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CAPITULO 7
EL CONTENIDO DE LA IGLESIA LOCAL
Pablo, al escribir a la iglesia de Corinto les dice:
I Corintios 12
12. Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo.
27. Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte.
En este texto Pablo afirma que la iglesia es el Cuerpo de Cristo. Más específicamente, la iglesia local es el Cuerpo de Cristo en esa localidad. Acerca del contenido de la iglesia local, podemos decir que la iglesia local contiene a todo aquel que es miembro del Cuerpo de Cristo en esa localidad. Simplemente si usted es un miembro del Cuerpo de Cristo, usted es parte de la iglesia en su área; si no es miembro del Cuerpo de Cristo, entonces usted no es parte de la iglesia.
Vida - La única base para la unidad
Siguiendo esta línea de pensamiento el apóstol Pablo escribió a la iglesia de Roma diciendo: "Recibid al flaco en la fe- porque Dios le ha levantado- Por tanto, sobrellevaos los unos á los otros, como también Cristo nos sobrellevó, para gloria de Dios." (Romanos 14:1,3; 15:7). De acuerdo a Pablo, la iglesia está constituida por todos aquellos a quienes Dios ha recibido, y como Dios los ha recibido, nosotros no podemos rechazarlos. Por tanto si Dios te ha recibido a ti, entonces perteneces a la iglesia. La implicación natural de esto es que todos los creyentes que habitan en tu localidad deben considerarte como un miembro de la casa del Señor y deben darte la bienvenida y recibirte. ¿Por qué? Porque tu compartes la misma vida que la que tienen todos los que han vuelto a nacer cristianos. En consecuencia, todo aquel que comparte la vida de Cristo es parte de la misma iglesia porque el contenido de la asamblea local es el Cuerpo de Cristo.
En tanto en que la mayor parte de los cristianos no tienen problema alguno en lo que hasta ahora he dicho, muchos han negado esta enseñanza en su práctica. El problema está en que gran cantidad de cristianos no han hecho del Cuerpo de Cristo las bases de su hermandad. En su lugar o han añadido o han quitado algo a este requerimiento básico. De esta manera, no pocas "iglesias" modernas han ensanchado o estrechado el entendimiento bíblico sobre la unidad cristiana, la cual es el Cuerpo de Cristo.
Permítanme profundizar un poco.
Supongamos que hay un grupo de creyentes quienes se reúnen regularmente en su comunidad. Ellos por ejemplo se llaman "La Primera Iglesia Cristiana". Cuando usted pregunta acerca de hacerse miembro, le dicen que para ello no solamente usted debe creer que Jesucristo es su Señor y Salvador, sino que al mismo tiempo debe aceptar un cierto número de otras doctrinas teológicas. Esas doctrinas van un poco más allá de las fundaciones esenciales de la fe que es lo que marca el mínimo y el máximo de los requerimientos de todos los cristianos profesantes (tales como la deidad de Cristo, Su trabajo de salvación, su resurrección física, etc.) Así pues se le dice que para llegar a ser miembro de la "Primera Iglesia Cristiana" usted tiene que aceptar lo que ellos ven como dones espirituales y seguridad eterna. Si por alguna razón usted está en desacuerdo con ellos o uno de sus puntos doctrinales, le dicen que va a estar mucho más feliz asistiendo a otra iglesia.
¿Se dan cuenta del problema? En tanto que los "Primeros Cristianos" se llaman a si mismo como una iglesia local, ellos no cumplen con los requerimientos bíblicos de iglesia. En su lugar, ellos han menoscabado las bases bíblicas de hermandad, que no es más que el Cuerpo de Cristo. Ante los ojos de Dios ellos no son una iglesia. Son lo que la iglesia denomina "una secta". No tengan duda sobre ello. En ningún lugar la Biblia dice que nos hemos de dividir porque tengamos una diversidad o diferencias doctrinales. Por el contrario, Dios prohíbe una división por motivos doctrinales.
Romanos 16
17. Y os ruego hermanos, que miréis los que causan disensiones y escándalos contra la doctrina que vosotros habéis aprendido; y apartaos de ellos.
Tito 3
9. Mas las cuestiones necias, y genealogías, y contenciones, y debates acerca de la ley, evita; porque son sin provecho y vanas.
10. Rehúsa hombre hereje, después de una y otra amonestación;
11. Estando cierto que el tal es trastornado, y peca, siendo condenado de su propio juicio.
Notemos que en las epístolas a Romanos y Tito, Pablo no se está refiriendo al error doctrinal, sino a aquellos que utilizan la doctrina para polarizar y dividir a la iglesia. Los cristianos que practican esto están sujetos a ser disciplinados por la iglesia.
El problema del sectarismo
Consideremos ahora el significado del término secta, tal como aparece en la Biblia. La palabra griega es hairesis y es utilizada nueve veces en el Nuevo Testamento, siendo traducida por secta, partido, división y herejía. Una secta es una separación, división o cisma; se refiere a un grupo de personas que han optado separarse de un grupo más grande para seguir sus propios intereses. El caso clásico de pecado por sectarismo lo encontramos en-
I Corintios 1
11. Porque me ha sido declarado de vosotros, hermanos míos, por los que son de Cloé, que hay entre vosotros contiendas;
12. Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo cierto soy de Pablo; pues yo de Apolos; y yo de Cefas; y yo de Cristo.
13. ¿Está dividido Cristo? ¿Fué crucificado Pablo por vosotros? ¿ó habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?
Notemos que, en el pensamiento de Dios, la iglesia de Corinto incluía todos los cristianos que vivían en la ciudad de Corinto (I Corintios 1:2). A pesar de todo, algunos hacían círculos alrededor de ellos mismos que eran menores que el Cuerpo de Cristo en Corinto (es triste el ver como nuestra tendencia carnal sigue haciendo círculos donde no debía hacerlos aún en nuestros días). En lugar de hacer el Cuerpo el contenido de la iglesia, algunos hacían de su líder espiritual favorito, las bases de su hermandad. Con amorosa severidad, Pablo refuta airadamente a aquellos con un espíritu sectario, condenándolos como una obra de la carne. (I Corintios 3:3-4; Gálatas 5:19-20; Judas 19). Si las palabras de Pablo no se hubieran escuchado, en Corinto hubieran salido varias sectas, todas reclamando para sí el título de iglesias locales- La iglesia de Pedro, la iglesia de Apolo, la iglesia de Pablo y por supuesto la iglesia de Cristo (exclusiva).
Cada vez que un grupo de creyentes recorta las bases bíblicas para la hermandad excluyendo a los individuos que Cristo ya ha recibido, tanto si es explícito como si es implícito, se convierten en secta. No importa que tengan una señal sobre la puerta de entrada al edificio que diga "iglesia" y que esté incorporada con el mismo título, el Señor no los reconocerá como iglesia. En palabras del libro de la Apocalipsis, les quitará su lámpara. Por supuesto, esto no quiere decir que sus miembros no pertenezcan al Cuerpo de Cristo. Sin embargo, esto significa que la institución que han elegido edificar queda falta del total de los requerimientos bíblicos. Además, los cristianos no están obligados a unirse a sectas, puesto que son por naturaleza divisivas y no pertenecen a Dios. La sola iglesia que nosotros como creyentes podemos reclamar es la que Cristo empezó, el Cuerpo de Cristo en su expresión local. Lamentablemente, muchos cristianos modernos no se dan cuenta que lo que ellos proclaman "sus iglesias" no son más que sectas ante los ojos de Dios.
Tengamos entonces muy claro que la Biblia no reconoce a un grupo de creyentes como iglesia local, si no incluye a todos los miembros del Cuerpo de Cristo en el lugar que se encuentra. En tanto que unos se han excedido en estrechar los requisitos de entrada al Cuerpo de Cristo, otros por el contrario, se han esforzado en ampliarlo. En su intento de incluir a todos los cristianos, esos creyentes han buscado la unidad con personas que desconocen totalmente a Cristo. Al mismo tiempo esta clase de unidad también es desconocida por la Biblia, puesto que solamente aquellos que Dios ha recibido pertenecen a Su Cuerpo y por tanto a su iglesia. El recibir a no creyentes como hermanos en convertir a la iglesia en algo terrenal que podrán corromper al verdadero pueblo de Dios que en ella se encuentran. (I Corintios 5:6; Gálatas 2:4; II Timoteo 3:6; II Pedro 2:1; Judas 1:4-12). Esto tampoco quiere decir que debemos prohibir la asistencia de los no creyentes a las reuniones de la iglesia (I Corintios 14:23 - 24). Sino que significa que no debemos recibir a tales personas como nuestros hermanos. La unidad de la iglesia, entonces, está limitada al Cuerpo de Cristo y no puede ser extendida más allá de él.
Unidad por medio de organización
Viendo el problema del sectarismo, algunos han propuesto como solución la unidad organizacional. Esta clase de unidad prevé de varios grupos dentro de la cristiandad, trabajando juntos y mutuamente relacionándose bajo la bandera de una asociación unificada. Este ecumenismo moderno se expresa típicamente a "niveles más altos" donde los líderes de las diversas congregaciones de religiosos se reúnen formando un tipo de asociación de clérigos. En tanto que esa expresión de unidad aparece ser válida, es inadecuado ante los ojos de Dios. No es más que otra producción humana y no llega a tocar la raíz del problema del sectarismo. Puesto que en tanto que los cristianos continúen separados unos de otros en las bases de distintivos teológicos, métodos religiosos, estilo de adoración, prácticas espirituales, etc. permanecen aún dentro del territorio de las sectas. Este es el caso aún si han formado una asociación de sectas o ministerios. Tal despliegue de unidad, no es más que marchar cogidos de la mano, cada uno a su lado de la barrera. Y Dios no puede estar satisfecho con tal arreglo en tanto que todos aquellos envueltos continúen manteniendo y justificando las barreras levantadas por ellos mismos.
A pesar de ser un noble gesto el aceptar a aquellos que provienen de diferentes tradiciones cristianas, estamos minando el principio bíblico si permanecemos en nuestras jerárquicas instituciones que separan el Cuerpo de Cristo. Dios está del lado de derribar las barreras para que nos podamos reunir todos juntos o al menos que saltemos sobre ellas para Su Pueblo pueda regresar a las bases bíblicas de la hermandad cristiana, que no es más que el verdadero Cuerpo de Cristo. Desafortunadamente, hoy día, un gran número de creyentes y especialmente un gran número de clérigos, no están dispuestos a tocar la herida. Puesto que es mucho más fácil permanecer en la carne de las relaciones con aquellos que son como nosotros, en lugar de vivir con aquellos que tienen doctrinas, personalidades, estilo de adorar o prácticas espirituales diferentes.
Cuando muchos cristianos están, hasta cierto punto, dispuestos a abandonar sus zonas de confort, la mayor parte de ellos tienen un concepto distorsionado al presumir que Dios deja pasar por alto sus compromisos simplemente porque ellos hayan mostrado alguna forma de sacrificio. El resultado de todo esto es que el bien se convierte en enemigo de lo mejor. Así entre los pliegues del cristianismo han de ser encontrados aquellos que se han resignado a mostrar una unidad parcial con otros creyentes sin prestar oído, a la vez, al pleno llamado de Dios de la unidad bíblica. No está esto muy lejos de los reyes de Israel cuando limpiaban el templo pero dejaban sin tocar los lugares altos. La verdadera unidad, entonces, requiere del poder de la cruz para trabajar profundamente en las vidas de aquellos que la buscan. Por esta razón Pablo dice a la iglesia de Efeso-
Efesios 4
2. Con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos á los otros en amor;
3. Solícitos á guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.
4. Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados á una misma esperanza de vuestra vocación:
No tendría mucho sentido esta exhortación si los creyentes efesios se hubieran dividido en sectas y solamente tuvieran hermandad entre sus grupos cuando fuera cómodamente conveniente. Por el contrario, la iglesia local que se nos presenta en el Nuevo Testamento no estaba dividida en sectas. No sabía nada de separar a los cristianos de acuerdo a sus denominaciones territoriales, intercambios cristianos, tendencias religiosas y unidades espirituales tribales. Como también desconocían el formar asociaciones sectarias o de clérigos. Al contrario, cada miembro del Cuerpo de Cristo en cada localidad pertenecía a la misma iglesia - no solamente en espíritu, sino en su más práctica expresión. Cada creyente veía a cada uno de los demás creyentes como órganos del mismo Cuerpo - ladrillos del mismo edificio - miembros de la misma familia - soldados del mismo ejército. En una palabra, los primeros cristianos no se daban la mano sobre la barrera a la vez que profesaban ser uno; ellos "vivían juntos" en una hermandad sin reservas, rehusando permitir que la carne levantara tales barreras. John W. Kennedy hablando acerca del peso del Señor por la unidad dice-
Con el advenimiento de los movimientos ecuménicos, la jerarquía de una gran parte del cristianismo organizado, ha comenzado a poner el grito en el cielo en favor de la unidad. Sin embargo, no parece haber sido reconocido, que la unión sin comunión no tiene sentido alguno- Donde no hay un corazón que siente por el otro, una crucifixión del ser, y una entrada al "Cuerpo consciente" que es de por sí solo el producto de la regeneración y del flujo continuo del Espíritu, no podrá existir comunicación en el plano espiritual- Una pila de ladrillos desparramados no constituye una casa, aunque, en apariencia, aparezcan estar juntos, unos encima de otros; un ladrillo se parece mucho al otro. Similarmente, una esparcida compañía de gentes regeneradas, todos reclamando para ellos ser uno en Cristo, tampoco es una iglesia. Tienen que estar "engarzados" unos en otros, cada uno contribuyendo con su propio lugar para el edificio espiritual y estar conscientes de la unidad en vida y la responsabilidad mutua que los engarza unos a otros y todos en uno. El propósito de esta unidad es el formar una habitación para Dios por medio del Espíritu. (El secreto de su propósito).
Unidad por medio de doctrina
La unidad doctrinal es otra idea que algunos han ofrecido como solución para remediar las divisiones en la iglesia. Los cristianos que se adhieren a este tipo de unidad hablan mucho acerca de la necesidad de la "pureza doctrinal". La tragedia es que aquellos que hacen de la pureza doctrinal la base para la hermandad acaban virtualmente creando doctrinas no esenciales las bases de la unidad cristiana y por tanto terminan rehusando la hermandad con los creyentes genuinos. Aquellos que ponen énfasis en la unidad doctrinal generalmente van por la vida extremadamente sospechosos de sus hermanos que provienen de otras tradiciones. Y a menudo lo hacen con el pretexto de "defender la fe". En cuanto que yo creo que el discernimiento espiritual basado en la Biblia es una de las necesidades más imperiosas entre los cristianos de hoy día, es fundamentalmente contrario a la Biblia y profundamente anticristiano es ir analizando a nuestros hermanos con un espíritu crítico y de sospecha. Acerca de esto, la Biblia previene contra aquellos que dirigen con un espíritu de orgullo y deseosos de encontrar faltas, puesto que es el mismo Espíritu que marca a los acusadores de hermanos.
Judas 1
16. Estos son murmuradores, querellosos, andando según sus deseos; y su boca habla cosas soberbias, teniendo en admiración las personas por causa del provecho.
17. Mas vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes han sido dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo;
Si hacemos del Señor nuestra única meta, él nos mostrará cuando nos encontremos ante lo falso y nos guardará de su influencia. Mas si siempre nos encontramos husmeando el tufillo de error en los demás, estoy seguro que perderemos el aroma del Señor cuando él nos hable a través de uno de sus pequeños. En lugar de estar activos enfocando sobre las concepciones erradas de los demás, busquemos encontrar algo de Cristo cuando cualquiera de nuestros hermanos y hermanas digan algo. John W. Kennedy dice lo siguiente:
Con la pasión humana de sistematizar la verdad de las escrituras hemos llegado ha tener gran entendimiento y bendiciones. Nadie puede desacreditar la obra devota de los hombres de Dios a través de los tiempos quienes nos han traído incontable número de profundas apreciaciones de su herencia en Cristo. Ninguna sistematización humana de la verdad divina, sin embargo, tiene lugar en la iglesia. El aceptarlo es quedarse inmóvil y dejar de crecer y es el preludio a más divisiones dentro del pueblo de Dios- Cuando una asamblea decide por sí misma el enseñar un restringido código de doctrina a una iglesia, entonces abandona totalmente el terreno de la iglesia y entra en el terreno del sectarismo. (El secreto de su propósito).
Unidad por medio de organismo
Por extraño que pueda parecer, la Biblia no sabe nada de organizaciones o unidad doctrinal; solamente conoce la unidad orgánica. Así pues el tan importante asunto de la hermandad y unidad se refiere hacia la vida interna. La principal pregunta que debe gobernar nuestra hermandad es simplemente esta: ¿ha recibido Dios a esta persona, está la vida de Cristo viviendo en él? Ciertamente, una persona que en verdad conoce a Cristo vivirá en una manera que mostrará el ejemplo de este hecho. También significará que se mantendrá firmes ante las doctrinas esenciales referentes a la persona de Cristo y Su perdón-
Efesios 4
4. Un cuerpo, y un Espíritu; como sois también llamados á una misma esperanza de vuestra vocación:
5. Un Señor, una fe, un bautismo,
6. Un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas las cosas, y en todos vosotros.
7. Empero á cada uno de nosotros es dada la gracia conforme á la medida del don de Cristo.
Pero también puede significar que él aún no está claro en algunas cosas espirituales. Su personalidad puede estar en conflicto con la nuestra, su estilo de orar puede ser del poco gusto nuestro, puede ser inmaduro y faltarle visión y podrá ser dolorosamente excéntrico. Pero el hecho de que Cristo habita en esa persona nos obliga a recibirle como miembro en el seno de nuestra familia, no solamente de palabra, sino de obra también (I Juan 3:18)
No permitáis que nadie os engañe
La unidad de la iglesia en el día de hoy está severamente dañada. Mientras que todos los cristianos caminan en un espíritu, la expresión práctica de nuestra unidad ni mucho menos llega a alcanzar lo que fue en el Nuevo Testamento. En consecuencia, Dios tiene que estar dolido con la situación donde su pueblo se han dividido en masas descoyuntas, congregaciones aparte, todas operando independientemente unas de otras. En contraste, durante los días de la primera iglesia, todas las asambleas locales estaban perfectamente unidas. Todos los creyentes de una localidad vivían como una familia. Si tu eras un creyente de Jerusalén y yo era un creyente de Jerusalén, pertenecíamos a la misma iglesia local (admitiendo que nos reuniríamos en diferentes casas o locales debido a problemas logísticos). Hubiéramos compartido la misma administración de la iglesia (liderazgo) y no existiría división entre nosotros. Si yo hubiera pensado en hacer mi ministro favorito la base de nuestra unidad y me hubiera aventurado a reunirme con otros que pesaban igual que yo para formar "la iglesia de Pedro", hubiera sido fuertemente criticado y refutado por mis tendencias sectarias. Pues hasta el profesar que yo soy de un hombre, una doctrina o un método es sectarismo. (I Corintios 3:4).
Irónicamente nos permitimos hacer distinciones partidarias cuando, sin dudar, decimos "yo soy Bautista", "yo soy Pentecostal", "yo soy Carismático", "yo soy Calvinista" etc. de hecho la palabra denominación literalmente significa una designación para una clase de cosa. Cuan convenientemente nosotros olvidamos refutó severamente a los Corintios cuando ellos comenzaron a denominarse exactamente en la misma forma (I Corintios 1:11-13). Hablando con candidez, los sistemas denominacionales modernos, incluyendo un gran número de las llamadas hermandades "no denominacional", "post denominacional" e "inter denominacional" no son más que variantes de aquel principio marcado en el Nuevo Testamento.
De nuevo John W. Kennedy lo expone con claridad:.
Una vez que hemos conocido algo de la visión del Cuerpo, el espíritu de 'mi hermandad' 'mi grupo' o el diferenciar entre el pueblo de Dios se hace obsoleto. Aquellos que han probado la hermandad de la iglesia, los sectarismos y las restricciones del denominacinalismo, se convierten insoportables. Las bases de la iglesia es la conciencia de la vida en común del Espíritu, y el Espíritu solamente se congrega en ese terreno (El secreto de Su propósito)
El esquema del enemigo
Existen ciertas cosas que van directamente al corazón del testimonio de Dios que al asunto de la hermandad entre Su pueblo. Así el esquema principal de Satán está dirigido a destruir la hermandad de los miembros, puesto que es esta división la que mantiene debilitando a la iglesia. Tal como dijo el Señor, "una casa dividida en sí mi misma no puede perdurar". Por esta razón las fuerzas de las tinieblas están al acecho de cualquier oportunidad de atrapar a los creyentes y dividirlos, para promover sospechas entre ellos, para hacer que unos juzguen a otros y se aparten los unos de los otros. Los problemas entre los creyentes, entonces, son más profundos que las diferencias fundamentales, temperamento y puntos de vista.
Este es un completo y siniestro asalto del enemigo para destruir el testimonio de Dios por medio de divisiones y a menudo utilizará para su ataque el hacer de los intentos que hacemos para relacionarnos los unos con los otros, que aparezcan de una forma contraria al natural intento de relacionarnos. Por tanto, tenemos que estar prestos y atentos al hecho de que el testimonio del Señor, que él está tratando de reinstaurar en ente momento, está atado a nuestra unidad. Consecuentemente, el demonio, hará lo imposible por romper nuestra unidad. La única salvaguarda para este ataque es el guardar todo lo que es natural en nosotros mismos firmemente colocado en la cruz. Si somos fieles en hacer esto, el Señor podrá obtener lo que él desea de nosotros.
Desafortunadamente Satán ha tenido un gran éxito en diluir a los cristianos en divisiones de bienvenida. Intentos relacionales para justificar la división siempre resultan en un asunto en nosotros mismos que no estamos dispuestos a enfrentar - incluyendo los casos en que nuestras objeciones contra nuestros hermanos están justificadas. Satán es bastante inteligente para ofrecer razones del por qué no podemos tener hermandad con algunos de los hermanos - como ellos no se dan cuenta, cuan difícil o imposible es de solucionar la situación, cuán diferente son ellos de nosotros, que poco espirituales aparentan ser, cómo se van a condenar, etc.
Es mucho más fácil dar oportunidad en nuestra carne a tales pensamientos que el permitir que Dios utilice las debilidades de nuestros hermanos para enfrentarnos en áreas esenciales tales como la tolerancia, la paciencia, el aguante, la incredibilidad, la rebelión, la impulsividad, etc. Es en esos momentos de impulsividad en que nuestras creencias sobre la unidad del Cuerpo son probadas hasta la brutalidad; aquí es donde Dios define en nosotros lo que es teoría y lo que es práctica de nuestras creencias sobre la unidad. Tenemos que ser fieles en mantener el testimonio del Señor para rehusar el dividir a nuestros hermanos en Cristo mediante nuestro compromiso de servirlos incondicionalmente.
Resumiendo, el contenido de la iglesia local es el Cuerpo de Cristo. La unidad cristiana es tan inclusiva como el Cuerpo, y los cristianos no pueden mantener una unidad que es menor que el Cuerpo. La unidad bíblica no es organizacional ni doctrinal, sino orgánica. La hermandad que recorta o excede la dimensión del Cuerpo, no constituye una iglesia bíblica. Los grupos cristianos, denominacionales y no denominacionales, reunidos bajo las bases de cierta línea de enseñanza, un método religioso, una distinción nacional, una diferencia racial, una práctica bíblica, un cierto ministerio o bajo un agraciado y carismático líder o ministro, no son más que sectas, puesto que han estrechado las bases bíblicas de la hermandad espiritual. De la misma manera, aquellas congregaciones cristianas que abren los brazos de su hermandad a los no creyentes, recibiéndolos como hermanos, también mantienen una idea distorsionada de la asamblea local y no pueden ser consideradas como iglesias de acuerdo a las Escrituras.
Que Dios nos ayude a ver con claridad la iglesia que él ha ordenado. Es decir, el unificado Cuerpo de Cristo con sus expresiones locales a través de todo el mundo. Que dejemos de utilizar la palabra "iglesia" en un sentido tribal donde la equiparamos con las denominaciones cristianas, estructuras de autoridad patriarcales, instituciones dirigidas por programas de trabajo y jerarquías eclesiásticas. Solamente el Cuerpo de Cristo es la base por la unidad del pueblo de Dios, y el Señor nos ha llamado para tener una ilimitada hermandad con todos los que a él pertenecen.
Así pues, que lo que Dios ha unido, nadie lo rompa en pedazos.
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