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Una
tarde con unos amigos
Mi
recuerdo en tu Copa   
Este
día de soleado frío del invierno, me has despertado
y te has metido en la cama conmigo. Con tu voz me has recorrido,
tierno, y me has estremecido, lascivo. Paciente, seguro y determinado
en tu objetivo. Hasta que mi ser entero se te ha entregado transportado
en mi voz desenfrenada. No he podido desbocar mi placer
para tí mientras me conducías y te alejabas de
mi. Nos hemos dejado con una promesa, y quizás, seguramente
en este mismo instante, acercas a tus labios la copa que contiene
mi recuerdo tan frágil como el cristal. Pero sé
de tu poder para crear una fragilidad intensa y densa. Mi presencia
etérea a tu lado ha diluido una simple y abundante gota
de mi ser ardiente en el líquido recuerdo contenido en
tu copa. Aspiras mi olor antes que mi sabor, navegas mi aroma
y después me bebes toda, saciándote de esa sencilla
gota de efluvio mío que ahora está navegando como
barco perdido por tu dulce lengua. LLévame en esta gota
hasta tu profunda garganta, hacia tus venas infinitas e intemporales.
LLévate, y mírate, recoger sobre el suave filo
de tu lengua, de entre mi universo entreabierto, una sola gota
blanca y translúcida de mi ser femenino. Cierra tus ojos
y saborea mi vino añejo de tierra y de sol, de cuerpo
y de alma. Cierra tus ojos y bébeme, mientras acabas
de comerme.
Dame tu copa entre
mis manos y entre mis piernas abiertas. Observa que se llena
cuando la sitúo al asomo de mi cráter volcánico,
que desborda ríos de placer líquido y de lava.
Bébeme toda porque incluso cuando el río haya
cerrado su grifo, yo mojaré mis dedos en las paredes
bañadas y depositaré más gotas de mí
sobre el filo de tu copa, empañándola, empapàndola.
Te observo, lasciva, todavía demasiado hermosa para
ser, insaciable, como tú.
No soporto más
esta condición etérea tuya y necesito hacerte
físico, crearte, gritarte, amarte y llevarte dentro
de mi.
Siempre estoy a tu lado escanciando mi ser en tu copa, atenta,
cuantas veces requieras, y al tiempo te he llevado conmigo bajo
la ducha caliente. En las gotas de mi interior que yo te ofrezco,
se halla quizás el placer contenido bajo el agua contigo.
Tu presencia ha surgido
detrás de mí, invocada por mis más profundos
anhelos de mujer. Me has abrazado y te he sentido abarcando
mi cintura por detrás, tus brazos deslizándose
fuertemente sobre el jabón de mi piel desde mi vientre
hasta aprisionarme los pechos sobre tus antebrazos. Desde donde
me observas me has visto aprisionar a mi vez mis pezones entre
los dedos, pellizcarlos son suavidad y más tarde con
fuerza, obscena, traspasando la frontera del dolor que me produce
el placer en tu mirada. Y todo el rato mis gotas se derraman
en tu copa.
He sentido mi lujuria
centellear como estrellas entre mis piernas y tu miembro crecer
entre las tuyas, lo he sentido aprisionado entre las paredes
que son mi espalda y tu vientre, frotado entre el baile de llamas
bajo el agua. Dos cuerpos avivándose, azuzándose
entre agua y fuego.. Y todo el rato mis gotas escandalosas se
escancian en tu copa.
Te he sentido con
mis ojos cerrados, multiplicando los sentidos y abriendo los
ojos del interior. Te he sentido presionar mis hombros hacia
abajo y obligarme a beberte de rodillas, embestir tu carne cálida
dentrode mi boca, procurando sorberte y paladearte tal y como,
seguramente ahora, estás tú bebiéndome
de tu copa regada por el placer de mis gotas. He procurado beberte
hasta enloquecerte, hasta perderte en mi boca y llenar la tuya
con mis sabores y mis ardores contenidos en tu copa.
Te has sentado sobre
el suelo y me he ensartado sobre tu fuego. Quemas entre mis
piernas cerradas que envuelven mi sexo penetrado por el tuyo.
Las paredes de mi universo te envuelven, aprietan, comprimen
y no te dejan escapar ni terminar. Tu universo erguido se frota
dentro de mi universo desplegado y abierto, de rodillas y sobre
ti sentada. Y todo el rato mi cráter, del placer gotea
desde mis dedos hacia el interior de tu copa, tiñendo
el vino de flujos blanquecinos. Y tus labios se acarician y humedecen
de mi sabor sexual. Y tus ojos se inundan de este nuevo color.
Y todo el rato mi sexo hinchado e hincado. Y mi vientre preñado,
invadido, profanado, conquistado, embestido hasta su más
profundo interior por tu deseo hecho màstil y hecho sexo...todo
el rato mi sexo en tu copa.
Has tomado mi ano
en un beso de amor lubricado. Después, al asalto y por
sorpresa, me lo has penetrado, furioso y desesperado. Has inundado
mi cueva caliente y oscura con tu luz dura, imponente, impertinente,
impenitente. Me has roto de placer y me has arrancado los gritos
del dolor, asaltádome, más, y más. En cada
golpe tu fuerza y furia. Así desgarrada y llena,
hincha y presiona en cada embestida de tu verga mi vulva voluptuosa,
mi clítoris desencapuchado, mis labios desparramados,
mi brecha inundada. Mmmm, y todo el rato está llena tu
copa.
Cada embestida tuya
me remueve las entrañas en una sensación extraña,
me escandaliza, me paraliza, dibujando círculos frenéticos
y lineas fijas y discontinuas dentro de mí, incansable
en este terminar de tu cuadro que es tu obra de amor profano,
tu santa sacrílega ahora venerada y dominada. Cada movimiento
tuyo, salvaje, rompiendo, abriendo, llenándome más
y más. Desencajas mi sexo y se me van a salir las entrañas
en un momento. Exploto estremecida, cabalgada, y se resbalan
por mis muslos hacia abajo mis flujos e incontenible deseo de
mojarte. Te riego con mi orgasmo, con las manchas de mi dolor
y mi deseo. Desbordando tu copa.
Y te doy tu estallido
de placer y de alivio cuando tomas mi boca chocando tu punta
empapada y embadurnada del sabor de mi dolor contra mi
garganta. Y te oigo descargar en un gemir interminable, tu esencia,
en mi laberinto de lengua y de dientes y de labios húmedos
y calientes. Y te doy de beber y de comer mi sabor más
oculto, ahora descifrado y mezclado con tu esencia masculina,
al besarte esos labios, y lamer tu lengua.
Y todo el rato cambia
el color, olor, y el sabor de mi líquido recuerdo en
tu copa.
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