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EL PROPÓSITO ETERNO DE DIOS
Por Frank A. Viola
Esta edición: 22 de Noviembre de 1999
Prefacio
Las páginas siguientes comprenden una serie de mensajes dados por mí, en forma hablada, en la zona central de la Florida y que comprenden un periodo desde Noviembre del año 1992 hasta Febrero del 1993. Debido a que estos mensajes me han sido solicitados en varias ocasiones, han sido transcritos y editados para facilitar su lectura.
Quiero advertir a mis lectores que como el contenido de este volumen es altamente comprensible, que lean la totalidad de este escrito antes de llegar a hacer sus propias conclusiones.
El peso de lo expresado en estas páginas está hecho de una manera deductiva. El libro comienza con una premisa general y luego construye conclusiones más específicas. Por esta razón, muchas de las preguntas que irán apareciendo en las mentes de los lectores serán contestadas a medida que vayan leyendo. Por tanto, quiero exhortar a todos aquellos que lean este libro -considerar el fin de mi conversación- antes de emitir juicio alguno, de lo contrario es muy probable que ocurra una falta de entendimiento sobre el contenido.
Muchos de los que escucharon las palabras originales de estos mensajes hablados, con júbilo han confesado que, las verdades contenidas, en verdad son nuevas y frescas revelaciones de Dios. Pero nada de lo que aquí es presentado es en sí una nueva revelación - todo puede ser encontrado en las páginas de las Escrituras y en los escritos de otros santos que han pasado antes que nosotros. Por esto, me encuentro en deuda con aquellos creyentes cuyas vidas, ministerios y escritos han tenido una profunda influencia en mi propia vida y ministerio.
De cualquier manera, aunque el propósito eterno no es una nueva enseñanza por sí misma, se convierte en una fresca revelación para aquellos cuyos ojos han sido abiertos para poder percibir su poder y su vida. Mis oraciones están dirigidas para que Dios utilice este trabajo en abrir los ojos de todos aquellos que le buscan y quieren ver el mayorazgo de Jesucristo en una nueva forma de vida - y que las verdades aquí dichas encuentren un albergue permanente en sus corazones.
Mi mayor miedo, al hacer este trabajo disponible a los santos, es que podrá parecer bastante sistemático en la manera de abordar los temas. En tanto que existe una tendencia generalizada de organizar y sistematizar la verdad espiritual, no es esta la forma en que enseña el Espíritu Santo. Por tanto, si mis lectores terminan su lectura sin ninguna pregunta en sus mentes y se sienten seguros de poseer un entendimiento completo de las verdades presentadas, en este caso, habré fracasado en mi intento. La forma en que el Espíritu revela la Mente Divina es enseñando en piezas y fragmentos de tal manera que aprendamos a vivir en constante y total dependencia de Él.
1 Corintios 13:9-12
9 En parte conocemos y en parte profetizamos;
10 pero cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.
11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; pero cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño.
12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré como fui conocido.
Consecuentemente, oro por que el Señor conduzca a mis lectores hacia la realidad espiritual de estas verdades - y ponerlas en un lugar lo suficientemente visible que les provoque Su búsqueda para una mayor iluminación.
Que Dios haga de la verdad de Su eterno propósito en Cristo una realidad sujetiva en nosotros y no una doctrina objetiva para nosotros.
Finalmente, quiero mostrar una muy especial gratitud hacia mi madre, Janette DiNatale, por servir, muchas horas, transcribiendo estos mensajes tomados de las cintas grabadas. Y gracias también a mi esposa, Susan, por sus comentarios al ayudarme en la edición del manuscrito.
Que el Señor permita utilizar este trabajo para mostrar a los santos las mayores profundidades que se encuentran en el Señor Jesucristo y nos equipe para un servicio más efectivo en la realización de Su glorioso propósito.
Frank A. Viola
12 de Julio de 1995
INTRODUCCION
Vivimos unos días trágicos en los que pocos ministerios se encuentran en posesión del mensaje de Dios a Su pueblo de una manera relativa y de acuerdo a los tiempos que vivimos. En tanto ciertamente existe una gran actividad en la iglesia durante estos días presentes, la mayor parte de ellos están carentes de cubrir y entregar las necesidades reclamadas por los hambrientos creyentes. La iglesia necesita verdaderamente muchos dedicados y entusiastas sirvientes del Señor que anhelen ser fieles hacia aquello que Dios les ha mostrado.
A pesar de toda esta actividad solamente hay unos pocos de los que se puede decir -esa persona tiene un mensaje de Dios para nuestro tiempo-. Todos aquellos que tienen -ojos para ver- y -ojos para oír- pueden testificar el pobre estado en que se encuentran y plagan, acerca de esto, las modernas iglesias.
Nuestros días no son muy disimilares de aquellos de Samuel donde -no había una visión abierta-. En aquel tiempo el pueblo de Dios se encontraba en un severo estado de decadencia espiritual. Los sacerdotes habían caído en la apostasía, la gloria se había alejado del templo, los enemigos de Israel mantenían su superioridad, y el pueblo de Dios optó por elegir un rey terrenal para remplazar Su soberano gobierno. Como resultado de esta falta de visión espiritual, Israel perdió el control y cayó en la desintegración - -pues donde no hay visión, el pueblo se desparrama- (Proverbios 29:18)
De la misma manera hoy es un día en el que la mayor parte del pueblo de Dios lleva una vida independiente, individualista y carnal. A pesar de existir una gran actividad cristiana, en formas tales como proyectos, programas, celo, etc. La mayor parte está marcada por ser superficial, fragmentada, terrenal, limitada y débil. Es más, hoy es el día en que acertadamente se puede decir, -todo hombre (incluyendo a los cristianos) hace lo que es acertado a sus propios ojos-. Pocos conocen el -ser uno- con sus hermanos en Cristo. Y muchos menos conocen el significado de la -dependencia del cuerpo- como una sumisión espiritual al Liderazgo de Jesús.
Entonces, ¿cuál es la causa de esta enorme ola de independencia, individualismo y división que marca las vidas de multitudes de muy sinceros cristianos? Todo surge de esa falta de visión corporativa - una visión que, por necesidad, traerá al pueblo de Dios hacia una cohesiva unidad y plenitud del poder Divino.
Lo que se necesita es un arranque fresco hacia una visión celestial que impulse a todos aquellos hijos del Señor - una visión que les gobierne, mantenga, energice, santifique y unifique. Este era el factor de unificación y cohesión que gobernaba la vida de los apóstoles. -No ser desobediente a la visión celestial- era el secreto del tesón de Pablo, una efectividad espiritual y solidaridad con sus hermanos. En una palabra, una visión celestial compartida es, en estos momentos, lo que urgentemente necesitamos en nuestros días.
En tanto que el término medio de los cristianos están ignorantes de la -visión celestial- que Pablo hablaba, el hecho permanece que no ha habido, nunca, en la historia del hombre, en que la luz de la visión de Dios haya brillado más clara y refulgente. En la Biblia, esta visión Divina se la conoce como -el eterno propósito- y es la cima del trabajo de recuperación de Dios.
Un estudio de los hechos históricos revelará que el Señor ha ido desplegando Su verdad a Su cuerpo de una manera progresiva. El trabajo de recuperación del Señor comienza con más fuerza en tiempos de la Reforma en el siglo XVI y continúa hasta el día de hoy. Dentro del contexto de la historia de la iglesia, el Espíritu de Dios ha hablado algo específico y distinto, a la iglesia, en cada generación.
La intención de Dios ha sido siempre establecer su presente verdad en los corazones de Su pueblo.
2 Pedro 1:12
12 Por esto, yo no dejaré de recordaros siempre estas cosas, aunque vosotros las sepáis y estéis confirmados en la verdad presente.
En la forma en que cada generación de creyentes construye sobre lo que lo visto por las anteriores generaciones, Dios imparte un énfasis nuevo. No es la intención de Dios que re-inventemos la rueda, sino que echemos una mirada sobre aquellos santos que nos precedieron. El principio que gobierna la revelación de Dios es que Su presente Palabra está construida sobre su pasada Palabra (ej. Los profetas son construidos sobre la Ley, los evangelios están construidos sobre los profetas, las epístolas están construidas sobre los evangelios, etc.)
Hasta el Señor Jesús, quien es la encarnación de la Divina Palabra, en ningún momento puso a un lado la Palabra de Dios anterior expresada por medio de la ley y los profetas. Él, por el contrario, construyó sobre ellas.
Mateo 5:17
17 »No penséis que he venido a abolir la Ley o los Profetas; no he venido a abolir, sino a cumplir,
En consecuencia, en la medida en que nos acercamos hacia el final, la consumación de toda la verdad de Dios se pone a nuestro alcance. Y Dios está arrojando una abundante luz hacia lo que es más importante en Su corazón.
En estas premisas descansa este volumen. Es simplemente para expresar nuestra carga sobre aquello que -el Espíritu está diciendo a las iglesias- en la hora presente. Creemos que nos estamos acercando al tiempo de la restitución de todas las cosas (Hechos 3:21), Dios desea recobrar en plenitud la presente verdad de Su propósito eterno y plan para la iglesia.
El propósito eterno de Dios es entonces, la culminación de todas las verdades que Dios ha estado restaurando a Su iglesia. De hecho, todo lo que está contenido en la Biblia se relata en el tema celestial del propósito de Dios en Cristo. Por tanto, el grado de entendimiento que cada uno tenga de la Escritura y de los caminos de Dios, será lo que determinará la visión que tengamos del eterno propósito de Dios.
Siempre he creído en la inspiración de la Biblia, pero cuando el propósito Divino se me fue revelado, mi confianza y compresión de la Palabra de Dios se elevó a un plano diferente. Las Sagradas Escrituras toman una iluminación completamente nueva. Era algo así como si hubiera descubierto la llave que abría todos los misterios de la Biblia.
Es más, mi trabajo en el Señor tomó una dimensión completamente nueva. Un incentivo fresco hacia la obra de Dios nació en mi corazón. Mi entendimiento de la vida espiritual se elevó a un plano superior, puesto que era capaz de ver cosas desde un punto de vista celestial - verlas como Dios las ve. Al igual que con la visión celestial de Pablo, la iluminación del propósito Divino me arrojó al suelo, me despojó de mi independencia natural, mi individualismo y espíritu de división.
Y lo más importante, fue por medio de la visión del propósito eterno por la que el Espíritu Santo entró en mi espíritu con una gloriosamente fresca y maravillosa aprensión del absoluto Mayorazgo de Jesucristo y el centro absoluto que significa Su cruz. Esta aprensión, ha movido mi corazón como ninguna otra cosa lo pudo hacer. Este es el fruto que da el simplemente echar una ojeada al propósito Divino.
¡Que Dios tenga a bien otorgarnos su luz!
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