NUESTROS MEJORES RELATOS ERÓTICOS

Nuestra Calificación: Malo (1) - Regular (2) - Bueno (3) - Muy bueno (4) - Excelente (5)
Opina


 

Una tarde con unos amigos

Experiencia

Como si de toda la vida nos hubiéramos visto o estado preparando el uno para el otro, aquella noche, cuando nos conocimos, tras una llamada que ninguno de los dos esperábamos, fué tal vez el destino que hiciera que nuestros amigos comunes se confabuláran para presentarnos y hacer de nuestras vidas, algo un poco menos monótono, una salida nocturna... "Si, por qué no,..." me dije.
Recuerdo que me dijeron, "...traeremos a una amiga..." "menuda mierda, otra desconocida más con quien intentarán liarme...", me dije, pero no me importó, mis últimas semanas eran desesperantes, por el trabajo y la responsabilidad, la verdad es que me daba igual, así que no hice comentario
alguno sobre la cena ni sobre la desconocida.
Viernes por la noche, es un día que siempre es complicado, pero con un poco
de suerte, conseguí salir soalmente 1 hora tarde, debía aparecer a las 10 de la noche en casa de mis amigos, un verdadero palo, ya que tampoco podía presentarme con las manos vacías, más que nada por delicadeza que por necesidad, compré dos botellas de vino para él y unos bombones para ella, para todos una botella de un buen champagne, era un detalle, un pequeño homenaje a los sentidos tras una buena cena.

En casa, todo estaba preparado para salir, telefoneé para comentar que llegaría 1/2 hora tarde, me disgusta que me hagan esperar, por eso intento no hacerlo. "No hay problema, aún no ha llegado nadie...", "Que bien, pensé, no seré el primero, encima tenía suerte".
Llamé al taxi, para dentro de 1 horas, tenía tiempo de una ducha tibia para relajarme del día complicado y de las preocupaciones.
Me desnudé y entré en la ducha. El agua estaba un poco más caliente de lo que me esperaba, "una vez más..., este grifo debe cambiarse...", pensé, pero
ese golpe de agua caliente me despertó, encendió mis sentidos.
Empecé el ritual, unos minutos bajo el agua tibia, luego un poco de champú
en la cabeza, luego otro... perfecto...!
Ahora un poco de gel para sentirme limpio, con un leve masaje por el cuello, los brazos, el pecho, sin darme cuenta comencé a sentir una erección que aumentaba con el deslizar de mis manos cada vez más abajo, hasta que llegué a mi pene, entonces ya estaba duro y rígido y con un deseo irrefrenable de poseer a alguien.
Miré el reloj, aún tenía tiempo para masturbarme y acabar de relajarme, comencé a tocarme más sensualmente, como si alguien más lo hicera por mi,
inicié un lento juego con mi glande, acariciándolo con el pulgar en toda su área, es una sensación que me gusta, me evoca una lengua que juega conmigo y me da placer, me acariciaba y pensaba en como sería aquella nueva desconocida que conocería dentro algo más de una hora, esperaba que por lo menos supiera hablar de temas interesantes.
Después de unos instantes, me encontré a mi mismo haciendo un ligero balanceo de delante hacia atrás, con las piernas ligeramente frexionadas, como intentando penetrar a alguien imaginario que estaba de pie ante mi, era
una sensación extraña, pues el agua corriente ligeramente tíbia era lo único que me mantenía en la realidad, pese a todo, mi rítmo seguía aumentando cada vez con más fuerza y ganaba cada vez más velocidad.
No sé cuanto tiempo pasó, pero comencé a sentir cada vez más sensaciones nuevas, de pronto, sentí la irrefrenable sensación de acelerar más mis movinientos, pero empezaba a cansarme, esdaba cada vez más exitado hasta que por fin, llegó lo inebitable, una sensación de placer recorrió todo mi cuerpo y con un sonoro gemido, me dejé ir, espasmos de placer comenzaron a recorrer mi cuerpo, "UF...!", vaya paja, era extraño, nunca había sido tan intensa y sobre todo sin imaginar ninguna ecena de sexo con nadie.
Recuperé la conciencia y me dí cuenta que había pasado más de tres cuartos de hora.
"- Mierda, otra vez tarde...".
Como pude, salí de la bañera, aún sintiendo un intenso placer. De prisa sequé mi cuerpo y me metí dentro de unos pantalones, cogí una camisa, los zapatos, justo sonaba el teléfono...
"- Vaya, el taxista..."
"Ahora bajo", me disculpé y le pedí dos minutos de paciencia, quién me manda a mi masturbarme cuando tengo que salir, con lo triquis miquis que son mis amigos... Ahora verás, "Tu siempre tan impuntual", no sé por que lo dicen, si siempre llego a tiempo.
Cogí los regalos y llamé al ascensor mientras aseguraba la puerta.
Entré en el taxi y le indiqué la dirección de destino.
Extrañamente me sentía muy exitado, tanto o más que hace unos minutos, en la bañera...
Después de 30 minutos aproximadamente, llegaba a casa de mis amigos, como pude, intenté guardar la compostura e intenté que mi erección no se notara, "que cosa más extraña", pensé.
"Hola a todos, dije, perdonad el retraso, he tenido un día muy liado en el trabajo", nadie dió importancia a mi comentario, siempre decía lo mismo. Saludé a cada uno de los conocidos, cuando la ví...
Estaba de espaldas, frente a un espejo muy ilumidado, que me dejaba ver su
cara, con unos hermosos ojos marrones y cabello castaño oscuro, una deliciosa figura y un magnífico vestido blanco muy largo, algo ceñido, que dejaba adivinar sus pechos y caderas, era toda una visión.
Esta es Patt, me dijeron a coro, con suerte, supe guardar la compostura y le dije, encantado de conocerte, dije.
- Soy yo... (Pude ver como se dibujaba una sonrisa en su cara)
- Perdona, me llamo John
- Hola ya lo sabes, soy Patt.
Hablamos unos instantes y yo estaba cada vez más incómodo, porque mi erección se manteía, y se hacía cada vez más incómoda cuando Patt se acercaba para decirme algo al oído, ya que entre la música y las risas no se escuchaba bien.
Después de la cena, salimos todos en grupo y cada uno decidió ir por su lado... "Vaya, hubiera sido mejor salir con mis amigos... son solo la 1:30"
- Te llevo a alguna parte? - dijo.
- No, bueno, si, bueno, no...
- La verdad es que es un poco pronto para volver a casa, te apetece hacer algo?
- Como que?
- No sé, lo que te apetezca...
Venga, te invito a una copa.
- Un momento, te la invito yo, vamos a mi casa. - Dijo.
- Por mi, perfecto.
En su casa, no hacía falta encender la luz, ya que la luna llena iluminaba todo el ático con grandes ventanales.
- Espera aquí - dijiste - voy a por lo que quieras, por cierto, que beberás?
- Martini, con tres hielos y chorro de Vodka.
Segundos después, una suave música invadió toda la casa, y el aire acondicionado se puso en marcha, luego apareció, con dos copas.
- Te hago un comentario? - dijo...
- Por que has pasado una noche tan incómoda? Tienes un problema de erección desde que has llegado a casa de tus amigos, te he observado durante toda la noche y te he puesto a prueba, he querido exitarte aún más diciéndote cosas al oido, creo que lo he conseguido, verdad?
- Je, je... Si, lo has conseguido.
Dejó su copa y me dió un beso en los labios...
No teía nada que hacer ni que decir, pero seguía exitado, la cogí con ligera violencia de los cabellos y la acerqué a mi boca... No se resistió.
Acabamos fundidos en un beso profundo y un gemido se escapó de su pecho.
Desesperadamente, empezó a desabotonar mi camisa y yo hacía lo mismo con su vestido, segundos después ella estaba semi desnuda entre mis brazos.
Tenía unos pechos preciosos, rosados y tersos que besé con avidéz, era verdad, una diosa. Gemidos de placer inundaban el ambiente... Suyos y míos.
Solo unas delicadas braguitas de encaje cubrían su desnudes.
Con especial cuidado, deslicé sus braguitas, besando centímetro a centímetro
su delicioso cuerpo.
No sé como, me encontré con los pantalones bajados y mi pene estaba de un rojo como jamás lo había estado. Me sentía muy exitado y eso la exitaba aún más.
Suavemente, se deslizó entre mis piernas y comenzó a lamer todos los jugos que emanaban de el, luego sin esperármelo me besó... Sentí un sabor distinto
que hizo subir mi exitación, supongo que era mi propio sabor, el de ahora y el de haberme masturbado horas antes en la ducha.
Con mucha delicadeza, volvió a bajar entre mis piernas, esta vez, asegurándose de ofrecerme su sexo brillante ante mi cara, era un 69 perfecto, un irrefrenable deseo de lamer me invadió... Lamí y succioné todos sus jugos, para no dejar escapar nada de su placer que en ese momento compartía conmigo.
Esta vez fuí yo quien la besó, ella gimió de placer cuando mi lengua encontró su clítoris y jugueteó con el, entraba una y otra vés dentro de su vagina que era como un manantial de líquido que hacía más fácil mi trabajo, una especie de gel diluido de exquisito sabor indescriptible que manaba como en una fuente a cada movimiento de mi lengua, con cada uno de sus gemidos de intenso placer.
De pronto escuché...
- Para... quiero que entres
Yo no quería entrar aún dentro de ella, pero decidí seguir sus órdenes.
Cuando me senté en el sofá, sentí tus brazos rodeando mi cuello, acto seguido, volvió a besarme, y de repente un calor intenso recorrió dodo mi miembro, jamás había sentido tanto placer....
"Que me haces", pregunté.
Maliciosamente sonrió y comenzó a mover sus caderas con una cadencia cada vez en más y más aumento, haciéndome perder la noción del tiempo.
Unos minutos después, escuché...
- Para... para...!
Mi exitación que era casi infinita, se vió bloqueada en ese momento, pensé que había pasado algo, tal vez había recobrado la conciencia...
Con un movimiento más que seductor, se tiró a tierra, y me ofreció su hermoso culo, simplemente escuché...
- Quiero que entres por detrás, pero con cuidado... No lo he echo nunca.
Estaba desconcertado, pero obedecí hipnotizado...
Introduje mis dedos en su vagina, peara iniciar un proceso de lubricación previa, no quería hacele daño.
Luego introdije un dedo en su ano, parecía verdad, costaba mucho entrar...
algo de saliva ayudó a que estuviera aún más lubricado y dilatado, abriendo paso a mi pene.
Minutos después, estaba dentro de ella, escuchando intensos gemidos de dolor, y me decía "...sigue... más de prisa..., quiero que te corras dentro de mi" No sé en que momento perdí el control... de pronto un dolor tremendo me hizo volver a la realidad..., era ella que apretaba mis testículos con ambas manos, guiándo mi rítmo cada vez más vionelto, hasta que sentí como empezaba a convulsionarme, en ese momento, dejé escapar el primer chorro de mi sémen dentro de ella, ese contacto inició en ella una reacción en cadena, ya que quien se movia con extrema violencia, era ella, y yo no podía hacer nada para detenerla, simplemente acompañarla en su placer... Gemidos de intenso placer invadían el ambiente. Espamos del mismo placer invadían mi cuerpo.
Después de varios minutos de intensos movimientos de ambos, se detuvo y dió un giro que me sorprendió, estaba de rodillas ante mi, succionando mis últimos jugos... No sé como, pero esto hizo que volviera a conseguir otra erección aunque dolorosa, pero que la sola exitación me daba placer.
Con otro movimiento, volvió a la pose anterior, guiando mi pene esta vez, dentro de su vagina, diciendo...
- Quiero que ahora te corras aquí tambien...
Volvimos a otro desenfrenado vaivén de gemidos, de movimientos y de luchas de placer, para conseguir satisfacer a aquella diosa insaciable.
Después, volvió a cabalgar sobre mi miembro algo cansado, pero que respondía a sus movimientos, con arremetidas cada vez más violentas consiguió arrancar otro orgásmo mucho más intenso, que provocó en ella, una reacción maravillosa, cayó extenuada por unos segundos sobre mi pecho y luego, violentos movimientos acompañaban a cada uno de mis movimientos. Había llegado al punto de no retorno en su placer, era el orgasmo que toda mujer espera tener...
Cuando se hubo calmado, lentamente bajó nuevamente a mi entrepierna para succionar mis últimos chorros de placer.
Ambos estábamos exhaustos de tan ardua batalla el la que ambos habíamos ganado y descubierto el placer en el otro. Nos fundimos en un intenso abrazo, que nos hizo uno; aún gimiendo de placer dijo...
- Quiero que te quedes esta noche...
Acto seguido, cayó rendida en mi cansado pecho y se durmió.

 

© Todos los dchos reservados -"El Rincón Clásico del Relax" - 2000 - Sevilla, España

 

Hosted by www.Geocities.ws

1