|
CAPITULO 5
LOS LIDERES DE LA IGLESIA LOCAL: ¿QUIENES ERAN?
El tema del liderazgo es uno de los asuntos más difíciles de tocar en una discusión de prácticas de la iglesia. Todas las iglesias tienen líderes. Tanto si las iglesias tienen estructuras de liderazgo implícito o explícito, el liderazgo está siempre presente. En palabras de Hal Miller, "El liderazgo existe. Podrá ser bueno o malo. Será reconocido o aceptado, pero siempre existirá." ("Las herramientas del liderazgo y autoridad," Voices Newsletter, No. 4")
Así dependiendo de quién es el líder, el liderazgo puede ser para la iglesia: o la mayor pesadilla, o su mayor potencial.
Debido a que el liderazgo tiene el potencial de convertirse en un cruel carcelero o en un útil sirviente, existe la enorme necesidad de que los cristianos echen una mirada, bajo un nuevo y refrescante punto de vista, a este tan importante asunto.
En nuestra discusión, consideremos los textos que nos proveen con un dibujo claro de quienes formaban el liderazgo de la primera iglesia.
Hechos 20
17. Y enviando desde Mileto á Efeso, hizo llamar á los ancianos de la iglesia.
28. Por tanto mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre.
29. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al ganado;
I Pedro 5
1. RUEGO á los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de las afliciciones de Cristo, que soy también participante de la gloria que ha de ser revelada:
2. Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, teniendo cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto;
3. Y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor, sino siendo dechados de la grey.
4. Y cuando apareciere el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.
Tito 1
5 Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo que falta, y pusieses ancianos por las villas, así como yo te mandé:
6. El que fuere sin crimen, marido de una mujer, que tenga hijos fieles que no estén acusados de disolución, ó contumaces.
7. Porque es menester que el obispo sea sin crimen, como dispensador de Dios; no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias;
8. Sino hospedador, amador de lo bueno, templado, justo, santo, continente;
9. Retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina: para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren.
Ancianos, Pastores y Supervisores
Los textos anteriores explican, con gran simplicidad, que el liderazgo de la iglesia local estaba puesto en las manos de un grupo de personas llamadas los "ancianos". Los ancianos eran hombres locales que estaban espiritualmente más avanzados que el resto de los creyentes en la asamblea local. Así, la palabra griega traducida por "anciano" simplemente significa "hombre maduro". Un anciano, por tanto, no debe ser pensado como una posición que se puede llenar o vaciar. Por el contrario, los ancianos, eran simplemente hermanos, generalmente de mayor edad. También eran llamados supervisores, un término que describe su función como la de supervisar los asuntos de la iglesia.
Además de esto, los ancianos eran llamados "pastores", puesto que eran responsables de enseñar y corregir, instruir y guardar el rebaño de los predadores espirituales. De acuerdo al Nuevo Testamento entonces, los ancianos eran supervisores y pastores. El término de "anciano" se refería al carácter del líder, el término "supervisor" se refería a su función y el término "pastor" se refería a su don.
Su responsabilidad principal era el representar la autoridad de Dios en la asamblea local.
En tanto que la participación de la mujer en el liderazgo está fuera de la intención de este libro, el Nuevo Testamento parece claramente distinguir entre los dones y el gobierno en los asuntos de la iglesia. Así, en la manera en que las mujeres están libres de participar en cualquier don del Espíritu, no han de usurpar la autoridad de los hombres. Poniéndolo en otras palabras, aunque las hermanas puedan profetizar, instruir, exhortar, pastorear, testificar, cantar, alentar, etc. en la iglesia, la orden divina no les permite supervisar los asuntos de la asamblea. (Comparen Hechos 2:16-18, 18:26, 21:8-9, I Corintios 11:1-3, 14:34-35, I Timoteo 2:11-15).
La pluralidad de los ancianos
El Nuevo Testamento presenta una visión de liderazgo compartida. A través de ellos podemos descubrir que los apóstoles siempre establecen un liderazgo plural dentro de las asambleas locales que fundaron. En el libro de los Hechos, Lucas nos dice que nombraron ancianos, en plural, en cada iglesia. (Hechos 14:23). Desde Mileto, Pablo fue enviado a Efeso y llamó a los ancianos (plural) de la iglesia (Hechos 20:17). Cuando Pablo escribió a la iglesia de Filipo, él saludó a los santos con los supervisores (plural de nuevo) presentes (Filipenses 1:1). Finalmente Santiago pide a los enfermos que llamen a los ancianos (plural) de la iglesia (Santiago 5:14).
Además, les ofrezco otros pasajes para que los pongan en consideración: Hechos 9:30, 11:1, 29-30, 15:2-6,22-40, 16:2, 17:10, 18:27, 20:17, 21:17-18, Efesios 4:11, I Timoteo 4:14, 5:17-19, Tito 1:5, Hebreos 13:7,17,24, 1 Pedro 5:1-2. En ellos encontraremos cómo la Biblia demuestra firmemente que las primeras iglesias eran supervisadas por un grupo de líderes (ancianos) en contraposición de un solo líder, (pastor, ministro, sacerdote u obispo). Consecuentemente, todos aquellos que apuntan hacia el líder único del Antiguo Testamento para justificar la práctica popular de "sola pastora" (un solo ministro) en la iglesia, cometen una doble equivocación: En primer lugar, ignoran el hecho de que todos los líderes únicos en el Antiguo Testamento incluyendo a José, Moisés, Josué, David y Salomón, sirvieron como un tipo de Nuestro Señor Jesucristo, más que un oficial de la iglesia. Segundo, deliberadamente ignoran el tipo de liderazgo que es claramente explicado a través de todo el Nuevo Testamento.
En relación a esto, los ancianos del Nuevo Testamento todos se encontraban a la misma altura. Aunque algunos, sin lugar a dudas, eran espiritualmente más maduros que otros, no existía una estructura jerárquica entre ellos. Una cuidadosa lectura del libro de los hechos mostrará que cuando Dios, a menudo utilizaba a los líderes de diferentes iglesias como parlamentarios temporales, para ocasiones específicas, ninguno ocupaba una posición fija o tenía supremacía sobre los demás. En otras palabras, la primera iglesia no distinguía a un solo hombre dentro del consejo de ancianos y lo elevaba a una posición superior de autoridad. Por tanto, todos esos títulos tales como "pastor principal", "jefe de ancianos", etc. simplemente no existieron en la primera iglesia y por tanto no son bíblicos.
En este aspecto, el concepto moderno del sistema de un solo pastor, era totalmente extraño en la iglesia del Nuevo Testamento. Esto no es más que una invención del ser humano y no de Dios. En ningún lugar del Nuevo Testamento encontramos que uno de los ancianos se transforme en un super apóstol y se le gratifique con una autoridad suprema tanto de gobierno como administrativa, sobre el rebaño y sobre los otros ancianos. Este grado de autoridad solamente es reservado para una persona y ese es Jesucristo en persona. Él y él solamente, era la cabeza de la iglesia (y aún lo sigue siendo por mucho que tantos quieran usurpársela). Puesto de otra manera, solamente Cristo tiene la posición suprema de Sumo Sacerdote en cada asamblea local - no en mera retórica, ¡sino en pura realidad! La pluralidad en el liderazgo, por tanto, protege el liderazgo único de Cristo. A la vez sirve de protección contra el despotismo y corrupción dentro del liderazgo. Además, produce una responsabilidad inmediata entre los líderes - algo que en gran manera falta entre la moderna iglesia institucional.
La orientación del liderazgo:
Funcionalidad vs. Posicionalidad
El liderazgo de la iglesia local era indígena. Esto quiere decir que los ancianos eran hermanos locales cuya espiritualidad había sido formada y desarrollada dentro del contexto de la asamblea local. Así pues, la aceptada práctica del líder importado (típicamente el pastor) de otra localidad, para gobernar la iglesia, no tiene base alguna en el Nuevo Testamento. Por el contrario, los ancianos eran hombres que residían en el área a quienes Dios les había sacado de la existente asamblea, con objeto de cargar con esa responsabilidad. Además, su autoridad estaba de acuerdo a su función y madurez espiritual, mas que a una posición en particular que le hubiera sido confiada externamente por medio de una ordenación. El Espíritu Santo escogía a los ancianos interiormente, después los apóstoles los confirmaban exteriormente, de esta manera la función precedía a la forma.
Hechos 20
28. Por tanto mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre.
Hechos 14
23. Y habiéndoles constituído ancianos en cada una de las iglesias, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en el cual habían creído.
Tito 1
5. Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo que falta, y pusieses ancianos por las villas, así como yo te mandé:
Es por tanto, una trágica equivocación, el igualar la confirmación apostólica con el establecimiento de un sistema de clases tal como el sistema clerical que existe en nuestros días. La confirmación apostólica no era más que un reconocimiento público de aquellos que ya "envejecían" la asamblea. El concepto de cómo el Espíritu Santo elegía a los ancianos lo leemos en-
Números 11
16. Entonces Jehová dijo á Moisés: Júntame setenta varones de los ancianos de Israel, que tu sabes que son ancianos del pueblo y sus principales; y tráelos á la puerta del tabernáculo del testimonio, y esperen allí contigo.
17. Y yo descenderé y hablaré allí contigo; y tomaré del espíritu que está en ti, y pondré en ellos; y llevarán contigo la carga del pueblo, y no la llevarás tú solo.
De acuerdo a esto, la palabra ordenar que encontramos en algunas traducciones, simplemente significa reconocer en público a alguien que otros ya han reconocido en privado.
Desafortunadamente, el deseo por el título o la posición, ha causado a muchos creyentes traer esas ideas al texto bíblico y ver a los ancianos en esos términos. Esa manera de pensar no solamente confunde la forma de liderazgo de la primera iglesia con convenciones encontradas en la sociología moderna, sino que a la vez despojan la terminología utilizada para describir el liderazgo de la primera iglesia de su verdadero significado primitivo. En la lengua griega, anciano, significa hombre maduro, pastor se le llama a aquel que pastorea y supervisor a aquel que supervisa. Lisa y llanamente, la noción de liderazgo dentro del Nuevo Testamento es solamente funcional más que oficial. Es por esto por lo que el Nuevo `Testamento nunca ve a los líderes de la iglesia como "oficiales", ni tampoco habla de las "oficinas" o "puestos" dentro de la iglesia.
En algunas traducciones encontramos la palabra puestos o posiciones en Hechos 1:20, Romanos 11:13 y 12:4 y en Timoteo 3:1, 10, sin embargo esta palabra no existe en el griego original. Es más en I Timoteo 3:1, Pablo describe al supervisor como una función al decir: "Si alguno apetece obispado, buena obra desea".
La autoridad espiritual, entonces, está basada en una función mas que una posición; está enraizada en la vida espiritual, no en el título de una posición. Puesto en forma diferente, el liderazgo del Nuevo Testamento puede mejor ser entendido en forma de verbos en lugar de nombres. Es por esta razón por lo que Jesús rechazó a las autoritarias teocráticas órdenes de su tiempo, puesto que para los ojos del Señor, la autoridad espiritual se encontraba en la toalla y la vasija y no en un puesto de trabajo.
Las características morales de los ancianos
Los ancianos del Nuevo Testamento eran hombres de un carácter moral probado, no necesariamente llenos de dones.
I Timoteo 3
1. PALABRA fiel: Si alguno apetece obispado, buena obra desea.
2. Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una mujer, solícito, templado, compuesto, hospedador, apto para enseñar;
3. No amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias, sino moderado, no litigioso, ajeno de avaricia;
4. Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad;
5. (Porque el que no sabe gobernar su casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)
6. No un neófito, porque inflándose no caiga en juicio del diablo.
7. También conviene que tenga buen testimonio de los extraños, porque no caiga en afrenta y en lazo del diablo.
Tito 1
5. Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo que falta, y pusieses ancianos por las villas, así como yo te mandé:
6. El que fuere sin crimen, marido de una mujer, que tenga hijos fieles que no estén acusados de disolución, ó contumaces.
7. Porque es menester que el obispo sea sin crimen, como dispensador de Dios; no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias;
8. Sino hospedador, amador de lo bueno, templado, justo, santo, continente;
9. Retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina: para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren.
Ellos eran sirvientes líderes, o como a Robert Banks le gusta decir líderes sirvientes, no conductores de esclavos.
Mateo 20
25. Entonces Jesús llamándolos, dijo: Sabéis que los príncipes de los Gentiles se enseñorean sobre ellos, y los que son grandes ejercen sobre ellos potestad.
26. Mas entre vosotros no será así; sino el que quisiere entre vosotros hacerse grande, será vuestro servidor;
27. Y el que quisiere entre vosotros ser el primero, será vuestro siervo:
Eran hombres de probada espiritualidad y fidelidad, no poderosos administradores y expertos gerentes. Eran un ejemplo para el rebaño, no señores sobre ella.
I Pedro 5
3. Y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor, sino siendo dechados de la grey.
Funcionaban como esclavos por amor, no como césares espirituales.
Lucas 22
24. Y hubo entre ellos una contienda, quién de ellos parecía ser el mayor.
25. Entonces él les dijo: Los reyes de las gentes se enseñorean de ellas; y los que sobre ellas tienen potestad, son llamados bienhechores:
26. Mas vosotros, no así: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el más mozo; y el que es príncipe, como el que sirve.
27. Porque, ¿cuál es mayor, el que se sienta á la mesa, ó el que sirve? ¿No es el que se sienta á la mesa? Y yo soy entre vosotros como el que sirve.
Eran facilitadores no tiranos. Eran como humildes padres, no déspotas.
I Timoteo 3
3. Que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujeción con toda honestidad;
I Timoteo 5
1. NO reprendas al anciano, sino exhórtale como á padre: á los más jóvenes, como á hermanos;
Ellos persuadían con la verdad, no autócratas eclesiásticos con sus pechos henchidos con deseos de poder.
Tito 1
9. Retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina: para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren.
Alimentaban con la verdad, no eran personas que intimidaban.
I Tesalonicenses 2
7. Antes fuimos blandos entre vosotros como la que cría, que regala á sus hijos:
8. Tan amadores de vosotros, que quisiéramos entregaros no sólo el evangelio de Dios, mas aun nuestras propias almas; porque nos erais carísimos.
Eran superintendentes espirituales, no pulpiteros profesionales.
Hechos 20
28. Por tanto mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre.
29. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al ganado;
20. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí.
31. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas á cada uno.
32. Y ahora, hermanos, os encomiendo á Dios, y á la palabra de su gracia: el cual es poderoso para sobreedificar, y daros heredad con todos los santificados.
33. La plata, ó el oro, ó el vestido de nadie he codiciado.
34. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario, y á los que están conmigo, estas manos me han servido.
35. En todo os he enseñado que, trabajando así, es necesario sobrellevar á los enfermos, y tener presente las palabras del Señor Jesús, el cual dijo: Más bienaventurada cosa es dar que recibir.
Es más, los ancianos del Nuevo Testamento eran buscadores del reino y no constructores de imperios. Eran cristianos ordinarios, no super talentosos, versátiles, superhombres artistas del espectáculo. Sus calificaciones no provenían de escuelas profesionales con sus correspondientes títulos, sino del Espíritu de Dios en persona.
Hechos 20
28. Por tanto mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre.
Su entrenamiento no era académico, formal o teológico, sino práctico y funcional, siendo cultivado dentro del contexto de la vida de la iglesia en sí y por medio de relaciones de consulta con otros hombres de Dios.
Hechos 14
21. Y como hubieron anunciado el evangelio á aquella ciudad, y enseñado á muchos, volvieron á Listra, y á Iconio, y á Antioquía,
22. Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles á que permaneciesen en la fe, y que es menester que por muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.
23. Y habiéndoles constituído ancianos en cada una de las iglesias, y habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Señor en el cual habían creído.
II Timoteo 2
2. Y lo que has oído de mí entre muchos testigos, esto encarga á los hombres fieles que serán idóneos para enseñar también á otros.
De esta manera, no se sintieron calificados a liderar adquiriendo conocimientos de contabilidad, oratoria y conocimientos de sicología a nivel amateur, sino por medio de un genuino crecimiento en la vida de Cristo realmente lidiando con la cruz.
Los ancianos bíblicos no eran considerados especialistas religiosos, sino fieles hermanos. No eran unos clérigos profesionales, sino que eran hombres de familia con trabajos regulares. (Mateo 10:8; Hechos 20:33-35; II Corintios 2:17; I Tesalonicenses 2:9; II Tesalonicenses 3:7-10; I Timoteo 6:5; I Pedro 5:2-3) Por su incansable labor, algunos ancianos recibían ofrendas que salían naturalmente del corazón de los hermanos, como un premio por sus bendiciones. (Gálatas 6:6; I Timoteo 5:17-18). Sin embargo, estos regalos, que periódicamente los ancianos recibían, no han de confundirse con las posiciones de salarios fijos que hoy gozan los ministros profesionales. Como tampoco ha de ser confundido con el pleno soporte dado a los trabajadores apostólicos que van de pueblo en pueblo para establecer asambleas locales (I Corintios 9:1-18). La pura realidad es que el Nuevo Testamento no sabía nada de un clero pagado.
Además, los lideres del Nuevo Testamento no se situaban ni por encima ni aparte del rebaño. Sino que funcionaban a la par que aquellos que se encontraban dentro de él.
I Pedro 5
1. RUEGO á los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de las afliciciones de Cristo, que soy también participante de la gloria que ha de ser revelada:
2. Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, teniendo cuidado de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino de un ánimo pronto;
3. Y no como teniendo señorío sobre las heredades del Señor, sino siendo dechados de la grey.
George Mallone hace el siguiente comentario:
Contrariamente a lo que nos gustaría creer, los ancianos, pastores y diáconos no eran una cadena de autoridad, una pirámide jerárquica que les situaba bajo Cristo y sobre la iglesia los líderes de la iglesia bíblica eran simplemente miembros del Cuerpo de Cristo, no una oligarquía de clase. Eran miembros a quienes Dios había elegido y provisto con ciertos dones. (El crisol de Renovación)
Guardando los mandamientos de Dios, los ancianos del Nuevo Testamento no permitían ser llamados por sus títulos de "pastor", "anciano", "obispo"-
Mateo 23
7. Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí, Rabbí.
8. Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.
9. Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.
10. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.
11. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
12. Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.
Esos títulos naturalmente elevan a los líderes eclesiásticos a un plano por encima de los demás hermanos de la asamblea. Así pues, tanto las congregaciones como los clérigos son responsables de la creación del "gurú cristiano" que con desfachatez recorre nuestros días en la que los líderes religiosos son redibujados como celebridades espirituales y coronados por su propio club de admiradores.
En contraste, los líderes del Nuevo Testamento eran vistos como hermanos ordinarios y eran tan fáciles de contactar como cualquier otro hermano de la congregación. Por esta razón I Tesalonicenses 5:12-13 exhorta a los santos a conocer íntimamente a sus líderes.(Un mandato que es casi imposible de cumplir hoy día en la mayor parte de las iglesias, donde el pastor está entrenado a mantener al rebaño a distancia por miedo a perder su autoridad). En este aspecto, la común imagen de los líderes eclesiásticos actuales, como "hombres del hábito santo" es totalmente extraña al concepto bíblico.
El Sistema del Clero Moderno
Es una tragedia que la percepción dominante de liderazgo entre los cristianos haya sido formada dentro de un marco institucional. De esta manera, el punto de vista del creyente medio acerca del liderazgo en la iglesia, ha tomado forma por las nociones modernas del clericalismo. Resumiendo, la dicotomía moderna del clero - laicos es un concepto post bíblico carente de cualquier garantía bíblica. La separación no es solamente inválida bajo el punto de vista bíblico, sino que se convierte en una sombría amenaza contra lo que Dios ha llamado a ser a la iglesia: un Cuerpo totalmente funcional. En otras palabras, la noción del "clero ordenado" no solamente refleja los valores patriarcales sino que es carente de todo mérito bíblico.
Como nos dice Robert C. Girard:
Dentro de nuestra vida en la iglesia está profundamente atrincherado un concepto de sistema de dos castas totalmente carente de justificación bíblica. En este sistema se encuentra una casta clerical que está entrenada, designada, pagada y de ella se espera el administrar. Y luego se encuentra la casta de laicos que normalmente funciona como audiencia que de manera asertiva paga por las actuaciones de los clérigos o amargamente critica las fallas encontradas en su actuación (y siempre van a encontrar fallas). Nadie espera gran cosa de la casta baja (exceptuando su asistencia, diezmos y testimonio). Y todos esperan gran cosa de la casta superior. El mayor problema que existe en todo este negocio, es que el punto de vista bíblico acerca del ministerio totalmente contradice este sistema. (Hermanos, Permanezcan Juntos).
Los ancianos del Nuevo Testamento, entonces, no eran líderes clericales, sino hermanos espiritualmente maduros dotados por el Espíritu Santo principalmente para asegurar la madurez de los santos. En efecto, ellos daban poder a los santos para hacer el trabajo del ministerio
Efesios 4
11. Y él mismo dió unos, ciertamente apóstoles; y otros, profetas; y otros, evangelistas; y otros, pastores y doctores;
12. Para perfección de los santos, para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo;
13. Hasta que todos lleguemos á la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, á un varón perfecto, á la medida de la edad de la plenitud de Cristo:
14. Que ya no seamos niños fluctuantes, y llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que, para engañar, emplean con astucia los artificios del error:
15. Antes siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todas cosas en aquel que es la cabeza, a saber, Cristo;
16. Del cual, todo el cuerpo compuesto y bien ligado entre sí por todas las junturas de su alimento, que recibe según la operación, cada miembro conforme á su medida toma aumento de cuerpo edificándose en amor.
Su supremo llamado era enseñar a los creyentes cómo funcionar dentro y fuera de las reuniones de la iglesia a la vez de proteger al rebaño de los lobos espirituales.
Hechos 20
28. Por tanto mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre.
29. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al ganado;
30. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas, para llevar discípulos tras sí.
31. Por tanto, velad, acordándoos que por tres años de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas á cada uno.
Tito 1
7. Porque es menester que el obispo sea sin crimen, como dispensador de Dios; no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de torpes ganancias;
8. Sino hospedador, amador de lo bueno, templado, justo, santo, continente;
9. Retenedor de la fiel palabra que es conforme á la doctrina: para que también pueda exhortar con sana doctrina, y convencer á los que contradijeren.
10. Porque hay aún muchos contumaces, habladores de vanidades, y engañadores de las almas, mayormente los que son de la circuncisión,
11. A los cuales es preciso tapar la boca; que trastornan casas enteras; enseñando lo que no conviene, por torpe ganancia.
12. Dijo uno de ellos, propio profeta de ellos: Los Cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.
13. Este testimonio es verdadero: por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe,
14. No atendiendo á fábulas judaicas, y á mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.
Hebreos 13
17. Obedeced á vuestros pastores, y sujetaos á ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como aquellos que han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no gimiendo; porque esto no os es útil.
De esta manera los ancianos aplacaban a los impulsivos, alentaban a los pasivos, amonestaban a los desordenados, entrenaban a los callados, reprobaban a los rebeldes y daban fuerza a los débiles.
I Tesalonicenses 5
12. Y os rogamos, hermanos, que reconozcáis á los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan:
13. Y que los tengáis en mucha estima por amor de su obra. Tened paz los unos con los otros.
Y lo que es más, ellos equipaban a los santos para proveer este mismo ministerio dentro de la iglesia.
I Tesalonicenses 5
14. También os rogamos, hermanos, que amonestéis á los que andan desordenadamente, que consoléis á los de poco ánimo, que soportéis á los flacos, que seáis sufridos para con todos.
15. Mirad que ninguno dé á otro mal por mal; antes seguid lo bueno siempre los unos para con los otros, y para con todos.
Los ancianos no monopolizaban el ministerio en la iglesia ni alentaban la pasividad entre sus miembros. Por el contrario, ellos se sentaban en la asamblea y supervisaban las reuniones mientras que los miembros libremente funcionaban en ella.
I Corintios 14
26. ¿Qué hay pues, hermanos? Cuando os juntáis, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación: hagáse todo para edificación.
Su supervisión no hacía más rígida la vida de la asamblea ni interfería con el ministerio de los creyentes. Mientras que los ancianos con los debidos dones en gran parte los compartían enseñando, profetizando y exhortando, lo hacían al mismo nivel de sus hermanos, permitiéndoles funcionar ampliamente de acuerdo a sus dones también. En este aspecto, actuaban como si fueran jugadores y entrenadores a la vez, no como acaparadores. En todas esas formas, el liderazgo de la iglesia local del Nuevo Testamento era constantemente refrescada sin usurpar los derechos de la corona de Cristo y sin imponer control ninguno sobre el pueblo del Señor.
En contraste a la noción actual del "pastor", los ancianos del Nuevo Testamento no operaban como gerentes administrativos de la corporación espiritual y les abrumaban con sus ayudantes haciéndoles llevar a cabo programas estratégicos que les permitieran extender sus negocios hacia otras mayores y más opulentas congregaciones.
Los ancianos de la iglesia del Nuevo Testamento eran conocedores de que la iglesia no les pertenecía, sino que era de su amado Maestro, quien solamente él tenía el derecho de "caminar en el medio como un candelabro de luz". De esta manera un anciano del Nuevo Testamento no dudaría en saltar si utilizáramos frases como "mi iglesia" y "mis feligreses".
El liderazgo de la iglesia y la dirección de Cristo
Recogiendo el sentido de todo lo que hemos dicho, los líderes de la iglesia del Nuevo Testamento, eran simplemente hermanos - hombres de familia locales - maduros y valiosos sirvientes de Cristo - normales y ordinarios cristianos que cargaban con la responsabilidad del rebaño, pastoreándola a través de sus problemas diarios y sus bendiciones. En esencia, los líderes de la iglesia local representaban la dirección de Cristo en la asamblea.
Con esto en mente, es mi oración que el Señor haga saltar en pedazos la noción, totalmente contraria a las enseñanzas bíblicas, del sistema de clérigos profesionales que han sido responsables en convertir las cosas del Señor en asociaciones de rango y jerarquías, sistemas dirigidos por programas y autoorientadas instituciones. De nuevo, la Biblia no conoce de clases separadas de líderes ordenados (clero) quienes gobiernan sobre una clase inferior de creyentes (laicos).
Acerca de esto, Jon Zens escribe-
La distinción "clero/laicos" existente en la iglesia Católica fue llevada a diferentes formas del Protestantismo. Esta distinción no está en las escrituras y ha hecho y sigue haciendo un gran daño- si somos sensibles ante lo que nos dicen las Escrituras, debemos por siempre abolir de nuestro vocabulario la común distinción existente entre el "clero" (pastor) y los "laicos" (el resto de la iglesia). Esta distinción perpetúa una terrible falsedad que desafortunadamente refleja, en gran manera, nuestra forma actual de pensar y obrar ("¿Qué es un ministro?" - Principios sobre la recuperación del ministerio de la iglesia del Nuevo Testamento - Vol. 11:3)
En efecto, el sistema moderno del pastor dentro del Protestantismo es un artefacto religioso que ha permitido a los miembros de la iglesia el saltar en medio de una audiencia que tienen una gran dependencia de un solo líder. Esta estructura, carente de fundamento bíblico, dominada por el clero, ha convertido a la iglesia en un lugar donde los cristianos observan la actuación de profesionales y ejecutar sus programas religiosos. Ha transformado la asamblea en un centro de "pulpitistas" profesionales que es financiado pos los espectadores laicos. En otras palabras, el concepto de liderazgo conducido por el clero, choca estrepitosamente con la vida del Cuerpo de Cristo.
Chistian Smith lo describe maravillosamente:
La profesión de clérigo carece de fundamento y se destruye a sí misma. Su publicado propósito es el de alimentar la madurez espiritual de la iglesia - un loable propósito. La realidad es, sin embargo, que logra lo opuesto al alimentar una dependencia permanente de los legos por el clero. El clero se convierte en su congregación como los padres de esos niños que nunca acaban de crecer, como los doctores cuyos enfermos nunca sanan, como maestros cuyos alumnos jamás llegan a graduarse. La existencia de un ministro profesional a tiempo completo hace muy fácil a los miembros de la iglesia el no tomar responsabilidad por la vida actual de la iglesia. ¿Y qué debemos decir a esto? Que es el trabajo del pastor (Y esa es la forma de pensar general). Pero la realidad es que los laicos permanecen en un estado de dependencia pasiva. Sin embargo imaginemos una iglesia cuyo pastor renunció y no pueden encontrar otro en su lugar. Eventualmente los miembros de esa iglesia deberán salir de sus bancos, reunirse y definir quién de ellos enseñará, quién aconsejará, quién solucionará los problemas, quién visitará a los enfermos, quien conducirá las reuniones, etc. Con un poco de visión, vendrán a darse cuenta que la Biblia llama al Cuerpo de Cristo a hacer todas esas cosas en unión, lo que traerá como consecuencia el que cada uno se dé cuenta de los dones que posee para llevar a cabo algo en beneficio de los demás- Cuando vayan a leer la Palabra de Dios y la lean con una mente fresca, abierta y en busca de respuesta, se darán cuenta que la profesión de clérigo es un resultado de la cultura humana e historia y no la voluntad de Dios para con su iglesia. Es simplemente imposible el construir una justificación bíblica que defienda la institución clerical tal como hoy la conocemos. (La iglesia sin clérigos, -- Voces en el desierto Nov/Dic '88)
En el análisis final, el problema de liderazgo de la iglesia local realmente se resume en un claro punto - La dirección de Cristo. Descansa en la espinosa pregunta de ¿quién esta al frente, Cristo o nosotros?
Y este asunto tan importante queda resumido en si ¿continuaremos reafirmando el sistema de clases, clero - laicos y una oficina, un solo pastor, total mente ajeno al Nuevo Testamento, o humildemente dejaremos aparte nuestras humanas ideas en favor del modelo bíblico?
Sin duda alguna, lo que se ha dicho en este capítulo, levantará las cejas de más de uno de aquellos que leen la Biblia con los anteojos obscurecidos del clericalismo moderno. Espero haber hablado con claridad, pero la limitación impuesta sobre la comunidad de creyentes por el sistema moderno clerical es un asunto solemne que produce un escándalo de grandes proporciones en el reino de Dios. Es por esto por lo que me agradará que tengan no una simple reacción de irritación, ni una rápida y descuidada aceptación a lo dicho, sino que desafío a mis lectores a dejarse arrastrar en la cuidadosa consideración con la debida oración, de este asunto para hacer una estudiosa evaluación y decisión propia.
Que Dios nos permita recuperar y resguardar Su lugar soberano como Cabeza de su Iglesia y nos permita liberar a su amado ministerio, el ministerio de todos los creyentes, de las cadenas que hasta ahora lo han reprimido.
|