
TERAPIA CRÁNEO-SACRAL |
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¿CÓMO NOS AFECTA UN TRAUMA PSÍQUICO?
Una agresión psíquica puede comportar en una perturbación orgánica llamado estado de estrés, reacción que realiza el organismo por tener dificultades en adaptarse al nuevo entorno. Después de la aparición del agente agresor el cuerpo puede recobrar su estado normal de relajación gracias a sus procesos hemostáticos internos y naturales. Pero si la agresión externa es constante y la energía del cuerpo se agota es muy posible que disminuyan las posibilidades de reacción y se produzca un desequilibrio energético que derive en tensión crónica y en enfermedad. La medicina alopática no trata la causa o los mecanismos internos que provocaron la enfermedad. Simplemente trata la enfermedad como tal, sin tener en cuenta al individuo y sus componentes energéticos, circunstanciales o de educación. Cada vez somos más conscientes que las agresiones psíquicas penetran en los tejidos y provocan estos estados de estrés o tensión física y psíquica. Cada vez está mas claro que todas las enfermedades son psico-somáticas. Por tanto una acumulación de estrés en el cuerpo conlleva a patrones de tensión en la tensión reciproca del sistema de membranas cráneo-sacrales. Estos patrones de tensión representan el eslabón perdido entre los aspectos psíquicos y el cuerpo físico. Los patrones de tensión son recuerdos o emociones que pueden y deben ser eliminados. Esto lo podemos hacer a través de la conciencia o desde la terapia cráneo-sacral. Todas las fascias están unidas y forman una perfecta interrelación en todas partes del cuerpo. Muchos bloqueos mentales o simplemente traumatismos físicos sucedidos a lo largo de nuestra vida, hoy en día todavía tienen repercusión en nuestras membranas craneales internas y en muchas partes del organismo. Tensiones profundas e internas que están constantemente, las 24 horas al día activas, tensas, agotándonos y degenerando los tejidos e impidiendo la libre circulación de los líquidos, y nosotros sin darnos contamos. Este hecho tan real como desconocido nos va creando, formando o cultivando un montón de posibles enfermedades y verdaderos puntos débiles de salud. Estamos llenos de tensiones internas, tensiones fasciales, que normalmente son provocadas por un traumatismo físico o por un bloqueo emocional o mental no asimilado correctamente. Esta circunstancia hace que la pulsación del líquido cefalorraquídeo se vea también afectada, provocando fallos de comunicación del organismo con el sistema nervioso central. Esto es un proceso degenerativo. Por tanto ya sabemos que los sucesos mentales y emocionales implican tensión somática y de igual manera la tensión corporal tiene implicaciones mentales y o emocionales. El terapeuta ayuda a eliminar la tensión somática y el paciente debe de estar preparado por si le vinieran recuerdos de experiencias pasadas con su emoción asociada. A menudo este hecho puede pasar inadvertido o por contrario resultar emotivo o doloroso. El paciente puede, o no, asociar la liberación somática con algo relacionado con la represión inconsciente de una experiencia pasada y el sentimiento-emoción asociado a ella. En gran medida depende del tipo de paciente y del tipo de liberación. La observación de este hecho nos trae el entendimiento de que es muy posible que estemos llenos de energía psíquica reprimida o no asimilada correctamente por todo el organismo, provocándonos una acumulación de estrés en el cuerpo. Este hecho nos pasa a casi todos y casi no nos damos cuenta.
EL ESTRÉS
Podemos definir la palabra estrés como tensión o agotamiento por algo que nos angustia, por que todavía el organismo no se ha podido adaptar a unas nuevas circunstancias, tanto agradables, como desagradables. El cuerpo se encuentra estresado porque se encuentra en un proceso de adaptación. Incluso el placer si no es el momento apropiado y la circunstancia requiere de una rápida adaptación a respuestas autonómicas, nos puede generar estrés. El estrés es debido a un proceso de adaptación y asimilación, por tanto el estrés es bueno y correcto que suceda. El problema radica cuando éste se vuelve constante y supera nuestro proceso de adaptación. El cuerpo se prepara para el estado del estrés, se tensa, se acelera y se vuelve vital y poderoso, esto es correcto e incluso bueno, nos ayuda a superarnos y a sacar cualidades y poder. Todo esto es una reacción fisiológica natural y necesaria. Por contrario cuando este estrés persiste y se torna patológico, es cuando a veces sin darnos cuenta recaemos y nos bloqueamos. Esta tensión sostenida es incapaz de asimilarla el cuerpo y es la que afecta a nuestra salud. Si el organismo no ha tenido éxito en procesar y adaptarse a un reto o a una nueva situación, el cuerpo somatizará o almacenará en los tejidos esta energía potencial que no ha sido asimilada correctamente, o por el simple hecho de no aceptar los sentimientos correctamente. Los tejidos en especial las fascias y su sutil movimiento pulsátil que sucede por su interior se verán afectados. Esto crea un bloque energético y la suma de varios de estos nos creará una armadura energética alrededor de la zona del cuerpo donde se halla bloqueado la experiencia no asimilada correctamente o traumática. El bloqueo funciona bajo tres niveles interdependientes el muscular, el emocional y el energético. Cualquier intento por abrir o liberar los bloqueos es bueno y positivo para la vida. Podemos trabajar el bloqueo a nivel emocional a través del psicodrama, el psicoanálisis, la psicoterapia, etc. el nivel muscular lo podemos trabajar con los masajes, el hata yoga, las danzas, la expresión corporal, etc. la sanación a nivel energético la podemos encontrar a través de un curandero o sanador energético, de la meditación o a través del toque terapéutico o de la terapia cráneo-sacral. Si el movimiento rítmico del líquido cefalorraquídeo se ve afectado en alguna parte de nuestro organismo, el movimiento de expansión y contracción se verá afectado también, provocando un bloqueo o fallo energético en dicha zona. La zona ya no respira, ya no pulsa, ya no recibe el movimiento respiratorio primario y esto es lo que nos sucede en algunos huesos y suturas de nuestras cabezas o del resto del cuerpo. Esto puede provocar todo tipo de patologías físicas o psicológicas. Este mal y en especial el estrés es una de las claves fundamentales de muchos problemas de espalda, de articulaciones y de muchas alteraciones psicológicas. Teniendo esto en cuenta, vamos a escuchar y equilibrar todos los micro-movimientos existentes en el cráneo y en el sacro, principalmente. Este ajuste del movimiento de expansión y contracción de todos los huesos cráneo-sacrales, nos creará un nuevo equilibrio en nuestro cuerpo y alma y seremos capaces de encontrar nuestra propia auto-curación. Cuanto mayor es la edad de una persona es probable que tengan más bloqueos y que éstos hallan hecho una gran armadura alrededor rígida e inteligente. Esta armadura se hará resistente y reacia a la apertura o al desbloqueo. Pero con perseverancia y con un buen número de técnicas disponibles para usar, podemos ayudar al paciente a liberar parte de su tensión emocional. Las personas somos muy diferentes y reaccionamos de manera muy diversa a las circunstancias de la vida. Por ello la sanación de un paciente se convierte en todo un arte vivo y dinámico. Y por supuesto la verdadera sanación de una persona no separa el cuerpo, de las emociones, de los pensamientos y del espíritu. Cualquier trauma psíquico que le pueda suceder a un individuo derivado de la educación, de su frustración, de la infancia, de dudas en la mente, de problemas sentimentales, de miedos, de los partos o los problemas relacionados con la crianza, etc. puede afectar a algunos de los diafragmas del sistema cráneo-sacral. Esta terapia es una de las pocas que tratan estos aspectos de repercusión anímica, recuerdos infantiles, de adulto o traumas experimentados. Es una técnica que nos va a permitir interconectar las experiencias físicas con respuestas anímicas y con verdaderos bloqueos mentales. Todo lo que hagamos para mejorar el principio de la ley de la arteria, o sea, de la libre circulación, tanto del cerebro hacia los pies o desde el sacro hacia la cabeza, será lo mejor que podremos hacer por nuestra salud. De esta manera estaremos predisponiendo al cuerpo a que use todas las herramientas disponibles para reorganizar su información. Le estamos dando la oportunidad para que haga una correcta introspección, para que el cerebro neurológico mire hacia dentro y vea y haga todo lo que tiene que hacer, pues es él, el que lo sabe, ni el paciente ni el terapeuta saben tanto como el propio cuerpo. El Ser interior es el que sabe en todo momento lo que debe hacer, por tanto sabe todo lo que necesita a nivel hormonal, endocrino, químico, emocional, mental, etc. Nosotros en vez de estar asomados hacia el exterior, hacia los sentidos, hacia el mundo sensorial, deberíamos de vez en cuando estar en silencio observando nuestro interior. Para hacer que todo el potencial neurológico mire hacia dentro para saber que tiene que hacer. Nuestro cuerpo es sabio y sabe todo sobre nosotros, simplemente tenemos que dejar que el cuerpo se exprese y se relacione. Cuantas veces el cuerpo se ha lesionado, recaído o enfermado por estar haciendo cosas que son de su desagrado. Nuestra naturaleza interna y externa es inmensamente sabia e inteligente para saber lo que le es bueno y lo que le es malo. Simplemente tenemos que escuchar nuestro interior y dejarnos guiar por la sencillez y la espontaneidad. El terapeuta lo que hace es inducir la libre circulación, del tan famoso y especializado líquido cefalorraquídeo.
LA LIBERACIÓN DE LA EXPRESION
Como seres humanos sentimos emociones, sentimientos y sensaciones y en muchas ocasiones necesitamos expresar, comunicar y por tanto no reprimir. Todo es una corriente de energía en libre circulación, activa, viva, fluyendo y expandiéndose. La expresión somática de los sentimientos se produce natural y espontáneamente, gracias al hecho de que los tejidos corporales están impregnados por el sistema nervioso. Por ejemplo las expresiones de la ira, la alegría, el placer, la tristeza, etc. son manifestadas a través de nuestros músculos fasciales y de los diferentes gestos corporales. Todo gracias a que el sistema músculo-esquelético está ampliamente inervado por el sistema nervioso y por tanto por las configuraciones cerebro-funcionales. La vida es una constante congruencia de campos de energía interactuando. Aquí por tanto también hablamos de la libre circulación de las energías. Por tanto también sabemos que al reprimir la expresión de las emociones o de los sentimientos bloqueamos parte de la corriente energética, que envuelve nuestro organismo. Cuando bloqueamos una emoción, bloqueamos un segmento de nuestro cuerpo. Por ejemplo cuando contenemos el llanto, seguidamente notaremos una contracción muscular en la garganta el llamado nudo en la garganta. Al ver una película de cine y las circunstancias sentimentales nos hacen sentir una gran emoción o sentimiento que nos provoca el llanto, si lo bloqueamos se produce el nudo en la garganta. Estamos bloqueando la libre circulación de la energía, de la emoción y por tanto hay una zona del cuerpo que se tensa, se comprime se retrae. A esto lo llamamos un bloqueo energético que se verá rápidamente aliviado si le colocamos nuestras manos y nuestra atención inmediatamente en la zona del cuerpo afectada. Toda esta reacción, por supuesto repercute directamente en el tejido fascial y en el libre movimiento del líquido cefalorraquídeo. El tejido fascial se tensa se contrae se reprime y se produce un acortamiento y contracción del tejido fascial. La parte interior de la fascia el aracnoides que es casi hueco se vera reducido su espacio y ya no podrá circular el líquido cefalorraquídeo. Esto nos obliga a adaptar un patrón corporal nuevo, nuestro cuerpo se va encorvando, torciéndose, deformándose y adaptándose a la fuerza de la gravedad con formas y mecanismos nada saludables ni perfectos. Una persona con el pecho hundido denotará que reprime los sentimientos, con el pecho inflado es que estará llena de orgullo, una gran lordosis lumbar puede indicarnos un bloqueo en la experiencia sexual, un cuello rígido o con chepa nos indicara la gran carga de problemas que se hecha a la espalda, etc. Tenemos que aprender a descargar nuestros sentimientos o emociones de una buena manera, mejorando y aprendiendo cada vez más de ellos. Nuestra evolución depende de adquirir la experiencia correcta emocional, mental o sentimental de los hechos que experimentamos en la vida. Se trata de poder vivir y actuar sin las cargas emocionales o mentales negativas del pasado. Todo procesa terapéutico tiene lugar en el presente, aunque los hechos y las causas vengan del pasado. Que ese dolor, esa rabia, esa duda, ese temor, etc. del pasado hoy en día ya no nos repercuta en nuestra salud y nos afecte a la hora de mantener relaciones con otras personas. Nos relacionamos con el mundo a través de emociones, sentimientos y pensamientos y obras con los demás. Al hacer varias sesiones de terapia cráneo-sacral y devolver el movimiento respiratorio primario a todo el organismo vamos a encontrar la libertad absoluta de interactuar con el mundo sin las repercusiones traumáticas del pasado. Gracias al haber liberado los recuerdos existenciales más o menos traumáticos de la memoria celular. Y todo gracias al movimiento respiratorio primario al impulso rítmico craneal. Se trata de liberar todas las tensiones físicas de los tejidos corporales, ese músculo agarrotado o esa fascia esclerotizada, o esa articulación rígida. Todas las tensiones físicas vienen primeramente del plano energético, del aura humana hacia la materia. Esa tensión muscular al principio fue una energía del campo sutil, como el miedo, la rabia, la duda, el enojo, la inseguridad, el egoísmo, el estrés, la ansiedad, etc. Que en su momento le abrimos paso a nuestra psique, o sea que en su día abrimos nuestro campo, energético para verla, entenderla y asimilarla. En este momento esa mente-emoción o energía psíquica entró en nosotros y nos cargamos con esa información, errónea y más o menos traumática. Este a grandes rasgos es un mecanismo que usamos para cargarnos con una energía negativa o de baja frecuencia vibratoria. El siguiente paso positivo a seguir es el asimilar la energía, entenderla, aprender de ella, para sacar la experiencia emocional, la experiencia del ser y así haber entendido y experimentado esta carga energética. Esto nos da autoconocimiento. El siguiente paso es soltar o liberar la carga energética. Ya tenemos la sabiduría de ella y ahora la dejamos ir. No nos apoderamos de ella ni nos la creemos del todo, nosotros somos mucho más que esa carga energética que hemos experimentado. Entonces los pasos son coger, asimilar y soltar o expresar. El problema está que cuando no realizamos correctamente algunos de estos pasos la energía esa no fluye ni sirve para aprender, entonces se estanca y se somatiza en el cuerpo, en especial en el tejido fascial. Ahora ya tenemos una energía no asimilada que crea una tensión muscular que irá afectando a nuestros tejidos que se encuentren cerca de la zona del cuerpo donde la energía se reprimió. Esta energía emocional-mental reprimida saldrá a veces a la conciencia y nos manejará y confundirá, nos influenciará e intentará que la información guardada en esa carga energética se repita, para su auto conservación. O sea que sin querer lo veremos todo con una realidad perturbada por una visión del mundo o de las circunstancias modificada. La mayoría no se dan cuenta de ello, de que están siendo llevados por una emoción y perdiendo la visión real y global de la situación. Las emociones no asimiladas se repiten y nos manipulan la verdadera realidad. En este momento que afloró esta energía psíquica y empezó a perturbarnos es cuando hay que actuar y hacer un trabajo de descarga. Primero no creernos del todo este estado de ánimo, luego recordar de donde vino, luego mandar toda la energía positiva y amorosa al pasado y a todos los implicados, para retomar un nuevo entendimiento mas positivo y correcto para nosotros. Perdonar y pedir que sea todo lo mejor para ese momento. Saber que hasta el dolor nos sirvió para aprender algo, y que en el fondo no es tan malo, pues es una parte de los sentimientos humanos. Forma parte de nuestra experiencia. Una vez enviado energía salutífera al pasado, nos relajaremos y buscaremos otros estados de ánimo distintos a los anteriores, mucho más bellos, libres y saludables. Este trabajo de descarga y perdón del pasado se mejora enormemente si visualizamos y nos afirmamos que yo soy el rayo violeta, transformador y purificador. O realizamos esta afirmación: “Yo soy la llama violeta, la llama consumidora que disuelve todo error pasado y presente su causa y su núcleo y toda creación indeseable que mi ser externo sea responsable”. Por supuesto este trabajo es un poco evolucionado y hay que estar muy consciente de nuestros estados internos. Este tipo de sanaciones se realizan de igual manera a través de la terapia cráneo-sacral, que sin lugar a dudas es muy eficaz en sanar recuerdos y traumas del pasado. Aunque nosotros no seamos conscientes de ello la terapia cráneo-sacral nos sana en cuerpo, alma y espíritu. Vamos más allá del tiempo y del espacio. Nuestra aura, nuestra personalidad, nuestra alma y por tanto nuestro Ser están directamente relacionados con lo que hemos vivido y lo que hemos sido en esta y en otras vidas. Nuestra energía es un proceso psicológico de lo que hemos experimentado. Es la experiencia del Ser y lo que hayamos aprendido de ella el camino que tenemos que llevar. Por tanto vamos a aprender de nuestra experiencia, de nuestro Ser, del estrés, de las emociones, de los sentimientos, de los pensamientos y actos. Este es nuestro legado de vida que propongo profundizar.
EXPRESIONES DE LAS EMOCIONES MAL DIGERIDAS
Muchos de nosotros tenemos cargas emocionales o mentales. Sentimientos mal digeridos, mal asimilados o expresados se convierten en un quiste energético emocional. Esto se puede almacenar en los dientes, en la mandíbula, en el plexo solar, en los genitales y los trapecios. Donde hay más facilidad en enmascarar o guardar esas expresiones de los sentimientos o emociones no digeridas o asimiladas unas veces o no respetadas otras veces.
LAS ENFERMEDADES PSICOSOMÁTICAS
Se denomina así a cualquier perturbación que se manifiesta en el cuerpo y que su origen es psíquico. Hoy en día la ciencia médica sabe que más del 80% de las enfermedades tienen un origen y fundamento en el mundo psíquico. Aunque también pueden existir enfermedades somático-psíquicas, las que tendrán un origen en alguna parte física del cuerpo con repercusiones psicológicas, aunque estas son las menos corrientes. El mundo psicológico es un camino que desde hace bien poco estamos estudiando y comprendiendo. La psicología y la psiquiatría son ramas de la medicina bastante nuevas y actuales. Anteriormente a su estudio actual la sociedad tenía otros medios y personas que podían hacer este papel. Por ejemplo para expresar los problemas o circunstancias que una persona necesitaba descargar en la antigüedad lo hacían los amigos u otros, por ejemplo en las tabernas o sitios de reunión. El que atendía la taberna era una especie de psicólogo o psiquiatra que tenia que escuchar y arreglar muchos problemas de sus clientes que hacen el papel de pacientes. Esto nos recuerda que la salud es cosa de todos, todas las personas de todas las sociedades somos responsables de la salud global e individual. Debemos de querer aprender de la salud cuantos más miembros de una comunidad mejor. El terapeuta o sanador se centra en el mal funcionamiento físico, psicológico y espiritual. La cura más efectiva es la que afecta a los niveles psicológicos de la personalidad. Las emociones, los sentimientos y los pensamientos, forman las bases y fundamentos de nuestra vida y de nuestra sociedad. Al ser energías sutiles que no podemos ver y medir con exactitud, han sido pasadas por alto por la ciencia médica y por nosotros mismos. Pero hoy en día estamos dedicando más énfasis en estudiar estas energías así como sus influencias. Por ejemplo sabemos que las emociones pueden provocar importantes manifestaciones en el sistema nervioso vegetativo. Esta reacción la provoca el cerebro como consecuencia a un fuerte estímulo psíquico. Existe un cuadro patológico llamado espasmofilia (tetania) en donde converge un desequilibrio del sistema vegetativo y glandular, que provoca espasmos musculares, ocasionado por un permanente y duro estrés del sistema simpático. Es como un temblor o escalofrío por el cuerpo, una rigidez que después se puede convertir en una liberación y en un mejor estado de relajación. Nuestro trabajo consiste en liberarnos de los estados psico-emocionales ya crónicos. Existen muchas maneras para ello, aunque resaltaremos los métodos de respiración, los movimientos o danza, o conciencia corporal, o los medios psicológicos o el que más me impresiona, la terapia cráneo-sacral.
EL SISTEMA NEUROVEGETATIVO
La parte eferente del SNA está formada por dos divisiones principales, el sistema simpático y parasimpático. Muchos órganos reciben fibras motoras autónomas de ambos sistemas. Los impulsos nerviosos del sistema simpático estimulan al órgano, lo excitan. Los impulsos del sistema parasimpático disminuyen la actividad del órgano, lo inhiben. Cuando un órgano recibe inervación simpática y parasimpática se dice que posee inervación dual. Vamos a estudiar la anatomía y fisiología del sistema nervioso central y de los sistemas simpático y parasimpático.
EL SISTEMA SIMPATICO.
El sistema simpático prepara al organismo para situaciones de emergencia, en situaciones de emergencia, de huida, de estrés, etc. Los efectos de la estimulación simpática tienen una duración y una distribución mayores que los efectos de la estimulación parasimpática. El sistema simpático esta relacionado con procesos que requieren un gasto de energía. Cuando el organismo esta en reposo o en homeostasis este sistema se acciona en medida suficiente para contrarrestar los efectos del otro sistema parasimpático para que el organismo realice sus funciones normales que requieren energía. El cólera, el odio, la rabia, la vergüenza, o la ansiedad entre otras emociones aumentan la excitabilidad del sistema simpático, provocando palpitaciones, temblores y un aumento de la tensión arterial. El cuerpo se prepara para un cambio drástico en el ámbito fisiológico y psicológico. Nos encontraremos con los nervios a flor de piel, más susceptibles a cualesquiera circunstancias. Esto nos puede acarrear desgaste de energía, encontrándonos en un estado de fragilidad o simpático excitado. El sistema simpático controla la actividad de la glándula médulo-suprarrenal o hipotálamo. Este sistema controla prácticamente la hipófisis y sus secreciones hormonales, como: las hormonas de crecimiento, la ACTH que activa la secreción de cortisona, hormonas tireotropas que activan las secreciones de la glándula tiroides y las hormonas sexuales (gonadotropinas) que controlan y regulan la actividad de los ovarios, del útero y de las glándulas mamarias Una emoción intensa o un estrés psicológico pueden hacer que se vean afectadas las glándulas de secreción interna que segregaran algunas hormonas necesarias para reaccionar adecuadamente al dicho estímulo, o afectar negativamente mediante este mecanismo. El hipotálamo se ve afectado por la emoción y se estimula provocando perturbaciones en la tiroides (hipertiroidismo), en la que el exceso de la hormona tiroides en sangre hace que el nivel metabólico aumente provocando un adelgazamiento en el sujeto. Otra perturbación puede afectar al sistema reproductor, ya que se ven alteradas las hormonas sexuales, hasta la hipófisis o pituitaria.
Sin embargo un factor de salud fuerte en una persona estará representado por disponer de una gran reserva de energía, que le proporciona resistencia y fuerza y este sujeto estará representado por un sistema simpático fuerte.
SISTEMA PARASIMPATICO
Sin embargo cuando la actitud emocional es de preocupación o depresión entre otras se pondrá en acción el sistema parasimpático, dándonos un estado letárgico y con bajo tono o debilidad muscular y de ánimo. El sistema parasimpático regula las actividades que conservan y restablecen la energía corporal. Podemos encontrar un gran cuadro patológico debido a las perturbaciones somáticas provocadas por este sistema parasimpático. Aquí la cosa es peor pues no disponemos de energía para superar los desarreglos provocados. Esto sucede pues la mayoría de la energía la tenemos bloqueada en mantener la tensión de los órganos, y de los músculos en casi todo el organismo. Nos encontramos en un estado de espasmofilia. El sujeto podrá tener algunos de estos síntomas: fatiga, angustia, nudo en la garganta, insomnio, vértigos, fobias, dolor de estomago, contracturas musculares como la tortícolis, el lumbago, ciática, excitación nerviosa junto con debilidad. Muchos de estos casos son debidos a nacimientos traumáticos, por el motivo que sea y por accidentes o golpes que pasaron inadvertidos pero que en el ámbito interno tiene creadas unas reacciones en los huesos craneales que afectan seriamente a la salud, aunque ni en radiografías o resonancias lo podamos apreciar. A estos sujetos mediante la terapia cráneo-sacral podemos restablecer las armonías de las estructuras internas. En varias sesiones podemos hacer que el paciente se libere de los síndromes espasmofílicos. Tenemos que funcionar de una manera que nos permita responder entre la carga y la descarga de energía de una manera equilibrada. Primero nos cargamos de energía de circunstancias de emociones, de pensamientos, interactuamos con el mundo. Luego contenemos esta carga para asimilar, aprender y sacar la experiencia positiva de ello, que nos aportara madurez y crecimiento personal. Lo siguiente después de haber asimilado la lección o la circunstancia nos disponemos a descargar por completo dicha carga de energía. Los problemas se cargan, se asimilan y se descargan. La vida es una constante carga de energía, emocional, mental, psíquica, para que nosotros la asimilemos y la descarguemos. Esto es un proceso de crecimiento personal. Si esta secuencia de carga y descarga no se produce en armonía, es muy posible que acabe en pequeños trastornos físicos-psíquicos y por tanto en enfermedad. La enfermedad la podremos considerar como un mensaje que nos trasmite el cuerpo, para recapacitar y ayudarnos a enseñar algo que no va bien en estos niveles de carga y descarga de energía. Algo en el ámbito psíquico no esta funcionando bien, hay un fallo en el proceso de asimilación, integración y eliminación del mundo emocional, mental y espiritual. VOLVER
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