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EL SACERDOCIO
Capítulo VI
Hemos visto que el propósito divino es hacer de Jesucristo la Cabeza suprema sobre todas las cosas. También hemos visto que la iglesia es el instrumento para la realización de este propósito. Pero, debido a la pobre situación en que se encuentra la iglesia, Dios trata de asegurarse para sí una compañía representativa - un fiel remanente - una vasija de vencedores - que lleve a cabo Su propósito por toda la iglesia.
Dios está en búsqueda de un testimonio que es puro - un testimonio de creyentes que estén marcados por la simplicidad que hay en Cristo. Puesto en otras palabras, Dios está buscando una vasija que tenga forma y conozca la cruz por su propia experiencia y que está construida en unidad sobre la base de la vida de Dios. Es decir, el Señor desea ganar un pueblo en el que Cristo en verdad tiene preeminencia - en forma corporativa y no individual.
En este capítulo, quisiera considerar el ministerio de la iglesia. Podemos decir que hay cuatro aspectos referentes al llamado de Dios, con respecto al ministerio. Estos aspectos están ilustrados en el Antiguo Testamento. Los cuatro aspectos son: Sirvientes, Reyes, Guerreros y Sacerdotes. Como sirvientes, esperamos en Dios y servimos a los hombres. Como reyes, representamos a Dios ante el hombre y poseemos autoridad de gobernar. Como guerreros entramos en la batalla de Dios y peleamos Su batalla. Como sacerdotes representamos a los hombres delante de Dios.
De manera interesante, esos llamados son exclusivos. Bajo la Antigua Alianza uno no podría ser rey y sacerdote a la vez. Los sacerdotes no tenían nada, pero los reyes eran muy ricos. A los sacerdotes les estaba prohibido pelear en las batallas, en tanto que los reyes, peleaban frecuentemente en las batallas. Los sacerdotes podían hacer sacrificios antes Dios en tanto que los reyes no podían. Los reyes procedían de Judá en tanto que los sacerdotes descendían de Leví.
Sin embargo, bajo la Nueva Alianza, existía esta divina paradoja. Aquellos que están en Cristo cumplen todos esos llamados en forma simultánea.
Apocalipsis 1:6
6 y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre, a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.
Apocalipsis 5:10
10 nos has hecho para nuestro Dios un reino y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra».
En Él, Cristo nos ha hecho reyes y sacerdotes. Somos reyes y sacerdotes a la vez. Pablo describe al creyente como no poseyendo nada (sacerdotes) y a la vez poseyendo todo (reyes).
2 Corintios 6:10
10 como entristecidos, pero siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, pero poseyéndolo todo.
Así pues la iglesia es un sacerdocio real.
1 Pedro 2:9
9 Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
En los capítulos que siguen, examinaremos las calificaciones, la preparación y el trabajo de la iglesia en consideración al sacerdocio del Antiguo Testamento. Y a la vez que miramos al Antiguo Testamento, buscaremos descubrir su significado espiritual en lugar de apoyarnos sus implicaciones literales.
En el día de hoy, Dios quiere establecer Su sacerdocio. No está interesado en restaurar el antiguo sacerdocio levítico de la administración mosaica. Así pues no es la intención de Dios que restauremos el portar trajes especiales ni reactivar los sacrificios de animales en un templo físico. Todas aquellas leyes ceremoniales contenidas en el Antiguo Testamento, fueron simplemente dibujos que ilustraban las realidades celestiales que ahora poseemos en Jesucristo.
Hebreos 8:4-5
4 Así que, si estuviera sobre la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo aún sacerdotes que presentan las ofrendas según la Ley
5 Estos sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales, como se le advirtió a Moisés cuando iba a erigir el Tabernáculo, diciéndole: «Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte».
Hebreos 10:1
1 La Ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.
Colosenses 2:16-17
16 Por tanto, nadie os critique en asuntos de comida o de bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o sábados.
17 Todo esto es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo.
El sacerdocio y todo lo que está relacionado con él apunta a Jesucristo y a Su gloriosa iglesia. Ellos son una -sombra de cosas venideras-. Por tanto, Dios nos está llamando a administrar como sacerdotes espirituales, con sacrificios espirituales en Su espiritual tabernáculo. Con este pensamiento en mente, Pedro escribe:
1 Pedro 2:5-9
5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.
....
9 Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
La controversia sobre Israel
En el día de hoy, aún existe una gran controversia acerca del plan de Dios para Israel. La Biblia, no obstante, presenta a la nación de Israel bajo estos dos aspectos:
- Israel es un tipo de iglesia a través de todo el Antiguo Testamento (ver 1 Corintios 10:1-13, Hebreos 3:5-6, Hebreos 4, Gálatas 6:16, Filipenses 3:3 y Romanos 2:29)
- Literalmente Israel es también una nación física que ha sido entresacada de la alianza con Dios a causa de su incredulidad; pero que será restaurada por Dios en los últimos días antes del retorno de Cristo (ver Romanos 11).
En consecuencia, todas las promesas de Dios a la física Israel, se están realizando hoy en la iglesia en un sentido espiritual, puesto que en el Antiguo Testamento, Israel es una representación de la iglesia. Sin embargo, estas mismas promesas, en el reino futuro, serán realizadas en un sentido literal a la física Israel. Hebreos nos muestra este principio con toda claridad.
Hebreos 8:6-11
6 Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas.
7 Si aquel primer pacto hubiera sido sin defecto, ciertamente no se habría procurado lugar para el segundo,
8 pues reprendiéndolos dice: «Vienen días-dice el Señor-en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto.
9 No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto.
Como ellos no permanecieron en mi pacto, yo me desentendí de ellos -dice el Señor-. 10 Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días -dice el Señor-: Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios y ellos me serán a mí por pueblo.
11 Ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: -Conoce al Señor-, porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos,
Aquí, el escritor de hebreos cita una promesa hecha a la nación de Israel y que es aplicable a la iglesia.
Jeremias 31:31-34
31 »Vienen días, dice Jehová, en los cuales haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
32 No como el pacto que hice con sus padres el día en que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un marido para ellos, dice Jehová.
33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Pondré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
34 Y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: -Conoce a Jehová-, porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice Jehová. Porque perdonaré la maldad de ellos y no me acordaré más de su pecado.
Esta promesa predice el nuevo nacimiento. Es por medio del nuevo nacimiento que Dios escribe Sus leyes -en nuestros corazones- y de la manera que llegamos a -conocer al Señor-.
Juan 3:3-5
3 Le respondió Jesús: -De cierto, de cierto te digo que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios.
4 Nicodemo le preguntó: -¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?
5 Respondió Jesús: -De cierto, de cierto te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.
Juan 17:3
3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.
Sin embargo, durante la época del reino, Israel será de nuevo injertada en el árbol de la alianza de Dios y compartirá la promesa con la iglesia.
Romanos 11:23-24
23 Y aun ellos, si no permanecen en incredulidad, serán injertados, pues poderoso es Dios para volverlos a injertar.
24 Si tú fuiste cortado del que por naturaleza es olivo silvestre y contra naturaleza fuiste injertado en el buen olivo, ¿cuánto más estos, que son las ramas naturales, serán injertados en su propio olivo?
Así, la promesa de Jeremías tiene un doble cumplimiento. Se cumple ahora en la Israel espiritual (la iglesia), y será cumplida en la Israel física (la nación de Israel) en el futuro. Muchas de las escrituras contenidas en el Antiguo Testamento poseen ese mismo elemento de doble cumplimiento - por ejemplo, compara Mateo 2:15 con Oseas 11:1).
Ya que el foco central de estos mensajes no es escatológico, no es nuestro propósito detallar los eventos que ocurrirán y que atañerán directamente a la nación de Israel antes de la venida de Cristo. Nos ocuparemos principalmente, con la naturaleza interna del pensamiento divino acerca de lo concerniente a los asuntos de los últimos tiempos, en lugar de los eventos externos que, tan a menudo caracterizan las enseñanzas escatológicas.
Estaremos viendo las leyes ceremoniales del Antiguo Testamento en su significado espiritual en la medida que son realizadas en la iglesia y en la medida que representa diversos aspectos del propósito eterno de Dios. De esta manera, las tediosas y mundanas ordenanzas del Antiguo Testamento, tomarán vida, hablando profusamente a nuestros corazones sobre la intención última de Dios acerca de Cristo.
El significado de Sacerdocio
En la administración de Dios, lo natural precede a lo espiritual.
1 Corintios 15:46
46 Pero lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.
Para poder comprender el verdadero sentido espiritual del sacerdocio, debemos antes comprender el significado natural. Las siguientes cuatro características describen la persona y las funciones de un sacerdote del Antiguo Testamento:
- Un sacerdote era un servidor de Dios, a tiempo completo. En el Antiguo Testamento, la sola ocupación de un sacerdote era servir a Dios. Él trabajaba para Dios todo el tiempo, por tanto, estaba plenamente dedicado al propósito de Dios. Como creyentes, nosotros somos llamados a ser sirvientes de Dios a tiempo completo. Tanto si tenemos una ocupación terrenal o no, nuestra plena ocupación es vivir por y adorar a Dios constantemente.
- Un sacerdote ofrecía sacrificios. El primer aspecto del trabajo del sacerdote era el mantenimiento del tabernáculo. Por esta razón, los sacerdotes estaban siempre asociados a los sacrificios. Hablando espiritualmente, sacrificio implica la perdida de la vida de uno, morir a uno mismo, perdurar en el sufrimiento, incurrir en la perdida y desprendernos de cosas que son queridas a nosotros. Todos los creyentes son llamados a ofrecerse ellos mismos como vivos sacrificios a Dios (Romanos 12:1, Hebreos 13:15)
- Un sacerdote representa al hombre ante Dios. El sacerdote hacía reconciliación por el pueblo, y se acercaban a la mente de Dios en nombre de la nación. Ellos pastoreaban al pueblo y les enseñaban las leyes de Dios (Jeremías 23). Los sacerdotes traían literalmente el hombre hasta Dios. Eran, entonces, ministros de la reconciliación. Bajo la administración del Nuevo Testamento, todos los creyentes son ministros de reconciliación (2 Corintios 5:18).
- Un sacerdote comulgaba directamente con Dios. Solamente era permitido a los sacerdotes entrar en el tabernáculo para comulgar directamente con Dios. Los sacerdotes ordinarios solamente tenían acceso al lugar santo, en tanto que el sumo sacerdote se le otorgaba el permiso de acceder al lugar santísimo. Bajo la Nueva Alianza, todos los creyentes tienen acceso directo a Dios el Padre por medio de Jesucristo, nuestro Sumo Sacerdote y Mediador.
El desarrollo del sacerdocio
Durante el tiempo de los patriarcas, todo los hombres funcionaban como sacerdotes ante Dios. Abraham, Noé, Jacob y Job hicieron sacrificios a Dios por sus familias y por ellos mismos. Dios hasta tuvo sacerdotes especiales tales como Melquesidec (Génesis 14:18).
Más adelante, después de la época de los patriarcas, cuando Israel se convirtió en una nación, hubo un cambio en el sacerdocio.
Cuando Israel llegó al monte Sinaí, durante su deambular por el desierto, Dios eligió a una tribu en especial para hacerla Sus sacerdotes. Veamos como ocurrió esto. En Éxodo vemos cómo Dios da a Israel una promesa condicional.
Exodo 19:5-6
5 Ahora, pues, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra.
6 Vosotros me seréis un reino de sacerdotes y gente santa-. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel.
Notemos la naturaleza condicional de esta promesa. Dios dijo que si Israel le obedecía y guardaba Su pacto, les haría ser un reino de sacerdotes. En otras palabras, la intención de Dios era hacer un sacerdote de cada uno de los miembros del pueblo de Israel. Él quería que todo israelita entrara al pleno servicio de Dios y tuviera una comunión directa con Él. Este es el significado de un reino de sacerdotes, es lo mismo que ser una nación de sacerdotes. Pero la intención de Dios fue quebrada por la desobediencia de Israel.
El capítulo 32 de Éxodo es un capítulo muy triste de la Biblia. En él descubrimos que Israel ha roto su pacto con Dios. Cuando Moisés se encontraba en le Monte Sinaí por 40 días y 40 noches, los hijos de Israel se cansaron de esperar por él. Como resultado, hicieron un becerro de oro y comenzaron a adorarlo. Por este hecho, Israel había roto el primero y segundo mandamiento de su alianza con Dios. Cuando Moisés vio la idolatría de Israel, lleno de ira rompió las tablas de la ley, significando que el pueblo había roto su alianza con Dios.
Exodo 32:19
19 Aconteció que cuando Moisés llegó al campamento y vio el becerro y las danzas, se enfureció y arrojó de sus manos las tablas, y las quebró al pie del monte.
En consonancia, quedó rota la intención de Dios de hacer a Israel una nación de sacerdotes. Sin embargo, como es Su forma habitual, Dios cumplió su deseo por medio del remanente.
Exodo 32:26-29
26 se puso a la puerta del campamento y dijo:-Quien esté de parte de Jehová, únase a mí. Y se unieron a él todos los hijos de Leví.
27 Él les dijo: -Así ha dicho Jehová, el Dios de Israel: -Que cada uno se ciña su espada, regrese al campamento y vaya de puerta en puerta matando cada uno a su hermano, a su amigo y a su pariente-.
28 Los hijos de Leví hicieron conforme a lo dicho por Moisés, y cayeron del pueblo en aquel día como tres mil hombres.
29 Entonces Moisés dijo: -Hoy os habéis consagrado a Jehová, pues cada uno se ha consagrado en su hijo y en su hermano, para que él os dé hoy la bendición.
Moisés hizo el llamado a Israel preguntando quién estaba del lado de Dios. De todas las tribus de Israel, solamente la de Leví respondió. Toda la tribu de Leví se puso del lado de Moisés y comenzaron a ejercer juicio sobre sus rebeldes hermanos. Esto fue una labor muy desagradable puesto que los levitas tuvieron que dejar a un lado sus afectos naturales. Los levitas dejaban caer su espada sobre todos aquellos que desobedecían a Dios incluyendo a sus vecinos y parientes. ¡Qué precio tan increíble tuvieron que pagar por estar del lado de Dios!
Debido a la obediencia y abnegación de los levitas, Dios eligió a la tribu de Leví para ser Sus sacerdotes.
Numeros 8:19
19 Yo he dado los levitas, como un don, a Aarón y a sus hijos, de entre los hijos de Israel, para que ejerzan el ministerio de los hijos de Israel en el Tabernáculo de reunión, y reconcilien a los hijos de Israel, y no haya plaga entre los hijos de Israel cuando se acerquen al santuario».
Lo que la nación de Israel perdió, Leví lo ganó. ¿Y cuál fue el precio? El precio de asegurar el sacerdocio fue guardar la alianza con Dios y perder su propia vida. Para poder calificar a ser sacerdotes de Dios tenía que estar dispuestos a cortar con todas sus cosas más queridas. Solamente Leví estuvo dispuesto a pagar el precio. La pérdida de su propia vida es la marca de los vencedores.
Apocalipsis 12:11
11 Ellos lo han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, que menospreciaron sus vidas hasta la muerte.
Los levitas no amaban sus propias vidas, sino que sacrificaron sus afecciones y las colocaron el la cruz. En la misma forma, Jesucristo nos llama para que dejemos a un lado nuestros afectos naturales, para que podamos servirle a Él con libertad. Nuestra vida natural debe experimentar la muerte en la cruz. Consideremos los siguientes pasajes donde el Señor Jesús nos señala que sigamos el camino de Leví y coloquemos por Él, a nuestros seres queridos en el altar.
Lucas 14:26-27
26 «Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos, hermanas y hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.
27 El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.
Mateo 10:37-39
37 El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí;
38 y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.
39 El que halle su vida, la perderá; y el que pierda su vida por causa de mí, la hallará.
Aquellos que vencen, son portadores de la cruz. Abandonan todo. Pierden todas sus afecciones por Dios. El vencedor es aquél que paga el último precio para ganar el corazón de Dios. Esto es lo es el verdadero cristiano - una persona en la que las afecciones están total y absolutamente bajo la autoridad y control del Espíritu Santo.
Si nuestros corazones se apegan a algo o alguien de esta tierra, no estamos libres de servir al Señor. La afección natural que no está sujeta al control del Espíritu Santo disturbará nuestro balance espiritual y nos causará tener un corazón dividido.
Mateo 6:21-24
21 porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
22 »La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estará lleno de luz;
23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?
24 »Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.
2 Timoteo 2:4
4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
Dios nos llama para que tomemos el camino de Leví y nos neguemos a todas las cosas terrenales.
Galatas 5:24
24 Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos.
Nuestras afecciones tienen que morir en la cruz y serán levantadas en nuestra resurrección, de lo contrario ellas siempre nos distraerán de hacer la voluntad de Dios.
Cuando dejamos morir a nuestros afectos naturales, este se convierte en voluntad de Dios en lugar de nuestra voluntad y deseo. Cuando nuestras afecciones se pierden en Dios, ya no nos controlan y nos apartan de la voluntad de Dios. Nos encontramos libres de dar afección o no darla, de acuerdo al mandamiento de Dios. La Escritura nos exhorta..
Colosenses 3:2-3
2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra,
3 porque habéis muerto y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
Es interesante notar que la palabra Leví significa -unido a-, puesto que los levitas eligen unirse al Señor en lugar de a aquellos que aman naturalmente. Dios cumple Su promesa a Israel en Leví. Debido a su obediencia recibieron el sacerdocio.
Malaquias 2:4-5
4 Así sabréis que yo os envié este mandamiento, para que permanezca mi pacto con Leví, ha dicho Jehová de los ejércitos.
5 »Mi pacto con él fue de vida y de paz.Se las di para que me temiera, y él tuvo temor de mí y ante mi nombre guardaba reverencia.
Deuteronomio 33:8-11
8 ParaLeví dijo: «Tu Tumim y tu Urim sean para el varón piadoso a quien probaste en Masah, con quien contendiste en las aguas de Meriba,
9 quien dijo de su padre y de su madre: -Nunca los he visto-; quien no reconoció a sus hermanos, ni a sus hijos conoció. Pues ellos guardaron tus palabras y cumplieron tu pacto.
10 Ellos enseñarán tus juicios a Jacob y tu Ley a Israel. Pondrán el incienso delante de ti y el holocausto sobre tu altar.
11 Bendice, Jehová, lo que hagan y recibe con agrado la obra de sus manos. Hiere los lomos de sus enemigos y de quienes lo aborrezcan, para que nunca se levanten». Cruzando el Jordán
En Josué, capítulos 3 y 4, encontramos la narración de los israelitas cruzando sobre el río Jordán al entrar a la tierra prometida. El río Jordán es la frontera que separaba el desierto de Canaán. Dios ordenó a los levitas, Sus sacerdotes, conducir a Israel a atravesar el río. Llevando el arca de Dios, los sacerdotes fueron los primeros en pisar las aguas del Jordán, antes que el resto de Israel. Al contrario que cuando el mar Rojo se abrió en dos, los levitas, con fe, tenían que poner sus pies en el Jordán antes de que este se abriera.
Josue 3:13
13 Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el Arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se mojen en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán, porque las aguas que vienen de arriba se detendrán formando un muro».
Esta historia contiene un tremendo significado espiritual. Cristo, quien es tipificado como el arca de la alianza, conduce a la iglesia hacia Su reino (Canaán). Sin embargo, son los vencedores, representados por los sacerdotes levitas, los que tienen que abrir camino hacia el reino para el resto de la iglesia (Israel). Los levitas son los pioneros de la tierra celestial.
La palabra hebrea Jordán, significa -que desciende-, puesto que este río fluye hacia abajo en dirección del mar Muerto. El Jordán es algunas veces mencionado como el río de muerte.Canaán, como hemos hecho notar anteriormente, representa el reino de Dios y los lugares celestiales en Cristo. Por tanto, el significado es claro. Uno debe entrar en la muerte (Jordán) antes de poder entrar en la resucitada vida en Cristo (Canaán). Y Dios nos llama a vencer situándonos en las aguas de la muerte, para que nuestros hermanos puedan lograr su herencia.
Josue 3:17
17 Pero los sacerdotes que llevaban el Arca del pacto de Jehová, permanecieron firmes sobre suelo seco en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo acabó de pasar el Jordán. Y todo Israel pasó por el cauce seco.
Al igual que los levitas beneficiaban a todo Israel entrando en el Jordán (el río de la muerte), los vencedores benefician a la iglesia negándose a sí mismos por el beneficio de la comunidad. Para poder vencer, tenemos que estar dispuestos a portar la cruz, poner a un lado nuestras vidas y entrar dentro del río de muerte. De esta manera, el reino vendrá y podremos recoger los beneficios.
Lo imperativo de la Cruz
En Colosenses descubrimos que Pablo entró en el río de la muerte para el beneficio del cuerpo. La vida de Pablo fue un constante cumplimiento de lo que yo llamo -lo imperativo de la Cruz-.
Colosenses 1:24
24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia.
Pablo cumplió aquello que faltaba en el sufrimiento de Cristo. Él entra en -la hermandad de los sufrimientos de Cristo-...
Filipenses 3:10
10 Quiero conocerlo a él y el poder de su resurrección, y participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a él en su muerte,
En los capítulos 11 y 12 de 2 Corintios también nos muestra los grandes sufrimientos que Pablo pasó en vida para que la iglesia pudiera beneficiarse. De la misma forma, Dios está llamando a su pueblo a caminar en el sendero de la Cruz, negarse a sí mismos y adentrarse en el río de la muerte. ¿Por qué? Para que la iglesia pueda obtener la vida.
Hechos 14:22
22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándolos a que permanecieran en la fe y diciéndoles: «Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios».
La Biblia nos dice que tenemos que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios.
Este es el camino de Leví. Pablo caminó por él y el abiertamente testificó...
1 Corintios 15:31
31 Os aseguro, hermanos, por la gloria que de vosotros tengo en nuestro Señor Jesucristo, que cada día muero.
Hermanos y hermanas, Dios nos señala que tenemos que estar dispuestos a permitir que nuestro corazón sufra, para poder satisfacer al Suyo.
Vida desde la muerte
El capítulo 4 de 2 Corintios, es probablemente la sección más exhaustiva en la Biblia acerca del tema del ministerio. En este capítulo, el principio detrás todo verdadero ministerio es enunciado - es por medio de la muerte que entramos en la vida.
2 Corintios 4:10-12
10 Dondequiera que vamos, llevamos siempre en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos,
11 pues nosotros, que vivimos, siempre estamos entregados a muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.
12 De manera que la muerte actúa en nosotros, y en vosotros la vida..
La manifestación de Cristo en nosotros es lo que llamamos vida. La manifestación de Cristo por medio de nosotros hacia otros es lo que llamamos suministro.
¿Cómo nosotros experimentamos la vida de Cristo en nuestras vidas y lo suministramos a otros hermanos en la iglesia? Por medio de experimentar la muerte. Por medio del trabajo en la cruz, podemos ministrar y proveer vida a los demás. Como el hermano WatchmanNee dijo: -La muerte abre la puerta de la vida-. Si no hay muerte, no hay vida. Si no hay cruz, no hay iglesia.
De la misma manera que el altar precede la casa y el Calvario a Pentecostés, el sendero de la cruz, precede la construcción de la iglesia. La expresión práctica de unidad de la iglesia descansa en el trabajo que la cruz hace en nuestras vidas. En tanto es cierto que la iglesia es una porque todos compartimos una vida en Cristo, esta unidad es expresada prácticamente cuando permitimos que la cruz haga un trabajo más profundo para romper nuestra independencia, sectarismo, individualismo y orgullo.
La iglesia parte de la cruz. Por tanto, si vamos a ser útiles al propósito de Dios, la muerte ha de operar en nosotros. Tenemos que convertirnos en el pan partido en las manos del Señor, para que nuestros hermanos puedan ser llenos.
Mateo 15:36-37
36 Tomó los siete panes y los peces, dio gracias, los partió y dio a sus discípulos, y los discípulos a la multitud.
37 Comieron todos y se saciaron; y de los pedazos que sobraron recogieron siete canastas llenas.
Para poder portar mucho fruto para el Señor, tenemos que morir a nuestra vida.
Juan 12:24-25
24 De cierto, de cierto os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere, lleva mucho fruto.
25 El que ama su vida, la perderá; y el que odia su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.
De acuerdo con las palabras de nuestro Señor Jesús, tenemos que morir a todo lo que viene de la carne y de la vida natural. Tenemos que odiar nuestra propia vida y estar dispuestos a entregarla por nuestros hermanos. Este es el camino de ser fructífero espiritualmente. Dios nos alumbra el camino de la cruz en nuestra propia vida antes de que podamos dar vida a otros. Así es como la iglesia se construye y el reino de Satán es aplastado.
El verdadero ministerio no tiene nada que ver con el saber, o el estudio y la preparación que hemos llevado a cabo. El verdadero ministerio es algo que nosotros somos y denota hasta qué punto la cruz ha penetrado en nuestra propia vida. ¿Cuánto sufrimiento has llevado bajo la mano de Dios? ¿Cuántas veces te has enfrentado al Señor en las que Él te ha ido quitando la necesidad de depender de tu propia fuerza física? ¿Hasta qué punto tu cuerpo ha sido penetrado por la cruz? ¿Es hasta el punto que eres capaz de suministrar vida a tus hermanos?
Pablo nos da el secreto de suministrar vida con la frase -la muerte actuó en nosotros para vida en vosotros-. La forma de vivir la vida del Cristo resucitado es por el sendero de la cruz. El camino de Leví, entonces, es el camino de la muerte y abnegación. La compañía de creyentes que Dios utilizará para vencer a Su enemigo y con ello recobrar Su testimonio es una compañía de hombres muertos.
Todos los santos que han sido utilizados por Dios han pasado por las manos de Dios en pruebas y refinamiento. Antes que Moisés fuera erigido para liberar a Israel de Egipto, tuvo que sufrir en el desierto de Medián por cuarenta años. Antes que José gobernara Egipto, él tuvo que pasar tiempo en prisión. Antes que el rey David tomara el trono de Israel, tuvo que habitar en una cueva. Antes que Juan el Bautista pudiera llevar a cabo su ministerio, tuvo que habitar en el desierto y antes de que nuestro Señor Jesucristo pudiera suministrar al pueblo con luz, tuvo que soportar 40 días de duras pruebas en el desierto. El verdadero ministerio no se obtiene fácilmente, requiere de un alto precio.
Los materiales de la Nueva Jerusalén
Vivimos en una hora en la que los cristianos se resisten al sufrimiento; y, a pesar de todos, es por medio del fuego purificador del sufrimiento por el que somos transformados en oro, perlas y piedras preciosas - los elementos que constituyen la Nueva Jerusalén.
Apocalipsis 21:19,21
19 Los cimientos del muro de la ciudad estaban adornados con toda clase de piedras preciosas. El primer cimiento era de jaspe, el segundo de zafiro, el tercero de ágata, el cuarto de esmeralda,
21 Las doce puertas eran doce perlas; cada una de las puertas era una perla. Y la calle de la ciudad era de oro puro, como vidrio transparente.
Como hemos visto anteriormente, la Nueva Jerusalén es un símbolo de la iglesia totalmente madura y preparada para ser la Novia de Cristo. Los materiales de los que está hecha (oro, perlas y piedras preciosas) significan todos la obra de transformación llevada a cabo por el Espíritu Santo. El oro, las perlas y las piedras preciosas, son mencionados a través de toda la Biblia desde el principio al fin.
Genesis 2:12
12 El oro de aquella tierra es bueno; y hay allí también bedelio (perla) y ónice (piedra preciosa).
1 Corintios 3:12
12 Si alguien edifica sobre este fundamento con oro, plata y piedras preciosas, o con madera, heno y hojarasca,
El oro representa la Divina naturaleza. Dios forma Su Divina naturaleza en nosotros por medio de su sufrimiento en la cruz.
Hebreos 10:10
10 En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.
El oro es precioso porque ha pasado la prueba crucial del fuego intenso. Es por medio de las -furiosas pruebas- que nuestro carácter se refina y Cristo se forja en nosotros. En la medida que el Espíritu nos disciplina, nuestra vida natural es poco a poco removida y nuestro valor ante el Señor aumenta.
1 Pedro 1:7
7 para que, sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro (el cual, aunque perecedero, se prueba con fuego), sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo.
Apocalipsis 3:18
18 por tanto, yo te aconsejo, que compres de mí oro refinado en el fuego para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, para que no se descubra la vergüenza de tu desnudez. Y unge tus ojos con colirio para que veas.
Las perlas se forman por medio de la secreción de nuestro dar vida, al igual que hace la ostra cuando es herida. Las piedras preciosas no son elementos, sino compuestos. Han sido formados por medio del fuego y la presión del medio. Más tarde son cortados, dados forma y pulidos.
Lo mismo ocurre con la iglesia. Es por medio del sufrimiento que el Espíritu Santo forma a Cristo en nosotros, transformándonos en oro, perlas y piedras preciosas para el edificio de Dios. Para que seamos beneficiosos al propósito de Dios, entonces, debemos someternos a las cruces que Él ha permitido caigan en nuestras vidas. Si el inmaculado Hijo de Dios tuvo que aprender obediencia por medio del sufrimiento, ¿cuánto más nosotros?
Hebreos 5:8
8 Y, aunque era Hijo, a través del sufrimiento aprendió lo que es la obediencia;
Mateo 20:22
22 Entonces Jesús, respondiendo, dijo: -No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Ellos le respondieron: -Podemos.
Que el Señor, en su gracia, nos conduzca a la hermandad de Sus sufrimientos para que podamos encontrar el descanso en Su muerte.
Filipenses 3:10
10 Quiero conocerlo a él y el poder de su resurrección, y participar de sus padecimientos hasta llegar a ser semejante a él en su muerte,
Dios busca una Novia madura para Su Hijo. Esta Novia ha de ser cambiada en Su semejanza para que ella pueda reflejar Su carácter.
2 Corintios 3:18
18 Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor.
Dios quiere transformarnos en la Nueva Jerusalén - donde seremos hechos de oro, perlas y piedras preciosas. - A propósito diremos que la plata no forma parte de la Nueva Jerusalén puesto que la plata significa redención, que ya ha pasado en la medida que fue consumado el propósito de Dios -. La vida espiritual solamente puede ser transformada en un carácter espiritual por medio del trabajo de la cruz. Esto es lo que Dios está buscando en estos últimos días - la perfección de Su Novia - el pleno desarrollo del carácter de Cristo en Su Iglesia.
El Novio solamente regresará cuando la Novia se haya arreglado y esté lista, y será cuando haya alcanzado la calidad de un -hombre perfecto en la medida, estatura y plenitud de Cristo-.
Apocalipsis 19:7
7 Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero y su esposa se ha preparado.
Efesios 4:13
13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al hombre perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.
De esta manera el autor de Hebreos nos exhorta a que marchemos hacia la perfección.
Que el Señor nos disloque nuestra cadera como hizo con Jacob y, con ello, debilite nuestra fuerza natural para que la vida de Cristo pueda ser forjada en nosotros y podamos convertirnos en -Israel-, un príncipe con Dios.
Genesis 32:25
25 Cuando el hombre vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba.
Solamente entonces podremos ver la vida de Dios fluir en la iglesia.
Las calificaciones para el Sacerdocio
De acuerdo con Pedro...
1 Pedro 2:9
9 Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.
...lo que Israel perdió físicamente como nación, lo ganó la iglesia espiritualmente.
La iglesia es un reino de sacerdotes espirituales. Sin embargo, debemos antes calificar, para poder entrar en el sacerdocio espiritual. Los capítulos 28 y 29 de Éxodo describen las calificaciones de un sacerdote. Estas son las siguientes:
- Nacimiento (Éxodo 28:1: Harás que Aarón, tu hermano, junto a sus hijos, se acerquen a ti para que sean mis sacerdotes entre los hijos de Israel; Aarón con sus hijos Nadab, Abiú, Eleazar e Itamar.). Un sacerdote del Antiguo Testamento tenía que haber nacido dentro de la tribu de Leví, de la casa de Aarón. No había otra manera que una persona pudiera llegar a ser sacerdote. No podía ser heredado, comprado o ser obtenido por medio de méritos propios. Haber nacido en la tribu de Leví era el requerimiento necesario. La aplicación espiritual para nosotros es muy clara. Uno tiene que nacer de nuevo para estar dentro del sacerdocio de Dios; tú tienes que haber nacido de la simiente de Cristo.
Interesantemente, cuando Ezra llevó a Israel de regreso a Jerusalén después de haber estado en cautividad, la Biblia dice que fueron verificadas las genealogías de todo el pueblo que decían eran sacerdotes (Ezra 2:62:Estos buscaron su registro genealógico, pero como no lo hallaron, fueron excluidos del sacerdocio). En consecuencia, cualquiera que era encontrado no pertenecer a la tribu de Leví, era removido del sacerdocio. Esto habla de un problema existente en el cristianismo de hoy día. Hay muchos sacerdotes sirvientes, que carecen de la primera calificación para el sacerdocio. Es decir, que no han nacido de lo alto.
- Pureza (Éxodo 29:4: Llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del Tabernáculo de reunión, donde los lavarás con agua; Levítico 8:6: Entonces Moisés hizo acercarse a Aarón y a sus hijos, y los lavó con agua) El sacerdote debía ser lavado en agua. Esta limpieza debía ser constante. Cada vez que el sacerdote iba al tabernáculo, tenía que lavarse las manos y los pies en la fuente del tabernáculo. Esto se refiere al lavado con agua por medio de la palabra (Efesios 5:26: así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra). Para poder funcionar como sacerdote, uno tiene que lavarse continuamente con la Palabra de Dios. Si un sacerdote dejaba de lavarse, a pesar de que seguía siendo hijo de Dios, se le prohibía servir a Dios en el tabernáculo.
- Vestimenta (Éxodo 29:5-6: Tomarás las vestiduras y vestirás a Aarón con la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, y lo ceñirás con el cinto del efod; pondrás la mitra sobre su cabeza, y sobre la mitra pondrás la diadema santa; Levítico 8:7-9: Puso sobre él la túnica y se la ciñó con el cinto; lo vistió después con el manto y, poniéndole encima el efod, se lo ciñó con el cinto del efod y se lo ajustó con él. Luego le impuso el pectoral, y dentro de él depositó los Urim y Tumim. También puso la mitra sobre su cabeza, y encima de la mitra, en la frente, puso la lámina de oro, la diadema santa, como Jehová había mandado a Moisés). Después del lavado del sacerdote, tenía que vestirse con los vestidos sagrados. Como podremos ver en los siguientes capítulos, cada pieza del vestido sacerdotal, revela el esplendor y majestad del carácter de Cristo. Los vestidos hablan de las características del Señor Jesucristo que esencialmente debemos portar y que son apropiadas para el servicio de Dios (Romanos 13:14: Al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne; 1 Pedro 5:5: Igualmente, jóvenes, estad sujetos a los ancianos; y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad, porque «Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes» )
Para servir en la iglesia de Dios, tipificado por el tabernáculo, tenemos que haber experimentado el verdadero significado de lo que esos vestidos representan. Dios no está sugiriendo que volvamos a portar físicamente ese vestuario del sacerdocio de Aarón, sino que Él nos llama a que nos vistamos con los vestidos espirituales o lo que aquellos representan.
- Consagrado. (Éxodo 29:19-21: Tomarás luego el otro carnero, y Aarón y sus hijos pondrán sus manos sobre la cabeza del carnero. Matarás el carnero, tomarás de su sangre y la pondrás sobre el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, sobre el lóbulo de la oreja de sus hijos, sobre el dedo pulgar de sus manos derechas y sobre el dedo pulgar de sus pies derechos, y rociarás la sangre en el altar, por todos sus lados. Con la sangre que estará sobre el altar, y el aceite de la unción, rociarás a Aarón, sus vestiduras, sus hijos y las vestiduras de estos. Así quedará santificado él y sus vestiduras, y con él sus hijos y las vestiduras de sus hijos.; Levítico 8:12: Derramó el aceite de la unción sobre la cabeza de Aarón, y lo ungió para santificarlo; Levítico 8:22-30). El cuarto y último requerimiento para un sacerdote era su consagración. La consagración de un sacerdote era un procedimiento tedioso que consistía en lo siguiente:
a. En primer lugar, la sangre de la ofrenda de consagración era colocada en la oreja del sacerdote, pulgar derecho y dedo gordo del pié derecho. Esto habla espiritualmente de las tres áreas principales de nuestra vida de cristianos. El oído debe ser santificado para que podamos escuchar lo que el Espíritu Santo nos dice. El dedo de la mano habla acerca de nuestras actividades que también necesitan ser santificadas. Finalmente el dedo del pié se refiere a nuestro caminar espiritual.
b. Después de que era aplicada la sangre al sacerdote, se le aplicaba el aceite. El aceite representa la unción del Espíritu Santo. Es solamente cuando colocamos nuestras vidas en el altar de la consagración cuando podemos experimentar el poder del Espíritu Santo sobre ellas. Interesantemente podemos notar como en Levítico 14 el mismo procedimiento es aplicado a los leprosos para ser curados de su enfermedad. Comparando estos dos procedimientos, aprendemos una verdad espiritual. Todos nacemos leprosos en el pecado. Pero por medio de la sangre (de Cristo) y del aceite (el Espíritu) somos hechos sacerdotes ante Dios.
En conclusión, para convertirnos en sacerdotes espirituales al servicio de Dios, tenemos que ser regenerados (nacidos hijos de Aarón), limpiados por medio de la palabra (lavados con el agua del tabernáculo), vestidos con Cristo (ataviados con ropas especiales del templo) y consagrados por medio de la sangre de Cristo y llenos de Su Espíritu (ungidos con la sangre del sacrificio y el aceite de la consagración)
Las Descalificaciones para el Sacerdocio
En el Antiguo Testamento, una persona podía ser descalificada para el servicio sacerdotal. A pesar de que todos los que eran nacidos de Aarón eran llamados sacerdotes, ellos podían ser descalificados para esta función. Lo mismo ocurre en la iglesia en el día de hoy. Aunque todos en la iglesia son llamados sacerdotes, una persona puede descalificarse para llevar a cabo el servicio sacerdotal.
El que una persona esté descalificada en el sacerdocio del Nuevo Testamento no quiere decir que el creyente deja de ser hijo de Dios. Simplemente significa que no es útil para el propósito de Dios. Dios tiene un alto estándar que Él mantiene para que Su pueblo pueda funcionar como sacerdotes para Su causa. Pablo nos exhorta...
Efesios 4:1
1 Yo, pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados:
Colosenses 1:10
10 Así podréis andar como es digno del Señor, agradándolo en todo, llevando fruto en toda buena obra y creciendo en el conocimiento de Dios.
Es una cosa, ser llamado sacerdote y otra, caminar de acuerdo a este llamado. En tanto que todos los creyentes reciben este regalo...
Efesios 2:8-9
8 porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.
9 No por obras, para que nadie se gloríe,
...no todos los creyentes obtienen el premio...
Filipenses 3:14
14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.
En tanto que muchos corren la carrera, pocos se llevarán la corona.
1 Corintios 9:24-27
24 ¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis.
25 Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.
26 Así que yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire;
27 sino que golpeo mi cuerpo y lo pongo en servidumbre, no sea que, habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado.
Los doce defectos
En Levítico 21 la Biblia especifica los doce defectos que descalifican al sacerdote del servicio sacerdotal.
Levitico 21:17-23
17 «Habla a Aarón y dile: Ninguno de tus descendientes que tenga algún defecto se acercará, a lo largo de las generaciones, para ofrecer el pan de su Dios.
18 Ningún hombre en el cual haya defecto se acercará: sea ciego o cojo, mutilado o deforme;
19 que tenga quebradura de pie o rotura de mano,
20 que sea jorobado o enano, o tenga una nube en el ojo, o sarna o erupción o testículo magullado.
21 Ningún hombre de la descendencia del sacerdote Aarón, en el cual haya defecto, se acercará para ofrecer las ofrendas quemadas para Jehová. Hay defecto en él; no se acercará a ofrecer el pan de su Dios.
22 Del pan de su Dios, de lo muy santo y de las cosas santificadas podrá comer.
23 Pero no se acercará tras el velo, ni se acercará al altar, por cuanto hay defecto en él; para que no profane mi santuario, porque yo, Jehová, soy el que los santifico».
Este pasaje nos enseña que si un sacerdote tenía cualquier tipo de defecto, él aún podía comer de los sacrificios igual que todos los otros sacerdotes, pero no podía ofrecer sacrificios, entrar en el lugar santo, ni acercarse al altar de las ofrendas. Por tanto, cualquier tipo de defecto físico descalificaba al sacerdote de llevar a cabo sus funciones como tal; no obstante, él no perdía su estatus de sacerdote.
Tenemos que tener en consideración que estos defectos tienen un significado espiritual.
Hechos 10:34
34 Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo:-En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas,
Romanos 2:11
11 porque para Dios no hay acepción de personas.
Dios no hace nada contra una persona que tiene un defecto físico o está discapacitado. Los defectos son típicos en la naturaleza. Por medio de ellos, Dios nos está tratando de hacer ver algo en el plano espiritual. Cada una de ellas representan una característica que nos excluye de la función sacerdotal. Consideremos cada una de ellas y discutamos su significado espiritual.
- Ceguera. Un ciego es una persona que carece de visión o de percepción. Este defecto apunta hacia la ceguera espiritual. Proverbios 29:18 dice -Cuando falta visión, el pueblo se desenfrena, ...-. Y en Apocalipsis 3:17 el Señor se enfrenta a la iglesia de Laodicea y le dice que se ponga colirio en los ojos para que pueda ver. Aquellos que no han podido ver el propósito eterno de Dios son aquellos que carecen de visión.
Para poder ser útiles al propósito eterno de Dios y poder servirle efectivamente, tenemos que obtener una visión interna espiritual de manera que podamos llegar a ver -la visión celestial-. Tenemos que orar con Pablo, para que el Señor nos -dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de Él- para que alumbre los ojos del entendimiento, con objeto de que podamos ver Su pensamiento centrado en Cristo. Si carecemos de la visión sobre el propósito de Dios, entonces estaremos espiritualmente ciegos y estaremos limitados dentro de nuestro servicio espiritual.
- Cojo.Una persona coja es aquella que ha sido herida o tiene un defecto en sus piernas que le impiden caminar debidamente. Esto se refiere a aquellos que han sido heridos emocionalmente y, como consecuencia, no son capaces de caminar espiritualmente derechos ante Dios. La persona coja, puede ver, pues no es ciega. Sin embargo, no puede caminar para llevar a cabo lo que puede ver, puesto que está discapacitado. Una persona que ha sido herida por otros, tiene que ponerse ante Dios y recibir su curación antes de que pueda volver a servir al Señor.
Si colocamos nuestra confianza en los hombres, nos encontraremos paralizados espiritualmente. Nuestro Señor no que encomendó ni se entregó a los hombres, puesto que Él sabía que el hombre no es de confiar. (Juan 2:24 Pero Jesús mismo no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos). Nosotros tenemos que hacer lo mismo. Todo lo que nosotros esperamos y todas nuestras satisfacciones están en Dios solamente, de lo contrario, nos convertiremos en cojos. Tenemos que tener nuestros ojos puestos en Cristo nada más en lugar que en los hombres. Tenemos que anclarnos en Él en lugar de en otros seres humanos. En Hebreos 12:12 se exhorta al cojo -Por eso, levantad las manos caídas y las rodillas paralizadas,-
- Nariz plana. [En la Biblia inglesa la palabra que se encuentra en español como mutilado es traducido al inglés por nariz plana N. del T.] En el Cantar de los Cantares la Biblia dice: Cantares 7:4 -…tu nariz, como la torre del Líbano, que mira hacia Damasco.- En los días del Antiguo Testamento, eran utilizadas las torres para vigilar y detectar posibles peligros y avisar a la ciudad. Hablando espiritualmente. La nariz está asociada con el discernimiento y el juicio. En Génesis 27:27, aprendemos cómo Isaac fue engañado por su nariz. Olió la fragancia de Esaú en Jacob y concluyó erróneamente que él era Esaú.
En consecuencia una persona con la nariz plana representa aquél que le falta discernimiento espiritual - no puede oler o carece del sentido del olfato. Si nosotros carecemos de discernimiento, quedamos abiertos e indefensos ante cualquier ataque espiritual del enemigo. Este nos atacará sin que nos demos cuenta y, en consecuencia, nos encontraremos trabajando en sentido contrario a la intención de Dios. Aquellos que carecen de discernimiento espiritual, con frecuencia atacan a los justos y apoyan a los que no lo son (con buenas intenciones). Para poder útiles al propósito de Dios, tenemos que tener discernimiento espiritual, de lo contrario pondremos en pérdida a la iglesia.
- Superfluo. [De nuevo la versión inglesa de la Biblia traduce de esta manera la que en español se encuentra como deforme N. del T.] La palabra hebrea que se traduce por superfluo, se refiere a algo que va más allá, se alarga. En otras palabras, habla de algo que crece - algo extra que está por demás de nos miembros físicos normales de una persona. En sentido espiritual, habla de independencia del cuerpo de Cristo. Un tejido canceroso se forma cuando las células actúan independientemente unas de otras del mismo cuerpo. En consecuencia, el cáncer forma un tejido extra en el cuerpo de la persona, y succiona la vida de las demás células.
Cuando nosotros, como creyentes, actuamos independientemente en forma individual alejados de nuestros hermanos en Cristo, estamos hiriendo al cuerpo, quitándole vida. Estamos agregando algo al cuerpo que no le pertenece.
- Pié quebrado. Un pié quebrado denota falta de fidelidad e irresponsabilidad. Proverbios 25:19 -Como diente roto y pie descoyuntado es confiar en un prevaricador en momentos de angustia.- Aquellos que no son fieles con respecto a las cosas temporales de esta vida no serán fieles con las cosas eternas de Dios. Fue nuestro Señor quien dijo: Lucas 16:10-11: »El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto. Si en las riquezas injustas no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?
Dios requiere de sus ministros (todos los creyentes) ser fieles y diligentes (1 Corintios 4:1-2). Por tanto, aquellos que son infieles, irresponsables y poco confiables son descalificados de ser útiles al propósito de Dios. Si el hombre no puede ser confiado por su trabajo, ¿cómo podemos esperar que Dios le tenga confianza con el Suyo?
- Mano rota. La mano es la que maneja la espada. De esta manera la mano representa el poder (Génesis 31:9, 40; Éxodo 15:6). En Ezequiel 30:22 Dios dice que Él luchará con el Faraón, haciendo que la espada caiga de su mano. Aquellos que no han adquirido el poder del Espíritu de Dios no serán capaces de levantar la espada del Espíritu contra los enemigos de Dios. Estos son los de mano rota. Tales individuos estarán descalificados para el servicio sacerdotal, puesto que no podrán resistir el ataque del enemigo.
- Jorobado. En sentido físico, un jorobado no puede mantenerse erguido. Su espalda es débil y, por tanto, no puede soportar el peso. Hablando espiritualmente una joroba involucra a aquellos que no pueden mantenerse firmes por sí solos. Ellos son llevados de un lado a otro por cualquier corriente de doctrina y circunstancia. Gálatas 6:5 nos dice que cada hombre debe llevar su propia carga.
Un cristiano que no puede soportar la presión de la vida y que está constantemente buscando la ayuda de los demás para que le ayuden a llevar su carga, es un jorobado espiritual. Cualquier presión les hace doblarse. Estos individuos tienen que encontrar cómo afincarse y echar raíces en amor, puesto que a menudo son consumidos por falta de autoestima y basan su caminar con Dios en la expectativas depositadas en otros. Si hacemos a Dios nuestro proveedor, Él nos promete que seremos como -Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará.- (Salmo 1:3). La solución a una joroba o espalda torcida es poner nuestros ojos solamente en Cristo y amar a los demás. Cuando ponemos nuestros ojos en las necesidades de los demás, no nos podremos absorber en nuestros propios problemas.
- Enano. El ser enano indica no ser desarrollado. En cierta forma significa una inmadurez espiritual. -Debiendo ser ya maestros después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales, que tenéis necesidad de leche y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de justicia, porque es niño.- (Hebreos 5:12-13) Aquí Pablo reprocha a los cristianos hebreos por ser enanos espirituales. Aquellos que aún siguen tomando leche y no han madurado para acceder a la comida de la palabra de Dios, no pueden ser utilizado para el propósito de Dios. Dios necesita adultos espirituales para llevar a cabo Su propósito; no puede utilizar bebés, pues aún tienen necesidad de mucho.
- Nube en un ojo. Una persona que tiene una nube en un ojo no puede ver debidamente. Sin embargo, no se da cuenta de ello. En su forma, esta nube o mancha representa un espíritu crítico. Aquellos que tienen una nube en un ojo, son hipócritas. Ellos encuentran faltas en los demás, pero no pueden ver su propia condición espiritual. En Mateo 7:3, el Señor describe aquellos que tienen tal mancha cuando dice’: -¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?- La solución a esto es: -saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.- (Mateo 7:5)
- Sarna. Los primeros habitantes que llegaron a tierra americana por barco, a menudo tenían que luchar contra esta enfermedad. Esta es una enfermedad de la piel que es resultado de una falta de vitamina C. Hablando espiritualmente, indica una enfermedad de la carne. Una persona que no ha muerto a la carne y en la que el viejo hombre está aún vivo, es una persona con sarna espiritual. Cristo crucificó a nuestro viejo hombre con Él en Su cruz. Para que nosotros podamos expresar la realidad de nuestra salvación de la carne tenemos que considerarlo de esa manera. -sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado, Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro- (Romanos 6:6,11). Los pecados de la carne nos descalificarán del servicio sacerdotal.
- Erupción. De acuerdo con la palabra hebrea, significa una herida que está constantemente abierta y no se sana nunca. Hablando espiritualmente se refiere a una persona que no perdona. Hebreos 12:15 dice: -Mirad bien, para que ninguno deje de alcanzar la gracia de Dios, y para que no brote ninguna raíz de amargura que os perturbe y contamine a muchos- La persona que no perdona causará la pérdida de la bendición divina e inevitablemente contaminará a muchos. Por tanto, aquellos que están heridos espiritualmente están alejados del servicio sacerdotal. Si carecemos del poder de perdonar, tenemos que recibir la piedad de Dios y comenzar a perdonar. Dios nos indica que debemos perdonar.
- Testículo magullado. Los testículos son los órganos de reproducción masculinos. Hablando en forma espiritual, aquellos que de esto padecen, no pueden suministrar vida espiritual. Su espiritualidad no es fructífera. Aquellos que no han conocido el camino de la cruz y no se han sometido a sus formas, no pueden dar vida - sus testículos están magullados. Este es un caso que descalificará al hombre de ser útil para el propósito divino.
La curación de los defectos
En el Antiguo Testamento, si tenías un defecto, eras automáticamente eliminado, para siempre, del servicio sacerdotal. Pero esto no es así en el Nuevo. Si tienes cualquiera de esos 12 defectos, Cristo te puede sanar y restaurar. Simplemente, acércate a Él con humildad y Cristo removerá las faltas y defectos y te restaurará para que entres en Su sacerdocio. Cristo puede sanarte de cualquier defecto. Puede hacer alto a un enano, sanar la mano rota y remover la sarna.
Dios nos está llamando para que seamos vasijas de honor, útiles a Su propósito. Sin embargo, debemos estas dispuestos a purgarnos nosotros mismos de esos defectos con objeto de calificar para el servicio sacerdotal. Dios está llamando a Su pueblo para que tome la espada y, con ella, corte todo aquello que se encuentra en medio de nuestra relación con Él. Tenemos que ser últimamente Suyos - no solamente poniendo en descanso nuestros Ísmaeles (los pecados de la carne), sino también nuestros Isaacs (nuestros legítimos derechos de las dádivas divinas). El Capitán del Señor de los Ejércitos nos está haciendo señas para que nos adentremos en las aguas del Jordán y marchemos en los pasos de Leví. El llamado ya ha sido hecho, pero es nuestra responsabilidad responder a él.
En los capítulos venideros, nos embarcaremos en un estudio intenso de la vestimenta del sacerdocio, en particular aquella perteneciente al sumo sacerdote. Como veremos, cada vestido es necesario para el servicio divino. Y cada vestido habla del carácter de nuestro Señor Jesús, pues es como Cristo, de la manera que Dios nos llama a vestirnos, con objeto de poder llevar a cabo Su propósito eterno.
Nota del traductor. Todas las citas bíblicas están tomadas de la Biblia Reina-Valera 1995-Edición de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
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