CAPÍTULO 2
OBJECIONES TRADICIONALES
En respuesta a lo que he planteado en el capítulo anterior, algunos señalarán indudablemente a los textos del NT que se utilizan tradicionalmente para respaldar la noción de una forma de liderazgo eclesiástico posicional/jerárquico. A continuación exploraremos brevemente algunos de ellos.
Objeciones del Libro de los Hechos y del Corpus Paulino
(1) ¿No es así que Hechos 1:20, Romanos 11:13, 12:4 y 1 Timoteo 3:1,10,13 hablan de oficiales eclesiásticos?
La palabra "oficio" en todos estos pasajes es inapropiada, porque no tiene equivalente en el texto original. De hecho, en ninguna parte del texto Griego del NT encontramos el equivalente de "oficio" usado en conexión con algún ministerio, función o líder en la iglesia. La palabra Griega para "oficio" se emplea únicamente para referirse al Señor Jesús en Su oficio de Sumo Sacerdote (Heb. 5-7) y al sacerdocio Levítico (Luc. 1:8).
Por consiguiente, una traducción mejor de Romanos 11.13 sería, "...le hago honor a mi servicio (diakonía)" en vez de "magnify mine office" ["honro mi oficio"] (como aparece en la King James Versión [KJV]). Asimismo, Romanos 12:4 se traduce mejor así: "...no todos los miembros tienen la misma función (praxis)" porque en el Griego la palabra praxis significa una actividad, una práctica o función en vez de un oficio o posición (vea la Nueva Versión Internacional [NVI] y la Biblia de las Américas [BA]). Por último, 1 Timoteo 3:1 dice así en la KJV: "If a man desires the office of a bishop..." ["Si un hombre desea el oficio de un obispo..."]. Pero una traducción más exacta sería: "Si alguno aspira a vigilar..." (vea también la traducción de la Biblia de J.N. Darby).
Una vez más, el énfasis en el ministerio y el liderazgo en el NT está puesto en "hacer" y "trabajar" en vez de "oficio" y "posición". La noción del oficio de anciano, por tanto, es el resultado de una mala traducción que ha sido influenciada por los prejuicios culturales de ciertas traducciones. Estos prejuicios han enredado el significado del lenguaje Bíblico y han transformado palabras simples en títulos eclesiásticos fuertemente recargados que no tienen su origen en los oráculos sagrados. Por esta razón, es necesaria una lectura fresca del NT en su lenguaje original para comprender adecuadamente ciertos textos. Una lectura así dota de acero espiritual a la terminología de "liderazgo" de la Biblia, ya que ésta ha sido despojada de su significado original, como resultado de una percepción equivocada que se ha hecho ya común, y la falta de una exégesis cuidadosa.
Por ejemplo, un vistazo al texto Griego original nos permitirá percatarnos de los siguientes datos importantes: Los obispos (epískopos) son simplemente guardianes y no altos oficiales eclesiásticos; los pastores (poimén) son vigilantes y no predicadores profesionales; los ministros (diákonos) son ayudantes y no clérigos; los ancianos (presbúteros) son hombres maduros dotados de sabiduría y no oficiales eclesiásticos. Afortunadamente, un creciente número de eruditos del NT están llegando a ver que la terminología del "liderazgo" del NT posee acentos descriptivos que denotan funciones especiales en la comunidad de los creyentes en vez de posiciones formales.
(2) ¿La lista de requisitos que Pablo presenta en 1 Timoteo 3:1-7 y Tito 1:7-9 no indica que los ancianos son oficiales?
Las cartas de Pablo a Timoteo y a Tito, llamadas "Epístolas Pastorales", fueron escritas a los colaboradores apostólicos de Pablo. En otras palabras, Timoteo y Tito formaban parte de su círculo apostólico. No eran pastores residentes, sino obreros itinerantes,. (Rom. 16:21; 1 Cor. 16:10; 2 Cor. 8:23; 1 Tes. 1:1; 2:6; 3:2; 2 Tim. 2:15; 4:10).
Es por esto que, todo lo que está escrito en las Pastorales, debe entenderse desde este punto de vista. Esto explica, ciertamente, algunas de las diferencias entre estas epístolas y el resto del corpus Paulino. (En las pastorales, la metáfora del Cuerpo está ausente por completo; se menciona ocasionalmente a los "hermanos", y hay poco énfasis en el ministerio mutuo). Por la misma razón, en las Pastorales no encontramos nada que se parezca al Catolicismo naciente. Se menciona al Espíritu de Dios, así como Sus dones, y los líderes deben lograr reconocimiento por su ejemplo y no por que ocupan alguna posición.
Lo que tenemos en estos textos son las cualidades esenciales de un verdadero vigilante en vez de una lista de requisitos para un oficio que puede ser marcado con una señal de visto. La suma de todas estas cualidades son carácter y fidelidad –rectitud moral y responsabilidad- piedad y estabilidad. Las listas de Pablo, por lo tanto, sirvieron meramente como guías para ayudar a Timoteo y a Tito a identificar y afirmar a los vigilantes o supervisores de las asambleas locales (1 Tim. 5:22; Tito 1:5).
Además, el sabor de estos textos en el Griego es el de función en vez de círculos oficiales. Pablo no llama "titular del cargo"a un vigilante o supervisor, sino una "noble función" (1 Tim. 3:1b, NVI). Por otra parte, en 1 Timoteo 5:17, emplea un lenguaje funcional cuando recomienda que se honre a los ancianos que "guían bien" y que "dedican sus esfuerzos" a la proclamación y la enseñanza.
Por consiguiente, no debemos confundir a los vigilantes o supervisores de estos textos con los modernos "funcionarios" eclesiásticos. Esto se debe a nuestra tendencia a imponer al NT nuestros convencionalismos organizacionales.. Esto es indicativo de una estructura cultural aprendida que introducimos en el texto y nada más. En resumen, el lenguaje de función en vez del de oficio domina a las Pastorales así como a las demás epístolas de Pablo.
(3) ¿No describe 1 Corintios 12:28 una jerarquía autoritativa de oficiales eclesiásticos?
Esta pregunta deja ver nuestra inclinación a leer la Escritura con lentes jerárquicos. Insistir en que cada relación sea concebida en términos jerárquicos uno-arriba/uno-abajo es una manía peculiarmente Norteamericana. De aquí que dondequiera que vemos una lista estructurada en el NT, como la de 1 Corintios 12:28, parece que no podemos escapar de deducir que ahí se implica una jerarquía.
A nosotros, Occidentales del siglo XX, nos gusta pensar en términos organizativos al estilo organigrama, pero la Biblia nunca lo hace así. Como tal, pensar que toda lista estructurada en la Escritura contiene alguna clase de jerarquía velada es un supuesto injustificado. Por consecuencia, ver una jerarquía en el catálogo de dones de 1 Corintios 12:28 no muestra sino una mala interpretación de Pablo culturalmente prejuiciada. La realidad es que la cuestión de las estructuras de autoridad no aparece en ninguna parte en este texto. Una buena exégesis de este pasaje no nos conducirá a ninguna idea de jerarquía. Somos nosotros los que imponemos al texto esta idea.
Una lectura más natural del texto, que armoniza perfectamente con el contexto inmediato en que aparece (1 Cor. 12-14), entiende que el ordenamiento de la lista refleja una prioridad lógica y no jerárquica. Es decir, el orden muestra algunos dones más grandes con respecto a la edificación de la iglesia (compárese con 1 Cor. 12:7,31; 14:4,12,26). De modo que, dentro del ámbito de la edificación de la iglesia, el ministerio del apóstol es fundamental. Esto se debe a que los apóstoles dan nacimiento a la iglesia y la sostienen durante su desarrollo prenatal. Rompen el terruño y plantan la semilla de la ekklesía. Ya que los apóstoles ponen el cimiento de la iglesia, pueden ser colocados primero (cronológicamente) en la obra de la edificación de la iglesia (Rom. 15:19-20; 1 Cor. 3:10; Efe. 2:20). (Es significativo que mientras que los apóstoles son colocados en primer lugar en el esquema de formación de la iglesia, figuran al último a los ojos del mundo –Mat.20:16; 1 Cor. 4:9).
Los profetas aparecen en segundo lugar en la lista, indicando así que siguen inmediatamente a los apóstoles por lo que valen para la edificación de la iglesia. El profeta provee a la iglesia de visión, estímulo espiritual y revelación del misterio del propósito de Dios para el presente y el futuro (Hech. 15:32; Efe. 3:4-5). Los profetas, por así decir, arrancan de raíz las malas hierbas para que la iglesia pueda crecer libre de estorbos. De esta manera, los profetas ayudan a los apóstoles a poner el cimiento de la iglesia (Efe. 2:20).
A los maestros se les menciona en tercer lugar, indicando con ello que siguen a los profetas en el valor de sus dones para la edificación de la iglesia. El maestro coloca a la iglesia sobre terreno doctrinal sólido y provee de instrucción con respecto a los caminos de Dios. Continuando con la metáfora, el maestro riega la semilla y fertiliza la tierra para que la iglesia pueda crecer y florecer. Si examinamos al maestro de una manera cronológica, los maestros construyen la superestructura de la iglesia después de que los apóstoles y los profetas han erigido la planta baja.
Esta interpretación de 1 Corintios 12:28 sigue mucho mejor el hilo del pensamiento de Pablo en toda la epístola que la idea de alguna clase de estructura de mando jerárquica donde los apóstoles pueden "hacen valer sus privilegios" sobre los profetas, y los profetas pueden hacer lo mismo con los maestros. Además, esta interpretación trae a un primer plano un importante principio espiritual: la ausencia de autoridad jerárquica no significa que hay igualdad en los dones. Mientras que el NT afirma que todos han recibido dones y todos tienen un ministerio, asimismo demuestra que Dios distribuye Sus dones de una manera variada (1 Cor. 12:4-6). Si bien cada don es valioso para el Cuerpo de Cristo, algunos dones son más grandes que otros dentro de sus respectivas esferas (Mat. 25:14-15; 1 Cor. 12:22-24,31; 14:5).
Por supuesto, esto no significa que los que tienen dones más grandes son más grandes en autoridad (o valía intrínseca) en algún sentido posicional o formal. Mientras que Dios ha llamado a algunos a la obra de la iglesia para plantar y adiestrar, a todos se nos ha dado gracia y autoridad para funcionar en nuestros dones particulares (Rom. 12:6; Efe. 4:7). Dentro de la esfera de nuestros dones, cada miembro es indispensable para la sobreedificación general de la iglesia –aun los miembros cuyos dones no son externamente impresionantes (1 Cor. 12:22-25). Cada Cristiano en la casa del Señor es responsable de usar e incrementar sus dones y se le advierte contra la tentación de ocultarlos en la tierra por temor (Mat. 25:25).
En suma, la idea de que 1 Corintios 12:28 denota alguna clase de jerarquía eclesiástica carece de fuerza argumentativa. El texto tiene en mente los dones más grandes, considerados en el trasfondo del orden cronológico de la construcción de la iglesia, en vez de la ley del más fuerte de una jerarquía eclesiástica o de una escalera autoritativa por la que los Cristianos deben de subir.
(4) ¿No es así que Hechos 20:28, 1 Timoteo 5:17, 1 Tesalonicenses 5:12 y Hebreos 13:7,17,24 muestran que los ancianos tienen que "gobernar" a la iglesia?
No sólo el vocablo "gobernar" en estos textos no encaja bien con el resto del NT, sino que no hay un solo término que se le parezca en todo el texto Griego del NT. Este es, sin embargo, otro caso donde ciertas traducciones han empleado terminología religiosa, calculada para confundir a los lectores modernos.
La palabra "gobernar" en Hebreos 13:7,17,24 es una traducción del vocablo Griego hegeomai, que significa simplemente guiar, conducir o ir delante. F.F. Bruce, un profundo conocedor del NT, en su comentario a la carta a los Hebreos traduce hegeomai como "guiar" (La Epístola a los Hebreos, Ed. Nueva Creación). Asimismo, en 1 Tesalonicenses 5:12, la palabra "presidir" (RVR-1960) es una traducción de la palabra Griega proístimi y conlleva la idea de estar al frente, hacer obra de supervisor, guardar y proveer cuidado. Eruditos del NT como FF Bruce y Robert Banks explican que este término no tiene la fuerza técnica de una designación oficial porque se usa como participio en vez de su forma sustantiva, y está colocado en medio de otros dos participios que no tienen carácter oficial (1 & 2 Thessalonians, WBC, Word; Paul´s Idea of Community, Hendrikson).
Bruce traduce 1 Tesalonicenses así: "Ahora les pedimos hermanos que reconozcan a los que trabajan arduamente entre ustedes y les cuidan en el Señor y les instruyen, y que les tengan en alta estima a causa de su obra". La misma palabra (proístimi) que aparece en 1 Timoteo 5:17 también está traducida incorrectamente como "gobernar" en la RVR-1960 y en la BA. Además, en Hechos 20:28, el texto Griego dice que los ancianos están "en" (en medio) del rebaño y no "sobre" él (como lo dice la NVI).
En el mismo tenor, la declaración de Pablo en 1 Timoteo 3:4-5 respecto a que los vigilantes o supervisores deben "gobernar (proístimi) también su propia casa" no se refiere a su habilidad para ejercer poder. Más bien, señala a su capacidad de llevar la responsabilidad de la supervisión, dirección y alimentación de los demás. Ya que el hogar es el lugar donde nuestro el carácter se prueba más severamente, Pablo se refiere a él cuando describe el carácter de los vigilantes o supervisores.
En todos estos pasajes, la idea básica es la de vigilar en vez de mandar, supervisar en vez de dominar y facilitar en vez de dictar órdenes. El cuadro que presenta el texto Griego es el de una persona que está en medio del rebaño, guardándolo y cuidando de él (como lo haría un líder-siervo). Evoca al pastor que tiene cuidado de las ovejas y las supervisa y no el que las conduce desde atrás o las gobierna desde arriba. Una vez más, el propósito de la enseñanza apostólica demuestra consistentemente que la idea de Dios acerca del liderazgo en la iglesia está en pugna con aquellos roles convencionales de liderazgo al estilo de una empresa de altos ejecutivos.
(5) ¿No es verdad que Romanos 12:8 enseña que Dios dota a algunos creyentes para gobernar en la iglesia, porque Pablo dice, "el que gobierna preside o dirige [que lo haga] con solicitud"?
Aunque la versión Inglesa KJV usa la palabra "ruleth" ["gobierna"] en este texto, la palabra Griega que aparece aquí es proístimi. Una vez más, este vocablo simplemente enfoca al que vigila y brinda ayuda a los demás en vez del que los gobierna y controla. Por esta razón, el texto se traduce mejor así: "...el que vigila y cuida, que lo haga con esmero" La idea de Pablo aquí claramente es de ferviente supervisión en vez de poder dictatorial.
(6) ¿No es verdad que Hechos 14:23 y Tito 1:5 enseñan que los ancianos son ordenados, lo que implica el establecimiento de un oficio?
La mención de reconocimiento apostólico (nombramiento) favorece tanto a la manera de pensar funcional como a la interpretación posicional. Primero, las palabras "nombrar", "designar" "establecer" "constituir" traducen las palabras kathístimi (Tito 1:5) que significa "poner al frente", "constituir", nombrar" y jeirotoneo (Hech. 14:23) que significa "extender la mano". Ambos términos conllevan la idea de reconocer a aquellos a quienes otros ya han aprobado. Así es como estas palabras se usaban en la literatura del primer siglo, fuera del NT.
Segundo, no hay la menor prueba de evidencia textual que apoye la idea de que el reconocimiento Bíblico otorga o confiere autoridad. Pablo nunca invistió de autoridad a algunos sobre el resto de los miembros de la comunidad. El Espíritu Santo es quien establece supervisores (Hech. 20:28), y los ancianos existen en la iglesia antes de que sean reconocidos externamente. El reconocimiento apostólico meramente hace público lo que el Espíritu Santo ya ha realizado. La imposición de manos es un signo de comunión, unidad y afirmación, y no una gracia especial o autoridad transmitida.
Por consiguiente, es un tremendo error confundir el reconocimiento Bíblico con la ordenación eclesiástica que califica a ciertos especialistas religiosos a hacer lo que el resto de los mortales de menos categoría no pueden. Más bien, el reconocimiento Bíblico es simplemente la confirmación externa efectuada por la iglesia de los que ya han sido comisionados por el Espíritu para una contribución específica; Sirve como un testimonio visible de reconocimiento público
En las congregaciones modernas que están buscando seguir los principios del NT para su vida corporativa, el reconocimiento público a menudo constituye una especie de caballo de Troya. Mientras que una discusión acerca de las dificultades asociadas con el reconocimiento apostólico en nuestros días está más allá del alcance de este libro, los supervisores deben de ser reconocidos en la asamblea. Pero este reconocimiento no debe imponerse hasta convertirse en un molde rígido. Algunas congregaciones Neotestamentarias reconocen directamente a los supervisores, y otras, lo hacen tácitamente.
La realidad es que cuando damos reconocimiento a ciertas ceremonias, licencias, títulos de seminario, elección por votación, etcétera, estamos hablando donde la Biblia guarda silencio, y esto produce inevitablemente repercusiones indeseables. Hacemos bien en tener presente que en el NT, existe el principio de reconocimiento de ancianos, pero el método está abierto. Y siempre tiene el sentido de reconocer una función dinámica en vez de colocar en un oficio estático.
(7) ¿Acaso no emplea Pablo la palabra "apóstol" como un título oficial cuando se refiere a sí mismo?
En contra de lo que actualmente se cree, en la mayor parte de su correspondencia, Pablo afirma implícitamente que no es un apóstol de oficio. Mientras que da a conocer su función especial en la salutación de sus epístolas (p. ej. "Pablo, un apóstol de Cristo Jesús"), nunca se identifica a así mismo como "el apóstol Pablo".
Esta es una distinción significativa. La primera es la descripción de una función especial basada en una comisión Divina, mientras que la última es un título oficial. De hecho, en ninguna parte del NT encontramos que los ministerios o funciones en el Cuerpo se utilizan como títulos de honor para los siervos de Dios. Los Cristianos que sienten afición por los títulos necesitan reflexionar seriamente sobre esto.
(8) ¿No es así que Efesios 4:11 parece mostrar a un clero especialmente dotado?
De ninguna manera. Efesios 4 tiene a la vista a aquellos ministerios que están especialmente dotados para equipar a la iglesia para la diversidad del servicio (vv. 12-16). Los dones enumerados en este texto son en realidad personas dotadas (vv. 8,11). Éstos no son los dones que el Espíritu Santo reparte a cada individuo según lo determina (1 Cor. 12:11), sino personas que el Señor pone en la iglesia para su edificación corporativa.
Dicho de otro modo, éstos no son dones dados a hombres y a mujeres, sino hombres y mujeres dotados dados a la iglesia. Es decir, apóstoles, profetas, evangelistas y pastores/maestros son personas dadas por el Señor ascendido a Su iglesia para su formación, coordinación y edificación. Su tarea principal es educar a la comunidad de creyentes en sus roles responsables, y su fuerza está fundada en su capacidad para habilitar y movilizar a los santos para la obra del ministerio. De esta manera, los dones de Efesios 4 equipan (del Griego: katartizo = completar, preparar; y katartismós = capacitación, perfeccionamiento) al Cuerpo de Cristo para que los miembros individuales puedan coordinarse adecuadamente.
Estos dones de la ascensión no son oficios ni posiciones formales. Tampoco son títulos, ya que estos términos Griegos aparecen sin el artículo. Sencillamente se trata de hermanos con dones "habilitadores" peculiares que están destinados a cultivar los ministerios de sus hermanos. Los apóstoles capacitan a la iglesia dándole nacimiento desde la base hacia arriba y la ayudan a caminar por su propio pie (discutiremos la función apostólica con más detalle en el capítulo 5).
Los profetas adiestran a la iglesia hablándole la palabra presente del Señor, confirmando los dones de cada miembro, y preparándola para las pruebas futuras. Los evangelistas habilitan a la iglesia dando forma a la predicación de las buenas nuevas a los perdidos. Los pastores/maestros instruyen a la iglesia cultivando su vida espiritual por medio de la exposición de la Escritura. (Algunos ven a los pastores y maestros como ministerios separados, mientras que otros los ven como dimensiones distintas del mismo ministerio. En este último concepto, pastorear es el lado privado de este ministerio, mientras que enseñar se refiere al lado público).
Además, los ministerios de Efesios 4 ( a menudo llamados "el quíntuple ministerio") no equivalen a los líderes de la iglesia. Es decir, los apóstoles, profetas, evangelistas y pastores/maestros pueden ser ancianos o no serlo. En suma, Efesios 4:11 no contempla a un clero asalariado, ni a un ministerio profesional; tampoco tiene ante sí algún tipo de sacerdocio fabricado, ni una clase diferente de Cristiano. Al igual que el catálogo de dones que presenta Pablo en 1 Corintios 12.28, el texto tiene a la vista funciones especiales en vez de posiciones formales.
(9) No es así que la mención de "gobiernos" en 1 Corintios 12:28 muestra que la iglesia primitiva poseía oficiales eclesiásticos?
El vocablo Griego traducido "gobiernos" en diversas versiones castellanas (Bover-Cantera, Nacar Colunga, La Biblia [ed. Herder], BJ, VM, RVR-1977) es kubérnisis. De acuerdo con el erudito del NT Gordon Fee, "esta misma palabra aparece tres veces en la LXX, donde comporta la idea verbal de dar ‘guía/orientación’ a alguien". Dice Fee que la palabra puede traducirse mejor como "acciones de guía/orientación", aunque es probable que se refiera a dar consejo sabio a la comunidad entera y no simplemente a los individuos (Primera Epístola a los Corintios, Ed. Nueva Creación, Buenos Aires, 1994, p. 704).
Tratar de ver en esta palabra una forma de política eclesiástica es injustificable e insostenible. El único "gobierno" que conoce la ekklesía del NT es el gobierno absoluto de Jesucristo (sobre cuyos hombros descansa exclusivamente –Isa. 9:6). Si bien los supervisores proveen de guía y supervisión a la asamblea, no la "dirigen" ni la "gobiernan". (Como hemos visto, la evidencia recogida del núcleo de las epístolas de Pablo apunta en esta dirección). El término "gobierno", por lo tanto, no es el mejor vocablo que puede hallarse para describir los dones espirituales en la iglesia.
(10) ¿No dice la Biblia que Timoteo fue el "primer obispo ordenado de la iglesia de Efeso" y que Tito fue ordenado como "el primer obispo de la iglesia Cretense?
A algunas versiones de la KJV se han anexado notas al final de las Pastorales, pero éstas no aparecen en el texto Griego. Éstos apéndices no fueron escritos por el autor original de las Pastorales, sino que fueron insertados por los traductores de la KJV.
La mayoría de los eruditos modernos están de acuerdo en que Timoteo y Tito no fueron "obispos" ( ni siquiera pastores), sino los colaboradores itinerantes de Pablo (Rom. 16:21; 1 Cor. 16:10; 2 Cor. 8:23; 1 Tes. 1:1; 2:6; 3:2; 2 Tim. 2:15; 4:10). De hecho, el episcopado monárquico se desarrolló mucho tiempo después de que se completó el NT. La evidencia histórica que sugiere que Timoteo y Tito fueron los "primeros obispos" de estas iglesias es tan escasa como la de Pedro como "el primer obispo" de Roma y la de Jacobo como "el primer obispo" de Jerusalén. Todas estas suposiciones están en conflicto con el relato del NT y no tienen base en el texto Bíblico.
(11) ¿La referencia de Hechos 15:22 acerca de "varones principales entre los hermanos" no implica que existía una autoridad jerárquica en la iglesia primitiva?
La RVR-1960 traduce este texto usando los términos "varones principales", lo que le da un sabor jerárquico. Sin embargo, la palabra Griega para "principal" es higéomai que significa simplemente "conducir" o "guiar" (consulte la NVI). Este texto subraya el hecho de que Judas y Silas estaban entre los hombres que guiaban a la asamblea de Jerusalén. Es decir, eran hombres responsables, probablemente ancianos. Por esta razón la iglesia de Jerusalén los seleccionó como mensajeros temporales a Antioquia (compare con Prov. 10:26; 25:19). Una exégesis que entiende este versículo de manera jerárquica es arbitraria.
(12) ¿ La metáfora de Pablo del Cuerpo de Cristo no demuestra que la autoridad funciona de manera jerárquica? Es decir, cuando la Cabeza envía una señal a la mano, debe primero enviarla al brazo. De esta manera, la mano necesita someterse al brazo para que pueda obedecer a la Cabeza.
Cualquiera que esté familiarizado con la anatomía humana sabe que la descripción anterior refleja un conocimiento incorrecto del funcionamiento del cuerpo físico. La verdad es que el cerebro, a través del sistema nervioso periférico, envía señales directamente a aquellas partes del cuerpo que desea controlar.
De este modo, la cabeza controla todas las partes del cuerpo de manera inmediata y directa. No hace pasar sus impulsos a través de un esquema de cadena de mando recurriendo a otras partes del cuerpo. Por esta razón, la aplicación adecuada de la metáfora del Cuerpo preserva la verdad sencilla de que hay solamente una Autoridad en la iglesia –Jesucristo, y todos los miembros están bajo Su control directo e inmediato.
A este respecto, la Biblia es clara como el cristal cuando enseña que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres (1 Tim. 2:5). Si bien la antigua economía tenía mediadores humanos, el Nuevo Pacto ya no los tiene. Como participantes del Nuevo Pacto, no necesitamos de un mediador que nos diga cómo conocer al Señor, porque todos los que están en este pacto lo conocen directamente, "desde el más pequeño hasta el más grande" (Heb. 8:6-11). En efecto, es la sujeción mutua y no la sumisión jerárquica, lo que produce la coordinación adecuada del Cuerpo de Cristo (este tema se tratará de manera más completa en un capítulo posterior).
Objeciones de Otros Documentos del NT
(1) ¿No nos manda Hebreos 13:17 que obedezcamos y nos sometamos a nuestros líderes, implicando así que los lideres en la iglesia poseen autoridad oficial?
Una vez más, consultar el texto Griego resulta de la mayor utilidad. Es muy interesante que la palabra que se traduce "obedecer" en Hebreos 13:17 no es la palabra Griega (hupakoúo) muy usada en el NT para referirse a la obediencia, sino el vocablo peitho que significa persuadir y conseguir. Debido a que esta palabra aparece en la voz media/pasiva en este texto, debe traducirse así: "accede tú mismo a ser persuadido por tus líderes".
Esta es una exhortación para que la iglesia permita que los líderes la persuadan en vez de obedecerles ciegamente. Esto implica poder persuasivo para convencer y conseguir, sin que para ello se coaccione, fuerce, intimide o se obligue a la sumisión. En las palabras del especialista del Griego W. E. Vine, "la obediencia sugerida [en Hebreos 13:17] no es la de la sumisión a la autoridad, sino que resulta de la persuasión" (W. E. Vine, Diccionario Expositivo, Caribe, 1999, p. 594).
El verbo traducido "someter" en este pasaje es la palabra hupeiko, y conlleva la idea de ceder, retirarse, como rendirse después de una batalla. Por tanto, los que se ocupan de la supervisión espiritual no reclaman una posición ni demandan sumisión. Por el contrario, la palabra de Dios instruye a los creyentes a que les reconozcan y se predispongan a favor de lo que dicen –no a causa de un oficio externo que ocupan, sino por su carácter piadoso, madurez espiritual y servicio hasta el sacrificio a favor de los santos.
Para decirlo con las palabras de Hebreos 13:7, debemos "imitar su fe" al considerar "cuál fue el resultado de su estilo de vida". Si hacemos así, podrán realizar más fácilmente la tarea de supervisión espiritual a la que Dios los llamó (v. 17).
(2) ¿No enseña la Biblia que aquellos que velan por las almas de la asamblea tendrán que dar cuenta a Dios? Y si es así, ¿no significa esto que ellos tienen autoridad sobre los demás?
Hebreos 13:17 dice que los que proveen supervisión son responsables para con Dios por su tarea. Pero esto simplemente significa que a causa de su avanzada madurez y dotación espiritual, Dios les tiene por responsables de cuidar de sus hermanos. No hay nada en el texto que estipule que ellos poseen alguna autoridad especial sobre otros Cristianos (vea el punto anterior).
Por consiguiente, ser responsable no equivale a tener autoridad. Tengamos presente que todos los creyentes son responsables ante Dios por la manera en que usan sus dones (Mat. 12:36; 18:23; Lucas 16:2; Rom. 3:19; 14:12; Heb. 4:13; 13:17; 1 Ped. 4:5). Esto no sugiere que ellos tienen una autoridad especial sobre los creyentes.
(3) No es verdad que Jesús respalda la autoridad oficial cuando mandó a Sus discípulos a que obedecieran a los escribas y Fariseos porque se sentaban en ‘la cátedra de Moisés’?
De ninguna manera. Jesús reprocha a los escribas y Fariseos por asumir una autoridad institucional cuando no poseían ninguna.
Mateo 23:2 dice, "Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés" (BA). Aquí nuestro Señor estaba exponiendo solamente el hecho de que los escribas y los Fariseos eran maestros autonombrados que estaban usurpando autoridad y se habían colocado por encima del pueblo (Mat. 23:5-7; Luc. 20:46). Su declaración era una observación, y no un respaldo. El Señor dejó inequívocamente claro que a pesar de su pretensión ante los hombres, los escribas y los Fariseos no tenían ninguna autoridad en absoluto (Mat. 23:11-33) y que mientras enseñaban la Ley de Moisés, no la obedecían (vv. 3b, 23:23).
Visto en esta luz, el versículo que sigue que dice: "De modo que haced y observad todo lo que os digan..." (BA, v.3) no puede entenderse como una aprobación a la enseñanza Rabínica o a la autoridad Farisaica. Esto se debe a que contradice por completo al versículo que sigue (v.4) así como a otros muchos pasajes donde vemos a Jesús quebrantando resueltamente sus enseñanzas y mandando a sus discípulos a que hicieran lo mismo (Mat. 5: 33-37; 15: 1-20; 16:6-12; 12:1-4; 19: 3-9; etcétera). Más bien, esta frase debe interpretarse teniendo en mente la referencia del Señor a la "cátedra de Moisés".
Es muy significativo que la "cátedra de Moisés" es una referencia literal a una silla especial que se ponía aparte en cada sinagoga, en la que se leían al pueblo las Escrituras del Antiguo Testamento (E. L. Sukenik, Ancient Synagogues in Palestine and Greece, British Academy). Cada vez que los escribas y los Fariseos se sentaban en la "silla de Moisés", leían abiertamente de la Escritura. Y debido a que la Escritura posee autoridad, lo que leían desde esa silla era obligatorio (a pesar de la hipocresía de los que leían). Esta es la esencia de la declaración de Jesús. La lección es que si aun un supuesto e hipócrita maestro lee de la Biblia, lo que dice de ella tiene autoridad.
Afirmar que, a partir de las palabras de Mat. 23:2-3, el Salvador otorga Su aprobación a la autoridad oficial, es un ejemplo de cómo Jesús puede ser reemplazado por el Papismo Romano.
(4) ¿El NT Griego no apoya la idea de que la iglesia incluye clérigos y laicos?
La dicotomía clero/laicos es un trágico error que corre a través de la entera historia de la Cristiandad. Sin embargo, a pesar del hecho de que multitudes han tomado el camino espacioso del dogmatismo para defenderlo, el sistema de castas clero/laicos carece de sustento Bíblico. La palabra "laicos" se deriva de la palabra Griega laos, que significa "el pueblo". Por lo tanto, laos incluye a todos los Cristianos. El vocablo aparece tres veces en 1 Ped. 2:9-10 donde Pedro se refiere al "pueblo (laos) de Dios". El término laos nunca se refiere en el NT a una porción de la asamblea solamente. No fue sino hasta el siglo tercero que se le dio otro significado.
El término "clero" tiene sus raíces en la palabra Griega kleros que significa "porción o herencia". La palabra se emplea en 1 Ped. 5:2-3 donde Pedro instruye a los ancianos a que apacienten el rebaño (kleros) de Dios no "como teniendo señorío" sobre los que les han sido confiados. Es sorprendente que la palabra nunca se utiliza para referirse a los líderes de la iglesia. De nuevo, se refiere al pueblo de Dios, que es Su herencia. De acuerdo al NT, entonces, todos los Cristianos son "clero" (kleros) y todos son "laicos" (laos) –la herencia del Señor y el pueblo del Señor. Para decirlo de otro modo, el NT no dispone de clérigos; ¡hace a todos los creyentes clérigos!
En resumen, no hay un solo indicio del esquema clero/laicos y ministro/laico en la historia, enseñanza o vocabulario del NT. Este esquema constituye una falsa dicotomía. Es un artefacto religioso que se deriva de la ruptura posbíblica entre lo secular y lo espiritual donde la fe, la oración y el ministerio se consideran como la propiedad exclusiva de un mundo oculto y sacrosanto que está separado del todo del tejido de la vida. Esta separación es completamente ajena al carácter distintivo del NT donde se dice que todas las cosas glorifican a Dios, incluyendo los asuntos de nuestro diario vivir ( 1 Cor. 10:31).
(5) ¿Los siete ángeles de las siete iglesias del libro del Apocalipsis no validan la presencia de un solo pastor en una iglesia local?
Los primeros tres capítulos del Apocalipsis constituyen una base frágil sobre la cual construir la doctrina de un "solo pastor", por varias razones. Primera, la referencia a los ángeles de estas iglesias es críptica. Juan no ofrece clave alguna en cuanto a su identidad. Consecuentemente, los eruditos no están seguros de qué simbolizan. (Algunos creen que se refieren a ángeles literales, otros, a mensajeros humanos).
Segunda, no hay nada que se parezca a la idea de "un solo pastor" en ninguna parte del NT, ni hay texto alguno que vincule a los pastores con los ángeles. Tercera, la idea de que los siete ángeles se refieren a "los pastores" de las siete iglesias entra en conflicto directo con otros textos del NT. Por ejemplo, Hech. 20:17,28 nos dice que la iglesia de Efeso tenía múltiples pastores, y no sólo uno.
Por consiguiente, hacer depender la doctrina de la "sola pastora" de un oscuro pasaje del Apocalipsis es recurrir a una exégesis torpe y descuidada (porque ignora el resto de la Escritura). Una vez más, no hay apoyo para el sistema moderno del pastor en el Apocalipsis ni en algún otro documento del NT.
Objeciones del Antiguo Testamento
(1) En Éxodo 18, Moisés establece una jerarquía de gobernantes bajo su autoridad para ayudar a guiar al pueblo de Dios. ¿No es ésta un modelo Bíblico para el liderazgo jerárquico?
Si leemos cuidadosamente el relato, descubrimos que fue Jetro, el suegro Madianita de Moisés, quien concibió esta idea (Éxo. 18:14-27), y no hay evidencia Bíblica que sugiera que Dios la respaldó. Jetro mismo admitió que no estaba seguro de si Dios la apoyaría –Éxo. 18:23. Posteriormente, en los viajes de Israel, Dios dirigió a Moisés para que tomara un rumbo diferente con respecto al problema de la supervisión. El Señor le mandó que comisionara a ancianos, que ya estuvieran actuando como tales, para que le ayudaran a llevar el peso de la responsabilidad (Núm. 11:16). Ésta era una estrategia marcadamente diferente de la noción de Jetro de una jerarquía compuesta de muchos estratos de dirigentes.
(2) ¿No es así que Moisés, Josué, David, Salomón, etcétera, muestran que la perfecta voluntad de Dios es tener un solo líder sobre Su pueblo?
De ninguna manera. Moisés y cualquier otro líder del AT, desde Josué hasta Salomón, fueron sombras del Señor Jesucristo. No eran prefiguraciones del pastor único de los tiempos modernos que se inventó durante la Reforma.
Para ser más específico, el rol del episcopado monárquico se remonta al Catolicismo naciente y tiene sus raíces en las enseñanzas de Ignacio de Antioquia y Cipriano de Cartago. Sin embargo, fue durante la Reforma que los roles del obispo y del sacerdote se transformaron en el pastor Protestante, y el sermón reemplazó a la Eucaristía como el centro del servicio eclesiástico Protestante.
Por contraste, la idea de Dios había sido siempre infundir una teocracia en Israel, donde Él sería su único Rey. Si bien accedió al deseo carnal del pueblo de tener un rey terrenal, ésta no fue nunca Su perfecta voluntad (1 Sam.. 8:5-9). No obstante, Dios siguió teniendo a Su cargo a Su pueblo bajo el reinado humano, si bien sufrieron terribles consecuencias como resultado. (Asimismo, en nuestros días Dios todavía obra por medio de sistemas imperfectos, pero éstos siempre limitan Su plena operación).
A la inversa, el deseo eterno del Señor para con Israel era que viviera y sirviera bajo Su dominio directo (Éxo. 15:18; Núm. 23:21; Deut. 33:5; 1 Sam. 8:7), que fuera un reino de sacerdotes (Éxo. 19:6), y que en tiempos de crisis estuviera sujeto a hombres más sabios y de más edad (ancianos) (Deut. 22:15-18; 25:7-9). No obstante, lo que Israel perdió por su desobediencia, la iglesia lo ganó (1Ped. 2:5,9; Apoc. 1:6). Trágicamente, muchos en la iglesia han optado por regresar al sistema de gobierno religioso del antiguo pacto aun cuando Dios hace mucho tiempo lo desmanteló.
A pesar de esto, a causa del carácter distintivo de la operación del Espíritu bajo el nuevo pacto, la antigua teocracia no es exactamente igual a la hermandad Cristiana. La única manera posible en que se puede realizar la idea de Dios del liderazgo y la responsabilidad legal es a través de la presencia del Señor en el interior de los Suyos. Ya que el Espíritu que habita en los Cristianos no podía obtenerse durante los días del AT, Dios debió condescender con las limitaciones de Su pueblo.
Es por esta razón que a menudo vemos a Israel abrazando modelos jerárquicos de liderazgo. Mas cuando venimos al NT, aprendemos que el Cristo que vive en el interior es la porción de todos los hijos de Dios. Es esta porción la que hace que la iglesia se eleve al nivel sobrenatural del "sacerdocio de todos los creyentes" en el que los estilos de liderazgo jerárquico, titular y oficial se vuelven obsoletos y contraproducentes.
(3) En el Salmo 105:15, el Señor dice "No toquen a mis ungidos; no hagan daño a mis profetas" ¿No enseña este versículo que algunos Cristianos (p. ej. los profetas) tienen autoridad indiscutible?
Bajo el Antiguo Pacto, Dios especialmente ungió profetas para que fueran portadores de Sus oráculos. De este modo, hablar contra ellos era hablar contra Yahweh. Pero en el Nuevo Pacto, el Espíritu es derramado sobre todo el pueblo de Dios. Todos los que han recibido a Cristo (el Ungido), por consiguiente, están ungidos por el Espíritu Santo (1 Jn. 2:27), y todos pueden profetizar (Hech. 2:17-18; 1 Cor. 14:31). De esta manera, la oración de Moisés de que todo el pueblo de Dios recibiría el Espíritu y profetizaría se ha cumplido desde Pentecostés (Núm. 11:29; Hech. 2:16-18).
Lamentablemente, líderes clericales y "profetas" autoproclamados han usado indebidamente y abusado del Salmo 105:15 para controlar al pueblo de Dios y desviar las críticas. Ya que todos los Cristianos han sido ungidos con el Espíritu y todos pueden hablar la palabra de Dios (Heb. 8:11), este texto no puede usarse de esta manera. Bajo el Nuevo Pacto, "no tocar al ungido de Dios" equivale a "someteos unos a otros en el temor de Cristo" (Efe. 5:21 BA), porque la unción del Espíritu ha venido sobre todos los que creen en el Mesías.
El Problema de Una Mala Traducción
Considerando los puntos anteriormente mencionados, algunos podrán preguntarse por qué la Versión Autorizada (KJV) oscurece tantos textos que tienen que ver con el ministerio y la supervisión. Es decir, ¿por qué la KJV repetidamente inserta términos jerárquicos/institucionales (como "oficio") que no están presentes en los documentos originales? La respuesta se deriva del hecho de que la iglesia Anglicana del siglo diecisiete, que vinculó rígidamente a la Iglesia con el Estado, fue la que publicó la Versión del Rey Jaime (KJV).
En efecto, el Rey Jaime VI de Escocia había ordenado la traducción que lleva su nombre. El rey, actuando en su función de cabeza de la iglesia Anglicana, ordenó a los cincuenta y cuatro eruditos que realizaron la traducción que no se apartaran de la terminología tradicional en todo el proyecto. Por esta razón, la KJV refleja naturalmente las presuposiciones jerárquicas/institucionales del Anglicanismo. Palabras tales como ekklesía, epískopos y diákonos no fueron traducidas fielmente del Griego. Más bien, se tradujeron empleando la jerga eclesiástica Anglicana de aquellos días (ekklesía = iglesia (Church), epískopos = obispo (bishop) y diákonos = diácono (minister). Mientras que la KJV original de 1611 pasó por varias revisiones hasta 1769, estos errores nunca fueron corregidos.
Gracias a Dios, muchas traducciones modernas han buscado corregir este problema. Han quitado lo Anglicano a muchos de los términos eclesiásticos que se hayan en la KJV y han traducido fielmente las palabras Griegas que están detrás de ellos de acuerdo a sus significados originales (ekklesía = asamblea, epískopos = supervisor o vigilante y diákonos = servidor). Sin embargo, algunas traducciones todavía conservan el sabor oficial que está presente en la KJV. Por lo tanto, una correcta comprensión de la visión del liderazgo del NT requiere de algún estudio del Griego.
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