BADEN-POWELL,
LAS DOS VIDAS DEL HÉROE
Bill Hillcourth
BREVE
SEMBLANZA DEL AUTOR ** UNA
PALABRA DEL TRADUCTOR ** RECONOCIMIENTOS
** APENDICES
PRIMERA
VIDA : EL HÉROE DE MAFEKING
EL SEPTIMO HIJO ** EL MUCHACHO DE CHATERHOUSE ** UN
SUBALTERNO EN LA INDIA ** EL HUSAR EN ACCION ** EL
SERVICIO EN AFRICA ** A AMBOS LADOS DEL CANAL ** DE
NUEVO EN AFRICA ** INTERLUDIO MEDITERRANEO **
LA EXPEDICION ASHANTI ** EL LEVANTAMIENTO MATABELE
** COMANDO EN LA INDIA ** EL INICIO
DE LA GUERRA BOER ** EL ASEDIO DE MAFEKING
** CLÍMAX UNO ** FIN DE LA GUERRA ** INSPECTOR
GENERAL
SEGUNDA VIDA : JEFE
SCOUT DEL MUNDO
GENESIS DE UNA IDEA ** AVENTURA ISLEÑA
** CREACION DE UN BEST SELLER ** EL
PROYECTO SE CONVIERTE EN MOVIMIENTO ** DIFUSION MUNDIAL
DEL ESCULTISMO ** UN VIAJE DE CONSECUENCIAS **
FIN DE UNA ERA ** CAPEANDO LA TORMENTA
** CLIMAX DOS ** JEFE SCOUT DEL MUNDO ** LORD
BADEN-POWELL OF GILWELL ** LOS ÚLTIMOS AÑOS
XIV
Fin de la Guerra
Años: 1900-03 Edad: 43-46 años
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![]() Mayor general Baden-Powell, recientemente ascendido por su heróica actuación en Mafeking |
Baden-Powell no pudo dormir mucho la primera noche de la liberación de Mafeking. Al amanecer estaba en su habitual atalaya, estudiando la posición Boer con sus anteojos de campaña. Parecia que el enemigo todavía ocupaba los dos laagers al este de Mafeking y las trincheras en los ladrillales. Las banderas Boer aún flameaban en el Fortín del Arbol del Juego (Garne Tree Fort) y cerca del cuartel general de Snijman. Había evidentemente tan poca actividad que B-P llegó a la conclusión de que los Boers ‘intentaban quedarse ese día ‘. No tenía intención de permitírselo.
Hizo salir a la guarnición y fueron al ataque mientras las fuerzas de socorro bombardeaban las posiciones Boer con los cañones que habían traído a Mafeking durante la noche. "Tan pronto como las granadas comenzaron a caer en el laager, los Boers huyeron al Transvaal tan rápidamente como pudieron".
B-P entró con sus hombres en las líneas Boer. El laager principal habla sido evacuado precipitadamente.-Ollas y marmitas conteniendo el desayuno de los hombres estaban todavía hirviendo en el fuego. Varias carretas cargadas de alimentos fueron dejadas abandonadas. La oficina de campo de Snijman estaba regada de papeles y telegramas. Baden-Powell marchó al Fortín del Arbol del Juego. La bandera Boer fue arriada y la británica izada entre saludos frenéticos. Y en un hospital de campo detrás de las líneas Boer, Baden-Powell tuvo una agradable reunión con el Capitán McLaren. "El Muchacho" y otros treinta soldados británicos heridos estaban en bastante buena condición como para ser llevados al hospital de la ciudad.-
Habiendo completado la limpieza, las tropas regresaron a Mafeking. Cuando llegaron a la ciudad encontraron la Plaza del Mercado atestada de gente esperando para recibirlos. Al momento que entraron los vítores retumbaron a su alrededor "Era un espectáculo que siempre seria recordado por quienes lo vieron", escribió J. Emerson Neilly, "éste regocijo loco en las caras hambrientas de los recién liberados, las lágrimas que brotaban espontáneas de los ojos de docenas de quienes alternativamente pasaban de los vítores y sofocos a los sollozos... Se hizo evidente que hasta el gallardo B-P estaba conmovido. Había señales visibles de la emoción que se adueñaba de él al montarse en su caballo y observar el loco desenfreno de esa gente por la que tanto había trabajado para protegerla. Sus ojos estaban también a punto de llenarse de lágrimas..."
A la mañana siguiente Baden-Powell dio una vuelta para agradecer a la fuerza de socorro el trabajo que había hecho, y a cada cuerno de la guarnición su participación en la defensa. Luego encabezó un desfile de toda la guarnición para un servicio conmemorativo y de acción de gracias. A pesar de que las bajas fueron numéricamente reducidas durante el asedio, proporcionalmente eran grandes. Entre los 1.019 combatientes se produjeron 326 bajas, con 92 hombres que habían muerto en el acto o a causa de las heridas. Los ocho mil no combatientes habían sufrido 487 bajas, con 33 muertos por las balas y granadas del enemigo.-
Tan pronto como concluyeron las ceremonias formales e informales, toda la fuerza de trabajo entró en acción. La ciudad fue limpiada de barricadas. Los refugios a prueba de bomba desmantelados —las vigas de sus techos se necesitaban para cumplir la función a la cual estaban originalmente destinadas:-durmientes de ferrocarril. Se envió una comisión de trabajo para establecer la línea telegráfica con El Cabo, otra para reparar el ferrocarril, al norte y al sur.
Tan pronto estuvo en operación la línea telegráfica, una avalancha de más de quinientos telegramas inundó a Mafeking y mantuvo a los operadores trabajando día y noche. Uno de los primeros mensajes fue inmediatamente entregado a Baden-Powell.-
Tenia una conocida dirección del remitente:-Castillo de Windsor.
"Yo y todo mi Imperio (telegrafió la Reina Victoria) se regocijan altamente por la liberación de Mafeking, después de la espléndida defensa hecha por usted durante todos estos meses. Lo congratulo de corazón, a usted y a todos bajo su mando, militares y civiles, británicos y nativos, por el heroísmo y la devoción que han mostrado.
V.R.I.
Pocos días después llegó otro telegrama, esta vez de la Oficina de Guerra: Su Majestad tenía el placer de aprobar el ascenso del Coronel Robert S.S. Baden-Powell al rango de Mayor-General. A los 43 años, y sin haber pasado por el Colegio de Estado Mayor!— B-P no solamente había ganado la promoción que había codiciado, sino que se había convertido en el Mayor-General más joven del Ejército Británico.-
Pero no fue hasta que la línea de ferrocarril que iba al sur estuvo reparada y los trenes comenzaron al llegar, que B-P pudo entender totalmente el efecto que el asedio había significado para el pueblo de la Gran Bretaña. Cada tren que llegaba a la estación de Mafeking descargaba sacos de correo con millares de cartas, la mayor parte dirigida al espontáneamente proclamado "Héroe de Mafeking". El hermano de B-P, Baden, quien se había quedado allí mientras tanto, se encargó de manejar el voluminoso correo. Organizó un cuerno de voluntarios para abrir y clasificar las cartas.-
Sin excepción, las cartas expresaban la más profunda admiración por la hazaña de Baden-Powell al mantenerse firme en Mafeking, y el más alto regocijo por cada uno de los trucos que le había jugado a sus sitiadores. Parecía que toda Inglaterra estuvo pendiente de los mensajes que habían salido en escasas ocasiones de la asediada ciudad, desde el frívolo telegrama de B-P: "Cuatro horas de bombardeo, un perro muerto", en los primeros días del asedio, hasta su declaración a Lord Roberts. hacia el final, de que Mafeking resistiría.-
Las cartas llegaban de toda clase de ingleses —desde los palacios de los duques y los alojamientos de sus sirvientes, de generales y soldados, de agricultores y oficinistas, de amas de casa y artistas, de niños de escuelas e internados. No había manera de estimar por las cartas cuantos orgullosos padres y madres habían bautizado a sus hijos con el nombre del "Héroe de Mafeking", ni cuantos cachorros de animales habían tenido la misma suerte. Veintenas de señoritas le proponían matrimonio al altamente apetecible soltero, y jóvenes de todas las edades expresaban su esperanza de unirse al héroe en sus proezas futuras.
El comandante en Jefe del Ejército Británico se unió al coro:-
"Usted lo hizo espléndidamente y fue ciertamente una de las cosas más gratas que haya tenido que hacer en la guerra, el haber recomendado, a las pocas horas de haberse recibido la noticia de la liberación de Mafeking, que la Reina lo ascendiera.-
Ahora tiene el balón a sus pies, y excepto por accidente, la grandeza está frente a usted. Que pueda llegar a la meta es lo que desea fervientemente, su muy sincero".-
WOLSELEY
Pero no fue solamente en Mafeking que las cartas para B-P se amontonaban. Lo mismo estaba pasando en su casa de Londres, en el N° 8 de St. George’s Place:- - "nos dedicamos cada día a contestar cientos y cientos de cartas y poemas llenos de la "admiración del mundo entero".-"Tantos hacen preguntas, tantos envían humildes ofrendas y tantos remiten regalos cuidadosamente elaborados. Pequeños bustos tuyos, pequeñas chucherías con tu retrato, tazones chinos y copas, todas dedicados al Héroe de Mafeking. Un alemán envió un par de floreros. Un australiano mandó una gran medalla en tu honor, hecha de oro sólido. Innumerables broches..."
Conversando, Plumer y Mahon pusieron a Baden-Powell al corriente en relación con la guerra.-
Parecía que la primera etapa —de repetidos reveses para las fuerzas británicas, de derrota tras derrota, de chapuceos y vacilaciones— había terminado con el reemplazo de Sir Redvers Buller por Lord Roberts de Kandahar, como Comandante en Jefe de Sur Africa. Roberts, inmediatamente después de su llegada a Ciudad de El Cabo el 10 de enero de 1900, con Lord Kitchener de Khartoum como su Jefe de Estado Mayor, se dedicó a crear un efectivo ejército de combate y planear su campaña. Mientras tenía ocupados a los Boers con pequeñas demostraciones de fuerza, había reunido sus tropas entre los ríos Orange y Modder.-
La segunda etapa de la guerra había comenzado el 11 del febrero con el ejército de Roberts avanzando en el Estado Libre de Orange, que estaba peleando al lado del Transvaal. Una división de caballería había sido enviada hacia el norte bajo el general French. para romper el asedio de Klmberley. El antagonista de B-P en los primeros días del sitio de Mafeking, Piet A. Cronje, había sido vencido a Paardeberg el 27 de febrero y se había rendido con cuatro mil hombres. El quinto Intento de Buller para liberar Ladysmlth había tenido é,uto. El 13 de marzo Roberts había entrado en Bloemfontein, la capital del Estado Libre de Orange, a pesar de ser acosado por comandos Boer bajo el Comandante Christlan de Wet.-
La marea de la guerra había cambiado. Por fin corría favorablemente por la causa británica.
Hubo un largo y forzoso retraso para Roberts en Bloemfonteín. Las comunicaciones ferroviarias hacia el sur, repetidas veces interrumpidas por saboteadores Boer, tuvieron que ser restablecidas para traer abastecimientos y refuerzos. La situación se había agravado aún más por una severa epidemia de fiebre tifoidea entre las tropas británicas. La tardanza fue una ventaja para el enemigo; los Boers, a pesar de la enfermedad y la muerte de su popular comandante Piet Joubert el 28 de marzo, habían reçobrado su iniciativa y retornado al ataque.
Fue mientras esperaba en Bloemfontein que Roberts ordenó al General Archibald Hunter enviar una columna volante bajo el Coronel B.T. Mahon, hacia el norte de Kimberley, para liberar a Mafeking. Entonces, al fin, el 11 de mayo, Roberts reanudó su avance. Ahora estaba siguiendo en dirección norte, a través de Johanesburgo hacia Pretoria. Confiaba en que los Boers buscarían la paz y la guerra terminaría.
2
¡Roberts avanzaba hacia Pretoria! Después de haber sido virtualmente prisionero durante siete meses dentro de los confines de Mafeking, Baden-Powell estaba ansioso de extender sus alas para hacer el verdadero trabajo de soldado que le gustaba, atravesando la sabana para unirse a la fuerza que avanzaba hacia la victoria final.
El deseo le fue concedido en cuestión de semanas. A fines de mayo, cuando entregó el control de Mafektng al gobierno civil, se le dio el mando de los distritos del Transvaal, West Lichtenburg y Rustenburg.
El 30 de mayo el Presidente Kruger huyó de su capital en tren, hacia el este, llevándose los archivos estatales y todos los fondos disponibles del Transvaal. El 5 de junio Roberts entró en Pretoria.
Para entonces Baden-Powell avanzaba en el Transvaal. desde Mafeking hacia el este, con una fuerza de ochocientos hombres. Durante su arremetida de dos semanas se apoderó de un área de cien por doscientas cincuenta millas (64.000 km.2), aceptó la rendición de mil Boers y recogió más de dos mil rifles y gran cantidad de municiones. Designó magistrados en los distritos bajo su mando, y dominó bandas de merodeadores nativos dedicados a robar granjas abandonadas por sus propietarios Boer.-
Llegó a Rustenburg el 14 de junio y la tomó sin lucha. Había esperado una resistencia violenta. Para su sorpresa, no la hubo.
Rustenburg era un importante activo en la conquista del Transvaal. Era el lugar de nacimiento del propio "Oom Paul" Kruger y la plaza fuerte de los viejos Boers "Dopper", la más anticuada y amargada de esa gente. Muchas de las granjas en los alrededores de Rustenburg. conocida como la mejor tierra de labranza en todo el Transvaal. eran propiedad de los miembros de la familia Kruger. Piet Kruger. el hijo del presidente y también un hacendado en Rustenburg, había estado ocupado hasta el anochecer, antes de la entrada de B-P, tratando de juntar una fuerza para oponerse a los británicos que se acercaban, pero sin éxito. Al otro día fue uno de los primeros ciudadanos de Rustenburg en rendirse.-
En Rustenburg. B-P estaba a setenta millas (112 kms.) del cuartel general de Lord Roberts en Pretoria. Pero aún no tenía instrucciones del comandante en jefe, ni comunicación telegráfica —las lineas estaban cortadas. Baden-Powell decidió cabalgar hasta la capital del Transvaal para recibir órdenes directas de Roberts. Salió de Rustenburg con una pequeña escolta de media docena de hombres. De alguna manera el informe de su llegada lo precedió; fue recibido cerca de Wolhuters Kop por una columna de tropas enviada para acompañarlo hasta la ciudad, y llevarlo directamente a la Residencia.
B-P estaba asombrado de la recepción en Pretoria. La suya fue una entrada triunfal y una indicación de lo que podía estarse preparando en otras partes al "Héroe de Mafeking". Miles de personas lo vitorearon en las calles. Una gran cantidad de amigos y extraños lo rodearon en la plaza cerca de la casa de Gobierno. Y cuando llegó a la Residencia, el propio Lord Roberts, con miembros del alto mando, lo saludó desde los escalones. "Fue muy embarazoso’. B-P le confió a su madre en una carta. "Me sentí como si fuera la Reina —y no sabia si sonreír o aguantarme; así que hice ambas cosas".
En los dos días que B-P permaneció en Pretoria para recibir órdenes, fue huésped del Gobernador en una "hermosa casa, cuidadosamente amueblada, que pertenecía a un millonario local".-Desayunó con el General French y la División de Caballería, almorzó con Lord Downe y todos los agregados diplomáticos extranjeros, cenó con Lord Roberts y Lord Kitchener y, por primera vez en ocho meses y medio, se desvistió para irse a la cama. "Era, un lujo!. Pero añoraba mi cobija en el veld. bajo las estrellas, ¡aún después de una noche de disfrutar una habitación clara, moderna y con sábanas!".
Antes de abandonar Pretoria, Baden-Powell fue entrevistado por el corresponsal de guerra del "Morning Post" de Londres, un joven a quien había conocido previamente en la India.-Los dos hombres cabalgaron por más de dos horas, mientras el reportero escuchaba atentamente la historia del asedio de Mafeking que le contaba el General.-Antes de enviar su historia, presentó el manuscrito a B-P.-"Lo leyó con atención y algunas muestras de turbación" recordaba luego el reportero, pero cuando terminó me lo devolvió diciéndome con una sonrisa "Hablar con usted es como hablarle a un fonógrafo".-A través de esta entrevista exclusiva con el famoso "Héroe de Mafeking", el reportero Winston Spencer Churchill, se anotó otra primicia para su periódico.-
Baden-Powell había recibido órdenes.-Ahora procedería a cumplirlas.-Con base en Rustemburg, ocupó puntos importantes a lo largo del camino Rustembug-Mafeking hacia el norte de la cordillera de Magaliesberg y comenzó la preparación para el proyectado avance hacia el norte.-Para mantener su línea de comunicaciones y la vasta área al norte y sur de ella, tenía a su disposición una fuerza de dos mil hombres.-
Durante el resto de junio y la primera semana de julio. todo estuvo en paz y tranquilidad en la cordillera de Magaliesberg; pero, era la quietud de estar sentado sobre una caja de fuegos artificiales, mientras alguien prendía la mecha.
EL 11 de julio se disparó el primer fuego artificial. El Comandante Boer.-De la Rey avanzó desde el noroeste con una fuerza de más de mil hombres, atacó un paso montañoso a varias millas de. Pretoria, luego regresó y cercó a Rustenburg..-Durante una semana Baden-Powell se las vio negras para mantener abierta su línea de comunicación. Había comenzado a hacer los preparativos para otro asedio, cuando las fuerzas de lord Methuen llegaron del sur, hicieron retroceder los comandos de De la Rey y luego, después de hacer contacto heliográfico con la guarnición de Rustenburg, se marcharon otra vez hacia el sur.
Menos de dos semanas después. el siguiente fuego artificial explotó. El 30 de julio las fuerzas del Estado Libre de Orange. sufrieron una importante derrota en Brandwater Basin —más de cuatro mil de ellos se rindieron, pero mil quinientos soldados a caballo, bajo las ordenes del Comandante Christian de Wet, escaparon y cabalgaron hacia el noroeste para unirse a De la Rey. El área de Rustenburg se convirtió súbitamente en el centro de la tormenta de la guerra y la tarea de Baden-Powell. hablando figuradamente, se volvió un asunto de tapar cuevas de ratones (los pasos de la cordillera Magaliesberg) mientras que los generales británicos (Lord Methuen. Sir Ian Hamilton, Lord Kitchener) perseguían al ratón (de Wet) en el campo.-
En Pretoria, Roberts se dio cuenta de que necesitaba tomar medidas más drásticas. Ordenó al General Hamilton proceder hacia Rustenburg, desde el este. Al mismo tiempo solicitó al General Carrrington despachar una fuerza desde el oeste, desde Mafeking, para destrozar un comando Boer, bajo las ordenes de De la Rey, que estaba sitiando la avanzada de Baden-Powell en Brakfontein —una avanzada de quinientos hombres comandados por el Coronel Hore, quien había sido prisionero de Sarel Eloff en las barracas de la policía de Mafeking. hacia menos de tres meses.-
Mientras esperaba que llegara Hamilton. Baden Powell envió un destacamento de trescientos hombres para ayudar el avance de Carrington. Fueron detenidos de frente por una fuerza enemiga numéricamente superior; pero oyeron disparos que gradualmente se movían hacia el oeste. Por el sonido parecía que la avanzada en Brakfonteln se retiraba exitosamente hacia Mafeking, de acuerdo con las instrucciones. Satisfecho de que Hore y sus hombres hubieran sido liberados —pero inexplicablemente sin conocer la situación el destacamento de B-P regresó a Rustenburg.
Baden-Powell estaba feliz de que las fuerzas de Hamilton vinieran en su ayuda: ahora, pensaba. finalmente podría tener el número necesario de soldados para impedir cualquier ataqueBoer en los distritos a su mando. Pero Hamilton no venía a reforzar a Baden-Powell. -Al contrario, había llegado con ordenes de Lord Roberts para llevar a salvo a B-P y sus hombres de regreso a Pretoria. El Comandante en Jefe había decidido abandonar el área de Rustenburg por estar "demasiado lejos y ser solo fuente de debilitamiento".
Ordenes eran ordenes. En contra de su voluntad, B-P evacuó Rustenburg el 6 de agosto y movió sus tropas hacia el este para ocupar el Comando Nek, aunque —no podía menos que mencionarlo en una carta a Roberts "Consideré (y todavía lo creo) que era de gran importancia retener Rustenburg y los pasos de la cordillera.
Y entonces, para tristeza de B-P recibió noticias de que Hore y sus hombres no habían sido liberados. La fuerza de Carrington fue rechazada por los Boers antes de que llegara a Brakfontein. Lo que había oído el destacamento de Baden-Powell habían sido escaramuzas con los hombres de Carrington mientras regresaban a Mafeking sin haber podido llevar a cabo su misión. Se anunció oficialmente que la guarnición del Coronel Hore se habla rendido. Pero no era así. Había cavado trincheras y se había sostenido con una energía e ingeniosidad extraordinarias contra un número doble de Boers. Su difícil situación fue finalmente descubierta y se envió una columna volante al rescate. Después de un asedio de once días, el Coronel Hore y sus hombres estaban libres nuevamente.-
3
La gran cacería humana de De Wet y sus comandos —uno de los rasgos más notables de la Guerra en Sur Africa— estaba en su apogeo a través del suroeste de Transvaal. Una y otra vez las tropas británicas encontraron el rastro del general Boer y casi lo capturan. Pero una y otra vez De Wet se las arreglaba, por medio de algunas maniobras, para evadir a sus perseguidores británicos, ganando para si mismo un crédito extraordinario como jefe guerrillero. Era un crédito que Baden-Powell consideró muy inmerecido: "Digo inmerecido’ porque fue debido en gran medida a nuestra culpa que continuó sus ataque de "pega y corre" tanto tiempo. Se enviaban columnas a perseguirlo, según ordenes; telegráficas del Cuartel General, con el resultado previsible de llegar a determinado lugar, a veces chocando unas con otras, pocas horas después de que él se hubiera ido a otra parte. Si se les hubiera dicho simplemente a dos o tres jefes de columnas: Id a capturar a De Wet, se hubiera hecho sin ninguna dificultad especial —pero a base de instrucciones telegráficas del Cuartel General era inútil".
El alegato de Baden-Powell nunca estuvo mejor ilustrado que el 14 de agosto. cuando Methuen perseguía a De Wet al norte de Oliphant’s Nek, uno de los pasos de la cordillera Magaliesberg, Ahora, finalmente, De Wet estaba atrapado, ya que las fuerzas de Hamilton acababan de ocupar el paso. Excepto que no lo habían hecho. Hamilton. confundido por las informaciones telegráficas de Pretoria, no llegó al Nek hasta el anochecer del día en que De Wet se había escabullido.
Tres días después De Wet llegó al lado norte del Comando Nek en manos de Baden-Powell, y empezó sigilosamente a penetrar en el paso. Para estar seguro del poder de las fuerzas británicas que lo defendían, envió una nota en holandés bajo bandera blanca exigiendo la rendición inmediata e incondicional del "Oficial al Mando de las Tropas Británicas, para "impedir un baño de sangre".-
Baden-Powell estudió con cuidado la carta del comandante Boer. ¿Por qué enviaría De Wet semejante mensaje? Seguramente como un engaño para cubrir otro movimiento suyo. ¿Qué otro movimiento? ¿Una penetración por el sur? ¿Pero por qué querría ir al sur si acababa de escapar hacia el norte?. Había solamente una respuesta: atravesando a salvo el Comando Nek, De Wet podría ir hacia el este a lo largo del valle para un ataque a Pretoria, solamente a veinte millas (32 kms.) de distancia. B-P pidió a su oficial de estado mayor que escribiera una contestación al jefe Boer:-
"Para De Wet- Su nota ha sido recibida pero no he podido traducirla.-Uno de mis hombres dice que usted desea entregarse a mí.-Otro dice que yo debo entregarme a usted.-¿Quisiera ser tan amable de aclararme qué es lo que usted desea?"
Descubierta su treta, De Wet se movió hacia el norte con su comando.-Baden Posell lo siguió.-Por algunos prisioneros Boers que había capturado, B-P supo que la intención de De Wet era girar al norte hacia Pretoria y unirse al ejército de Louis Botha en el Transvaal este.-A marchas forzadas Baden Powell se dirigió al norte, paralelo al Comando de De Wet, acosando su flanco derecho y evitando que regresara al este.-El 20 de agosto alcanzó a una fuerza británica bajo el General Paget, luego continuó hacia el norte, manteniendo siempre al comando de De Wet hacia el oeste. Persiguió al enemigo en Warmbaths y lo desvió antes de que pudiera llegar al Paso Buiskop. Tres días después forzó el flanco del comando Boer y el 26 de agosto marchó a Nylstroom y la ocupó. "Estando ahora detrás del enemigo, esperaba que el General Paget lo atacara de frente".
Pero no resultó así. Paget había recibido ordenes telegráficas (le retirarse hacia Pretoria y ya había enviado parte de su infantería en esa dirección. "Careciendo de suficientes abastecimientos y a consecuencias del mensaje del General Paget. retiré mis fuerzas por la misma ruta que había venido y me reuní con el General Paget al día siguiente en Warmbaths".-
4
¿Ahora qué?. La contestación a la silenciosa pregunta de B-P ya venía en camino. Llegó en la forma de un telegrama fechado agosto 29:-
"Mayor General Baden-Powell, quiero que venga a verme sin tardanza en relación con la formación de una Fuerza de Policía para el Transvaal, la Colonia del río Orange y Suazilandia".-
ROBERTS
De acuerdo con el "sin tardanza", B-P entregó el mando a su brazo derecho, el Coronel Plumer, y se dirigió al nuevo cuartel general de Lord Roberts en el pueblo de Belfast, en el Transvaal este.-
Lord Roberts estaba a la mitad del final de su campaña —la marcha a lo largo de la línea del ferrocarril de Delagoa Bay, en la frontera entre el Transvaal y el Africa Oriental Portuguesa; la marcha que, según él creía confiadamente, terminaría la guerra. Sus tropas habían conquistado con poca dificultad cada estación a lo largo de la línea, empujando a los comandos de Botha y al vagon especial de ferrocarril del Presidente Kruger, delante de ellos. El ejército británico, una fuerza de casi 20.000 hombres, estaba convergiendo sobre Belfast, adonde Roberts había llegado el 26 de agosto para hacerse cargo del asalto final.
La última batalla campal de la Guerra con los Boers —la Batalla de Bergendal— comenzó en la mañana del 27 de agosto con una tremenda cortina de fuego de la artillería. A mediodía la infantería entró en acción. Temprano en la tarde los Boers habían huido. Los británicos habían vuelto a ganar’ otra batalla. Pero Botha había escapado y su ejército de siete mil hombres, sin derrotar, se había dividido en tres grupos, desapareciendo hacia el norte y hacia el sur de la línea del ferrocarril.-
Aunque, en lo que concernía a Lord Roberts, este era el fin. La guerra había terminado. Había llegado el momento de dar los pasos necesarios para poner al país bajo control pacifico. Y como primer paso, la fuerza policíaca que había vislumbrado Sir Alfred Milner. el Alto Comisionado, debía ser establecida lo más pronto posible.-
Sir Alfred había estado pidiendo durante más de tres meses una fuerza policíaca para Sur Africa. El 10 de mayo había escrito a Lord Roberts sugiriendo que:
"El servicio de policía... del país.. .debe ser confiado a tiradores a caballo del tipo de los Rifleros Montados del Cabo. Verdaderamente me gustaría ver un cuerpo de policía de esta clase (cuando menos unos dos mil) hacerse cargo del trabajo en todo el país, en el Transvaal y en el Estado Libre de Orange".-
El 27 de junio presentó su idea a Joseph Chamberlain.- Roberts y Chamberlain estaban de acuerdo con el punto de vista de Milner. Pero, ¿quién organizaría esta fuerza en tan poco tiempo?
Roberts indicó su preferencia sobre el asunto en una carta a Milner, fechada el 4 de julio:
"Para jefe de la policía militar y de cualquier tropa local que se deba reclutar, Baden-Powell es con mucho el mejor hombre que conozco. Posee en grado bastante poco usual las cualidades que usted específica, o sea, energía, organización, conocimiento del país, y el poder llevarse bien con la gente.- Como miembro del Gobierno usted encontrará a Baden-Powell muy útil..."
Y así, con el consentimiento de Milner, Roberts le telegrafió a Baden-Powell.
B-P llegó al cuartel general de Lord Roberts el 31 de agosto e inmediatamente fue a conferenciar con Roberts. En el camino había anotado en media hoja de papel sus ideas acerca del cuerpo policial, calculando su fuerza de acuerdo con el área, habitantes, ciudades y centros mineros involucrados. Después de recibir la aprobación general de Roberts a su proyecto. B-P fue a El Cabo para discutir sus puntos de vista con Milner, mientras que en Belfast, Lord Roberts proclamaba la anexión del Transvaal a los dominios de la Reina.-
Cuando su tren entraba en la Ciudad de El Cabo con un par de "Union Jacks" (bandera británica) en la máquina. Baden-Powell fue recibido con fuertes gritos de "Hurra", por un gran número de oficiales reunidos en la plataforma del ferrocarril. Antes de que supiera qué estaba pasando, un par de hombres lo agarraron por los brazos y lo levantaron en hombros. Fuera de la estación una multitud vociferaba, mientras que los que cargaban a BadenPowell se llevaban a su cautivo a través de la media milla (800 mts.) que los separaba de Goverment House, y lo depositaban frente a la puerta principal de Sir Alfred.-
Pero ésta fue la menor de las demostraciones que la Ciudad de El Cabo había planeado para el héroe visitante. Las mayores Ocurrieron cinco días más tarde y fueron en forma de un desfile con antorchas frente a Town House.
Cuando Baden-Powell subió las gradas del estrado, exactamente a las ocho, la multitud de más de veinte mil personas avanzo al frente, una masa forcejeante y agitada. B-P fue el primero en reconocer que se estaba desarrollando una situación peligrosa. Inmediatamente se hizo cargo, elevando su voz estentórea, urgiendo a los de atrás a detenerse. En pocos momentos tenía la situación bajo control. Entonces se sentó, entre los vítores de la multitud, listo para escuchar los discursos formales de bienvenida.
Al final de los discursos miles de portadores de antorchas lanzaron sus teas para formar una gran fogata en el centro de la plaza, y la ceremonia terminó en medio de un frenético desorden. Las llamas subían peligrosamente hacia un cable de luz eléctrica... -El superintendente local de los bomberos se dio cuenta de las "consecuencias terribles que podrían ocurrir si el fuego quemaba el cable... Indicó a sus hombres traer una manguera... un gran chorro de agua se levantó en el aire... La presión tan grande del agua hizo que los bomberos perdieran el control de la manguera... cientos de personas fueron sorprendidas y empapadas por el diluvio y corrieron en todas direcciones ¡Y la banda tocó "Dios Salve a la Reina".-
Aunque Baden-Powell había hecho frente de buen talante a la gente de Ciudad de El Cabo, estaba preocupado por lo que había pasado. No le gustaba la adulación y no la quería.
"Desearía que no me convirtieran en héroe" - (le escribió a su madre, contándole sus experiencias)-.-"No merezco una palabra de todo eso, por una parte y, por la otra, odio la publicidad. Ciertamente me impide ir a casa por algún tiempo... Si eso es así aquí. ¿cómo será allá?.-Si consigo una licencia iré a Cachemira por un tiempo, hasta que me hayan olvidado y pueda regresar a divertirme un poco".-
Baden-Powell permaneció casi tres semanas en Groote Schuur, de Cecil
Rhodes, —ahora completamente reconstruida después del fuego devastador
de 1896—preparando sus planes finales pata la nueva fuerza policial,
escribiendo un manual de instrucciones para los hombres, viajando a Ciudad
de El Cabo para conferenciar con Milner en Government House. Había estado
jugando con la idea de tomar una licencia tan pronto como pusiera sus planes
en el papel; pero mientras más discutía la situación con
Milner. más se convencía de que cualquier cosa que se fuera a
hacer, tenía que comenzar inmediatamente.-
La prensa inglesa había pedido que Baden-Powell regresara a casa para darle una bienvenida de héroe; su familia lo esperaba desde hacia meses: su madre lo había urgido a unírsele en las Islas Canarias, para poder ayudarlo a escribir sobre el Asedio de Mafeking. por lo cual la casa editora de" Methuen" & Co. le había ofrecido un substancial pago adelantado. Pero para B-P la creación de la nueva fuerza era primero. Decidió olvidar la licencia para poder terminar el trabajo, pero a cambio invitó a su madre y a su hermana a hacerle una visita en Ciudad de El Cabo, pagando él los gastos.
A fines de septiembre Baden-Powell viajó hacia el norte, a Pretoria, para presentar sus planes a Lord Roberts, en su restablecido cuartel general, en la capital del Transvaal. Tenía todo listo para la aprobación final cuando Milner llegó el 15 de octubre.-
Había muchos puntos por decidir. Lord Roberts acababa de recibir noticias de Londres de haber sido nombrado Comandante en Jefe, en Inglaterra, como sucesor de Lord Wolseley. cuyas funciones habían terminado. Por recomendación suya Lord Kitchener había sido nombrado su sucesor en Sur Africa. muy contra los deseos de Kitchener: él tenía pensado ser Comandante en Jefe de la India. La transferencia de los mandos tenía que cumplirse. disposiciones militares y civiles debían tomarse.
Ahora que la paz estaba al alcance de la mano, uno de los arreglos civiles más urgentes era el establecimiento oficial de la fuerza policíaca de Baden-Powell. Tomó largas conferencias y una lucha considerable decidir sobre el asunto, con Milner por un lado queriendo limitar el número a seis mil, Roberts y Kitchener del otro proponiendo el doble, y B-P atrapado en el centro.-
Finalmente todos los puntos se aclararon. Los planes de Baden-Powell fueron aprobados y aceptada mientras tanto la cantidad propuesta por Milner. Los Alguaciles de Sur Africa se convirtieron en una realidad, con Baden-Powell como su Inspector General, según proclama de Lord Roberts No. 24 de 1900, fechada el 22 de octubre, para actuar como policía en todo el Transvaal y la Colonia del Río de Orange. para preservar la paz e impedir los crímenes, y apresar a los transgresores: y también como fuerza militar para la defensa de las colonias". Tenían que estar listas en junio de 1901, bajo las ordenes de Sir Alfred Milner, como Alto Comisionado.
El 28 de octubre, en una breve ceremonia antes de su regreso a El Cabo, Milner tuvo la gran satisfacción de inaugurar el primer pequeño contingente de los Alguaciles de Sur Africa de BadenPowell. Al día siguiente Kitchener tomó el mando del ejército de Sur Africa y Lord Roberts fue a Inglaterra para ser hecho Conde y Caballero de la Jarretera, por sus servicios al Imperio.-
Baden-PoweIl pasó los siguientes dos meses —noviembre y diciembre de 1900 —reuniendo a su estado mayor y organizando la fuerza. Era más difícil de lo que había esperado.
En la creencia de que Sur Africa pronto se adaptaría a la paz y que gran parte del ejército seria licenciado y enviado a casa, Roberts habla estado de acuerdo en entregar a Baden-Powell una proporción de oficiales, oficiales no comisionados y hombres, hasta el 20 por ciento de cada cuerpo. con caballos, sillas de montar, armas y transportes. El sucesor de Roberts pronto se convenció de que la guerra no había terminado: cada derrota hacía a los Boers más determinados a pelear. cada desastre les infundía nueva vida. Pero en lugar de conservar grandes ejércitos para luchar en batallas campales contra los británicos en un par de fuertes principales, los Boers hablan dividido sus fuerzas en cientos de bandas guerrilleras. para cientos de asaltos de comandos, en cientos de pequeñas fortificaciones. Kitchener no podía prescindir de personal ni de material de su ejército: al contrario, debía pedir a Inglaterra más hombres, más abastecimientos, mientras la guerra continuaba y continuaba.
Baden-Powell se las tenía que arreglar solo. Frustrado en sus esfuerzos por conseguir del ejército los oficiales que necesitaba, recurrió a un campamento militar cerca de Ciudad de El Cabo que por el papel que jugaba acababa de agregar una palabra a la terminología militar inglesa:- se decía que el campamento estaba "stellenbosched", o sea, relegado a una posición en la cual se podía causar poco daño. Con el consentimiento de Milner fue a conseguir algunos oficiales en el "stellenbosched" —"una especie de purgatorio en donde se empleaban oficiales que habían sido responsables de algún "incidente lamentable" en batalla".-Adoptó el punto de vista de que "estos hombres habían cometido errores y por lo tanto serían más cuidadosos de no repetirlos en el futuro". Su confianza se justificó.
Un buen número de británicos de Sur Africa se enrolaron en la fuerza de B-P. pero se necesitaban muchos más, particularmente a principios de diciembre, cuando Kitchener obtuvo del Gobierno el consentimiento para aumentar a diez mil el número de Alguaciles. B-P estableció oficinas de reclutamiento en la Colonia del Cabo y Natal y pidió reclutas a ultramar. Eventualmente, el y su estado mayor "rastrearon hombres y oficiales donde quiera pudieran encontrarlos, en cualquier punto del Imperio -arreadores de ganado de Australia, granjeros de Nueva Zelandia, miembros de la Policía Montada del noroeste y vaqueros del Canadá, hacendados de la India y Ceilán. condestables del Royal Irish Constabulary de Irlanda y campesinos de Inglaterra".
En vista de que de acuerdo con las circunstancias, el ejército no podía proveer los equipos y caballos ofrecidos, ni otra clase de transporte y era incapaz de cubrir las necesidades de médicos, veterinarios y en materia de construcciones para la fuerza, Baden-Powell tuvo que organizar sus propios departamentos en cada uno de estos campos y encontrar oficiales y hombres para atenderlos.
También había otras cosas de las que tenía que ocuparse B-P—un uniforme adecuado para sus hombres, por ejemplo.
Lo diseñó él mismo. Quería que se viera diferente al uniforme del ejército y que fuera no solamente vistoso, sino también confortable. Pensando en cómo le gustaba vivir en camisa de franela, diseñó un uniforme informal de campo con camisa de caqui. cuello suave en lugar del tieso y parado de tipo militar. A esto añadió una chaqueta sencilla de caqui, para uso más formal. Para la cabeza se decidió por su propio sombrero favorito de ala ancha, conocido en el comercio como "Boss of the Plain" o "B-P’ —una coincidencia de iniciales que motivó la creencia errónea de que el sombrero había sido diseñado por el propio B-P.
Con lo que le pareció una penosa lentitud, los Alguaciles de Sur Africa se organizaron —pero solamente por su propia capacidad asombrosa de trabajo. Durante días y semanas estuvo "sumido hasta las orejas en su labor, empezando a las 5:30 a.m. y abandonando la oficina a las 8:00 p.m.. con un promedio de doscientas cartas y telegramas al día"
"Es una persona muy alegre", escribió uno de sus hombres en aquel tiempo y agregó, "pero su noción de cuánto tiempo se necesita para dormir, es muy vaga".
A mitad de su trabajo Baden-Powell tuvo que ir apresuradamente a El Cabo.-Su madre y su hermana habían aceptado su invitación para venir a Sur Africa. Llegaron el 17 de diciembre, con "el peor temporal de los últimos treinta años".- La tormenta obligó ‘~ al barco a permanecer en Bahía Mesa durante casi cuarenta y ocho, horas, acortando en dos días la semana de licencia que B-P había podido conseguir.
Los tres aprovecharon el tiempo lo más que se pudo. ‘Stephe" llevó a su madre y a Agnes a visitar todo El Cabo, las presentó a muchos de sus amigos y les contó historias del asedio. Ellas le refirieron, entre otras cosas, sus experiencias en Londres la noche que llegaron las noticias de la liberación de Mafeking y sus esfuerzos en ponerse al día con la correspondencia. Pudieron también decirle más sobre el éxito de "Aids to Scouting" (Ayudas a la Exploración). Se habían vendido cerca de dos mil copias del libro, el cual estaba saliendo actualmente en una revista para muchachos, "Boys of the Empire" (Muchachos del Imperio), en forma de serie, bajo el sugerente titulo de "Los Boy Scouts".
Cuando terminó la semana Baden-Powell regresó a .Johanesburgo. Dejó a su madre y a su hermana en El Cabo para que gozaran por un tiempo del sol de Sur Africa, antes de regresar al húmedo invierno inglés.
Durante los primeros días de 1901 Baden-Powell estableció en Zuurfonteín el cuartel general de los Alguaciles de Sur Africa y su estación central de entrenamiento en una fábrica de dinamita cerca de Modderfontein, entre Johanesburgo y Pretoria. Aquí, él y su estado mayor empezaron a instruir a los hombres por grupos, según iban llegando, por medio de un "método corto patentado", siguiendo el procedimiento explícito del manual que había escrito:-"Notas e Instrucciones para los Alguaciles de Sur Africa".
Este pequeño libro de cien páginas expresaba claramente, con otras cincuenta y cuatro páginas de apéndice, más que cualquier otro escrito de Baden-Powell, su filosofía como militar. Estaba escrito directamente para cada hombre, indicándoles sus deberes y sus privilegios, el trabajo requerido y la satisfacción que obtendrían al ejecutarlo.-
"Hago un llamado al espíritu británico que se les ha inculcado -(escribía B-P)-, de "jugar el juego", o sea, cumplir con su deber de manera concienzuda, tanto cuando estén lejos de la vista de la autoridad, como cuando estén presentes —no por miedo al castigo por negarse a hacerlo, sino simplemente porque ese es "el juego" que se espera de usted como hombre de honor. Reclutados de todas las partes del Imperio, el nuestro es el primer cuerpo verdaderamente imperial, y una vez imbuido de este espíritu será uno de los mejores del mundo".-
Los hombres de la fuerza pronto comprendieron el espíritu de su Inspector
General.-Escogieron como lema "Be Prepared", (Siempre Listos) —en
parte porque indicaba su preparación para hacerse cargo de cualquier
obligación, en toda ocasión, y en parte por el juego de las iniciales
con las de su comandante.-
En Modderfontein los reclutas tomaron un curso intensivo de equitación y tiro al blanco, ejercicios y táctica. Aprendieron a edificar chozas y cavar trincheras, erigir barricadas de alambre y colocar minas. El método que se usó en el entrenamiento fue extraordinariamente eficaz, aunque criticado por viejos ordenancistas de ser muy poco convencional. B-P sabía por sus experiencias previas que daría resultado. Estaba basado en su creencia de la responsabilidad descentralizada y en su confianza de que sus hombres cumplirían lo que él esperaba de ellos. Subdividió cada una de sus cinco divisiones en cuatro distritos, cada distrito en tropas. cada tropa en patrullas integradas por pelotones de seis hombres —cada sub-división con su propio jefe responsable.-
El 23 de enero de 1901 las fuerzas británicas de Sur Africa recibieron la noticia de que la Reina había muerto en Osborne, la noche anterior.-Una de las últimas cosas que preguntó, antes de quedar inconsciente, fue:- "¿Qué noticias hay de Lord Kitchener?".-
Las noticias de Kitchener no eran buenas. Los comandos Boer habían estado alborotando durante todo diciembre y enero, y habían infligido derrotas humillantes, aunque insignificantes, a los británicos. La política de Roberts de quemar las granjas de los Boers rebeldes había sido un grave error, así como los muy criticados campos de concentración para los hombres y sus familias que se habían rendido. Se necesitaba otro plan para luchar en esta nueva clase de guerra.
Kitchener trazó un plan y comenzó a ponerlo en práctica hacia finales de enero. Su idea era crear grandes zonas del Transvaal y de la Colonia del Río Orange, con largas cadenas de fortines, unidos por alambradas, y limpiar de comandos Boer cada región por medio de ataques concentrados con gran número de tropas británicas. Para esta clase de guerra se necesitaban más y más hombres, incluyendo cada uno de los Alguaciles de Sur Africa, Baden-Powell.
A pesar de que los A.S.A. eran una fuerza civil imperial bajo el mando del Alto Comisionado, no habría trabajo policial mientras durara guerra.-Milner se la cedió a Kitchener para usarla como contingente militar.
Tan pronto como Baden-Powell pudo equipar y entrenar a hombres, fueron enviados al servicio, algunos para ocupar fortines. otros para tomar parte en los ataques a campo traviesa. BP estaba en todas partes, yendo de un lado a otro entre sus divisiones desparramadas. pasando incontables horas en su cuartel general y en el lugar de adiestramiento, viendo que sus Alguaciles se convirtieran en una unidad fuerte, bien entrenada y altamente respetada.-
Para fines de junio los Alguaciles estaban cerca de llegar a diez mil hombres que se habían previsto. Pero mientras la fuerza se hacia más vigorosa cada día, su oficial al mando no lo estaba .-Hallándose en Johanesburgo. en uno de sus agotadores v1ajes de inspección. B-P enfermó. El médico militar lo mandó a la cama y reunió una junta médica. Le tomó a la junta solo unos pocos minutos llegar a una decisión: ordenó a Baden-Powell tomar licencia en su hogar y que no oiría ninguna protesta suya —los Alguaciles de Sur Africa estaban tan firmemente establecidos que podían continuar por un tiempo sin su Inspector General.-El médico del ejército, Teniente Coronel W. Beevor, fue muy explícito en las razones para esta decisión:-
"He esperado desde hace mucho tiempo que no trabajara tan duro pues le daría una fiebre de tipo tan severo que llevaría a la mayoría de los hombres a un hospital; pero él seguía trabajando. Sin duda alguna ésta era una variante de la fiebre "Asanti" que siempre permanece en el organismo humano por años. Es de un tipo muy depresivo, y ningún hombre afectado por ella debería trabajar en exceso.-Por todo lo que pasó nuestro General en Mafeking, era suficiente para abatir nuevamente a cualquier hombre por un largo tiempo; y encima de todo, la organización de un cuerpo como éste, de diez mil hombres, fue más de lo que la resistencia humana puede soportar".-
Luego agrego:-
"Hace como un mes tuvo un ataque de gripe, seguido de bronquitis; por lo que no pude asumir la responsabilidad y pedí una junta médica, recomendando una licencia de seis meses para el General. Por supuesto que él no cree que necesite tanto tiempo; pero a pesar de que su capacidad mental es fenomenal, ¡su cuerpo no puede continuar bajo una tensión total para siempre! Así que espero que no le preocupará la inactividad..."
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B-P entregó el mando a su jefe de estado mayor, Teniente-Coronel John T. Nicholson, y se encaminó a casa.
Al detenerse en Madeira el capitán del barco le trajo a Baden-Powell noticias desconcertantes:-un telegrama acabado de llegar le informó que se estaba preparando en Southampton una recepción cívica en honor del "Héroe de Mafeking". B-P telegrafió que la cancelaran. De nada sirvió: cuando el barco atracó, una multitud ondeando banderas y vitoreando se alineaba en el muelle y el alcalde se adelantó, con todos sus atavíos, para pronunciar un discurso de bienvenida.
En medio de la celebración en Southampton. se le dijo a B-P que una recepción similar lo esperaba en Londres. Apeló a las autoridades del correo. Su súplica fue atendida —"Engancharon un carro para mí al camión y furgones que llevaban la correspondencia, en la parte delantera del ferry que iba a Londres y dí ordenes al conductor de detenerse y dejarme bajar en Woking". Permaneció unos días cerca de Woking. en casa de ‘El Muchacho" McLaren, que había sido enviado a Inglaterra a causa de sus heridas.-De aquí B-P se escapó para pasar una tranquila semana con su madre y hermana, en Hindhead. Surrey, donde ellas permanecían durante el verano. La Sra. Baden-Powell tenía por fin a su hijo a salvo en casa.
En los siguientes dos meses Baden-Powell descansó en diferentes sitios de las islas británicas, con viejos amigos en sus casas de campo, o en hoteles y posadas poco frecuentadas, con el nombre de "Coronel Nicholson".-
Cuando al fin se sintió lo bastante fuerte para ir a Londres, se vio pronto envuelto en algunas actividades especiales.
Charterhouse había demostrado su afecto por su antiguo "Gownboy", recogiendo miles de libras para el fondo de Liberación de Mafeking. El Dr. Halg Brown le pedía ahora a Baden-Powell que colocara la primera piedra del Claustro Conmemorativo, que se erigiría en honor de los Viejos Cartujos que cayeron en la guerra.-
Otra celebración que no pudo evitar fue un almuerzo que le dieron los miembros lejanos de la familia Powell. En total aparecieron 167 "primos" para el evento y le entregaron a su famoso, pariente un cronómetro de oro.-Un policía en la puerta tenía ordenes estrictas de admitir solamente a quienes tenían invitación.-Cuando un señor apareció sin ella, el policía lo detuvo. "Mi querido amigo" dijo el hombre, "no puede haber un funeral sin el muerto".- Pero le tomó a Baden-Powell unos minutos convencer de su identidad al policía.
En otra ocasión, en una recepción en el Instituto Imperial, en South Kensington, Joseph Chamberlain rindió a B-P un elaborado elogio y le entregó una hermosa espada de honor montada en oro de sus admiradores en Australia.-
De regreso al N° 8 de St. George’s Place, Baden-Powell finalmente, empezó a revisar su voluminosa correspondencia, que se había acumulado y estaba clasificada por su madre y hermana. Una nueva oleada de cartas estaba llegando, ahora que se sabía que B-P estaba de regreso en Inglaterra.
Una de las cartas requería atención inmediata. Era una invitación urgente del nuevo soberano, el Rey Eduardo VII, para acompañarlo a él y a la Reina en Balmoral, en un fin de semana. B-P abandonó Londres en el tren de la noche. A la tarde siguiente el Coronel Davidson, el Oficial Mayor del Rey, lo llevó al estudio de Su Majestad.-
"Tuve una larga conversación con él a solas "-(Baden-Powell escribió a su madre esa noche)-.-" Luego llamó y pidió que viniera la Reina, quien trajo al pequeño Duque de York —y tuvimos otra larga conversación, principalmente acerca de mi cuerpo de policía.., del estado actual de la guerra, de los colonos como soldados, etc., así como acerca del tema de Mafeking .- Luego el Rey me entregó el C.B. (Comendador de la Orden del Baño) y la Medalla de Sur Africa.- Davidson me había dicho antes, que al besarle la mano a la Reina, tendría mucha suerte si lograba hacerlo —y tuvo razón, pues ella retiró su mano repentinamente en el momento crítico— y me besé yo mismo mi propia mano".-
Baden-Powell tuvo en Londres una temporada tranquila, leyendo, escribiendo, dibujando, visitando, yendo al teatro un par de veces a la semana para ponerse al tanto de las obras y operetas. Beerbohm Tree le ofreció una cena en donde estuvieron presentes muchos de sus amigos actores. Cyril Maude le dio otra. Y dos artistas famosos pintaron su retrato: Sir Herbert von Herkomer, para el Club de Caballería, y George Fredertck Watts para Charterhouse.
Pero el invierno llegaba a Inglaterra —y era verano en Sur Africa y tenía trabajo que hacer. Baden-Powell pidió a la junta médica del ejército que le permitieran regresar a su tarea. Después de haber rehusado su petición dos meses antes, esta vez la junta estuvo de acuerdo en permitirle que terminara su licencia por enfermedad, un mes antes de lo previsto.
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A su llegada a Johanesburgo. en donde los Alguaciles de Sur Africa habían finalmente conseguido un cuartel general permanente, B-P encontró que el Coronel Nicholson había manejado la fuerza con gran eficiencia durante su ausencia: "Nosotros —los Alguaciles de S.A.— somos ahora una fuerza bastante importante en el país", informaba B-P, "haciendo un trabajo excelente en todas partes. Y todo va muy bien con la guerra. mucho mejor de lo que las personas allá en la patria se imaginan".
Parecía que el plan de los fortines de Kitchener estaba dando resultado. Cada semana los ataques del ejército ayudado por los miembros de los A.S.A.. metían en la red a un par de centenares de Boers —aunque los jefes invariablemente escapaban. La paz estaba en el aire. Si solamente...
Si solamente los Boers desistieran. Si solamente De la Rey rindiera su comando en Transvaal Oeste y Botha el suyo en Transvaal Este.-Si solamente De Wet terminara de sabotear el Estado Libre de Orange y Jan Christian Smuts acabara sus exasperantes invasiones a la Colonia del Cabo. Todos ellos sabían muy bien que habían perdido la guerra. Y seguían aún luchando en su vasto territorio. "no por la victoria sino por el honor", como decía Winston Chruchill. Seguían luchando para hacer que la victoria británica fuera al más alto precio posible y causara al ejército un número de derrotas definitivas —la más humillante de todas el destrozo de la columna de Lord Methuen, en marzo, por De la Rey matando doscientos hombres y capturando otros seiscientos, entre ellos el propio general herido.-
Otra pérdida puso una nube oscura sobre Inglaterra, hacia finales del mismo mes. El corazón del Cecil Rhodes falló. El "Constructor del Imperio" murió a los 49 años sin ver terminada la guerra —"Se hizo tan poco; hay tanto por hacer".
Pero el fin estaba cerca. Los Boers no podían seguir mucho mli tiempo en esa tierra devastada. Sus comandos pidieron sa1voconductos a Kitchener para reunirse y discutir la situación. Kitchener accedió.-Treinta representantes del Transvaal y treinta del Estado Libre de Orange se reunieron para conferenciar en Veereenigin.-Kitchener les presentó una propuesta hecha por Milner y él de conformidad con las directivas del Gabinete, en Londres.-
Después de dos semanas de desesperante regateo, los Boers se rindieron.-En la tarde del 31 de mayo de 1902 votaron la aceptación de las condiciones británicas. Esa misma noche fueron a Pretoria para firmar los acuerdos en el comedor del cuartel general británico, en presencia de Kitchener y Milner. Las condiciones estaban contenidas en diez artículos:
1. Los Boers debían deponer inmediatamente sus armas en el terreno y reconocer al Rey Eduardo VII como su soberano legítimo.-
2. Todos los prisioneros, al hacer el mismo reconocimiento, debían regresar a sus casas.-
3. Los Boers que se rindieran o regresaran no deberían ser privados de su libertad personal o de sus propiedades.
4. No habría ningún proceso civil o criminal a los Boers, excepto por determinados actos "contrarios a las usanzas de la guerra".
5. El idioma holandés sería enseñado en las escuelas públicas donde los padres lo desearan, y usado en los tribunales cuando fuera necesario.
6. La posesión de fusiles seria permitida para protección personal.
7. La administración militar seria reemplazada por un gobierno civil, y eventualmente por un auto-gobierno "tan pronto lo permitieran las circunstancias".
8. La cuestión de otorgar privilegios a los nativos no se decidiría hasta después de haberse establecido el auto-gobierno.
9. No se impondrían impuestos especiales de guerra.
10. Se nombrarían comisiones en los distritos para ayudar al establecimiento de los Boers en sus casas y para la reanudación de sus ocupaciones normales. El gobierno británico suministrará la suma de 3 millones de libras por el trabajo de recolonización así como préstamos libres de Intereses durante dos años.-
Después de dos años y ocho meses, "la guerra innecesaria" llegó a
su fin. Poco después Kitchener regresó a Inglaterra para ser
elevado a Vizconde y para que se le concediera su anhelado deseo de ser Comandante
en Jefe en la India.
7
Había terminado la Guerra con los Boers. El trabajo principal de los Alguaciles de Sur Africa estaba por comenzar, con Baden-Powell a la cabeza.-
El 8 de junio de 1902 los Alguaciles de Sur Africa fueron liberados de su trabajo en el ejército para convertirse en brazo del gobierno civil, responsables directos ante Milner, quien había sido hecho Lord recientemente.
Era el momento que Baden-Powell había esperado desde que Roberts y Milner le habían encargado la tarea de organizar una fuerza de policía, hacia diecinueve meses. Durante los años que B-P había permanecido en Sur Africa. en diferentes ocasiones antes de la guerra, habla hecho muchas amistades entre los holandeses surafricanos. Ahora había sido liberado de continuar peleando contra ellos y tendría oportunidad de hacerles "algún tipo de retribución" a sus amigos Boers, ayudándoles a restablecer sus vidas.
B-P dio ordenes a sus tropas —que ahora ascendían a 10.016 oficiales y hombres— de tomar posesión en todas las zonas de las nuevas colonias, una superficie tres veces mayor que Inglaterra.-
En todas partes los recién nombrados "magistrados residentes" se posesionaban apresuradamente de sus respectivos distritos y comenzaban a impartir justicia civil, desde las tiendas chozas o granjas ruinosas que les servían de oficina. En cada tres o cuatro de estos distritos se instalaba una unidad móvil, montada, completa, de Alguaciles de Sur Africa, para mantener el orden. A fines de julio más de doscientos cuarteles de la A.S.A. habían sido establecidos. Este rápido apostamiento policial en el país hizo posible la pronta repatriación de los ciudadanos.
Los Alguaciles eran llamados para hacer una gran cantidad de tareas: entregaban correspondencia y cobraban impuestos. Vacunaban bebés e inoculaban ganado. Detenían el tráfico ilícito de licor y frustraban el contrabando de armas. Ayudaban en la destrucción de la langosta y buscaban ganado robado. Controlaban la fiebre del oro y patrullaban las ciudades, "Un tipo casi universal de servicio para nosotros los oficiales", decía B-P "pero no por eso menos interesante".
Tan pronto concluyó la distribución de los A.S.A., la responsabilidad principal de Baden-Powell consistió en inspeccionar cada uno de los puestos de policía, dispersos en una extensa red todo el territorio, del este al oeste, desde el río Orange hasta Limpopo. Solo con frecuentes inspecciones creía le sería posible juzgar la efectividad de sus tropas, y mantener el contacto personal con oficiales y hombres, en posiciones tan dispersas.-
Dispuso hacer las inspecciones por tren y a caballo, acompañado por el oficial de personal de estado mayor, capitán Harvey, Kearsley. Al terminar el año, Kearsley estimaba que los dos habían viajado 13.503 millas (21.605 kms.) por tren y cubierto millas (3.690 kms.,) a caballo, a un promedio de treinta y cuatro millas (54.4 kms.) por día.-
Durante uno de estos largos viajes de inspección Baden-Powell recibió una carta de su madre informándole que su hermano! Frank, el abogado-artista se había comprometido con una muchacha de Nueva Zelandia, Florence Watt.
Con Frank próximo a casarse, vio hacia el futuro: "Ahora solo, falta que se case Warington y luego será mi turno —y no tendré excusa para evadirme. Pero no veo cómo tendré oportunidad de conseguir una dama a este paso. El trabajo sigue tan pesado como siempre: la gran ventaja es que cada día progresamos".
El compromiso de Frank fue de corta duración. No había motivo para esperar si quería disfrutar de una parte adecuada de felicidad conyugal —tenía ya 52 años de edad. La pareja se casó y se fue a un descansado viaje de luna de miel a Nueva Zelanda, para visitar a la familia de la novia, con escala en Sur Africa.-Stephe hizo arreglos para una licencia y se unió a ellos en Kimberley. donde el tren llegó después de un largo viaje desde Ciudad de El Cabo.-
Baden-Powell organizó un programa de tres semanas con ellos.-Finalmente los despidió en el muelle de Durban y regresó a Johanesburgo.-
Desde que el acuerdo de paz se hubo firmado. Lord Milner había urgido a Joseph Charnberlain para que viniera a Sur Africa. Aseguró que era de suma importancia que el Secretario de Estado para las Colonias se enterase por inspección personal, de las condiciones de las colonias.-"Joe El Superactivo", de monóculo y orquídea, finalmente arregló sus asuntos para estar fuera de Inglaterra por tres semanas y se embarcó para Sur Africa con su esposa. Después de pasar Navidad y Año Nuevo en Natal, los Chamberlain llegaron a Pretoria en enero de 1903. para un recorrido de un mes por el Transvaal y la Colonia del Río Orange.-
Además de su trabajo regular, Baden-Powell había estado ocupado en preparar la visita de los Chamberlain. Se le había dado a los Alguaciles de Sur Africa la responsabilidad de organizar el viaje y el propio B-P había sido asignado para acompañar al Secretario Colonial y a su esposa.-
La visita de los Chamberlain a las nuevas colonias tuvo un inicio espectacular, con un gran banquete público en Pretoria, atendido por algunos de los comandantes Boer de más alto rango:-Botha, De la Rey y Smuts. Chamberlain estaba en buena forma —su discurso fue una obra maestra de oratoria, que hasta los jefes Boer aplaudieron.-
Parte del recorrido que continuó, bajo la dirección de B-P. fue hecho por tren; pero donde no había vía de ferrocarril fue necesario que el grupo atravesara el descampado veld en vagonetas cubiertas, carretas del Cabo, o montados a caballo. El equipaje y la servidumbre los siguieron en carros de mulas.
Durante el primer tramo de treinta millas (48 kms), desde Potehefstroom, el grupo fue sorprendido por una violenta tormenta surafricana. En Witpoort pararon en un hotel donde "el comedor apenas podía dar cabida a siete personas y a la olla de té, que era de gran tamaño". Wentersdorp era todo banderas y vítores para Chamberlain —su discurso al aire libre a los habitantes fue muy bien recibido y "claramente apoyado por un admirador medio borracho que preguntaba a los oyentes, a intervalos: "Qué tal ahora? ¿No es un primor?".
En Lichtenburg —sede principal del comando de De la Rey, que se ufanaba de no haberse rendido nunca —la recepción fue completamente diferente. No hubo banderas ni algarabía para dar la bienvenida al grupo de Chamberlain. Solo estaban presente los habitantes británicos locales y un pequeño grupo de Boers hoscos y curiosos.- Pero Chamberlain hizo algo muy astuto: habló por sobre las cabezas de los británicos, directamente a los ciudadanos.- Los felicitó por la manera como pelearon por su causa, llamándoles "valientes entre los valientes". Baden-Powell oía con admiración el discurso del estadista: cuando Chamberlain terminó, "tenía a todos vitoreándolo como si hubieran venido para eso".
En Mafeking, Chamberlain y su grupo fueron obsequiados con una recepción de gala por el Alcalde y—como estaban en la Colonia del Cabo— por el gobernador y el premier, quienes habían venido desde Ciudad de El Cabo. Luego un viaje por ferrocarril a Kimberley para otra celebración civil, y otra jornada de tres días en carros y a caballo a través de la sabana, hasta Bloemfontein.
Antes de que Chamberlain regresara a Ciudad de El Cabo Baden-Powell organizó para él un desfile privado de los Alguaciles.- El Secretario Colonial caminó a lo largo de las filas, entrevistó varios de los hombres y expresó su gran satisfacción por el trabajo de la fuerza como un todo —satisfacción de la que dio expresión pública en la Cámara de los Comunes, a su regreso a Inglaterra.-
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Baden-Powell disfrutó el viaje con los Chamberlain. Pero pensamientos habían estado muy lejos de lo que pasaba a alrededor.
En medio de la visita de los Chamberlain había recibido una carta de la Oficina de Guerra ofreciéndole el cargo de Inspector General de la Caballería, en Gran Bretaña e Irlanda, con responsabilidad también sobre la Caballería en Egipto y Sur Africa.-
B-P comunicó inmediatamente esta noticia a Lord Milner:
"La cuestión de si acepto descansa más bien en sus A.S.A. , y por lo tanto, me pongo en sus manos...El cargo que me ofrecen es más de lo que yo esperaba jamás. pero no soy tan ambicioso como para abandonar ml trabajo actual a menos que usted pueda prescindir de mí—y si es que me voy, será con sincera pena, ya que ha sido un verdadero placer para mí tener una parte, aunque pequeña, en el gran trabajo que usted ha ejecutado aquí".-
Lord Milner insistió en que aceptara el cargo —el primer premio del Servicio de Caballería. "La ventaja principal", le dijo a Baden-Powell. "es que vuelve a entrar en el cauce principal del Servicio Imperial... Los A.S.A., aunque un gran espectáculo, son secundarios..."
La transformación de los Alguaciles de Sur Africa de la nada a una fuerza efectiva de diez mil hombres entrenados para la guerra y la paz, fue siempre para B-P el más grande logro de su carrera militar.- "El haber visto todo desde el principio hasta el episodio final dele visita de Chamberlain. y sus instrucciones sobre el futuro del país fue para mi una experiencia grande y satisfactoria".-
Después de una ronda de desfiles y cenas de despedida, B-P regresó al hogar con mezclados sentimientos de júbilo y pena.-Su pesar se mitigó algo por los amables mensajes de despedida recibió, no solamente de los Alguaciles, sino también de amigos civiles y militares, británicos y Boers —entre los cuales hubo de uno de sus oficiales de los A.S.A., uno que le complació muy especialmente:
"Su extremada capacidad resalta con relieves audaces. Esa difícil valla que usualmente circunda a un General no ha existido con usted, y sé que hay muchos como yo que han apreciado en su totalidad la liberación de lo estrictamente convencional, que usted nos ha permitido".-