LOS PANTALONCILLOS DE LINO, EL MANTO DE LINO Y EL CINTO DE LINO
Capítulo VIII
En Levítico, la Biblia nos da un orden en el que los vestidos sagrados han de ser colocados en el sumo sacerdote.
Levitico 8:7-9
7 Puso sobre él la túnica y se la ciñó con el cinto; lo vistió después con el manto y, poniéndole encima el efod, se lo ciñó con el cinto del efod y se lo ajustó con él.
8 Luego le impuso el pectoral, y dentro de él depositó los Urim y Tumim.
9 También puso la mitra sobre su cabeza, y encima de la mitra, en la frente, puso la lámina de oro, la diadema santa, como Jehová había mandado a Moisés.
Tomemos nota del orden: 1) Los pantaloncillos de lino 2) la túnica de lino, 3) el cinturón, 4) el manto, 5) el efod, 6) el ceñidor del efod 7) el pectoral (conteniendo el Urim y Tumim) 8) la mitra y 9) la corona de oro.
Los pantaloncillos de oro se omiten de la lista de Levítico 8, probablemente por que con puestos por el mismo sacerdote y no por Moisés. Consideremos ahora estos vestidos.
Los pantaloncillos de lino
El Éxodo nos dice:
Exodo 28:42-43
42 Les harás calzoncillos de lino para cubrir su desnudez desde la cintura hasta los muslos.
43 Aarón y sus hijos los llevarán puestos cuando entren en el Tabernáculo de reunión, o cuando se acerquen al altar para servir en el santuario, para que no cometan pecado y mueran. Este es estatuto perpetuo para él, y para su descendencia después de él.
Los pantaloncillos de lino no pueden ser considerados como ropa interior. Su propósito era cubrir su desnudez, es decir, sus partes privadas. Estos pantaloncillos eran llevados debajo de todos los otros vestidos. Cubrían desde la cintura al muslo. Nadie podía verlos excepto Dios. Además, los pantaloncillos eran la única prenda que llevaban junto a ellos la pena de muerte. Si el sacerdote no llevaba los pantaloncillos para cubrir su desnudez cuando entraba al tabernáculo, acarrearía su propia iniquidad y moriría. La desnudez espiritual expuesta ante Dios trae consigo la muerte espiritual.
Los pantaloncillos de lino significan la justificación por la fe. Representan la manifiesta justicia de Jesucristo que cubre la vergüenza de nuestra desnudez ante Dios. Así pues, la pena de muerte es reservada a aquellos sin ellos -pues la paga del pecado es la muerte- (Romanos 6:23).
La justificación, pues, nos da una nueva posición ante Dios. Todos nuestros actos pecaminosos son limpiados por la sangre de Jesucristo para permanecer justos y sin condena ante el Padre. Nuestra justificación está basada en los méritos de nuestro Señor Jesús. Por medio de los pantaloncillos de lino, Dios nos da un nuevo comienzo. Dios nos ha colocado en Cristo donde -las cosas viejas han pasado y todas las cosas se han convertido en nuevas- (2 Corintios 5:17)
El lino vs. La lana
Es significante el hecho de que los pantaloncillos sean de lino. En tiempos bíblicos, la mayoría de los vestidos eran hechos de lino o de lana.
Levitico 13:47
47 »Cuando en un vestido aparezca una mancha de lepra, ya sea vestido de lana o de lino,
Deuteronomio 22:11
11 »No vestirás ropa hecha de lana y lino.
En Ezequiel Dios ordena a Sus sacerdotes a vestirse de lino y no de lana.
Ezequiel 44:17-18
17 Cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán con vestiduras de lino; no llevarán sobre ellos cosa de lana cuando ministren en las puertas del atrio interior y dentro de la casa.
18 Turbantes de lino tendrán sobre sus cabezas, y llevarán calzoncillos de lino sobre sus caderas. No se ceñirán nada que los haga sudar.
La lana induce a la transpiración. La lana retiene el calor humano; cuando el lino lo deshecha. Por tanto, la lana habla del trabajo y esfuerzo del ser humano. Es lo que hace transpirar al hombre. El sudor es parte de la maldición del pecado y el resultado del propio trabajo y esfuerzo.
Genesis 3:19
19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres y al polvo volverás.
Los pantaloncillos deberán hacerse de lino y no de lana, puesto que el trabajo del hombre no puede nunca cubrir su vergüenza ni desnudez ante Dios. Adán y Eva trataron de cubrir su desnudez haciéndose vestidos de hojas de higuera y esto fue inaceptable a Dios. Por tanto, de igual manera, el propio trabajo del hombre, jamás podrá limpiarle de su condición pecadora ante Dios.
La justificación que es nuestro estado correcto ante Dios, es otorgado por nuestra fe en Cristo y no por nuestras obras. Somos justificados, a los ojos de Dios, por medio de la gracia y no por las obras de la ley. Nadie puede recibir justificación por obras y fe a la vez - Dios prohíbe la mezcla de la lana y el lino.
Levitico 19:19
19 »Mis estatutos guardarás. No harás ayuntar tu ganado con animales de otra especie. Tu campo no sembrarás con mezcla de semillas. No te pondrás vestidos con mezcla de hilos.
Hermanos y hermanas, somos justificados en gracia por medio de la fe, no por obras.
Efesios 2:8-9
8 porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios.
9 No por obras, para que nadie se gloríe,
Romanos 11:6
6 Y si es por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no sería gracia. Y si es por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no sería obra.
Aquí, en Romanos, se nos habla del principio de mezclar el lino y la lana. La gracia y las obras están completamente separadas la una de la otra con respecto a recibir la justificación. Esta pertenece al lino y no a la lana.
Por medio de la fe en Cristo, somos justificados - es decir -hechos como si nunca hubiéramos pecado-, porque nuestro Señor Jesús ha pagado la deuda por nuestros pecados ante Dios.
Romanos 3:28
28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por la fe sin las obras de la Ley.
Por medio de la fe somos unidos a Cristo en Su muerte y resurrección, y Dios nos acepta en Él.
Efesios 1:6
6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.
Así nuestra aceptación ante Dios es completa, perfecta, segura y firme. No descansa en nuestras propias obras, sino en la obra de Otro.
Puesto que Cristo trabajó por nosotros...
Romanos 8:33-34
33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.
Puesto que el Señor Jesús ha pagado totalmente la penalidad por nuestros pecados por medio de Su muerte, nosotros no podemos ser condenados y Dios solo puede salvarnos, si creemos.
Sirviendo con lino o con lana
Como sacerdotes sirvientes en el tabernáculo de Dios, tenemos que rehusar a utilizar y depender de nuestra fuerza natural y energía en lo que se refiere a nuestro servicio espiritual. Todo el trabajo u obra espiritual que emana de nuestra fuerza natural y talento, es lana y Dios lo rechaza. Todo trabajo espiritual tiene que ser hecho en dependencia de la vida de Dios en nosotros. El trabajo espiritual que se origina de la vida de Cristo es de lino y recibirá el sello de aprobación de Dios.
Siempre que intentemos servir a Dios con la energía que nos da la carne, producimos muerte. La Biblia los llama -obras muertas-
Hebreos 6:1
1 Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección, no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,
Hebreos 9:14
14 ¿cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?
Dios rechazó a Ismael por ser el producto de su propia fuerza natural y razón. (Génesis 16).
A pesar de que era la voluntad de Dios de que Abraham tuviera un hijo, Dios tenía que ser quien le originara y diera poder a Abraham para llevar a cabo su voluntad. Puesto que Ismael fue un producto del esfuerzo humano, él se interpuso en el propósito de Dios.
Galatas 4:29
29 Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora.
Más tarde, cuando Abraham no pudo más depender de su fuerza natural (pues -su cuerpo estaba ahora muerto-), Dios le hizo poder engendrar a Isaac. Isaac es en verdad el hijo de la promesa
Romanos 4:19
19 Y su fe no se debilitó al considerar su cuerpo, que estaba ya como muerto (siendo de casi cien años), o la esterilidad de la matriz de Sara.
Isaac viene a ser la consecuencia o producto de la gracia de Dios y Su vida en resurrección. La gracia es un producto de Dios y no del hombre. La vida resurrecta apunta hacia lo que no podemos hacer nosotros. Hablando espiritualmente entonces, Isaac era un producto del lino mientras que Ismael fue un producto de la lana.
Si vamos a hacernos útiles para el propósito eterno de Dios, tenemos que deshacernos de toda la lana y colocarnos los pantaloncillos de lino. Nuestro correcto estar ante Dios, al igual que nuestro trabajo espiritual, viene como consecuencia de la simple fe y dependencia en Jesucristo lejos de nuestro propio trabajo y esfuerzo.
La cubierta del pecado secreto
Personalmente creo que hay un segundo significado en el sentido de los pantaloncillos de lino y este es el encubrimiento del pecado secreto. Cuando un sacerdote ejercía su ministerio en el tabernáculo, nadie podía ver si llevaba puestos los pantaloncillos o no. Recordemos que estos se encontraban bajo otros vestidos. Solamente Dios sabía si los llevaba o no. Aquellos que abrazan el pecado secreto y no están dispuestos a abandonarlo, no llevan puestos los pantaloncillos de lino. Aunque ellos aparenten muy ocupados ante otros en la iglesia, Dios puede ver su desnudez expuesta.
Hermanos, si alguno de vosotros practica un pecado en secreto, podrán estar engañando a otros, pero no están engañando a Dios.
Salmos 90:8
8 Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro.
El resultado de no abandonar tales pecados traen como consecuencia la muerte espiritual en ti y en la iglesia. El pecado secreto mancha nuestra conciencia e interrumpe nuestra comunicación con Dios. También trae muerte dentro de la iglesia, aunque los demás no tengan conocimiento de lo que está pasando.
Hermanos y hermanas, si guardáis secretos en vuestros corazones, no tenéis puestos los pantaloncillos de lino y estáis desnudos ante Dios. Podemos gritar como David y decirle a Dios...
Salmos 19:12
12 ¿Quién puede discernir sus propios errores?
Líbrame de los que me son ocultos.
Puesto que en proverbios leemos...
Proverbios 28:13
13 El que oculta sus pecados no prosperará,
pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia.
Les exhorto, como Pablo hizo...
Romanos 13:14
14 Al contrario, vestíos del Señor Jesucristo y no satisfagáis los deseos de la carne.
Que Dios nos de la gracia suficiente y nos permita ponernos y no quitarnos más los pantaloncillos de lino.
Una vez más diré que los pantaloncillos significan ambos, justificación ante Dios y hermandad con Él; manteniéndolos puestos disfrutaremos de una ininterrumpida hermandad con Él.
El abrigo de lino
Después de colocarse los pantaloncillos, el sacerdote se vestía con el abrigo de lino. Este consistía en una túnica tejida en fino tejido de lino. Esta túnica cubría los pantaloncillos.
Exodo 39:27
27 Igualmente hicieron las túnicas, tejidas de lino fino, para Aarón y sus hijos;
Este manto era de color blanco; veamos que significado tiene.
Apocalipsis 19:7-8
7 Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero y su esposa se ha preparado.
8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente (pues el lino fino significa las acciones justas de los santos)».
¿Cómo se prepara la Novia del Cordero?
Vistiéndose con ropas de lino fino.
Como podemos ver en el pasaje anterior, el fino lino blanco representa justicia. Así pues, el abrigo de lino blanco del sumo sacerdote significa la práctica de la justicia (también llamada santificación o santidad).
En la medida que los pantaloncillos tipifican la rectitud hacia adentro (justificación), el abrigo de lino tipifica la rectitud hacia fuera (santificación). El abrigo de lino cubría todo el cuerpo del sacerdote, dejando solamente expuestos las manos y los pies. Por tanto, el abrigo de lino cubre toda la restante carne del sumo sacerdote. Cubría los brazos (rectitud en el poder), su pecho (rectitud en su motivación), sus hombros (rectitud en su autoridad) y sus piernas (rectitud en su proceder). El manto de lino nos viste plenamente en la santidad de Cristo.
Después de haber sido justificados por Cristo y haber recibido su imputada justicia, Dios tiene otra parte más del atuendo que debemos vestirnos. Él desea que nosotros caminemos en Su justicia impartida. En otras palabras, Cristo nos llama a la santificación. Pero ¿qué significa esta palabra?
1 Corintios 1:30
30 Pero por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención,
Hermanos y hermanas, la rectitud práctica no es una virtud o estándar que debemos esforzarnos en adquirir. Es una persona viviente. Santidad no es un regalo que Dios nos facilita, es Jesucristo en persona viviendo Su vida en nosotros. ¿Se dan cuenta? Solamente Jesucristo puede satisfacer el corazón de Dios. Solamente su forma de actuar es puro y aceptable al Padre. Solamente Él es santo, y Él ha venido a vivir Su vida en nosotros.
¡De qué manera nuestros ojos han de ser abiertos para que nos demos cuenta que Cristo es nuestro todo - Él es nuestra sabiduría, nuestra paz, nuestra paciencia, nuestra santidad y nuestro amor; Él es nuestra santificación.
Jesucristo es la personificación de toda nuestra verdad y virtud espiritual. Él es la esencia de todas la cosas Divinas. Caminar en santidad no es luchar por obtener un cierto estándar, no es tratar de mantener la ley, es simplemente ver que Jesús está en nosotros y luego permitir que Él viva Su vida en nosotros. Aquí descansa todo el secreto de ponerse el manto de lino: simplemente significa aplicar la fe en Cristo y ofrecer nuestras vidas como un habitáculo de la Suya. Cuando dejamos de vivir nuestra propia vida, hacemos un lugar para que Cristo viva la Suya por medio de nosotros. Es Cristo y solamente en Cristo donde se encuentran nuestra justificación y nuestra santificación.
La promesa de santificación
El completo trabajo del Calvario nos ha proveído con ambos vestidos, los pantaloncillos y el manto de lino para nuestra santificación.
1 Pedro 2:24
24 Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia. ¡Por su herida habéis sido sanados!
Hermanos y hermanas, Dios nos ordena ponernos el abrigo de lino...
1 Pedro 1:5
5 que sois guardados por el poder de Dios, mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo final.
Este mandamiento no es solamente una demanda de la ley de Dios; es una promesa del Nuevo Testamento. Sería injusto por parte de Dios ordenarnos ser santos si Él no nos proveyera con el poder necesario para llevar a cabo Su mandamiento. Por tanto, en el Nuevo Testamento, todos los mandamientos de Dios son promesas - puesto que Cristo nos provee lo que Dios nos demanda. Dios ha prometido hacernos caminar rectamente en la medida que Cristo se encuentra en nuestro caminar. ¡Que alivio nos produce esta verdad libertadora!
1 Juan 3:7
7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.
1 Juan 2:6
6 El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.
1 Juan 3:3
3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.
¿En verdad estas Escrituras dicen que podemos caminar tan rectamente como lo hizo Cristo? Sí.
De acuerdo, nosotros nunca podremos llegar a ser tan rectos como Cristo, por nosotros mismos. En nosotros mismos somos un fracaso. Somos pecadores depravados. Solamente Cristo es justo. Así pues, es solamente cuando permitimos a Él vivir su vida por medio de nosotros cuando podremos caminar -como Él anduvo-.
Hermanos, no nos engañemos, lo que la Escritura promete no es simplemente un posicionamiento de rectitud, sino, al mismo tiempo, una rectitud práctica. Por estar en Cristo, somos justos ante Dios. Por tener a Cristo en nosotros, podemos llegar a ser prácticamente justos ante los hombres. La Biblia claramente revela la naturaleza práctica de esta justicia, tal como leemos en...
1 Juan 3:7
7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo.
Como hemos dicho, caminar en santificación no es un asunto de luchar por ser rectos. Como tampoco es asunto de andar buscando fuerzas en Cristo para poder vivir rectamente. Es simplemente un caso de permitir a Jesucristo que viva Su vida por medio de nosotros.
Hermanos y hermanas, recordad que este abrigo está hecho de lino y no de lana. Al igual que la justificación no es un asunto de obras, tampoco lo es la santificación. La santificación es asunto de gracia por fe, de la misma forma que lo es la justificación.
Hechos 26:18
18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados-.
Cuanto más luchemos y peleemos contra el pecado, más profundamente nos hundiremos en el lodo. Tenemos que abandonar la lucha para que Dios nos arroje el salvavidas (Jesucristo) y nos saque del fango. Hermanos, si tratamos de hacerlo con nuestras propias fuerzas, ¿cómo Cristo puede habitar en nosotros? Cuando nos debatimos y luchamos contra el pecado, frustramos a la gracia, puesto que estamos tratando obtener la forma recta de actuar por medio de la ley - la ley se refiere a nuestros propios esfuerzos para cumplir los mandamientos de Dios.
¡Que Dios nos libre de la agonizante lucha para obtener Su estándar y nos traiga a Su descanso donde todo se origina y parte de Jesucristo!
Por esta razón, la Escritura nos enseña que solamente aquellos que han abandonado sus propias obras entrarán en el descanso del Señor.
Hebreos 4:10
10 porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas.
Nuestra oración, entonces, deberá ser: -Señor, no puedo ser recto por mí mismo, por tanto, dejaré de tratar de serlo. Soy totalmente incapaz de seguir tu Palabra. Soy un fracaso. Es por lo me postro y te pido que vivas tu vida en mí. Me considero muerto con Cristo y vivo en Dios. Creo en tu promesa me rindo ante tu Espíritu. Todo es tuyo. Es tu obra y no la mía-.
Hermanos, si tratas de vivir la vida cristiana, encontrarás una constante frustración y fallo. En Romanos 7, Pablo describe la frustración de tratar vivir la vida cristiana por uno mismo o por su propia voluntad. La túnica de lino solamente puede ser apropiada cuando, en primer lugar, abandonamos nuestros esfuerzos para vencer el pecado. Una vez que has gritado con Pablo -¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Estarás en disposición de experimentar -porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.- (Romanos 7:24; 8:2). Tenemos que, en primer lugar, terminar con nosotros mismos (Romanos 7) antes de poder comenzar a experimentar la victoria de Jesucristo (Romanos 8)
Alguien dijo en cierta ocasión que -El cristianismo no es cambiar de vida, sino tener una vida cambiada-. Y qué verdad es esto, pues Cristo no es solamente nuestro substituto en la muerte, sino que también nos substituye en vida. Que las palabras de Pablo sean nuestra experiencia, Gálatas 2:20 -Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí...-
Para que nosotros podamos ser útiles al propósito de Dios, tenemos que apropiarnos de ambos, el aspecto legal de la justicia (los pantaloncillos de lino) y el aspecto vital de ella (el manto de lino).
Una vez más, los pantaloncillos apuntan al hecho de que nosotros estamos en Cristo y somos limpios por nuestros pecados (justificación). El manto de lino apunta al Cristo en nosotros, liberándonos del poder del pecado (santificación). Por medio del Calvario, Cristo ha puesto a nuestra disposición ambos vestidos. ¡Que debido a nuestra fe, libremente recibamos Su regalo!
El cinto de lino
Después del manto de lino, era colocado al sumo sacerdote el cinto de lino.
Levitico 8:7
7 Puso sobre él la túnica y se la ciñó con el cinto; lo vistió después con el manto y, poniéndole encima el efod, se lo ciñó con el cinto del efod y se lo ajustó con él.
Este no era más que un cinto o ceñidor. Como tal, su propósito era sujetar la larga túnica y ceñirla a la cintura. Para que el sacerdote pudiera caminar libremente, tenía que ceñírsela sobre la cintura. La función principal del cinto era prevenir que el sacerdote pisara la túnica y pudiera caer. De igual forma, los judíos típicamente se ponían sus sueltos vestidos ceñidos a sus cuerpos.
Cuando Dios envió la última plaga sobre los egipcios, Él le dijo a Israel que comiera del Cordero Pascual -ceñidos con un cinto, con vuestros pies calzados y con el bastón en la mano- (Éxodo 12:11) Israel se ajustaba el cinturón para salir rápidos de Egipto. De igual manera el cinturón le permitía al sacerdote caminar de forma desenvuelta.
Isaias 5:27
27 No habrá entre ellos nadie cansado, ni quien tropiece; ninguno se dormirá ni dormitará; a ninguno se le desatará el cinturón de su cintura, ni se le romperá la correa de sus sandalias.
¿Qué significado espiritual tiene el cinturón? La contestación la encontramos en Efesios. Describiendo la armadura de Dios, Pablo escribe...
Efesios 6:14
14 Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, vestidos con la coraza de justicia
Además la Escritura dice en Isaías
Isaias 11:5
5 Y será la justicia cinto de sus caderas, y la fidelidad ceñirá su cintura.
Por tanto, estos dos pensamientos están unidos al cinto: Verdad y Justicia.
La justicia en el cinto del sumo sacerdote está representada por su material - el tejido de lino
Levitico 16:4
4 Se vestirá con la túnica santa de lino, se pondrá los calzoncillos de lino, se ceñirá el cinto de lino y con la mitra de lino se cubrirá. Estas son las santas vestiduras; con ellas se ha de vestir después de lavar su cuerpo con agua.
Sin embargo, el cinto, en sí mismo, representa la verdad. Es la verdad la que hace al creyente caminar en santidad. De la misma manera que el cinto mantiene la túnica pegada al cuerpo del sacerdote, abrazando la verdad mantiene nuestro caminar en un camino recto.
La palabra de verdad
¿Qué es verdad? La verdad es la realidad. Es todo aquello que es real a los ojos de Dios. Espiritualmente la realidad hace efectiva la rectitud en nuestras vidas. El Señor Jesús dice que la palabra de Dios es la verdad.
Juan 17:17
17 Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.
Por tanto la forma en la que continuamos caminando en rectitud es por medio de ver, creer y siendo fieles a la verdad que es la Palabra de Dios. En Juan leemos las palabras de Jesucristo.
Juan 8:31-32
31 ...Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;
32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Por esto el cinto habla de la Palabra de Dios. Representa la realidad espiritual de quiénes somos en Cristo Jesús. Hermanos y hermanas, la forma de continuar en una manera de vivir recta es viendo y aferrándonos a lo que somos en Cristo.
2 Corintios 5:21
21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros seamos justicia de Dios en él.
La mayor parte de los creyentes están esperando llegar algún día ser justos. Pero Dios declara que ya somos justos ahora. Pablo nos dice que nuestra justificación fue llevada a cabo por el trabajo de Cristo en la cruz. Tenemos que, en primer lugar, estar seguros de que hemos sido hechos justos en Cristo antes de que podamos caminar en justicia.
Nosotros no esperamos hasta que nos sentimos casi muertos para creer que hemos muerto con Cristo. No, nuestra muerte con Cristo es un hecho consumado, al igual que nuestra resurrección con Él. De la misma forma, nuestra justificación es un hecho consumado que fue llevado a cabo hace 2000 años. La frase en Cristo significa que la historia de Cristo se convirtió en nuestra historia, puesto que fuimos incluidos en Él y en su obra redentora. Una vez que creemos en esto, tenemos que aferrarnos y experimentarlo.
Dios ha alcanzado su fin en Cristo y nos ha incluido a nosotros en Él. La vida cristiana, entonces, es básicamente en convertirnos en lo que ya, de hecho, somos en Cristo. Por tanto, cuando Cristo murió, nosotros morimos; cuando Él resucitó, nosotros resucitamos con Él; cuando Él ascendió, nosotros ascendimos. Hermanos y hermanas, el trabajo de Dios está terminado; fue completado en la cruz y en la resurrección. Nosotros simplemente entramos en él por medio de la fe.
Fe significa, aceptación y confianza. Fe es aquello que se aferra a las verdades que hay en Cristo y las traduce en vivientes realidades. Fe es lo que nos une a Cristo. Es la fe la que traduce la realidad divina en nuestra propia experiencia. La fe convierte la promesa de Dios en nuestro poder. En tanto que nosotros abracemos la noción de que estamos, poco a poco, llegando al lugar en que seremos justos, nunca experimentaremos la realidad de lo que Cristo ha hecho por nosotros. (A propósito, en tanto que es cierto que la liberación del egoísmo del alma es progresiva - una constante experiencia - también es cierto que la liberación de los pecados del cuerpo puede ser ahora experimentada por medio de la fe. Esto será discutido más tarde)
No somos rectos por caminar en rectitud. Nosotros caminamos en rectitud porque somos rectos. De igual manera, el hombre no es un pecador porque peca. Él peca porque es un pecador. Esto son verdades de Dios. Todo lo que experimentamos prácticamente es simplemente un resultado de creer lo que Dios nos dice acerca de nosotros mismos en Cristo. ¡Que Dios abra nuestros ojos para ver quienes somos en Cristo Jesús!
Respondiendo a las mentiras del enemigo
La forma en que el enemigo trata de manchar nuestros vestidos es por medio de decepción y falsedades. Él es el padre de la mentira
Juan 8:44
44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla, pues es mentiroso y padre de mentira.
Satán nos dice que no somos justos, que somos unos pecadores sin valor alguno y que Dios no nos ama. Nos recuerda de nuestros pasados pecados, enfoca nuestra atención sobre nosotros mismos en lugar de Cristo y constantemente nos acusa en nuestra conciencia.
Apocalipsis 12:10
10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: «Ahora ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo, porque ha sido expulsado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
El enemigo nos persigue y acosa con el pensamiento de que Dios no puede utilizarnos de ninguna manera por los errores cometidos en el pasado y no deja de acosarnos con ese pensamiento.
Si escuchas tales mentiras, tu fe será destruida y serás inmovilizado. Si aceptas tales mentiras, removerás el cinturón de verdad.
La forma en que nos ponemos el cinturón de lino es viendo y creyendo la verdad de Dios concerniente a lo que hemos obtenido en Cristo, a pesar de lo que sea nuestra experiencia. La Escritura nos exhorta a caminar por fe y no por vista...
2 Corintios 5:7
7 (porque por fe andamos, no por vista).
...puesto que fe es la evidencia de cosas aún no vistas con los ojos.
Hebreos 11:1
1 Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
La forma de vivir del cristiano no está sujeta a igualar unos ciertos y fijos estándares de vida que pensamos constituyen la debida conducta del Cristiano. Si no que es una forma de ver lo que tenemos ahora en Cristo. Si esperamos a servir a la iglesia cuando lleguemos a cumplir nuestro estándar ideal, nunca llegaremos a hacerlo. Ver la verdad eterna de lo que Dios ha hecho por nosotros en Cristo es la única salida que tenemos para lograr experiencia y un crecimiento espiritual.
En Cristo somos más que conquistadores
Romanos 8:37
37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
Somos triunfadores
2 Corintios 2:14
14 Pero gracias a Dios, que nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento,
Hemos sido aceptados en el amado
Efesios 1:6
6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado.
Hemos sido libremente justificados por Su gracia
Romanos 3:24
24 y son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,
Nos hemos convertido en hijos de Dios
1 Juan 3:1
1 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no lo conoció a él.
En Cristo, hemos muerto, resucitados y ahora nos encontramos sentados en los lugares celestiales con Él, por encima de todos los principados y poderes.
Efesios 2:1-6
1 Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,
2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia.
3 Entre ellos vivíamos también todos nosotros en otro tiempo, andando en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
4 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,
5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos).
6 Juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo y Dios habita en nosotros.
1 Corintios 6:19
19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual habéis recibido de Dios, y que no sois vuestros?,
En suma, en Cristo, somos completos.
Colosenses 2:10
10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.
¿Acaso crees todo esto? ¿o acaso son para ti simplemente unos conceptos idealistas y abstractos?
Hermanos, tenemos que buscar la entrada a las realidades de esas verdades. ¡Que diferencia harán en nuestra forma de caminar! Cuando vemos y aceptamos esas realidades, nos ponemos el cinturón de lino.
1 Pedro 1:13
13 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado.
Rehúsen escuchar al enemigo cuanto os trata de apartar vuestros ojos de Cristo para ponerlos en vosotros mismos. En su lugar, mirad la verdad de la Palabra de Dios, pues es la verdad la que nos hará libres.
Así pues, el manto de lino representa santificación y el cinto de lino representa la Palabra de verdad.
Nuestro Señor Jesús oró de la siguiente manera:
Juan 17:17-19
17 Santifícalos en tu verdad: tu palabra es verdad.
18 Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo.
19 Por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad.
De la misma manera leemos en...
2 Tesalonicenses 2:13
13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.
¡Que Dios nos revele la realidad de quienes somos en Cristo; y que nosotros lo podamos aplicar a nuestros corazones y nos mantengamos en ello!
Conclusión
La meta de Dios es hacer a Su Hijo, preeminente sobre todas las cosas y asegurar una Novia para Él que comparta Su vida y Su gloria. Para poder cumplir esta meta, Dios nos llama a prepararnos dándonos en propiedad todo lo que Él puso a disposición de Su Amado Hijo. Para que el propósito eterno de Dios funcione, tenemos que apropiarnos del carácter del Señor Jesús. Esta es la figura que los vestidos otorgan al sumo sacerdote.
Dios nos llama para, en primer lugar, que nos pongamos los pantaloncillos de lino que hablan de la justificación por medio de la fe en la sangre de Cristo y continuemos en hermandad con Él. En segundo lugar que nos pongamos el manto de lino que tipifica la santificación que obtenemos por medio de la fe en nuestra muerte en la cruz y resurrección con Cristo. En tercer lugar, somos llamados a ceñirnos con el cinturón de lino que representa la fe en la Palabra de verdad.
En el siguiente capítulo, veremos el siguiente vestido glorioso de Dios, el traje azul o el efod. ¡Que Dios nos otorgue la gracia de ponernos todos Sus santos vestidos!
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