el tiempo de reconstruir la casa del Señor-. Sus libros, llamados por sus nombres, son dedicados a este tema.
Excediendo la Gloria
En tanto que Judá reconstruía el templo, muchos de los judíos cuestionaban lo que Zorobabel y Josué estaban haciendo. Aquellos judíos pensaban que el templo debería ser reconstruido de acuerdo a lo que Ezequiel describió en su visión. Sin embargo, no fue así, puesto que el templo que Ezequiel vio y profetizó era demasiado grande para el lugar del templo en Jerusalén. El sitio tenía una extensión de 0,4 hectáreas cuando el de la visión era cuatro veces más grande, es decir 1,6 hectáreas. A propósito, el templo del que Ezequiel habló, era mucho más grande que cualquier templo anteriormente visto por los judíos.
Las cosas se complicaron aún más cuando Hageo profetizó que el nuevo templo excedería en gloria al antiguo.
Hageo 2:9
Esto fue otro problema para muchos judíos, puesto que el templo de Zorobabel ni siquiera se aproximaba a la gloria y majestad del templo de Salomón. Por esta razón, la Biblia nos dice que los viejos, que habían visto el templo de Salomón, sollozaban al ver el nuevo, pues no era tan glorioso.
Esdras 3:12
12 Muchos de los sacerdotes, levitas y jefes de familia, ancianos que habían visto la primera casa, al ver como echaban los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras otros muchos daban grandes gritos de alegría.
¿Dónde estaba el problema? ¿Acaso Hageo dio una falsa promesa? ¿Ezequiel tuvo una falsa visión? ¿Zorobabel y Josué se confundieron al reconstruir el templo?
Hermanos y hermanas, cuando observamos la naturaleza espiritual del Antiguo Testamento, muchos de nuestros problemas quedan resueltos. E igual ocurre en este caso.
El templo que Ezequiel vio y Hageo profetizó no era un templo físico, era un templo espiritual. Ellos no se dirigían a un templo hecho de ladrillo y piedras, sino a la gloriosa iglesia de nuestro Señor Jesús: la Novia.
1 Pedro 2:5
5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
Es este el templo que excede la gloria del templo de Salomón. Cuando la iglesia nació en Hechos 2, esta casa, gloriosa y espiritual, comenzó a construirse. Sin embargo, por medio de las divisiones, carnalidades y corrupción religiosa, el templo espiritual está en ruinas. Uno figurando al templo de Salomón y el otro a su destrucción.
Como un resultado, desde el siglo XVI Dios ha ido progresivamente recuperando la gloria para Su iglesia; y Él ha prometido que su gloria excederá a la iglesia que se describe en Hechos 2. Esta es la realidad de lo que el templo de Ezequiel deja sombra. Ezequiel vio lo que Hageo habló o dicho en forma correcta, la mente del Señor. Experimentaron y percibieron el esplendor y la gloria de la iglesia recuperada - la preparada Novia de Cristo que leemos en los dos últimos capítulos del libro de la Apocalipsis y en Efesios 5.
Un nuevo sacerdocio
Por cada templo que era construido en Israel, Dios ordenaba a una familia en específico para cuidarlo. En el tabernáculo de Moisés, Dios ordenó a Aarón para ser el sumo sacerdote. Por tanto, el sacerdocio de Aarón gobernaba el ministerio del tabernáculo mosaico. En el tabernáculo de David, Abiatar era el sumo sacerdote. Por tanto él y sus hijos eran los administradores y supervisores del tabernáculo davídico. Finalmente en el tempo de Salomón, Sadoc era el sumo sacerdote que supervisaba el ministerio.
Interesantemente, la Biblia también identifica el sacerdocio del templo del último día, visto por Ezequiel.
Ezequiel 43:19
19 A los sacerdotes levitas que son del linaje de Sadoc y que se acerquen a mí, dice Jehová, el Señor, para ministrar ante mí, darás un becerro de la vacada, para expiación.
Son del linaje de Sadoc aquellos que Ezequiel vio administrando el templo reconstruido. Ya hemos visto cómo el templo de Ezequiel prefigura la gloriosa iglesia del último día. Por tanto, el linaje de Sadoc representa a aquellos que administrarán y construirán el templo de los últimos días. En su forma, los hijos de Sadoc son aquellos que vencerán.
El proceso de selección de Dios
De acuerdo a Ezequiel 44, el sacerdocio de Sadoc es un selecto grupo de creyentes. Ezequiel nos informa que solamente los hijos de Sadoc administrarán el templo del último día, puesto que han logrado pasar el proceso de selección de Dios. Miremos brevemente en qué consistía este proceso de selección.
Los extranjeros y los incircuncisos
Ezequiel 44:6-9
6 Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: -Así ha dicho Jehová, el Señor: ¡Basta ya de todas vuestras abominaciones, casa de Israel!
7 ¡Basta ya de traer extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para contaminar mi casa; de ofrecer mi pan, la grasa y la sangre, y de invalidar mi pacto con todas vuestras abominaciones!
8 Pues no habéis guardado lo establecido acerca de mis cosas santas, sino que habéis puesto extranjeros como guardas de las ordenanzas en mi santuario.
9 »Así ha dicho Jehová, el Señor: Ningún hijo de extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que están entre los hijos de Israel.
Dios prohíbe a l extranjero y al incircunciso de entrar en Su templo (santuario). Él simplemente amonesta a Su pueblo por permitir a estos individuos entrar en Su templo, puesto que lo ensucian espiritualmente. En forma espiritual, los extranjeros y los incircuncisos tipifican a los que no son salvos.
En el día de hoy, en muchas asambleas, los no creyentes son bienvenidos a participar en hermandad con el pueblo de Dios. Algunos creyentes permiten a los que no son salvos a participar de la mesa del Señor. Hasta los llaman -hermanos-. A pesar de que esta actitud les parecerá a muchos muy amorosa, de hecho mancha el santuario de Dios e incurre en el desagrado de Dios.
1 Corintios 11:29-32
29 El que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.
30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos han muerto.
31 Si, pues, nos examináramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;
32 pero siendo juzgados, somos castigados por el Señor para que no seamos condenados con el mundo.
Esto, por supuesto, no significa que el pueblo de Dios no debe de alcanzar a los que marchan perdidos. Ni significa que los pecadores no deban visitar las reuniones del pueblo de Dios. Pero el injusto no puede ser recibido como parte del cuerpo de Cristo.
Veamos ahora al segundo grupo de personas que Dios excluye del templo de Ezequiel.
Los levitas infieles
Ezequiel 44:10-14
10 Los levitas que se apartaron de mí cuando Israel se alejó de mí, yéndose tras sus ídolos, llevarán su iniquidad.
11 Servirán en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y sirvientes en la casa. Ellos matarán para el pueblo el holocausto y la víctima, y estarán ante él para servirlo,
12 por cuanto los sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a la casa de Israel por tropezadero de maldad. Por eso he alzado mi mano y jurado, dice Jehová, el Señor, que ellos llevarán su iniquidad.
13 No se acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis cosas santas, a mis cosas santísimas, sino que llevarán su ignominia y las abominaciones que hicieron.
14 Los pondré, pues, por guardas encargados de la custodia de la casa, para todo el servicio de ella y para todo lo que en ella haya de hacerse.
Los levitas serán objeto de una segunda selección. Contrario a los extranjeros y los incircuncisos, los levitas representan al pueblo de Dios. Ellos son hijos de Leví, nacido dentro de la casa de Dios. Sin embargo, por haber abrazado a los ídolos y haberse alejado de la presencia de Dios, son apartados del servicio sacerdotal. Pero como ellos son parte de Su pueblo, les permitirá servir en la puerta y hacer sacrificios en el patio exterior. Pero no podrá acercarse a Él. Podrán servir a la casa pero no al Señor.
Esto habla del hecho de que si somos rebeldes ante Dios, Él restringirá nuestra utilidad de nuestro servicio para con Él. La rebelión, solamente nos arrojará al patio exterior y no se nos permitirá la entrada al tabernáculo para participar en el servicio del Señor. Este es el camino de Dios para con todos Sus amados hijos que rehúsan abandonar su idolatría. Si erigimos ídolos dentro de los hombres, dinero, afección humana, entretenimiento, tradición, pecado, o cualquier otro tipo de ídolo, Dios restringirá nuestra función participativa y nos será prohibida la entrada a la realidad de Su presencia.
Los hijos de Sadoc
Ezequiel 44:15-16
15 »Pero los sacerdotes levitas, hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grasa y la sangre, dice Jehová, el Señor.
16 Ellos entrarán en mi santuario, se acercarán a mi mesa para servirme y guardarán mis ordenanzas.
Después de la primera y segunda selección, solamente quedarán los hijos de Sadoc. La Biblia dice que los hijos de Sadoc son santificados.
Ezequiel 48:11
11 Los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc que me guardaron fidelidad, que no se descarriaron cuando se descarriaron los hijos de Israel, como se descarriaron los levitas,
Son los hijos de Sadoc quienes están a cargo del santuario de Dios. Ellos son los que permanecieron fieles al Señor en el día de la apostasía. Así ellos pueden acercarse al Señor y ofrecerle las mejores partes del sacrificio en el lugar santo.
Los hijos de Sadoc son aquellos que no han manchado sus vestidos. Son aquellos que han limpiado y eliminado sus defectos con la sangre del Cordero. Ellos son aquellos que se han vestido con el glorioso vestido de bodas de la novia de Cristo. Tienen puestos los pantaloncillos de lino (justificados), el manto de lino (santificados), el cinto de lino (una mente atada a la verdad), el manto azul (autoridad espiritual y unción), el efod (responsabilidad y fidelidad), el cinto primoroso (servidumbre), la mitra (sumisión) y la corona de oro (santidad).
Aquellos son los que producen 100%, han aumentado sus talentos y se han preparado para el uso del Maestro. Ellos son los que conquistan al enemigo, avanzan el reino y están listos para el Novio.
¡Que todos podamos pasar por esta última selección y podamos ser llamados hijos de Sadoc!
La prueba de Sadoc
Examinemos ahora la vida de Sadoc y consideremos la razón del por qué Dios llama al sacerdocio de los últimos días. Para comenzar, el nombre de Sadoc, en hebreo, significa justo, que revela su carácter. Era descendiente de Eleazar, el hijo de Aarón. (ver 1 Crónicas 6:1-8;24:3-6)
Sadoc sirvió como sacerdote, al igual que Abiatar, bajo el rey David y sirvió como sumo sacerdote en el templo de Salomón.
Al estudiar la vida de Sadoc, descubrimos que Dios le hizo pasar por tres pruebas específicas para refinar su carácter y seleccionarle, mas tarde, para mayor responsabilidad. Yo creo que todo creyente que, en verdad está consagrado al Señor, de una forma u otra, se va a tener que enfrentar a estas tres pruebas. Las tres sirven como parte del proceso de selección de Dios con objeto de ver si calificaremos para convertirnos en parte del sacerdocio de Sadoc. En todas estas pruebas, Sadoc fue enfrentado a tomar una decisión. Veamos cada una de ellas y cómo pueden aplicar a nosotros en el día de hoy.
Tradición vs. Unción
1 Cronicas 12:23,26,28
23 Este es el número de los principales que estaban listos para la guerra, y llegaron a David en Hebrón para traspasarle el reino de Saúl, conforme a la palabra de Jehová:
26 De los hijos de Leví, cuatro mil seiscientos;
28 y Sadoc, joven valiente y esforzado, con veintidós de los principales de la casa de su padre.
En 1 Crónicas 12 se encuentra la lista de los hombres que habían abandonado, uniéndose a David cuando andaba huyendo de Saúl. Estos hombres eran antiguos ayudantes bajo el rey Saúl, pero optaron por abandonar la administración de Saúl para unirse a David. Cuando leemos en 1 Samuel capítulos 16 al 29, encontramos que, aunque David había sido ungido como rey de Judá, habitaba la mayor parte de su tiempo en cavernas, el desierto y tierras extranjeras, tratando de huir de Saúl.
Aquellos hombres habían sacrificado sus posiciones, honor y seguridad por seguir a David. Ellos estaban convencidos que sería rey. Abandonaron la gloria de sus posiciones en el trono de Saúl para apoyar a David en el desierto. Sadoc se encontraba entre aquellos hombres que abandonaron a Saúl para apoyar a David.
En este contexto, Saúl representa las tradiciones de los hombres, en tanto que David representa la unción de Dios. En algún momento, cada creyente va a ser probado con estas dos opciones, como le ocurrió a Sadoc. ¿Estarás tú con las tradiciones de los hombres, con sus comodidades y seguridad, o seguirás la unción de Dios que requiere sacrificio y riesgo? La tradición odia la unción y siempre tratará de destruirla.
En muchas ocasiones Saúl trató de destruir a David, él estaba celoso de su unción.
1 Samuel 18:11
Hasta quiso clavarlo a la pared con su lanza.
La tradición quiere la unción, pero cuando no puede obtenerla trata de destruirla. Es por esto que los fariseos, que seguían las tradiciones de los hombres, buscaban la muerte del ungido Hijo de Dios. Por tanto, aquellos que siguen la unción de Dios habrán huido a las cavernas en busca de seguridad. Hay que pagar un alto precio para abandonar las tradiciones de los hombres. ¿Estás tú dispuesto a pagar este precio?
Hermanos y hermanas, la tradición y la unción nunca pueden andar de la mano. Tan pronto que Saúl abrazó la tradición, continuó en su hostilidad contra David. Por tanto si tu sigues la unción de Dios, serás perseguido por aquellos que abrazaron la tradición de los hombres y lo que es más importante, esta oposición a menudo será de tus hermanos de religión.
Para ser parte del sacerdocio de Sadoc, tenemos que estar dispuestos a seguir la unción del Espíritu sin importarnos el precio. A menudo, tal obediencia nos demandará apartarnos de las comúnmente aceptadas tradiciones religiosas, lo cual traerá consigo mucho criticismo. Sin embargo, tenemos que acordarnos que antes de la exaltación (el trono), es requerida la humillación (la cueva). David, finalmente, se sentó en el trono, pero tuvo que pasar, anteriormente, por la cueva. Y así será con todos los que siguen el liderazgo de Cristo en el día de hoy.
Elección Divina vs. Personalidad Humana
2 Samuel 15:6,24-26
6 De esta manera hacía con todos los israelitas que venían ante el rey a juicio; y así les robaba Absalón el corazón a los de Israel.
24 Iban también con él Sadoc y todos los levitas que llevaban el Arca del pacto de Dios; y asentaron el Arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad.
25 Pero dijo el rey a Sadoc:
-Haz volver el Arca de Dios a la ciudad. Si hallo gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva y vea el Arca y su Tabernáculo.
26 Y si dice: -No me complazco en ti-, aquí estoy, que haga de mí lo que bien le parezca.
Por lo que podemos extraer de este pasaje, David ahora es ya rey de Israel y está reinando en el trono. David ha establecido un nuevo orden de adoración y el arca de Dios está descansando en el Monte Sión. Sin embargo, hay un problema dentro del reino. Hablando espiritualmente hay un problema con la unción de Dios. Uno de los hijos de David, Absalón se enfrenta a su padre sobre ello.
En 2 Samuel 14, la Biblia nos dice que Absalón era un hombre amado por el pueblo. Era extremadamente hermoso y tenía una atrayente personalidad. Absalón trató de tomar el reino de su padre. Así pues, se rebeló contra él. Debido a su popularidad, Absalón pudo llegar a organizar mucha gente que le ayudó a conspirar contra su padre. Como resultado, David dejó el trono con amargura. Él no luchó contra su hijo. En su lugar, cedió sus derechos.
En verdad la actitud de David fue la de cristiano, puesto que no trató de vindicarse. En su lugar, llevó la cruz de la misma forma que lo hizo el Cordero. Encomendó el asunto a Dios diciéndole: -Si hallo gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva y vea el Arca y su Tabernáculo. Y si dice: -No me complazco en ti-, aquí estoy, que haga de mí lo que bien le parezca.-
Hermanos, ¿pueden aquí tocar el espíritu de David? Esta debe ser nuestra actitud cuando somos tratados injustamente.
1 Pedro 2:21,23
21 Para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas.
23 Cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente.
La Escritura aquí nos exhorta a que sigamos la actitud del Cordero, igual que hizo David.
De qué manera, cuando somos atacados o nos encontramos bajo sospecha, nuestra carne está pronta a levantarse para vindicar nuestros derechos. Pero este no es el camino de Dios. Por el contrario, Dios elige para nosotros que portemos la cruz y le dejemos a Él el asunto. De esta manera, permitimos que Dios nos vindique y de esta manera es glorificado. Es una preciosa lección que tenemos que aprender.
A pesar de la gran mayoría de seguidores que llevaba Absalón, Sadoc permanecía fiel a David. Absalón representaba las personalidades que, en nuestras, vidas están cercanas a nosotros. Él representa aquellos a los que nos sentimos atraídos, aquellos que se han convertido en objetos de nuestra afección. David, sin embargo, representa la elección de Dios.
Sadoc sabía que Dios había llamado a David y le había elegido rey; no obstante, lo popular era seguir a Absalón, puesto que -había robado el corazón del pueblo-. Aquellos que seguían a Absalón rechazaban la elección de Dios. Ellos solamente seguían los deseos de sus corazones. Habían sido ganados por la personalidad carismática de Absalón, en lugar de seguir la elección de Dios. Sadoc fue fiel a David y prefirió lo que Dios había elegido, en lugar de lo que había elegido el pueblo.
Hermanos y hermanas, a menudo Dios nos pone en situaciones donde tenemos que elegir entre una agradable personalidad que es muy querida de nosotros, o permanecer fieles a la elección de Dios. ¿Cuán difícil es para nosotros, resistirnos al arrastre que tienen las personas atractivas? Está en nuestra naturaleza permanecer fieles a nuestra familia y amigos y a presentar nuestros respetos a aquellos que poseen fuertes personalidades. Sin embargo, nuestra lealtad para con Dios tiene que ser aún mucho mayor.
Déjenme utilizar una historia real para ilustrar este principio. Una querida hermana en el Señor, asistía una determinada denominación que no cumplía con sus necesidades espirituales. Con el tiempo, el Señor le había ido mostrando claramente que abandonara esa denominación y se reuniera con otra que lo hacía fuera de la iglesia institucionalizada. Esta hermandad era la que había elegido Dios para ella. Sin embargo, ella se enfrentaba con una decisión sumamente difícil. Aquellos que le habían llevado al Señor estaban y continuaban asistiendo a la denominación que sabía tenía que abandonar. Por tanto, se sentía que ella quedaría ante ellos como desleal ante ellos si los abandonaba.
Dios la estaba llamando para que eligiera entre personalidad y Su elección. Con el paso del tiempo, el Señor de dio fuerzas para ser obediente al llamado y finalmente abandonó la hermandad. Sin embargo, necesitó negarse a sí misma para decidir alejarse de las personalidades que eran importantes en su vida y obedecer la elección de Dios.
Hermanos, nos encontraremos con nuestro Absalón. A menudo, estos podrán ser miembros de nuestra familia, seres queridos, mentores religiosos y amigos muy íntimos. Sin embargo, nosotros tenemos que estar dispuestos a tomar el riesgo de no complacerlos para poder complacer a Dios. Si nos probamos útiles al propósito de Dios, debemos estar siempre listos a pagar el costo de seguir la elección de Dios, sin importarnos lo que el resto de la gente haga.
Sadoc representa el remanente oculto que continúa siendo fiel a la verdad de Dios, en tanto que Absalón representa aquellos que son populares, tienen multitudes que les siguen y se encuentran siempre en primera plana, iluminados por la luz del espectáculo. ¡Que nosotros sigamos el camino de Sadoc y estemos dispuestos a pagar el precio de permanecer con la elección de Dios, el verdadero David!
Auto exaltación vs. Sumisión
1 Reyes 1:5,8,35
5 Entonces Adonías hijo de Haguit se rebeló, diciendo: «Yo reinaré». Se hizo de carros, de gente de a caballo y de cincuenta hombres que corrieran delante de él.
8 Pero el sacerdote Sadoc, Benaía hijo de Joiada, el profeta Natán, Simei, Rei y todos los grandes de David no seguían a Adonías.
35 Después iréis detrás de él, y vendrá a sentarse sobre mi trono y reinará en mi lugar, porque lo he escogido para que sea príncipe de Israel y de Judá.
1 Reyes 2:27,35
27 Así echó Salomón a Abiatar del sacerdocio de Jehová, para que se cumpliera la palabra que Jehová pronunció en Silo sobre la casa de Elí.
35 El rey puso en su lugar a Benaía hijo de Joiada al frente del ejército, y a Sadoc el rey lo puso como sacerdote en lugar de Abiatar.
En esta tercera y última prueba, encontramos otro cisma que se había desarrollado dentro del reino de David. Adonías otro hijo de David, tenía aspiraciones a tomar el trono, al igual que hizo su hermano Absalón. Dios, sin embargo, eligió a Salomón como sucesor de David y no a Adonías. De nuevo Sadoc tuvo que elegir. Podía ir con Adonías, o permanecer fiel a la elección de David: Salomón. Abiatar, el otro sacerdote bajo David, le abandonó para apoyar a Adonías, pero Sadoc una vez más permaneció leal a David.
Reaccionando a los planes carnales de Adonías, David declaró a Salomón como rey e hizo que Sadoc lo ungiera con aceite.
1 Reyes 1:39
Como resultado de la fidelidad de Sadoc hacia David, él se convirtió en el sumo sacerdote del templo de Salomón. Salomón acabó con Adonías por su propia exaltación y removió a Abiatar del sacerdocio.
Adonías representa la auto exaltación, en tanto Sadoc representa la sumisión. Sadoc se enfrentó, de nuevo, con una difícil decisión. Podía haber seguido a Adonías en su auto exaltación, tal como hizo Abiatar, o permanecer leal a David. Abiatar hizo lo primero pues es posible que pensara llegar a ser el sumo sacerdote bajo el nuevo reino de Adonías. Ambos, Adonías y Abiatar buscaron la auto-exaltación, pero Dios los humilló. Lo que es más, debido a que Sadoc permaneció conforme sometiéndose a David, Dios le exaltó, elevándolo al puesto de sumo sacerdote en el más glorioso templo conocido en Israel.
Hermanos y hermanas, en la medida que crecéis ante el Señor, vosotros también seréis pasados por la misma prueba. ¿Os promocionaréis a vosotros mismos con respecto al ministerio espiritual, o por el contrario, os someteréis a Dios y esperaréis esperando en Él ser promovidos a su debido tiempo?
En Salmos leemos la forma que Dios obra respecto a esto.
Salmos 75:4-6
4 Dije a los insensatos: «¡No os jactéis!»;
y a los impíos: «¡No os enorgullezcáis;
5 no hagáis alarde de vuestro poder;
no habléis con cerviz erguida!»,
6 porque ni de oriente ni de occidente
ni del desierto viene el enaltecimiento,
7 pues Dios es el juez;
a este humilla, y a aquel enaltece.
La forma de operar de Dios en esta materia es el promover a los que rehúsan promoverse a sí mismos. Su forma es la de promover al humilde y humillar a aquellos que se promueven a si mismos. Dios humilló a Abiatar, pero exaltó a Sadoc. Hermanos y hermanas, no busquemos nuestra propia promoción, no permitamos que se nos -suban los humos a la cabeza-. Rehusemos tocar la trompeta para llamar la atención sobre nosotros mismos. En lugar de eso, esperemos por el Señor y dejémosle que Él mismo nos eleve. Estemos contentos con servirle y ministremos con Él en el lugar santo, ocultos de la mirada de los hombres. Consideremos la parábola que nuestro Señor Jesús no dio en Lucas.
Lucas 14:7-11
7 Observando cómo los convidados escogían los primeros asientos a la mesa, les refirió una parábola, diciéndoles:
8 «Cuando seas convidado por alguien a unas bodas no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él,
9 y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: -Da lugar a este-, y entonces tengas que ocupar avergonzado el último lugar.
10 Más bien, cuando seas convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó te diga: -Amigo, sube más arriba-. Entonces tendrás el reconocimiento de los que se sientan contigo a la mesa.
11 Cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Si queremos ser útiles al propósito de Dios, tenemos que dejar que la cruz obre en nuestro orgullo y auto-exaltación. Tenemos que dejar a la cruz cortar en nuestra forma impulsiva y el deseo de ser visto. Tenemos que tomar el asiento más bajo y permanecer contentos de estar excluidos de la vista del hombre. Al estar contentos y satisfechos de vivir en Cristo solamente, entonces el Señor podrá exaltarnos ante los hombres. Tenemos que confiar en Dios para que Él haga su trabajo de elevarnos cuando lo crea conveniente.
Así vemos en Sadoc, un hombre que pasó el proceso de selección de Dios. El Señor le promovió para servir como el sumo sacerdote en el templo de Salomón; y Dios ha elegido a todos sus hijos para servir como sacerdotes en el restaurado templo que Ezequiel vio.
Cuando Dios nos haga pasar por esas tres decisiones, ojalá que nosotros hagamos las mismas elecciones que Sadoc hizo. ¡Que el Señor nos ayude a elegir la unción en lugar de la tradición, Su elección sobre las personalidades y sumisión y no la auto-exaltación!
La compañía elegida de Gideón
Al terminar esta serie de mensajes, miremos un mensaje más en el proceso de selección de Dios referente a la utilidad espiritual. En el libro de Jueces, capítulos 6 al 8, encontramos la historia de Gedeón. En ella descubrimos que Dios utiliza tres pruebas, al igual que hizo con Sadoc, para elegir a aquellos quienes Él podía usar para luchar Su batalla bajo el mando de Gedeón. Aquellos que no pasaban las tres pruebas eran descalificados del servicio Divino. Veamos brevemente esas tres pruebas.
La búsqueda y deseo de glorificar a Dios
Jueces 7:2
El telón de fondo de este verso comienza con la llamada de Dios a Gedeón. Dios escogió a Gedeón para salvar a Israel de las manos de los medianitas. Dios había permitido a Midian prevalecer por espacio de siete años. Este había sido un juicio contra los pecados de Israel. Sin embargo, en la medida que Israel clamaba ante el Señor, Dios respondió elevando a Gedeón para que los liberara; y como muestra el pasaje, Dios no podía utilizar a todos los hombres de Gedeón, pues eran demasiado. Así pues, Dios hizo una selección con objeto de que fueran menor, en número, y no se vanagloriaran en la victoria.
Por tanto la primera selección se enfrenta con el tema del orgullo y vanagloria. Para que Dios nos pueda utilizar, tenemos que, solamente, buscar la gloria de Dios y no nuestra propia gloria. Tenemos que tener un motivo puro ante Dios acerca de esta materia. Dios no compartirá Su gloria con ningún hombre. Consideremos lo que Jesús dijo a este respecto.
Juan 7:18
Juan 5:44
Aquellos que están interesados en recibir la gloria de los hombres en lugar de la de Dios, serán dejados a un lado. Aquellos que constantemente toman nota a cuantos santos han ayudado, a cuantos pecadores han salvado, el gran conocimiento espiritual que ellos tienen y cuán fieles son, serán descalificados del servicio de Dios.
Aquellos que busquen su propia gloria serán eliminados, en tanto que los que busquen la gloria de Dios solamente, serán utilizados. Al igual que Pablo, tenemos que olvidar aquellas cosas que están detrás y presionar hacia delante en pos de la premiada marca que significa el alto llamado.
Filipenses 3:13-14
13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante,
14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Que seamos de aquellos que buscan honrar y elevar a nuestro Señor.
Juan 7:18
Dejando el miedo a un lado
Jueces 7:3
3 Ahora, pues, haz pregonar esto a oídos del pueblo: -Quien tema y se estremezca, que madrugue y regrese a su casa desde el monte de Galaad-».
Regresaron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil.
Después de la primera selección quedaron 22.000 hombres. Pero después de la siguiente selección quedaron 10.000. Esta segunda prueba se refiere al valor. Aquellos que sentían miedo eran enviados a la casa, puesto que no estaban calificados para la guerra espiritual. ¿Qué dijo Jesús acerca del sirviente que escondió su talento en la tierra?
Mateo 25:25
El miedo te paralizará en la batalla y terminarás siendo inútil.
En el capítulo 12 del libro de la Apocalipsis, encontramos que los vencedores ganan a Satán porque -no amaban sus propias vidas, hasta la muerte-. No tenían miedo a sufrir o morir por la causa de Dios. Tenían una mente de sufrimiento. Muchas veces, el miedo es una consecuencia del egoísmo. Juan nos dice que...
1 Juan 4:18
18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
Marchar a la batalla implica el aceptar el sufrimiento y la pérdida. De esta manera, si tienes miedo, Dios te enviará a casa, puesto que no estás calificado para luchar Su batalla.
Los que portan la cruz
Jueces 7:4-7
4 Jehová dijo de nuevo a Gedeón:
«Aún son demasiados; llévalos a beber agua y allí los pondré a prueba. Del que yo te diga: -Vaya este contigo-, irá contigo; pero de cualquiera que yo te diga: -Que este no vaya contigo-, el tal no irá».
5 Entonces Gedeón llevó el pueblo a las aguas, y Jehová le dijo:
«A cualquiera que lama las aguas con la lengua como lo hace el perro, lo pondrás aparte; y lo mismo harás con cualquiera que doble sus rodillas para beber».
6 El número de los que lamieron llevándose el agua a la boca con la mano fue de trescientos hombres; el resto del pueblo dobló sus rodillas para beber las aguas.
7 Entonces Jehová dijo a Gedeón:
«Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré y entregaré a los madianitas en tus manos; váyase toda la demás gente cada uno a su lugar».
Después de la segunda selección, 10.000 hombres permanecieron con Gedeón. Pero después de la tercera y última prueba, solamente 300 probaron ser útiles al propósito de Dios. ¿En qué consistió esta prueba?
Dios dijo, que aquellos que elevaban el agua sin doblarse a beber, serían seleccionados para la pelea, en tanto que aquellos que se doblaban para beber quedarían descalificados.
¿Qué significado tiene esto? Hablando en sentido espiritual, el detenerse, doblarse y beber significa un servicio a sí mismo. Pero simplemente el detenerse por un momento en medio de un viaje, subir el agua a la boca para beber indica una negación a si mismo. Representa el rehusar a satisfacerse a sí mismo a favor de ir a cumplir un propósito superior que se encuentra más adelante en el camino. En otras palabras, representa portar la cruz.
Si nos probamos a nosotros mismos ser útiles al propósito de Dios, tenemos que estar dispuestos a negarnos nuestros legítimos derechos y privilegios. Tenemos que negarnos el sueño, alimento, entretenimiento, afección humana y comodidades a favor de Dios. Si no somos capaces de negarnos a nosotros mismos, no seremos útiles a Dios. Como dijimos anteriormente, la cruz es el medio que Dios tiene para conseguir Su objetivo. El imperativo de la cruz es condición indispensable para el servicio Divino. Es por medio de la cruz de Cristo por lo que fuimos salvos y libres del pecado, del egoísmo y del mundo.
¡Que Dios obtenga para Él una compañía de personas que busquen glorificarlo a Él, dejando a un lado el miedo y siendo portadores de la cruz. De esta manera, Su eterno propósito será llevado a cabo.
Exhortación final
Al concluir estas series, quiero exhortaros a que permitáis al Espíritu Santo tener Su forma o manera de prepararos para convertiros en vasijas útiles para el maravilloso propósito de Dios. El Padre ha puesto ante nosotros una vara muy alta, que debemos sobrepasar, para llevar a cabo Su intención última. Sin embargo, tenemos siempre que recordar que lo que cualquier cosa que Dios nos pida, Él nos equipa para ella; y lo que Él nos da es ¡nada menos que Jesucristo! Él es el sumo sacerdote y Él es cada uno de los vestidos.
Por medio de Cristo, Dios nos ha provisto completamente con objeto de que podamos llevar a cabo Su propósito eterno. Cristo es nuestro eterno proveedor.
2 Pedro 1:3
Hemos nacido en la abundancia de Su herencia y podemos recibir, libremente, de Dios, todo lo que necesitemos para llevar a cabo y satisfacer Su corazón.
Efesios 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos bendijo con toda bendición espiritual
en los lugares celestiales en Cristo,
En la medida que recibimos la provisión que Dios ha preparado para nosotros por medio de Cristo, el Espíritu Santo incorpora y forma a Cristo dentro de nosotros. Al postrarnos ante Él por medio de las circunstancias que Él nos presenta, Jesucristo se convierte y afirma dentro de nuestro propio carácter.
Dios quiere convertirnos en vasijas para poder cumplir Su glorioso propósito. Nosotros, por otro lado, tenemos que apropiarnos de Su provisión. Tenemos que cubrirnos con los vestidos santos, permitir que Él nos quite todas nuestras flaquezas y mantenernos firmes y fieles en nuestra relación. Dios no lo va a hacer por nosotros si nosotros no queremos, pues la Escritura dice claramente que la -Novia tiene que prepararse-
Apocalipsis 19:7
¡Oh, como necesitamos tener -la visión celestial- de ver a nuestro Señor Jesús en la plena expresión de Su cuerpo! Cuando vemos a Cristo en nuestros corazones, lleno de gracia y de verdad, todas las cosas desaparecen. Cuando le vemos, nos quedamos totalmente cautivados por Su belleza. Y podemos decir con Pablo...
Filipenses 3:8
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo
En efecto, Él es el Lirio del valle, la Rosa de Sharón, la Luz, la Estrella de la Mañana y lo mejor de todo. Cristo exaltado es el latido del propósito Divino.
¡Que Dios nos de una revelación más profunda de Su amado Hijo para que nos aferremos a Su gloria y podamos ser cambiados en Su semejanza.
2 Corintios 3:18
18 Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor.
Queridos hermanos, estamos viviendo los días de la preparación a las Bodas del Señor de gloria. De igual manera que Dios presentó Eva a Adán al final del sexto día, Dios está preparando la Novia para Su Hijo en la medida que rápidamente nos acercamos al séptimo día.
2 Pedro 3:8
8 Pero, amados, no ignoréis que, para el Señor, un día es como mil años y mil años como un día.
La Novia manifestará la plenitud del Señor Jesucristo.
No os llaméis a engaño, el camino de la victoria, es muy costoso. No es popular. Es mucho más fácil regresar a la seguridad del campamento en la selva que el seguir adelante hacia la tierra prometida a combatir con los gigantes. Tengamos claro que fue solamente un pequeño remanente los que regresaron a Israel a reconstruir el templo, en tanto que el resto del pueblo de Dios se encontraban cómodamente adorando en sus sinagogas de Babilonia.
Recordemos también que solamente una compañía de 300 hombres fueron usados por Dios para liberar a Israel de las manos de Media en tanto que la mayoría de los israelitas estaban cómodamente en sus casas. Quiero enfatizar este punto: lo mejor y más alto de Dios es costoso. Traerá sobre nosotros, de parte de los demás, gran cantidad de malestar y rechazo además de una completa falta de comprensión.
-No hagamos de menos el día de las cosas pequeñas- como dijo el profeta Zacarías. Recordemos que Dios está más preocupado de la calidad espiritual que lo está con los números grandes. A menudo cometemos el error de pensar que Dios se encuentra en el gran terremoto cuando, de hecho, está Él está más frecuentemente en -queda y pequeña voz-. Por tanto, mantengamos firmes bajo la cabeza de Cristo y pongamos nuestro corazón en defensa de los derechos del Señor sin importarnos lo que hacen el resto de las multitudes.
Mi oración de clausura es para que el Señor nos de la revelación que necesitamos para entender Su eterno propósito, que nos conceda la gracia para mantenernos en él y, sobre todo, que nos de la fuerza para que estemos dispuestos a hacer nuestra parte para que sea cumplido. ¡Que el Señor nos permita tener la visión celestial que nos arroje al suelo con su luz.
Hechos 26:13,14,19
13 cuando a mediodía, rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo.
14 Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba y decía en lengua hebrea: -Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón-.
19 »Por lo cual, rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial,
Hermanos, estamos viviendo una hora en la que la mayor parte de los hombres viven para satisfacer sus propios corazones. Que el Señor nos permita ser aquellos que satisfacen el corazón de Dios viviendo para hacer cumplir su glorioso propósito.
AménEL SACERDOCIO DE SADOC
Capítulo XII
Dios permite a Sus hijos ser filtrados y probados para prepararlos a formar parte de Su perfecta Novia. Por medio de nuestras circunstancias, el Espíritu Santo pone ante nosotros las pruebas específicas que son diseñadas para desarrollar y moldearnos a fin de que le podamos ser útiles. Esto es lo que denominamos -la disciplina del Espíritu Santo-. Estas pruebas, sin embargo, no están hechas para destruirnos o vencernos, sino para refinarnos y purificarnos. Están destinadas a tocar nuestra fuerza natural, debilitándolas de tal manera que podamos hacer un espacio a la vida de Cristo para que habite dentro de nosotros.
Genesis 32:24-31
Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba.
Cuando el hombre vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.
26 Y dijo:
-Déjame, porque raya el alba.
Jacob le respondió:
-No te dejaré, si no me bendices.
27 -¿Cuál es tu nombre?-le preguntó el hombre.
-Jacob-respondió él.
28 Entonces el hombre dijo:
-Ya no te llamarás Jacob, sino Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
29 -Declárame ahora tu nombre-le preguntó Jacob.
-¿Por qué me preguntas por mi nombre?-respondió el hombre.
Y lo bendijo allí mismo.
30 Jacob llamó Peniel a aquel lugar, porque dijo: «Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma».
31 Ya había pasado de Peniel cuando salió el sol; y cojeaba a causa de su cadera.
Hebreos 12:6-11
6 porque el Señor al que ama, disciplina,
y azota a todo el que recibe por hijo».
7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?
8 Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, no hijos.
9 Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. ¿Por qué no obedeceremos mucho mejor al Padre de los espíritus, y viviremos?
10 Y aquellos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, pero este para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad.
11 Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que por medio de ella han sido ejercitados.
2 Corintios 12:5-10
5 De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo, en nada me gloriaré sino en mis debilidades.
6 Sin embargo, si quisiera gloriarme, no sería insensato, porque diría la verdad; pero lo dejo, para que nadie piense de mí más de lo que en mí ve u oye de mí.
7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltara, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca;
8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí.
9 Y me ha dicho: «Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad». Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Ellos eran, en una palabra, llamados a desarrollar el carácter de nuestro Señor dentro de sus vasijas de barro.
El foco de este capítulo será acerca de la identificación de varias pruebas que Dios utiliza para formar a Cristo en Su pueblo, produciendo, de esta manera una gloriosa y vencedora iglesia. Examinaremos los principios de las pruebas de Dios en su proceso de selección, en primer lugar por medio del sacerdocio de Sadoc y en segundo lugar por medio de los 300 guerreros de Gideón.
La restitución de todas las cosas
¿Cuál es la principal obra de Dios al fin de los tiempos? Hechos dos da una pista.
Hechos 3:19-21
19 Así que, arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de consuelo,
20 y él envíe a Jesucristo, que os fue antes anunciado.
21 A este, ciertamente, es necesario que el cielo reciba hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas, de que habló Dios por boca de sus santos profetas que han sido desde tiempo antiguo,
La meta final de todas las obras de Dios es el llevar a cabo Su eterno propósito en Cristo. Por tanto, Dios dirige todo hacia esa meta de traer todas las cosas bajo la autoridad de Su Hijo. En el pasaje anterior se nos dice que los cielos tendrán que recibir a Cristo -hasta los tiempos de la restauración de todas las cosas-. La obra de Dios en los últimos tiempos es entonces, una de restauración y recuperación. El Señor busca restaurar al hombre todo lo que perdió y reinstalar Su propósito eterno.
Como en todas las cosas, Dios comienza con la iglesia antes de comenzar con las naciones.
Santiago 1:18
18 Él, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
1 Pedro 4:17
Por tanto, Dios está construyendo Su iglesia. Dios está recuperando a la iglesia de lo que perdió desde Pentecostés, y, como veremos, la está restaurando en más de lo que poseyó en un principio.
De la misma manera que Israel abandonó Egipto con más de lo que tenía cuando entró en tierra de idólatras, el principio detrás de la recuperación de Dios, es siempre restaurar más de lo que inicialmente perdido.
Genesis 15:13-14
13 Entonces Jehová le dijo:
-Ten por cierto que tu descendencia habitará en tierra ajena, será esclava allí y será oprimida cuatrocientos años.
14 Pero también a la nación a la cual servirán juzgaré yo; y después de esto saldrán con gran riqueza.
Cuando todas las cosas sean restauradas, el propósito eterno se habrá consumado y el hombre habrá obtenido mucho más que lo que perdió en el jardín del Edén. Como leemos en Apocalipsis...
Apocalipsis 21:5
El libro de Ezequiel
En este libro se nos dibuja un magnífico cuadro donde se ilustra la obra de recuperación de Dios. Ezequiel era una sacerdote - profeta que vivió durante los días de cautividad en Babilonia. Su nombre significa -Dios refuerza-, y llevó a cabo su ministerio alrededor de los años 596 - 571 AC. Es interesante considerar que fue contemporáneo de los profetas Jeremías y Daniel (Jeremías era el mayor de los tres, siendo Daniel el menor de ellos)
Ezequiel, al igual que Jeremías y Daniel, vivió durante el tiempo en que Judá se encontraba en un estado de gran rebelión e idolatría. Como resultado, Jeremías profetizaba que toda la nación de Judá sería llevada cautiva por 70 años y que Jerusalén sería destruida por el fuego. La mayor parte del libro de Jeremías está dedicada a esta profecía.
Tristemente, el pueblo de Judá era de cabeza dura y no creía en la profecía. Por el contrario, estaban inclinados a creer a otros -profetas- que falsamente predecían paz y seguridad. A pesar de la incredulidad del pueblo, sin embargo, la profecía de Jeremías se cumplió. En 586 AC los babilonios quemaron la ciudad de Jerusalén y destruyeron el tempo de Salomón en un asedio que duró 18 meses.
Después de tres deportaciones sucesivas, Judá fue exilada a Babilonia. Daniel fue tomado cautivo en el primer exilio, en el año 605 AC, Ezequiel en el segundo, año 597 AC pero Jeremías fue dejado en libertad. Durante el tiempo que estuvo en Babilonia, Daniel fue envuelto en la esfera política, en tanto que Ezequiel se mantuvo en el sacerdocio.
Los días de la restauración
El flujo del libro de Ezequiel está dedicado hacia las profecías que decían los días de la restauración (capítulos 33-48). En particular, el énfasis de Ezequiel estaba dedicado a la reconstrucción del templo que había sido destruido y dedica ocho capítulos a su visión de restaurar el templo (capítulos 33-48).
Un resumen del libro es como sigue:
1 - 24 Ezequiel explica que Dios ha permitido la cautividad de Judá como un signo de que Su gloria y Su presencia les ha abandonado debido a su rebelión.
25 - 32 Prosigue anunciando juicios Divinos contra las naciones que se han alineado contra el pueblo de Dios.
33 - 48 Finalmente consuela a Judá acerca de los días de recuperación y restauración.
En esta última parte, se nos da una meticulosa descripción del templo restaurado. Revela, con gran detalle, las medidas del templo. También predice del nuevo sacerdocio que administrará el restaurado templo.
Después del fin de la cautividad en Babilonia, un hombre llamado Zorobabel y Josué, quien en aquel tiempo era el sumo sacerdote, son enviados a Israel. Su misión es la de reconstruir el templo de Salomón. Debido a que Zorobabel fue un factor importante en la reconstrucción del templo, los historiadores se refieren al templo reconstruido como el templo de Zorobabel.
Ambos, Zorobabel y Josué son referidos como ramas de olivo (Zacarías 4). En, aproximadamente, el año 536 AC, Zorobabel y Josué comenzaron la reconstrucción del templo. Cuando comenzaron a hacerlo, recibieron gran oposición. De hecho, la oposición por parte de los enemigos de Judá era tan grande que llegaron a detener la construcción del templo. Como resultado, las obras de reconstrucción quedaron detenidas por 15 años hasta que Darío se convirtió en rey de Persia (Ezra 4).
Para este tiempo, sin embargo, el pueblo había perdido la visión y motivación de comenzar a reconstruir de nuevo. Dios, por tanto, hizo surgir a dos profetas para urgir, motivar e inspirar a Judá a retornar a la reconstrucción (Ezra 5). Zacarías y Hageo fueron esos profetas y su mensaje era -es ahora el tiempo de reconstruir la casa del Señor-. Sus libros, llamados por sus nombres, son dedicados a este tema.
Excediendo la Gloria
En tanto que Judá reconstruía el templo, muchos de los judíos cuestionaban lo que Zorobabel y Josué estaban haciendo. Aquellos judíos pensaban que el templo debería ser reconstruido de acuerdo a lo que Ezequiel describió en su visión. Sin embargo, no fue así, puesto que el templo que Ezequiel vio y profetizó era demasiado grande para el lugar del templo en Jerusalén. El sitio tenía una extensión de 0,4 hectáreas cuando el de la visión era cuatro veces más grande, es decir 1,6 hectáreas. A propósito, el templo del que Ezequiel habló, era mucho más grande que cualquier templo anteriormente visto por los judíos.
Las cosas se complicaron aún más cuando Hageo profetizó que el nuevo templo excedería en gloria al antiguo.
Hageo 2:9
Esto fue otro problema para muchos judíos, puesto que el templo de Zorobabel ni siquiera se aproximaba a la gloria y majestad del templo de Salomón. Por esta razón, la Biblia nos dice que los viejos, que habían visto el templo de Salomón, sollozaban al ver el nuevo, pues no era tan glorioso.
Esdras 3:12
12 Muchos de los sacerdotes, levitas y jefes de familia, ancianos que habían visto la primera casa, al ver como echaban los cimientos de esta casa, lloraban en alta voz, mientras otros muchos daban grandes gritos de alegría.
¿Dónde estaba el problema? ¿Acaso Hageo dio una falsa promesa? ¿Ezequiel tuvo una falsa visión? ¿Zorobabel y Josué se confundieron al reconstruir el templo?
Hermanos y hermanas, cuando observamos la naturaleza espiritual del Antiguo Testamento, muchos de nuestros problemas quedan resueltos. E igual ocurre en este caso.
El templo que Ezequiel vio y Hageo profetizó no era un templo físico, era un templo espiritual. Ellos no se dirigían a un templo hecho de ladrillo y piedras, sino a la gloriosa iglesia de nuestro Señor Jesús: la Novia.
1 Pedro 2:5
5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
Es este el templo que excede la gloria del templo de Salomón. Cuando la iglesia nació en Hechos 2, esta casa, gloriosa y espiritual, comenzó a construirse. Sin embargo, por medio de las divisiones, carnalidades y corrupción religiosa, el templo espiritual está en ruinas. Uno figurando al templo de Salomón y el otro a su destrucción.
Como un resultado, desde el siglo XVI Dios ha ido progresivamente recuperando la gloria para Su iglesia; y Él ha prometido que su gloria excederá a la iglesia que se describe en Hechos 2. Esta es la realidad de lo que el templo de Ezequiel deja sombra. Ezequiel vio lo que Hageo habló o dicho en forma correcta, la mente del Señor. Experimentaron y percibieron el esplendor y la gloria de la iglesia recuperada - la preparada Novia de Cristo que leemos en los dos últimos capítulos del libro de la Apocalipsis y en Efesios 5.
Un nuevo sacerdocio
Por cada templo que era construido en Israel, Dios ordenaba a una familia en específico para cuidarlo. En el tabernáculo de Moisés, Dios ordenó a Aarón para ser el sumo sacerdote. Por tanto, el sacerdocio de Aarón gobernaba el ministerio del tabernáculo mosaico. En el tabernáculo de David, Abiatar era el sumo sacerdote. Por tanto él y sus hijos eran los administradores y supervisores del tabernáculo davídico. Finalmente en el tempo de Salomón, Sadoc era el sumo sacerdote que supervisaba el ministerio.
Interesantemente, la Biblia también identifica el sacerdocio del templo del último día, visto por Ezequiel.
Ezequiel 43:19
19 A los sacerdotes levitas que son del linaje de Sadoc y que se acerquen a mí, dice Jehová, el Señor, para ministrar ante mí, darás un becerro de la vacada, para expiación.
Son del linaje de Sadoc aquellos que Ezequiel vio administrando el templo reconstruido. Ya hemos visto cómo el templo de Ezequiel prefigura la gloriosa iglesia del último día. Por tanto, el linaje de Sadoc representa a aquellos que administrarán y construirán el templo de los últimos días. En su forma, los hijos de Sadoc son aquellos que vencerán.
El proceso de selección de Dios
De acuerdo a Ezequiel 44, el sacerdocio de Sadoc es un selecto grupo de creyentes. Ezequiel nos informa que solamente los hijos de Sadoc administrarán el templo del último día, puesto que han logrado pasar el proceso de selección de Dios. Miremos brevemente en qué consistía este proceso de selección.
Los extranjeros y los incircuncisos
Ezequiel 44:6-9
6 Y dirás a los rebeldes, a la casa de Israel: -Así ha dicho Jehová, el Señor: ¡Basta ya de todas vuestras abominaciones, casa de Israel!
7 ¡Basta ya de traer extranjeros, incircuncisos de corazón e incircuncisos de carne, para estar en mi santuario y para contaminar mi casa; de ofrecer mi pan, la grasa y la sangre, y de invalidar mi pacto con todas vuestras abominaciones!
8 Pues no habéis guardado lo establecido acerca de mis cosas santas, sino que habéis puesto extranjeros como guardas de las ordenanzas en mi santuario.
9 »Así ha dicho Jehová, el Señor: Ningún hijo de extranjero, incircunciso de corazón e incircunciso de carne, entrará en mi santuario, de todos los hijos de extranjeros que están entre los hijos de Israel.
Dios prohíbe a l extranjero y al incircunciso de entrar en Su templo (santuario). Él simplemente amonesta a Su pueblo por permitir a estos individuos entrar en Su templo, puesto que lo ensucian espiritualmente. En forma espiritual, los extranjeros y los incircuncisos tipifican a los que no son salvos.
En el día de hoy, en muchas asambleas, los no creyentes son bienvenidos a participar en hermandad con el pueblo de Dios. Algunos creyentes permiten a los que no son salvos a participar de la mesa del Señor. Hasta los llaman -hermanos-. A pesar de que esta actitud les parecerá a muchos muy amorosa, de hecho mancha el santuario de Dios e incurre en el desagrado de Dios.
1 Corintios 11:29-32
29 El que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí.
30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos han muerto.
31 Si, pues, nos examináramos a nosotros mismos, no seríamos juzgados;
32 pero siendo juzgados, somos castigados por el Señor para que no seamos condenados con el mundo.
Esto, por supuesto, no significa que el pueblo de Dios no debe de alcanzar a los que marchan perdidos. Ni significa que los pecadores no deban visitar las reuniones del pueblo de Dios. Pero el injusto no puede ser recibido como parte del cuerpo de Cristo.
Veamos ahora al segundo grupo de personas que Dios excluye del templo de Ezequiel.
Los levitas infieles
Ezequiel 44:10-14
10 Los levitas que se apartaron de mí cuando Israel se alejó de mí, yéndose tras sus ídolos, llevarán su iniquidad.
11 Servirán en mi santuario como porteros a las puertas de la casa y sirvientes en la casa. Ellos matarán para el pueblo el holocausto y la víctima, y estarán ante él para servirlo,
12 por cuanto los sirvieron delante de sus ídolos, y fueron a la casa de Israel por tropezadero de maldad. Por eso he alzado mi mano y jurado, dice Jehová, el Señor, que ellos llevarán su iniquidad.
13 No se acercarán a mí para servirme como sacerdotes, ni se acercarán a ninguna de mis cosas santas, a mis cosas santísimas, sino que llevarán su ignominia y las abominaciones que hicieron.
14 Los pondré, pues, por guardas encargados de la custodia de la casa, para todo el servicio de ella y para todo lo que en ella haya de hacerse.
Los levitas serán objeto de una segunda selección. Contrario a los extranjeros y los incircuncisos, los levitas representan al pueblo de Dios. Ellos son hijos de Leví, nacido dentro de la casa de Dios. Sin embargo, por haber abrazado a los ídolos y haberse alejado de la presencia de Dios, son apartados del servicio sacerdotal. Pero como ellos son parte de Su pueblo, les permitirá servir en la puerta y hacer sacrificios en el patio exterior. Pero no podrá acercarse a Él. Podrán servir a la casa pero no al Señor.
Esto habla del hecho de que si somos rebeldes ante Dios, Él restringirá nuestra utilidad de nuestro servicio para con Él. La rebelión, solamente nos arrojará al patio exterior y no se nos permitirá la entrada al tabernáculo para participar en el servicio del Señor. Este es el camino de Dios para con todos Sus amados hijos que rehúsan abandonar su idolatría. Si erigimos ídolos dentro de los hombres, dinero, afección humana, entretenimiento, tradición, pecado, o cualquier otro tipo de ídolo, Dios restringirá nuestra función participativa y nos será prohibida la entrada a la realidad de Su presencia.
Los hijos de Sadoc
Ezequiel 44:15-16
15 »Pero los sacerdotes levitas, hijos de Sadoc, que guardaron el ordenamiento del santuario cuando los hijos de Israel se apartaron de mí, ellos se acercarán para ministrar ante mí, y delante de mí estarán para ofrecerme la grasa y la sangre, dice Jehová, el Señor.
16 Ellos entrarán en mi santuario, se acercarán a mi mesa para servirme y guardarán mis ordenanzas.
Después de la primera y segunda selección, solamente quedarán los hijos de Sadoc. La Biblia dice que los hijos de Sadoc son santificados.
Ezequiel 48:11
11 Los sacerdotes santificados de los hijos de Sadoc que me guardaron fidelidad, que no se descarriaron cuando se descarriaron los hijos de Israel, como se descarriaron los levitas,
Son los hijos de Sadoc quienes están a cargo del santuario de Dios. Ellos son los que permanecieron fieles al Señor en el día de la apostasía. Así ellos pueden acercarse al Señor y ofrecerle las mejores partes del sacrificio en el lugar santo.
Los hijos de Sadoc son aquellos que no han manchado sus vestidos. Son aquellos que han limpiado y eliminado sus defectos con la sangre del Cordero. Ellos son aquellos que se han vestido con el glorioso vestido de bodas de la novia de Cristo. Tienen puestos los pantaloncillos de lino (justificados), el manto de lino (santificados), el cinto de lino (una mente atada a la verdad), el manto azul (autoridad espiritual y unción), el efod (responsabilidad y fidelidad), el cinto primoroso (servidumbre), la mitra (sumisión) y la corona de oro (santidad).
Aquellos son los que producen 100%, han aumentado sus talentos y se han preparado para el uso del Maestro. Ellos son los que conquistan al enemigo, avanzan el reino y están listos para el Novio.
¡Que todos podamos pasar por esta última selección y podamos ser llamados hijos de Sadoc!
La prueba de Sadoc
Examinemos ahora la vida de Sadoc y consideremos la razón del por qué Dios llama al sacerdocio de los últimos días. Para comenzar, el nombre de Sadoc, en hebreo, significa justo, que revela su carácter. Era descendiente de Eleazar, el hijo de Aarón. (ver 1 Crónicas 6:1-8;24:3-6)
Sadoc sirvió como sacerdote, al igual que Abiatar, bajo el rey David y sirvió como sumo sacerdote en el templo de Salomón.
Al estudiar la vida de Sadoc, descubrimos que Dios le hizo pasar por tres pruebas específicas para refinar su carácter y seleccionarle, mas tarde, para mayor responsabilidad. Yo creo que todo creyente que, en verdad está consagrado al Señor, de una forma u otra, se va a tener que enfrentar a estas tres pruebas. Las tres sirven como parte del proceso de selección de Dios con objeto de ver si calificaremos para convertirnos en parte del sacerdocio de Sadoc. En todas estas pruebas, Sadoc fue enfrentado a tomar una decisión. Veamos cada una de ellas y cómo pueden aplicar a nosotros en el día de hoy.
Tradición vs. Unción
1 Cronicas 12:23,26,28
23 Este es el número de los principales que estaban listos para la guerra, y llegaron a David en Hebrón para traspasarle el reino de Saúl, conforme a la palabra de Jehová:
26 De los hijos de Leví, cuatro mil seiscientos;
28 y Sadoc, joven valiente y esforzado, con veintidós de los principales de la casa de su padre.
En 1 Crónicas 12 se encuentra la lista de los hombres que habían abandonado, uniéndose a David cuando andaba huyendo de Saúl. Estos hombres eran antiguos ayudantes bajo el rey Saúl, pero optaron por abandonar la administración de Saúl para unirse a David. Cuando leemos en 1 Samuel capítulos 16 al 29, encontramos que, aunque David había sido ungido como rey de Judá, habitaba la mayor parte de su tiempo en cavernas, el desierto y tierras extranjeras, tratando de huir de Saúl.
Aquellos hombres habían sacrificado sus posiciones, honor y seguridad por seguir a David. Ellos estaban convencidos que sería rey. Abandonaron la gloria de sus posiciones en el trono de Saúl para apoyar a David en el desierto. Sadoc se encontraba entre aquellos hombres que abandonaron a Saúl para apoyar a David.
En este contexto, Saúl representa las tradiciones de los hombres, en tanto que David representa la unción de Dios. En algún momento, cada creyente va a ser probado con estas dos opciones, como le ocurrió a Sadoc. ¿Estarás tú con las tradiciones de los hombres, con sus comodidades y seguridad, o seguirás la unción de Dios que requiere sacrificio y riesgo? La tradición odia la unción y siempre tratará de destruirla.
En muchas ocasiones Saúl trató de destruir a David, él estaba celoso de su unción.
1 Samuel 18:11
Hasta quiso clavarlo a la pared con su lanza.
La tradición quiere la unción, pero cuando no puede obtenerla trata de destruirla. Es por esto que los fariseos, que seguían las tradiciones de los hombres, buscaban la muerte del ungido Hijo de Dios. Por tanto, aquellos que siguen la unción de Dios habrán huido a las cavernas en busca de seguridad. Hay que pagar un alto precio para abandonar las tradiciones de los hombres. ¿Estás tú dispuesto a pagar este precio?
Hermanos y hermanas, la tradición y la unción nunca pueden andar de la mano. Tan pronto que Saúl abrazó la tradición, continuó en su hostilidad contra David. Por tanto si tu sigues la unción de Dios, serás perseguido por aquellos que abrazaron la tradición de los hombres y lo que es más importante, esta oposición a menudo será de tus hermanos de religión.
Para ser parte del sacerdocio de Sadoc, tenemos que estar dispuestos a seguir la unción del Espíritu sin importarnos el precio. A menudo, tal obediencia nos demandará apartarnos de las comúnmente aceptadas tradiciones religiosas, lo cual traerá consigo mucho criticismo. Sin embargo, tenemos que acordarnos que antes de la exaltación (el trono), es requerida la humillación (la cueva). David, finalmente, se sentó en el trono, pero tuvo que pasar, anteriormente, por la cueva. Y así será con todos los que siguen el liderazgo de Cristo en el día de hoy.
Elección Divina vs. Personalidad Humana
2 Samuel 15:6,24-26
6 De esta manera hacía con todos los israelitas que venían ante el rey a juicio; y así les robaba Absalón el corazón a los de Israel.
24 Iban también con él Sadoc y todos los levitas que llevaban el Arca del pacto de Dios; y asentaron el Arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad.
25 Pero dijo el rey a Sadoc:
-Haz volver el Arca de Dios a la ciudad. Si hallo gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva y vea el Arca y su Tabernáculo.
26 Y si dice: -No me complazco en ti-, aquí estoy, que haga de mí lo que bien le parezca.
Por lo que podemos extraer de este pasaje, David ahora es ya rey de Israel y está reinando en el trono. David ha establecido un nuevo orden de adoración y el arca de Dios está descansando en el Monte Sión. Sin embargo, hay un problema dentro del reino. Hablando espiritualmente hay un problema con la unción de Dios. Uno de los hijos de David, Absalón se enfrenta a su padre sobre ello.
En 2 Samuel 14, la Biblia nos dice que Absalón era un hombre amado por el pueblo. Era extremadamente hermoso y tenía una atrayente personalidad. Absalón trató de tomar el reino de su padre. Así pues, se rebeló contra él. Debido a su popularidad, Absalón pudo llegar a organizar mucha gente que le ayudó a conspirar contra su padre. Como resultado, David dejó el trono con amargura. Él no luchó contra su hijo. En su lugar, cedió sus derechos.
En verdad la actitud de David fue la de cristiano, puesto que no trató de vindicarse. En su lugar, llevó la cruz de la misma forma que lo hizo el Cordero. Encomendó el asunto a Dios diciéndole: -Si hallo gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva y vea el Arca y su Tabernáculo. Y si dice: -No me complazco en ti-, aquí estoy, que haga de mí lo que bien le parezca.-
Hermanos, ¿pueden aquí tocar el espíritu de David? Esta debe ser nuestra actitud cuando somos tratados injustamente.
1 Pedro 2:21,23
21 Para esto fuisteis llamados, porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas.
23 Cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente.
La Escritura aquí nos exhorta a que sigamos la actitud del Cordero, igual que hizo David.
De qué manera, cuando somos atacados o nos encontramos bajo sospecha, nuestra carne está pronta a levantarse para vindicar nuestros derechos. Pero este no es el camino de Dios. Por el contrario, Dios elige para nosotros que portemos la cruz y le dejemos a Él el asunto. De esta manera, permitimos que Dios nos vindique y de esta manera es glorificado. Es una preciosa lección que tenemos que aprender.
A pesar de la gran mayoría de seguidores que llevaba Absalón, Sadoc permanecía fiel a David. Absalón representaba las personalidades que, en nuestras, vidas están cercanas a nosotros. Él representa aquellos a los que nos sentimos atraídos, aquellos que se han convertido en objetos de nuestra afección. David, sin embargo, representa la elección de Dios.
Sadoc sabía que Dios había llamado a David y le había elegido rey; no obstante, lo popular era seguir a Absalón, puesto que -había robado el corazón del pueblo-. Aquellos que seguían a Absalón rechazaban la elección de Dios. Ellos solamente seguían los deseos de sus corazones. Habían sido ganados por la personalidad carismática de Absalón, en lugar de seguir la elección de Dios. Sadoc fue fiel a David y prefirió lo que Dios había elegido, en lugar de lo que había elegido el pueblo.
Hermanos y hermanas, a menudo Dios nos pone en situaciones donde tenemos que elegir entre una agradable personalidad que es muy querida de nosotros, o permanecer fieles a la elección de Dios. ¿Cuán difícil es para nosotros, resistirnos al arrastre que tienen las personas atractivas? Está en nuestra naturaleza permanecer fieles a nuestra familia y amigos y a presentar nuestros respetos a aquellos que poseen fuertes personalidades. Sin embargo, nuestra lealtad para con Dios tiene que ser aún mucho mayor.
Déjenme utilizar una historia real para ilustrar este principio. Una querida hermana en el Señor, asistía una determinada denominación que no cumplía con sus necesidades espirituales. Con el tiempo, el Señor le había ido mostrando claramente que abandonara esa denominación y se reuniera con otra que lo hacía fuera de la iglesia institucionalizada. Esta hermandad era la que había elegido Dios para ella. Sin embargo, ella se enfrentaba con una decisión sumamente difícil. Aquellos que le habían llevado al Señor estaban y continuaban asistiendo a la denominación que sabía tenía que abandonar. Por tanto, se sentía que ella quedaría ante ellos como desleal ante ellos si los abandonaba.
Dios la estaba llamando para que eligiera entre personalidad y Su elección. Con el paso del tiempo, el Señor de dio fuerzas para ser obediente al llamado y finalmente abandonó la hermandad. Sin embargo, necesitó negarse a sí misma para decidir alejarse de las personalidades que eran importantes en su vida y obedecer la elección de Dios.
Hermanos, nos encontraremos con nuestro Absalón. A menudo, estos podrán ser miembros de nuestra familia, seres queridos, mentores religiosos y amigos muy íntimos. Sin embargo, nosotros tenemos que estar dispuestos a tomar el riesgo de no complacerlos para poder complacer a Dios. Si nos probamos útiles al propósito de Dios, debemos estar siempre listos a pagar el costo de seguir la elección de Dios, sin importarnos lo que el resto de la gente haga.
Sadoc representa el remanente oculto que continúa siendo fiel a la verdad de Dios, en tanto que Absalón representa aquellos que son populares, tienen multitudes que les siguen y se encuentran siempre en primera plana, iluminados por la luz del espectáculo. ¡Que nosotros sigamos el camino de Sadoc y estemos dispuestos a pagar el precio de permanecer con la elección de Dios, el verdadero David!
Auto exaltación vs. Sumisión
1 Reyes 1:5,8,35
5 Entonces Adonías hijo de Haguit se rebeló, diciendo: «Yo reinaré». Se hizo de carros, de gente de a caballo y de cincuenta hombres que corrieran delante de él.
8 Pero el sacerdote Sadoc, Benaía hijo de Joiada, el profeta Natán, Simei, Rei y todos los grandes de David no seguían a Adonías.
35 Después iréis detrás de él, y vendrá a sentarse sobre mi trono y reinará en mi lugar, porque lo he escogido para que sea príncipe de Israel y de Judá.
1 Reyes 2:27,35
27 Así echó Salomón a Abiatar del sacerdocio de Jehová, para que se cumpliera la palabra que Jehová pronunció en Silo sobre la casa de Elí.
35 El rey puso en su lugar a Benaía hijo de Joiada al frente del ejército, y a Sadoc el rey lo puso como sacerdote en lugar de Abiatar.
En esta tercera y última prueba, encontramos otro cisma que se había desarrollado dentro del reino de David. Adonías otro hijo de David, tenía aspiraciones a tomar el trono, al igual que hizo su hermano Absalón. Dios, sin embargo, eligió a Salomón como sucesor de David y no a Adonías. De nuevo Sadoc tuvo que elegir. Podía ir con Adonías, o permanecer fiel a la elección de David: Salomón. Abiatar, el otro sacerdote bajo David, le abandonó para apoyar a Adonías, pero Sadoc una vez más permaneció leal a David.
Reaccionando a los planes carnales de Adonías, David declaró a Salomón como rey e hizo que Sadoc lo ungiera con aceite.
1 Reyes 1:39
Como resultado de la fidelidad de Sadoc hacia David, él se convirtió en el sumo sacerdote del templo de Salomón. Salomón acabó con Adonías por su propia exaltación y removió a Abiatar del sacerdocio.
Adonías representa la auto exaltación, en tanto Sadoc representa la sumisión. Sadoc se enfrentó, de nuevo, con una difícil decisión. Podía haber seguido a Adonías en su auto exaltación, tal como hizo Abiatar, o permanecer leal a David. Abiatar hizo lo primero pues es posible que pensara llegar a ser el sumo sacerdote bajo el nuevo reino de Adonías. Ambos, Adonías y Abiatar buscaron la auto-exaltación, pero Dios los humilló. Lo que es más, debido a que Sadoc permaneció conforme sometiéndose a David, Dios le exaltó, elevándolo al puesto de sumo sacerdote en el más glorioso templo conocido en Israel.
Hermanos y hermanas, en la medida que crecéis ante el Señor, vosotros también seréis pasados por la misma prueba. ¿Os promocionaréis a vosotros mismos con respecto al ministerio espiritual, o por el contrario, os someteréis a Dios y esperaréis esperando en Él ser promovidos a su debido tiempo?
En Salmos leemos la forma que Dios obra respecto a esto.
Salmos 75:4-6
4 Dije a los insensatos: «¡No os jactéis!»;
y a los impíos: «¡No os enorgullezcáis;
5 no hagáis alarde de vuestro poder;
no habléis con cerviz erguida!»,
6 porque ni de oriente ni de occidente
ni del desierto viene el enaltecimiento,
7 pues Dios es el juez;
a este humilla, y a aquel enaltece.
La forma de operar de Dios en esta materia es el promover a los que rehúsan promoverse a sí mismos. Su forma es la de promover al humilde y humillar a aquellos que se promueven a si mismos. Dios humilló a Abiatar, pero exaltó a Sadoc. Hermanos y hermanas, no busquemos nuestra propia promoción, no permitamos que se nos -suban los humos a la cabeza-. Rehusemos tocar la trompeta para llamar la atención sobre nosotros mismos. En lugar de eso, esperemos por el Señor y dejémosle que Él mismo nos eleve. Estemos contentos con servirle y ministremos con Él en el lugar santo, ocultos de la mirada de los hombres. Consideremos la parábola que nuestro Señor Jesús no dio en Lucas.
Lucas 14:7-11
7 Observando cómo los convidados escogían los primeros asientos a la mesa, les refirió una parábola, diciéndoles:
8 «Cuando seas convidado por alguien a unas bodas no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él,
9 y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: -Da lugar a este-, y entonces tengas que ocupar avergonzado el último lugar.
10 Más bien, cuando seas convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó te diga: -Amigo, sube más arriba-. Entonces tendrás el reconocimiento de los que se sientan contigo a la mesa.
11 Cualquiera que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
Si queremos ser útiles al propósito de Dios, tenemos que dejar que la cruz obre en nuestro orgullo y auto-exaltación. Tenemos que dejar a la cruz cortar en nuestra forma impulsiva y el deseo de ser visto. Tenemos que tomar el asiento más bajo y permanecer contentos de estar excluidos de la vista del hombre. Al estar contentos y satisfechos de vivir en Cristo solamente, entonces el Señor podrá exaltarnos ante los hombres. Tenemos que confiar en Dios para que Él haga su trabajo de elevarnos cuando lo crea conveniente.
Así vemos en Sadoc, un hombre que pasó el proceso de selección de Dios. El Señor le promovió para servir como el sumo sacerdote en el templo de Salomón; y Dios ha elegido a todos sus hijos para servir como sacerdotes en el restaurado templo que Ezequiel vio.
Cuando Dios nos haga pasar por esas tres decisiones, ojalá que nosotros hagamos las mismas elecciones que Sadoc hizo. ¡Que el Señor nos ayude a elegir la unción en lugar de la tradición, Su elección sobre las personalidades y sumisión y no la auto-exaltación!
La compañía elegida de Gideón
Al terminar esta serie de mensajes, miremos un mensaje más en el proceso de selección de Dios referente a la utilidad espiritual. En el libro de Jueces, capítulos 6 al 8, encontramos la historia de Gedeón. En ella descubrimos que Dios utiliza tres pruebas, al igual que hizo con Sadoc, para elegir a aquellos quienes Él podía usar para luchar Su batalla bajo el mando de Gedeón. Aquellos que no pasaban las tres pruebas eran descalificados del servicio Divino. Veamos brevemente esas tres pruebas.
La búsqueda y deseo de glorificar a Dios
Jueces 7:2
El telón de fondo de este verso comienza con la llamada de Dios a Gedeón. Dios escogió a Gedeón para salvar a Israel de las manos de los medianitas. Dios había permitido a Midian prevalecer por espacio de siete años. Este había sido un juicio contra los pecados de Israel. Sin embargo, en la medida que Israel clamaba ante el Señor, Dios respondió elevando a Gedeón para que los liberara; y como muestra el pasaje, Dios no podía utilizar a todos los hombres de Gedeón, pues eran demasiado. Así pues, Dios hizo una selección con objeto de que fueran menor, en número, y no se vanagloriaran en la victoria.
Por tanto la primera selección se enfrenta con el tema del orgullo y vanagloria. Para que Dios nos pueda utilizar, tenemos que, solamente, buscar la gloria de Dios y no nuestra propia gloria. Tenemos que tener un motivo puro ante Dios acerca de esta materia. Dios no compartirá Su gloria con ningún hombre. Consideremos lo que Jesús dijo a este respecto.
Juan 7:18
Juan 5:44
Aquellos que están interesados en recibir la gloria de los hombres en lugar de la de Dios, serán dejados a un lado. Aquellos que constantemente toman nota a cuantos santos han ayudado, a cuantos pecadores han salvado, el gran conocimiento espiritual que ellos tienen y cuán fieles son, serán descalificados del servicio de Dios.
Aquellos que busquen su propia gloria serán eliminados, en tanto que los que busquen la gloria de Dios solamente, serán utilizados. Al igual que Pablo, tenemos que olvidar aquellas cosas que están detrás y presionar hacia delante en pos de la premiada marca que significa el alto llamado.
Filipenses 3:13-14
13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante,
14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
Que seamos de aquellos que buscan honrar y elevar a nuestro Señor.
Juan 7:18
Dejando el miedo a un lado
Jueces 7:3
3 Ahora, pues, haz pregonar esto a oídos del pueblo: -Quien tema y se estremezca, que madrugue y regrese a su casa desde el monte de Galaad-».
Regresaron de los del pueblo veintidós mil, y quedaron diez mil.
Después de la primera selección quedaron 22.000 hombres. Pero después de la siguiente selección quedaron 10.000. Esta segunda prueba se refiere al valor. Aquellos que sentían miedo eran enviados a la casa, puesto que no estaban calificados para la guerra espiritual. ¿Qué dijo Jesús acerca del sirviente que escondió su talento en la tierra?
Mateo 25:25
El miedo te paralizará en la batalla y terminarás siendo inútil.
En el capítulo 12 del libro de la Apocalipsis, encontramos que los vencedores ganan a Satán porque -no amaban sus propias vidas, hasta la muerte-. No tenían miedo a sufrir o morir por la causa de Dios. Tenían una mente de sufrimiento. Muchas veces, el miedo es una consecuencia del egoísmo. Juan nos dice que...
1 Juan 4:18
18 En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor, porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
Marchar a la batalla implica el aceptar el sufrimiento y la pérdida. De esta manera, si tienes miedo, Dios te enviará a casa, puesto que no estás calificado para luchar Su batalla.
Los que portan la cruz
Jueces 7:4-7
4 Jehová dijo de nuevo a Gedeón:
«Aún son demasiados; llévalos a beber agua y allí los pondré a prueba. Del que yo te diga: -Vaya este contigo-, irá contigo; pero de cualquiera que yo te diga: -Que este no vaya contigo-, el tal no irá».
5 Entonces Gedeón llevó el pueblo a las aguas, y Jehová le dijo:
«A cualquiera que lama las aguas con la lengua como lo hace el perro, lo pondrás aparte; y lo mismo harás con cualquiera que doble sus rodillas para beber».
6 El número de los que lamieron llevándose el agua a la boca con la mano fue de trescientos hombres; el resto del pueblo dobló sus rodillas para beber las aguas.
7 Entonces Jehová dijo a Gedeón:
«Con estos trescientos hombres que lamieron el agua os salvaré y entregaré a los madianitas en tus manos; váyase toda la demás gente cada uno a su lugar».
Después de la segunda selección, 10.000 hombres permanecieron con Gedeón. Pero después de la tercera y última prueba, solamente 300 probaron ser útiles al propósito de Dios. ¿En qué consistió esta prueba?
Dios dijo, que aquellos que elevaban el agua sin doblarse a beber, serían seleccionados para la pelea, en tanto que aquellos que se doblaban para beber quedarían descalificados.
¿Qué significado tiene esto? Hablando en sentido espiritual, el detenerse, doblarse y beber significa un servicio a sí mismo. Pero simplemente el detenerse por un momento en medio de un viaje, subir el agua a la boca para beber indica una negación a si mismo. Representa el rehusar a satisfacerse a sí mismo a favor de ir a cumplir un propósito superior que se encuentra más adelante en el camino. En otras palabras, representa portar la cruz.
Si nos probamos a nosotros mismos ser útiles al propósito de Dios, tenemos que estar dispuestos a negarnos nuestros legítimos derechos y privilegios. Tenemos que negarnos el sueño, alimento, entretenimiento, afección humana y comodidades a favor de Dios. Si no somos capaces de negarnos a nosotros mismos, no seremos útiles a Dios. Como dijimos anteriormente, la cruz es el medio que Dios tiene para conseguir Su objetivo. El imperativo de la cruz es condición indispensable para el servicio Divino. Es por medio de la cruz de Cristo por lo que fuimos salvos y libres del pecado, del egoísmo y del mundo.
¡Que Dios obtenga para Él una compañía de personas que busquen glorificarlo a Él, dejando a un lado el miedo y siendo portadores de la cruz. De esta manera, Su eterno propósito será llevado a cabo.
Exhortación final
Al concluir estas series, quiero exhortaros a que permitáis al Espíritu Santo tener Su forma o manera de prepararos para convertiros en vasijas útiles para el maravilloso propósito de Dios. El Padre ha puesto ante nosotros una vara muy alta, que debemos sobrepasar, para llevar a cabo Su intención última. Sin embargo, tenemos siempre que recordar que lo que cualquier cosa que Dios nos pida, Él nos equipa para ella; y lo que Él nos da es ¡nada menos que Jesucristo! Él es el sumo sacerdote y Él es cada uno de los vestidos.
Por medio de Cristo, Dios nos ha provisto completamente con objeto de que podamos llevar a cabo Su propósito eterno. Cristo es nuestro eterno proveedor.
2 Pedro 1:3
Hemos nacido en la abundancia de Su herencia y podemos recibir, libremente, de Dios, todo lo que necesitemos para llevar a cabo y satisfacer Su corazón.
Efesios 1:3
3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos bendijo con toda bendición espiritual
en los lugares celestiales en Cristo,
En la medida que recibimos la provisión que Dios ha preparado para nosotros por medio de Cristo, el Espíritu Santo incorpora y forma a Cristo dentro de nosotros. Al postrarnos ante Él por medio de las circunstancias que Él nos presenta, Jesucristo se convierte y afirma dentro de nuestro propio carácter.
Dios quiere convertirnos en vasijas para poder cumplir Su glorioso propósito. Nosotros, por otro lado, tenemos que apropiarnos de Su provisión. Tenemos que cubrirnos con los vestidos santos, permitir que Él nos quite todas nuestras flaquezas y mantenernos firmes y fieles en nuestra relación. Dios no lo va a hacer por nosotros si nosotros no queremos, pues la Escritura dice claramente que la -Novia tiene que prepararse-
Apocalipsis 19:7
¡Oh, como necesitamos tener -la visión celestial- de ver a nuestro Señor Jesús en la plena expresión de Su cuerpo! Cuando vemos a Cristo en nuestros corazones, lleno de gracia y de verdad, todas las cosas desaparecen. Cuando le vemos, nos quedamos totalmente cautivados por Su belleza. Y podemos decir con Pablo...
Filipenses 3:8
8 Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo
En efecto, Él es el Lirio del valle, la Rosa de Sharón, la Luz, la Estrella de la Mañana y lo mejor de todo. Cristo exaltado es el latido del propósito Divino.
¡Que Dios nos de una revelación más profunda de Su amado Hijo para que nos aferremos a Su gloria y podamos ser cambiados en Su semejanza.
2 Corintios 3:18
18 Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor.
Queridos hermanos, estamos viviendo los días de la preparación a las Bodas del Señor de gloria. De igual manera que Dios presentó Eva a Adán al final del sexto día, Dios está preparando la Novia para Su Hijo en la medida que rápidamente nos acercamos al séptimo día.
2 Pedro 3:8
8 Pero, amados, no ignoréis que, para el Señor, un día es como mil años y mil años como un día.
La Novia manifestará la plenitud del Señor Jesucristo.
No os llaméis a engaño, el camino de la victoria, es muy costoso. No es popular. Es mucho más fácil regresar a la seguridad del campamento en la selva que el seguir adelante hacia la tierra prometida a combatir con los gigantes. Tengamos claro que fue solamente un pequeño remanente los que regresaron a Israel a reconstruir el templo, en tanto que el resto del pueblo de Dios se encontraban cómodamente adorando en sus sinagogas de Babilonia.
Recordemos también que solamente una compañía de 300 hombres fueron usados por Dios para liberar a Israel de las manos de Media en tanto que la mayoría de los israelitas estaban cómodamente en sus casas. Quiero enfatizar este punto: lo mejor y más alto de Dios es costoso. Traerá sobre nosotros, de parte de los demás, gran cantidad de malestar y rechazo además de una completa falta de comprensión.
-No hagamos de menos el día de las cosas pequeñas- como dijo el profeta Zacarías. Recordemos que Dios está más preocupado de la calidad espiritual que lo está con los números grandes. A menudo cometemos el error de pensar que Dios se encuentra en el gran terremoto cuando, de hecho, está Él está más frecuentemente en -queda y pequeña voz-. Por tanto, mantengamos firmes bajo la cabeza de Cristo y pongamos nuestro corazón en defensa de los derechos del Señor sin importarnos lo que hacen el resto de las multitudes.
Mi oración de clausura es para que el Señor nos de la revelación que necesitamos para entender Su eterno propósito, que nos conceda la gracia para mantenernos en él y, sobre todo, que nos de la fuerza para que estemos dispuestos a hacer nuestra parte para que sea cumplido. ¡Que el Señor nos permita tener la visión celestial que nos arroje al suelo con su luz.
Hechos 26:13,14,19
13 cuando a mediodía, rey, yendo por el camino, vi una luz del cielo que sobrepasaba el resplandor del sol, la cual me rodeó a mí y a los que iban conmigo.
14 Y habiendo caído todos nosotros en tierra, oí una voz que me hablaba y decía en lengua hebrea: -Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguijón-.
19 »Por lo cual, rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial,
Hermanos, estamos viviendo una hora en la que la mayor parte de los hombres viven para satisfacer sus propios corazones. Que el Señor nos permita ser aquellos que satisfacen el corazón de Dios viviendo para hacer cumplir su glorioso propósito.
Amén
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