
TERAPIA CRÁNEO-SACRAL |
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¿CÓMO FUNCIONA LA TERAPIA CRÁNEO-SACRAL?
A través de esta técnica trataremos de normalizar las estructuras fisiológicas del cráneo, columna vertebral y del sacro-cóccix. Nuestro trabajo como terapeutas se fundamenta en el conocimiento de las articulaciones de toda la bóveda craneal, del rostro y del sacro, en sistemas membranosos intracraneales y exocraneales y por supuesto en el sistema circulatorio y muscular y en algo de neurología. A través de estos sistemas influenciaremos en todas las demás estructuras internas, como órganos y vísceras. Cuando ya tenemos todo este conocimiento lo aplicamos a los movimientos de la bomba hidráulica del líquido cefalorraquídeo. Lo que pretendemos es que esta bomba hidráulica funcione correctamente por todo el organismo, con lo cual aplicaremos unos toques suaves y trabajaremos principalmente con nuestra intención, para restablecer el movimiento inherente que existe en todo nuestro organismo gracias al movimiento respiratorio primario o impulso rítmico craneal. Cada órgano o tejido de nuestro cuerpo ocupa un espacio cómodamente y dispone de cierta movilidad, palpitación o vibración. Estos son aspectos que denotan salud y vitalidad. La falta de movilidad y de flujo y reflujo de los órganos es debida en su mayoría por la restricción de la membrana ocasionada por adhesiones de sus fibras, o sea que las fascias se tensan y se quedan agarrotadas y esclerotizadas. Esto es debido por, traumatismos físicos o por defectos posturales, o por el estrés emocional o por cortocircuitos mentales, que por tanto nos bloquean y tensan las meninges o fascias. Nuestro tratamiento va ha ser: nosotros pondremos nuestra mano en el cráneo, para devolver la simetría y la amplitud del movimiento craneal a través del ritmo cefalorraquídeo. De igual manera tendremos que hacer lo mismo en la columna vertebral, en el sacro, en las piernas y brazos y en los distintos diafragmas. Esta es toda la técnica, pero para llegar a ello tenemos que saber primero toda la teoría sobre esas membranas y que ocurre. Lo difícil no es la práctica, si no comprender todo el mecanismo de la práctica, que ocurre debajo de nuestras manos. Podemos notar algo, pero si no lo entendemos no seremos facilitadores del proceso. Necesitamos comprender, para después pasar a la experiencia. Porque cuando igualamos las amplitudes y las simetrías, el equilibrio hidrodinámico emolinfático, cardiaco, respiratorio y del líquido cefalorraquídeo el cuerpo se armonizará totalmente. Y cuando todo está en armonía en el ámbito estructural, la química mejora y la emoción y la mente también mejoran. Esto nos da el modelo del triángulo del cuerpo humano: estructura, química y mente. Con esto nos referimos al dibujo que los quiroprácticos utilizan como símbolo. Anteriormente todo funcionaba por un modelo analógico, como los teléfonos. Un sólo pequeño cable podía ir sólo a una terminal. Ahora vamos al sistema digital, a través de fibra óptica. Aquí cada pequeño cable que hay puede interconectarse con seis millones de otros cables. Cada centímetro cuadrado de una porción de médula espinal tiene mucha más comunicación que la fibra óptica. Dicho de otra manera, cada milímetro de médula son millones de vías nerviosas y sensitivas que se están transmitiendo de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. El problema es cuando la médula se corta y entonces hay que ver como interconectamos esos millones de impulsos eléctricos. Ahora la ciencia médica trata de hacer puentes de conexión en la médula espinal para hacer de puentes neurológicos y estimular todos los impulsos posibles, por lo menos los básicos. La médula espinal, esta bañado por este líquido cefalorraquídeo y como la médula es tan sensible, cualquier diferencia de presión entre el cráneo y la médula producirá sobreexcitación en su sistema de transmisión neurológico. Por ejemplo si tenemos una gran acumulación de líquido en el hueso occipital, será muy fácil comprender por que el sujeto tiene trastornos en la musculatura dorsal, o en la musculatura posterior del cuello, y por mucho masaje que hagamos si no devolvemos la correcta presión en el occipital, difícilmente podremos normalizar la función neurológica entre nervio y músculo. ¿Por qué sucede esto? Por que al activarse la médula se están activando conexiones mediante células especializadas llamadas células intercaladas, entonces transmiten información pero no son capaces de desconectarse de esa información, por tanto, el sujeto esta sometido a una constante sobreexcitación, y el músculo esta constantemente contraído, durante todo el día y toda la noche y a la larga duele. Vamos a actuar de manera sutil y no invasiva y nuestro estrés o nerviosismo tenemos que procurar no inducirlo al paciente. Nuestra actitud será cómoda y relajada, capaz de sentir y escuchar los ritmos del paciente por separado de los nuestros. Nosotros tenemos que saber todo sobre la fisiología y anatomía del cráneo y del sacro humano, para poder comprender y poder proyectarse en el interior del cuerpo, para disolver con mayor facilidad la tensión de las fascias. El proceso es el de escuchar el ritmo cráneo-sacral en las distintas partes de cuerpo, con sólo poner nuestras manos muy suavemente sobre el paciente. Al observar la disfunción de este ritmo en algunas partes del cuerpo, trataremos mediante unas técnicas sencillas de equilibrar y restablecer la función de este ritmo. No hay ninguna manipulación profunda o fuerte, con sólo la concentración y la intención mental, junto con las técnicas, podremos devolver a la persona su ritmo cráneo-sacral. Al eliminar de nuestro interior las tensiones fasciales el organismo entero puede realizar una comunicación mejor y efectuar las funciones necesarias para restablecer la salud holística, o sea la verdadera salud natural. El equilibrio de nuestro impulso rítmico craneal (IRC) nos traerá mucha relajación, salud, energía, bienestar a nivel emocional, mental, sentimental e incluso espiritual. Nuestra calidad de vida se ve enormemente mejorada y equilibrada, nuestro cerebro y nuestro mundo emocional-sentimental están en paz y armonía. Empezamos a atraer a nuestra vida las mejores relaciones, actitudes y circunstancias, gracias a la enorme y constante liberación psíquica que se realiza cuando tenemos el movimiento de flexo-extensión en todo el cráneo. Lo negativo es incapaz de tocar nuestro campo energético, ya que no puede penetrarlo gracias a la respiración pulsátil del líquido cefalorraquídeo. Si además nosotros con nuestra intención nunca préstamos atención ni importancia a la actividad exterior negativa, la vida casi seguro se convertirá en un feliz camino de rosas. Todo esto y mucho más podemos recibir si reorganizamos nuestro IRC en todo el cuerpo. Como ya sabemos las tensiones del tejido fascial están muy relacionadas con las tensiones psíquicas que hemos adaptado. La tensión física no es otra cosa más que energía psíquica condensada y reprimida, no asimilada. O sea es un quiste emocional, que lo único que hace es degenerar nuestro organismo y atraer circunstancias relacionadas con ese quiste emocional. Si volvemos a reprimir esa energía psíquica o a no asimilarla correctamente, se volverá a somatizar en el cuerpo, pudiendo llegar a límites de degeneración tan grandes como los provocados en el cáncer.
TERAPIA CRÁNEO-SACRAL ----- BREVE EXPLICACION
La terapia cráneo-sacral está basada en los principios de la osteopatía craneal, y se apoya principalmente en la inteligencia natural del cuerpo para re-encontrar el equilibrio, en la libre circulación del líquido cefalorraquídeo y en el libre movimiento de las articulaciones del cráneo y del sacro. Esta terapia se fundamenta en que las suturas de los huesos del cráneo y del sacro son articulaciones que tienen un movimiento de flexión y extensión. Este movimiento respiratorio primario sucede en todo nuestro cuerpo entre 5 y 10 veces por minuto. Está originado por el movimiento pulsátil del líquido cefalorraquídeo, que circula por el interior del tejido facial. El líquido cefalorraquídeo se fabrica a través del plasma sanguíneo en el interior del cráneo de forma pulsátil y circula por un circuito semi-cerrado en el interior de las fascias. Esta circulación rítmica responde y actúa bajo principios y leyes hidrodinámicos y de tensión reciproca. El líquido cefalorraquídeo es un líquido muy especializado que circula por el interior de las fascias por todo el organismo, sobre todo por el cráneo, la columna vertebral y el sacro. Este líquido tan inteligente dispone de un gran poder energético y homeostático, pues está íntimamente relacionado con el sistema nervioso central y periférico. Gracias a la articulación esfeno-basilar y a la producción del líquido cefalorraquídeo de forma rítmica y pulsátil tenemos los movimientos de flexión y extensión en todos los huesos del cráneo y del rostro humano. El ritmo y simetría de esta pulsación está directamente relacionado con nuestra salud y con nuestra calidad de vida.
EL TEJIDO FASCIAL Y SUS FUNCIONES Todo el cuerpo está rodeado y envuelto por tejido fascial, somos una gran fascia. Todas las partes de nuestro cuerpo como los músculos, huesos, tendones, nervios, vasos sanguíneos, órganos, etc. están envueltos en tejido fascial y por tanto todo el organismo está interconexionado a través de las fascias. Este tejido es el que transporta el movimiento respiratorio primario por todo el cuerpo y por tanto es de vital importancia para nuestra salud. Este tejido fascial se puede ver afectado por traumatismos físicos antiguos o recientes. Todos nosotros tenemos tensiones internas difíciles de percibir, pero que nos repercuten seriamente en todo nuestro organismo. Muchas de estas tensiones sutiles se almacenan sobre todo en la cabeza y en la médula espinal. Si las fascias se encuentran agarrotadas o en constante tensión el líquido cefalorraquídeo no podrá pulsar por su interior y la comunicación nerviosa, electromagnética y comunicación neuronal no funcionarán correctamente. Los últimos estudios clínicos nos confirman todas estas teorías. Es de vital importancia armonizar esta pulsación tan sutil y devolver el micro-movimiento de flexión y extensión en todos los huesos del cráneo y del sacro. El tejido fascial es de vital importancia y es el responsable de muchos dolores internos difíciles de eliminar. Todo el cuerpo esta formado por tejido fascial y éste es el encargado de comunicar e interrelacionar todo el organismo. Aquí tenemos el puente entre el mundo físico y el mundo sutil. El tejido fascial como parte del sistema nervioso se ve muy influenciado por las tensiones emocionales y mentales.
LAS EMOCIONES AFECTAN AL TEJIDO FASCIAL Como tema más importante tenemos que saber que cualquier trastorno psíquico como el estrés, el miedo, el enfado, la ira, la depresión, o cualquier emoción negativa produce una tensión y acortamiento del tejido fascial. Tales circunstancias provocan dolores y molestias en la misma zona o en otras partes del cuerpo mas alejadas, debido a la tensión reciproca de membranas o tejido fascial. Todas las fascias están unidas y forman una perfecta interrelación en todas partes del cuerpo. Muchos bloqueos mentales a lo largo de nuestra vida, hoy en día todavía tienen repercusión en nuestras membranas craneales internas y en muchas partes del organismo. Tensiones profundas e internas que están constantemente, las 24 horas al día activas, tensas, agotándonos y degenerando los tejidos e impidiendo la libre circulación de los líquidos. Este hecho tan real como desconocido nos va creando, formando o cultivando un montón de posibles enfermedades y verdaderos puntos débiles de salud. Estamos llenos de tensiones internas, tensiones fasciales, que normalmente son provocadas por un traumatismo físico o por un bloqueo emocional o mental no asimilado correctamente. Esta circunstancia hace que la pulsación del líquido cefalorraquídeo se vea también afectada, provocando fallos de comunicación del organismo con el sistema nervioso central. Esto es un proceso degenerativo. Por tanto ya sabemos que los sucesos mentales y emocionales implican tensión somática y de igual manera la tensión corporal tiene implicaciones mentales y o emocionales. El terapeuta ayuda a eliminar la tensión somática y el paciente debe de estar preparado por si le vinieran recuerdos de experiencias pasadas con su emoción asociada. A menudo este hecho puede pasar inadvertido o resultar doloroso. El paciente puede o no asociar la liberación somática con algo relacionado con la represión inconsciente de una experiencia pasada y el sentimiento-emoción asociado a ella. La observación de este hecho nos trae el entendimiento de que es muy posible que estemos llenos de energía psíquica reprimida o no asimilada por todo el organismo, provocándonos una acumulación de estrés en el cuerpo.
EL ESTRÉS Podemos definir la palabra estrés como tensión o agotamiento por algo que nos angustia, por que todavía el organismo no se ha podido adaptar a unas nuevas circunstancias, tanto agradables, como desagradables. El cuerpo se encuentra estresado porque se encuentra en un proceso de adaptación. Incluso el placer si no es en el momento apropiado y la circunstancia requiere de una rápida adaptación a respuestas autonómicas nos puede generar estrés. Si el organismo no ha tenido éxito en procesar y adaptarse a un reto o a una nueva situación, el cuerpo somatizara o almacenara en los tejidos esta energía potencial que no ha sido asimilada correctamente. Los tejidos en especial las fascias y su sutil movimiento pulsátil que sucede por su interior se verán afectados. Esto crea un bloque energético y la suma de varios de estos nos creara una armadura energética alrededor de la zona del cuerpo donde se halla bloqueado la experiencia no asimilada correctamente o traumática. El bloqueo funciona bajo tres niveles interdependientes el muscular, el emocional y el energético. Cualquier intento por abrir o liberar los bloqueos es bueno y positivo para la vida. Podemos trabajar el bloqueo a nivel emocional a través del psicodrama, el psicoanálisis, la psicoterapia, etc. el nivel muscular lo podemos trabajar con los masajes, el hata yoga, las danzas, la expresión corporal, etc. la sanación a nivel energético la podemos encontrar a través de un curandero o sanador energético, de la meditación o a través del toque terapéutico o de la terapia cráneo-sacral. Si el movimiento rítmico del líquido cefalorraquídeo se ve afectado en alguna parte de nuestro organismo, el movimiento de expansión y contracción se verá afectado también, provocando un bloqueo o fallo energético en dicha zona. La zona ya no respira, ya no pulsa, ya no recibe el movimiento respiratorio primario y esto es lo que nos sucede en algunos huesos y suturas de nuestras cabezas. Esto puede provocar todo tipo de patologías físicas o psicológicas. Este mal y en especial el estrés es una de las claves fundamentales de muchos problemas de espalda, de articulaciones y de muchas alteraciones psicológicas. Teniendo esto en cuenta, vamos a escuchar y equilibrar todos los micro-movimientos existentes en el cráneo y en el sacro, principalmente. Este ajuste del movimiento de expansión y contracción de todos los huesos cráneo-sacrales, nos creará un nuevo equilibrio en nuestro cuerpo y alma y será capaz de encontrar su auto-curación. Cuanto mayor es la edad de una persona es probable que tengan más bloqueos y que estos hallan hecho una gran armadura alrededor rígida e inteligente. Esta armadura se hará resistente y reacia a la apertura o al desbloqueo. Pero con perseverancia y con un buen número de técnicas disponibles para usar, podemos ayudar al paciente a liberar parte de su tensión emocional. Las personas somos muy diferentes y reaccionamos de manera muy diversa a las circunstancias de la vida. Por ello la sanación de un paciente se convierte en todo un arte vivo y dinámico.
VAMOS A EQUILIBRAR Y MEJORAR NUESTRO MOVIMIENTO RESPIRATORIO PRIMARIO Nosotros como terapeutas actuamos mediante el conocimiento, la técnica, la intención, el amor y la energía, para ayudar al paciente a devolver su movimiento respiratorio primario en todo el organismo. Vamos a relajar y encontrar un mejor equilibrio en las membranas internas del cráneo y de todo el organismo. Con esto conseguiremos vivir con todas nuestras capacidades internas y encontrar la plenitud en esta vida y a todos los niveles. Cualquier dolor o enfermedad puede encontrar una solución a través de esta terapia. Cualquier trauma psicológico puede ser liberado a través del tratamiento cráneo-sacral. Estamos actuando en el origen de todos los problemas físicos y psicológicos. Estamos yendo a la causa de muchos de nuestros desequilibrios, tanto físicos como psicológicos. Es muy frecuente que los males de muchas partes de nuestro cuerpo tengan el origen en todas las tensiones de membranas craneales que casi todos tenemos. Estas tensiones deforman e impiden el libre movimiento de flexo-extensión en todos los huesos de la cabeza, impidiendo nuestro movimiento respiratorio primario. Sin apenas darnos cuenta vivimos con tensiones internas, en nuestro cráneo, en la columna vertebral, en el sacro y en la pelvis. Muchas veces por un nacimiento forzado o por cicatrices, golpes, accidentes o simplemente por experiencias traumáticas a lo largo de toda nuestra vida, desde antes del nacimiento hasta ahora, físicas o psicológicas. El tejido fascial es el que se ve más repercutido e influenciado por estas circunstancias. Como todas las fascias están perfectamente unidas por la comunicación inherente de todo este tejido a nivel fibrilar, un golpe en la cabeza puede ocasionar dolores en el hombro, en el abdomen, en la zona pélvica o en las rodillas o los pies. Un pequeño trauma psicológico puede ocasionar un malestar físico.
EL CRANEO COMO CONJUNTO DE ARTICULACIONES. En nuestras cabezas existen 29 huesos unidos a través de las suturas craneales, que hacen de articulación y por tanto tienen un ligero micro-movimiento. Cada 5 ó 12 segundos se produce un movimiento de expansión y contracción en nuestra cabeza y en todo el organismo. Esta pulsación nos mantiene nuestro campo áurico en perfecto estado de salud y vida, protección y fuerza. En este trabajo liberaremos todos los huesos del cráneo y permitiremos que tengan su libre movimiento de flexo-extensión. Las tensiones internas del cráneo se disolverán, la circulación sanguínea encefálica mejorará, y todo el sistema nervioso central se oxigenará, creando una mayor capacidad de auto curación de cualquier malestar físico o psíquico. Actuamos como facilitadores para que el propio organismo se reordene y equilibre. Con varias sesiones mejoraremos la presión hidrodinámica del líquido cefalorraquídeo en el cráneo, en todo el cuerpo, mejorando así nuestro poder homeostático y nuestra calidad de vida. De esta manera el cuerpo tendrá plena capacidad de auto- curación y regeneración. Por tanto la pulsación del líquido cefalorraquídeo, llamada también impulso rítmico craneal, sucede en cada hueso y articulación del cráneo, del sacro, de la pelvis y en todas partes del cuerpo humano. Escuchar o sintonizar su ritmo, su simetría y su fuerza y así devolver la correcta pulsación allí donde sea necesario, es el fundamento de esta terapia. Ahora podemos ajustar en todo nuestro cuerpo este movimiento respiratorio primario, su ritmo y simetría, a través de la terapia cráneo-sacral. Sus beneficios son excelentes para todos los problemas de salud o personales. En especial todo lo relacionado con la cabeza, el rostro, el campo áurico y por supuesto todo lo relacionado con la psicología. VOLVER
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