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Una tarde con unos amigos

La Última Vez

Era nuestro último día juntos en Barcelona, (pues mañana tendría que regresar), nos habíamos levantado, desayunado y ahora tendrías que terminar ese proyecto que tanta prisa corría y que durante tanto tiempo habías pospuesto.
Estábamos en una pequeña habitación-despacho. Pensaba en los momentos felices que había pasado junto a tí, los sitios donde habíamos estado, la película de ayer....
Tantos maravillsos momentos inundando los sentidos, tanto compartir conocimientos, gustos, deseos, pasiones...
Nuestra charla había sido interrumpida al estallar un estruendoso relámpago, y regresaste a tu árdua tarea..
Oía caer la lluvia fuera, a través de la ventana que daba al patio. Estaba sentada detrás tuya, en ese silloncito pequeño y sin posabrazos, ya algo destartalado, recuerdas?
Tú, dándome la espalda, tecleabas sin parar mientras tu mente buscaba las palabras adecuadas...

Me levanté, fui al servicio, y para pasar el tiempo decidí darme un baño caliente al que añadí unas gotas de aquella fragancia que tanto te gusta. Me quité la ropa que llevaba, y me introduje en la gran bañera. Un millar de sensaciones se transmitían a través de mis fibras nerviosas..
No podía dejar de pensar en tí, allí en el despacho, esforzándote por terminar a tiempo de poder entregar el proyecto...

Después de un tiempo en el que mi cuerpo estaba totalmente distendido, decidí salir. Me sequé con la gran toalla que cuelgas detrás de la puerta, abrí mi neceser y empecé a vestirme, pero de una manera algo especial, unas gotas de chanel en el cuello, vientre y muñecas, una bata de tafetán negro y volví junto a tí.
Puse la calefacción, hacía frío. Yo seguro que tenía frío pues no me había puesto demasiada ropa...

"Me enciendes un cigarrillo?", pregunte al tiempo que cogías el paquete de tabaco.

"Sí claro" Me lo ofreciste encendido, con la marca de tus labios sobre el filtro. Me gustaba y pensé que fumar tenía tu sabor.

Tu seguías trabajando, atento a lo que escribías, despacio, para no poder concentrarte mejor. Pero yo no estaba nerviosa.... yo iba a ponerte nervioso a tí! ....decidida a incomodarte un montón!

"Uff, ya se esta mas calentito aquí dentro, no es cierto?"

De refilón viste como me desabrochaba la bata y con gran sorpresa volviste a mirarme dos veces antes de volver a intentar concentrarte en la tarea.
Por debajo de mi abrigo asomaba un conjunto burdeos, suave a la vista, con un encaje sexy....algo realmente sugerente.

Nadie podía vernos, así que abrí completamente mi bata y te enseñé mis piernas, mis braguitas, mi cuerpo. Haciendo bromas acerca de mi picardía y lo temeraria que me estaba volviendo, sí,...pero no reprimiste tu mano para acariciar suavemente mi muslo izquierdo, mientras seguías tecleando y bromeando.Tampoco te pasó desapercibido que me estabas excitando con tu tacto, y tu manera de ser, que no hacía màs que echar leña al fuego del morbo que nos envolvía. Tú trabajando y yo provocándote, y tu me provocabas de vuelta diciéndome palabras algo más que picantes.

Yo también notaba que te estabas excitando, y eso me enardecía todavía màs. Por encima de tu pantalón acaricié tu sexo, tus muslos, tu vientre. Me gustó posarme y concentrarme en tu sexo, recorriéndolo con mi palma y mis dedos extendidos, paseando de arriba a abajo.
Tú no podías mirarme, te hacía muy difícil seguir escribiendo. No podías mirarme pero te excitaba que estuviese en ropa interior en aquella habitación, provocandote.

Dejé de acariciarte y comencé a recorrerme mi cuerpo con las caricias que te pertenecián, cerrando mis ojos para sentirte màs. Me excitaba mucho esta sensación, el morbo. Estaba lloviendo y nadie podía verme, salvo tú.
Mis dedos lentos, como si tuvieran vida propia, empezaron a deslizarse sobre mis muslos, subiendo hasta toparse con la suavidad de mis braguitas, y las acariciaron por fuera, siguiendo todo su contorno con un dedito de cada mano.
Mis piernas abiertas, cada dedo empezó muy cerca de donde nace mi dulce agujerito y, resiguiendo el fino encaje subían por la cavidad interior de mis ingles hasta llegar a la linea horizontal de mi vientre. Seguía acariciàndome, esta vez surcando mi cintura.

Lentamente llegué hasta mis pechos y me los acaricié por encima del sujetador, suavemente al principio y estrujándolos después uno en cada mano y apretándolos uno contra otro provocando una sensación ante tu mirada furtiva de que iban a salirse de su delicado contenedor. Me mirabas de reojo, pobre de ti, sin poder hacer nada más que intentar seguir!

"Sabes hacerme sufrir, amor, con lo apetecible que estás en este momento!", te éscuché decirme guiñándome una sonrisa.

"Todavía no sufres demasiado, cielo"
"Demasiado?? Cuánto es demasiado??"
"Nunca es suficiente...".

Así que incliné mi espalda hacia adelante, pasé mis brazos por detràs de ella y me desabroché el sujetador sin tirantes que cubría mis senos. Retirarlo se te hizo eterno, recuerdas, amor? Estaba desabrochado pero yo seguía acariciando mis redondeces por sobre él, recogiendo mis pechos que debido al movimiento de mis manos sobre ellos adoptaban las más diversas formas. Te morías por mirarme, jaja!!. Deslicé finalmente y muy lentamente mi sujetador por mi piel hasta descubrir mis pechos, dejándolos caer sobre tus muslos. Yo me acariciaba y tú estabas realizando un verdadero ejercicio de concentración y resistencia. Tomaste mi sujetador y aspiraste su aroma, mi aroma....sabes que me encanta perfumar mi piel con cremitas suaves y olorosas, y que mis prendas se impregnen y confundan su aroma con el mío...aspirabas mi olor que emanaba de mi prenda interior con deleite, conformàndote...

Di masajitos circulares alrededor de mis pezones de canela con mis dedos húmedos de haberlos mojado en mi boca, lamiéndolos con mi lengua rosada asomando entre mis blancos dientes. Deslicé la suavidad de mis mojados dedos con abandono, eso erguía mis botoncitos, sin dejar de mirarte, hasta que cruzaste tu mirada y no podías màs...acercaste tu mano y pudiste comprobar tanto la excitación concentrada en las puntitas que coronaban mis senos, como la que invadía todo mi cuerpo al entrar en contacto con tu tacto.

Siiii, veo que lo recuerdas bien....eso te gustó verdad? Cuando abandoné el juego para ponerme màs seria, al introducir una mano por dentro de mis braguitas negras.

"¿Qué haces, cariño?"....

"Nada cielo, solo tocando mi vello con tu mano imaginada....mmmm....qué suaaave..."

Separé un poquito mis piernas, retirando la parte de la bata que pudiese estorbar tus fugaces miradas y, por dentro de mis braguitas, yo ya había empezado a surcar los labios externos de mi sexo calentito y juguetón.

"Si, està suave....pero mas suave debe estar por aquí dentro....te gustaría?"

"Creo que estoy mojado de vivir lo que me estás haciendo.."

Uff!, a estas alturas, yo no sé como estabas tú pero yo estaba muy excitada. Este juego dominante me estaba gustando, pero más me gustaba la perspectiva de que, cuando ya no pudiese dominarte más, entonces serías tú quien, desatando tu deseo, ibas a dominarme a mi hasta hacerme perder el dominio de mi misma.

Decidida a llegar hasta ese final, con mi mano derecha separé despacito los labios de mi sexo, notando cómo iban despegàndose uno del otro, y sientiendo el calor de dentro de la habitación entrar en contacto con la carne rosada de mi interior.

Arrastré toda la extensión de mi dedo anular sobre mi clítoris, notando como se me iba concentrando todo el placer allí y cada vez iba aumentando su tamaño, hasta permanecer completamente expuesto fuera de su envoltura, entre los labios abiertos que ya no querían protegerlo más, sino dejar que fuese conquistado. Expresando esta sensación con dulces jadeos.

"Sssssiii"

"Cielo me tienes a mil"

Bajé mis braguitas hasta medio muslo, no quería que las medias miradas que podías ofrecerme se viesen empañadas por nada.
Desnudé mi sexo para ti.
Moviendo mis caderas entre suspiros y caricias, todo ello robado de ti. Cuando pensaba que eran tus manos y mis caderas cabalgando para ti, no pude evitar cerrar los ojos y expresar mi placer emocional con más gratitud.

"No puedes mirarme, cielo, pero puedes tocarme...tócame"

Acercaste tu mano y y sentí dos de tus dedos hundirse de cabeza en mi dulce humedad. Una sola vez, se deslizaron fàcilmente hasta donde hallaban tope con el resto de la mano. Una vez allí hiciste presión y movías tus dedos en mi interior, y después retiraste el objeto de mi placer y me lo diste a saborear en mi boca...sí...sé que eso te excita muchísimo mi amor.

"Dame más, dame tus dedos dentro de mi, por favor"

Sin dejar de concentrarte al teclado, con tu mano derecha volviste a introducirte dentro de mi cueva ahora volcànica, y yo con mi mano derecha recorría mis labios por fuera y con mi mano izquierda mis labios por dentro, rozando de tanto en cuanto mi centro de placer. Una y otra vez tus dos dedos me entraban y se salían. Tus miradas furtivas te dejaban ver tres manos acariciando una parte tan pequeña y tan exhuberante de mi cuerpo.

 

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