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Una
tarde con unos amigos
El
Desconocido   
Lo
conocí en un bar de esos que están abiertos cuando
los demás ya han cerrado. El estaba con unos amigos bailando
y moviéndose insinuantemente. Nos acercamos a ellos con
la excusa de pedir fuego, enseguida conectamos, hablamos y bailamos
durante mucho tiempo.
Me quedaba atontada
mirando unos preciosos ojos mientras bailábamos, luego
le miraba de arriba abajo. La camisa aunque holgada, dejaba
entrever con el movimiento como se le marcaba un busto bastante
desarrollado. Los pantalones ajustados hacían que se
le marcase la entrepierna, lo cual lo hacía más
sensual. Al darse la vuelta comprobé que tenía
un trasero perfecto, no demasiado pequeño y con unas
curvas que marean.
Se estaba dando cuenta
de que lo miraba y nos cruzamos unas sonrisas de complicidad.
Cuando acercaba su
boca grande y siempre sonriente a mi mejilla para decirme algo
al oído, me agarraba con las dos manos de la cintura,
poniendo yo mi mano sobre su espalda (me estaba poniendo a cien)
. Luego, se retiraba para atrás, y sonreía mientras
me miraba a los ojos para ver mi reacción. Antes de que
nos diésemos cuenta, nuestros amigos habían desaparecido,
entonces decidimos irnos a casa, pero mi casa pillaba de camino
a la suya, en el portal estuvimos hablando. No se como, pero
estaba sacando las llaves del bolsillo mientras le mordía
en el cuello y con la otra mano la acercaba hacia mí,
agarrándole por el trasero.
Entramos, y entre
risas y bromas nos fuimos a la habitación, allí
se tiro sobre la cama boca arriba. Me puse de rodillas a su
lado, y mientras la besaba, con mi mano derecha le acariciaba
el sexo sobre sus pantalones ya humedos. Comencé a mordisquearle
y a lamerle el sexo por encima del pantalón mientras
el rodeando mi cabeza con sus manos me apretaba hacia sí.
Se incorporó,
me tumbó sobre la cama, se quitó la camisa, los
pantalones y luego los boxer. Dejando al descubierto un perfecto
miembro. Colocó sus rodillas a ambos lados de mis hombros
y acercó su pene hacia mi boca, comencé a lamer
suavemente con mi lengua mientras el me desabrochaba el pantalón
y acariciaba mi húmedo sexo, y a lamermelo. Yo, comencé
a ampliar mis lametones hasta su ano introduciendo un poco la
lengua, notando que no le desagradaba, cambiamos el ritmo a
más frenético, lo cual le hizo soltar un gemido
de placer.
Entonces, mientras
mantenía su boca ocupada, mojé mi dedo índice
con mi saliva y su jugo, y mientras le lamía su sexo,
comencé a acariciarle el ano, luego introduciendo un
poco el dedo, entonces noté como apretaba sus glúteos
contra mi cara casi sin dejarme respirar, metiendo poco a poco
todo el dedo.
Al cabo de un rato
se incorporó, se dio la vuelta, y sujetandome con una
mano, me penetró. Con la boca abierta, sus ojos cerrados
y su cara mirando hacia arriba comenzó a moverse arriba
y abajo. De vez en cuando abría los ojos para mirarme
y al instante los cerraba.
Mientras, con los
dientes apretados respiraba por la boca de forma acompasada
a sus movimientos. Le acaricié los pezones de un color
claro y muy duros, me incorporé y comencé a lamérselos
notando en mi lengua esos pezones duros en contraste con su
piel suave.
Con la otra mano
le agarré fuertemente del culo, haciendo que el ritmo
que llevaba se convirtiese en movimientos más bruscos.
Entonces aparté
mi boca de su pecho, el cayo con su cara en mi hombro, dejando
mi cara tapada por su melena, abrazó fuertemente mi cuello
con un brazo y con la otra mano agarró la mía
mientras gritaba "DIOS, DIOS, DIOS...", haciéndome
daño en el cuello al apretarme con su brazo tenso por
el orgasmo, llegando los dos casi al mismo tiempo.
Después de
unos minutos inmóviles sin decirnos nada y notar como
nuestras respiraciones recuperaban un ritmo normal, miró
al despertador de la mesilla, me dijo que tenía que irse,
me pidió el teléfono, se vistió y justo
antes me dio un beso en los labios acompañado de un lametón:
cuando salía de la habitación me dijo que mañana
nos veríamos, entonces se fue.
Al cabo de unas horas
me llamó por teléfono y comenzó a recordarme
la noche anterior con todos sus detalles, poniéndome
cachonda. Esa noche nos volvimos a ver, y para mi sorpresa estaba
de lo mas cariñoso y volvió a repetirse la historia.
Hemos hecho de todo juntos, y sexualmente....
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