BADEN-POWELL,
LAS DOS VIDAS DEL HÉROE
Bill Hillcourth
BREVE
SEMBLANZA DEL AUTOR ** UNA
PALABRA DEL TRADUCTOR ** RECONOCIMIENTOS
** APENDICES
PRIMERA
VIDA : EL HÉROE DE MAFEKING
EL SEPTIMO HIJO ** EL MUCHACHO DE CHATERHOUSE ** UN
SUBALTERNO EN LA INDIA ** EL HUSAR EN ACCION ** EL
SERVICIO EN AFRICA ** A AMBOS LADOS DEL CANAL ** DE
NUEVO EN AFRICA ** INTERLUDIO MEDITERRANEO **
LA EXPEDICION ASHANTI ** EL LEVANTAMIENTO MATABELE ** COMANDO
EN LA INDIA ** EL INICIO DE LA GUERRA BOER **EL
ASEDIO DE MAFEKING ** CLÍMAX UNO ** FIN
DE LA GUERRA ** INSPECTOR GENERAL
SEGUNDA VIDA : JEFE
SCOUT DEL MUNDO
GENESIS DE UNA IDEA ** AVENTURA ISLEÑA ** CREACION
DE UN BEST SELLER ** EL PROYECTO SE CONVIERTE EN MOVIMIENTO ** DIFUSION
MUNDIAL DEL ESCULTISMO ** UN VIAJE DE CONSECUENCIAS ** FIN
DE UNA ERA ** CAPEANDO LA TORMENTA ** CLIMAX
DOS ** JEFE SCOUT DEL MUNDO ** LORD
BADEN-POWELL OF GILWELL ** LOS ÚLTIMOS AÑOS
X
Levantamiento de Matabele
Año: 1896 Edad: 39 años
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![]() Guerreros Matabeles |
Después de su regreso al hogar desde Ashanti, Baden-Powell estuvo muy ocupado los primeros días en la Oficina de Guerra, pues tenía informes que elaborar.-Pero un día se presentó en las oficinas de "The Graphic", y fue saludado con los brazos abiertos.-Hasta ahora había recibido 150 libras en pago por los dibujos de la campaña que les había enviado. El editor tenía ahora otra tarea para él: ¿estaría interesado en tornar parte en la Expedición Dongola al Sudán Anglo-Egipcio, como corresponsal de "The Graphic", bajo sus propias condiciones? A B-P le gustaría ciertamente pero lamentablemente no podría:- no había posibilidad de obtener la licencia que necesitaría.-
Fue recibido con entusiasmo aún mayor cuando fue a ver al editor del "Daíly Chronicle".- Y bien que lo merecería: había suministrado al "Chronicle" importantes primicias periodísticas que habían tenido lugar en la campaña de Ashanti,.-El día que llegó a Kumasi con sus reclutas, B-P había transmitido la noticia a la costa por telégrafo de campaña, desde donde habían sido enviadas a la Oficina del "Chronicle" en Londres. Fue el primero y único despacho que la prensa tuvo del evento durante dos días. Una inesperada tormenta tropical había cortado la línea telegráfica después de que el mensaje de Baden-Powell había pasado.-
Baden-Powell tenía pensado convertir en libro los artículos enviados a la patria desde Ashanti y ya había recibido proposiciones de un publicista interesado en el proyecto. Pero debido a que tanto el "Graphic" como el "Chronicle" estaban clamando por más artículos se vio forzado a reconsiderar sus proyectos literarios. Después de discutir el punto consigo mismo, se decidió a olvidar el libro y concentrarse en la preparación de artículos. Era más fácil y podría ganar más dinero.-
Posiblemente B-P se había olvidado de la idea del libro, pero sus publicistas potenciales no. La casa editora de "Methuen & Co." se le presentó con una oferta inmediata de 100 libras y un arreglo tentador sobre regalías.
B-P flaqueó. "Me ofrecieron una ganancia, mis deudas me acosaban y caí". —escribió a su tía Connie. -Repasó su material de Ashanti. los artículos que había enviado a casa para los periódicos, las cartas a su madre, su diario y sus informes de Estado Mayor.-Todo lo que se necesitaría era una cierta compaginación lógica, algunas correcciones, unos pocos dibujo más, una "apología al lector" de su parte, y un corto análisis político como epílogo, por su hermano George—y el trabajo estaría listo "... Me hicieron la oferta el domingo y el jueves había enviado el manuscrito para el libro... espero que esté publicado para el final de mes, bajo algún título como "La Caída de Prempeh".
Por sus servicios en la campaña de Ashanti, B-P fue condecorado con la correspondiente medalla y ascendido al grado de Teniente Coronel. Pero éstas no eran de ninguna manera "noticias halagadoras" para él. Quería acción, excitación, y en su opinión el principal obstáculo para una promoción era "que cuanto más alto el rango, menor la oportunidad para ser utilizado en una de esas pequeñas expediciones que tanto deseo".
Pero tomó menos de un mes para que los eventos le demostraran que su preocupación era totalmente infundada.
El 28 de abril de 1896 recibió orden de la Oficina de Guerra informándole que se le había provisto de un pasaje en el S.S. "Tantallon Castle", que partía para la Ciudad de El Cabo el 2 de mayo. Sería Jefe de Estado Mayor en el ejército de Sir Frederick Carrington, en la operación contra las tribus rebeldes de Matabelelandia, en Rodesia..-Sus servicios habían sido expresamente solicitados por Sir Frederiek, quien habían tenido la oportunidad de apreciar las habilidades de B-P en la expedición’del General Henry Smith a Zululandia, ocho años antes.-
Baden-Powell exhaló un gran suspiro de alivio. Se había unido a su escuadrón del l3° de Húsares, estacionado ahora en Belfast. "¡Qué sitio para apostar allí una caballería!.- Con la otra mitad acuartelada en los galpones del tranvía, allá en el suburbio de Falls Road." Eso era lo que había obtenido por andar buscando.- No era extraño que brincara ante la oportunidad de ir de nuevo al Africa. y a la parte de Africa que tanto le había llegado a gustar.-
El "Tantallon Castle" llegó a la Ciudad de El Cabo a las cuatro de la mañana del 19 de mayo. A las nueve de esa misma noche Baden-Powell estaba a bordo del tren que se dirigía al norte, rechinando durante tres noches y dos días y 900 millas (1.440 kms.) hasta Mafeking, el terminal del ferrocarril de la Colonia del Cabo, una pequeña ciudad que consistía de "unas pocas casas con techos de latón (acero corrugado)".-
B-P se encontró en Mafeking con el General Carrington.-Al siguiente día el General y él, con otros dos miembros del Estado Mayor. se embarcaron en un viaje de 447 millas (891 kms) a Bullawayo, en el centro de Matabelelandia.-Viajaron en carruaje:-"una diligencia regular tipo Buffalo Bill-Salvaje Oeste, suspendida por grandes ballestas de cuero a una armazón pesada y de construcción fuerte, tirada por diez mulas" —con dos conductores, tres soldados de servidumbre y equipaje en el techo, los oficiales de Estado Mayor adentro, cada uno en su propia esquina.-
Durante diez días y nueve noches los pasajeros fueron "bamboleados y zarandeados, lanzados y cabeceados" en el crujiente y gimiente coche, a lo largo de los profundos surcos de carretas en la calcinada sabana. Paraban de tiempo en tiempo para cocinar las provisiones que habían traído de Mafeking, deteniéndose de noche en alguna estación al borde del camino, en algún "kraal" de nativos amistosos, continuando después de una parada de pocas horas con mulas "nuevas", pero igualmente débiles.-
El viaje fue tedioso, el sol ardiente, el mosquerío "tan tupido como polvo".-Y diariamente tenían evidencia de los estragos de la temible fiebre aftosa, la contagiosa plaga del ganado que estaba extendiéndose a través de Sur Africa.-Pasaron carretas que habían sido abandonadas debido a que los bueyes de tiro habían caído muertos en sus arneses.-Viajaron a través de un área donde el terreno estaba cubierto con los esqueletos de los bueyes y mulas muertas ("3.200 bestias muertas en este sitio").-El hedor de la carne podrida era tan fuerte que "uno podía apoyarse en él". Y un día, una de nuestra propias mulas murió "sobre la marcha".-
Pero a pesar de todo B-P estaba contento. Para él, todas las incomodidades e inconvenientes "estaban compensados por el espléndido clima, las noches estrelladas y la vida en camisa de franela,"
A medida que la diligencia se aproximaba a su destino el paisaje cambió, de la sabana abierta a una serie de fantásticos montecillos —"kopjes"— pedregosos, separados por planicies de altas hierbas. A través del Paso Mangwe. al final de la Montaña Matopo y hasta los espacios abiertos de la meseta de Matabele, pasando pequeños fortines separados de 6 a 8 millas (9.6 a 12.8 kms. entre sí.-Y finalmente la llegada a Bulawayo, a la una de la madrugada del 3 de junio.-
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El General Carrington y su Estado Mayor habían llegado para una tarea que. en los términos más crudos, podría describirse como sacarle las castañas del fuego de la hoguera africana a Cecil Rhodes —el Constructor del Imperio— y salvar a Rodesia para Rhodes y su Compañía Británica de Sur Africa.-
Cecil Rhodes. el hijo de un clérigo inglés. había venido a Sur Africa en busca de salud en 1870 a la edad de 17 años.-Había llegado en el pináculo de la fiebre de los diamantes e inmediatamente había partido para los campos diamantíferos de Kimberley.-Para la época en que tenía 20 años, ya había hecho una fortuna.-Para cuando tenía 27 años era multimillonario y el fundador y director de la Compañía Minera "De Brees".- Ese año se presentó a las elecciones y resultó electo miembro de la Legislatura de la Colonia del Cabo.-A los 28 años estaba de regreso en Inglaterra, estudiando en Oxford y obteniendo el grado de Bachelor of Art, que su mala salud le había impedido lograr anteriormente. A los 33 anos, de regreso a Sur Africa, hizo un gran descubrimiento de oro que culminó con la organización de la Compañía Consolidada de Campos Auríferos, con él como Director.-
Rhodes tenía el toque de Midas. Pero sus gustos eran diferentes de los del rey Midas.-No codiciaba el oro únicamente con el propósito de llenar sus arcas.-Para él la riqueza significaba poder. Y solo por medio del poder podía llevar a la realidad el sueño que le apasionaba:-hacer británica a toda Africa, convirtiendo todos los dominios, "desde El Cabo al Cairo", en una colonia británica.-
¿Y por qué no?. La carrera por la partición de Africa del Centro y del Sur, estaba en su apogeo. Los belgas en el Congo. los franceses en el Camerún, los portugueses a ambos lados del continente negro, los alemanes dondequiera pudieran poner un pie. Y los Boers atrincherados en el Transvaal. No había tiempo que perder. Rhodes miró hacia el norte. Bechuanalandia seria el primer paso.-
El joven político millonario se puso de pie en la Cámara del Parlamento de la Colonia del Cabo y exigió respaldo para su proyecto de expandir la Colonia. de llevar un "gobierno civilizado" a Bechuanalandia.-
En ese momento el Presidente del Transvaal Roer, el propio "Oom Paul’ Kruger, vino inconscientemente en ayuda de Rhodes.-Kruger tenía puesto sus ojos desde hace tiempo en Bechuanalandia. Había enviado una fuerza de saqueadores Boers al área.-Eso era demasiado para la Gran Bretaña. Al cabo de un año, se anexó formalmente a Bechuanalandia.-
Desde Bechuanalandia, Rhodes miró nuevamente al norte, hacia las tierras de Matabele, un vasto territorio rico en minerales. Los Matabeles (una rama de los Zulúes) habían sido desalojados de Sur Africa por los Boers, cuarenta años antes habían marchado al norte bajo el liderazgo de su Rey M’silikatsi, subyugando las pacíficas tribus Shona y ocupando su territorio.
Rhodes no tuvo suerte en convencer al Parlamento de la Colonia del Cabo de apoderarse de Matabelelandia. Pero había otras maneras de desollar ese gato. Lo que no podía ser hecho por un cauteloso gobierno, podía ser hecho por una temeraria compañía privada.-
En 1887 Rhodes envió agentes de su compañía a Logenbula. el sucesor de M’sílikatsi. Ambos tuvieron éxito en efectuar lo que era probablemente la más astuta negociación de bienes raíces. desde un día en 1626 en que Peter Minuit compró a los indios Manahatín, por el valor de setenta guineas holandesas en abalorios, una isla en las afueras del territorio americano. Logenbula convino en darle a la compañía de Rhodes "custodia completa y exclusiva sobre todos los metales y minerales de mi reino, principados y dominios, junto con el poder de hacer todas las cosas que se consideren necesarias para obtener y producir los mismos y para cobrar y disfrutar los beneficios y rentas, cualesquiera que sean. derivados de tales metales y minerales".
¿Y que fue lo que Lobengula recibió a cambio de esos derechos sobre un área de unas 75.000 millas cuadradas (194.250 kms.2) ?
Un "principesco" estipendio de 100 libras esterlinas, mil rifles "Martini-Henry", cien mil cartuchos y —por inspiración brillante de Rhodes— ¡un barco a vapor, armado, en el río Zambesi!.-
Sobre la base de este descarado negocio, Rhodes —ahora Primer Ministro de la Colonia del Cabo— estableció la Compañía Británica de Sud África que muy pronto solicitó y recibió una Carta Real de Privilegio.-
Pero, ¿por qué detenerse en Matabelelandia cuando Mashonalandia. al norte, estaba esperando todavía a sus "libertadores"? ¿Por qué. ciertamente? A renglón seguido la Compañía Privilegiada envió al norte a un grupo de pioneros. bajo la dirección del profesional de caza mayor Frederick Curtney Selous.-En un sitio adecuado —graciosamente llamado Salisbury en honor de Lord Salisbuiy, el Primer Ministro británico que había firmado la cédula de la compañía —la bandera británica fue izada el 13 de septiembre de 1890. Rhodes designó a su buen amigo. Dr. Leander Starr Jameson, como administrador de Mashonalandia.-
No pasó mucho tiempo antes de que Lobengula descubriera
que había sido embaucado, No estaba particularmente afretado por los
minerales. Lo que constituía su mayor preocupación eran los miles
de mineros que se habían presentado para sacarlo de sus tierras y los
miles de colonos que los habían seguido inmediatamente después.
El Rey de Matabele presentó sus quejas a su colega real, la Reina Victoria,
pero recibió muy poca satisfacción del Secretado Colonial de Su
Majestad.-
"La Reina (escribió Lord Knutsford) le recomienda a Lobengula no otorgar concesiones apresuradas de tierras o permisos de explotación, sin considerar muy cuidadosamente las solicitudes. No es prudente poner demasiado poder en manos de los primeros que lleguen y excluir a otros hombres meritorios, Un rey concede a un extranjero un buey, pero no todo el rebaño de ganado, pues de otra manera, ¿que tendrían que comer los demás extranjeros?"
Tanto Rhodes como la Compañía Privilegiada tenían el derecho sobre los minerales. Ahora ambicionaban las propias tierras de Lobengula..-Comenzaron a desarrollarse "incidentes" a lo largo de la frontera entre Mashonalandia y Matabelelandia. En 1893, Jameson decidió que el momento de golpear había llegado. Con una pequeña fuerza de tropa de la Compañía Privilegiada marchó a Matabelelandia. Centenares de Matabeles, luchando con lanzas y rifles viejos, fueron muertos. Longebula huyó hacia la selva, al norte. Dos meses más tarde había muerto de viruela.-
Como dijo Kruger, Rhodes había ‘tenido lo suyo y su guerra".-Los Matabeles estaban acobardados.-La Compañía Británica de Sur Africa de Rhodes se apoderó de la vasta región y la rigió como un poder soberano, sujeto a la aprobación del gobierno británico.-
Los periódicos en la Colonia del Cabo y en Inglaterra habían estado designando como ‘Rodesia" a los territorios combinados de Matabelelandia y Mashonalandia. en honor del hombre que las había "liberado" para los colonos blancos. En 1895 el nombre Labia llegado a ser oficial y Rhodes y su amigo el Dr. Jameson, buscaban nuevas tierras que conquistar.
Jameson se estaba poniendo particularmente impaciente. Miró al este, hacia el Transvaal, donde algunos de los Uitlanders de Kruger, que no eran Boers, estaban mostrando un creciente resentimiento contra "Oom Paul" —un sentimiento que había venido creciendo progresivamente durante 10 años. Estos Uit landers eran "los forasteros", los cateadores británicos, coloniales, europeos, obreros, traficantes y comerciantes —que se habían desparramado en el Transvaal después de que se descubrió oro en el Witwatersrand, para obtener su parte de la riqueza recientemente encontrada. Ellos por su parte eran en buena parte responsables de la creciente prosperidad de la República Boer, por su trabajo y habilidad administrativa. Kruger tenía el evidente deseo de que los Uítlanders pagaran la mayor parte de los impuestos del país pero no tenía la menor intención de permitirles que se nacionalizaran y emanciparan. El momento se estaba acercando en que los Uitlanders sobrepasarían en número a los transvaleses y estañan en posición de apoderarse del país si pudieran votar. Una y otra vez los Uitlanders habían pedido al Volksraad —el Parlamento de Transvaal— que se les garantizara el derecho al voto. En cada oportunidad se les rechazaba. Algunos de los Uit landers —los "reformadores"— eran particularmente escandalosos. Ellos mantenían el viejo principio de que "no había impuesto sin representación" y comenzaron a complotar contra el gobierno.
El Dr. Jameson desarrolló un plan: los "reformadores" se alzarían en Johanesburgo... solicitarían ayuda a] otro lado de la frontera... Jameson invadiría Transvaal con una fuerza de 1.500 hombres... el gobierno del Transvaal sería mantenido a raya... Rhodes se lanzaría desde Ciudad de El Cabo para restablecer la paz... se llegaría a una transacción. Resultado: más territorio que se añadiría a Rodesia.
Pero todo lo que podía salir mal en la incursión de Jameson salió mal.-Los "reformadores" no cooperaron. El Dr. Jim no pudo poner en pié las fuerzas necesarias, el viejo Kruger sabía todos los detalles del complot, mejor que los propios y muy dispersos conspiradores. No bien había Jameson cruzado la frontera con quinientos hombres, el 29 de diciembre de 1895, cuando se metió en dificultades. El 1° de enero de 1896 él y sus invasores se rindieron a un numero superior de Boers.-
El año que justamente se iniciaba se convirtió en el más tenebroso en la vida de Rhodes. En la investigación que siguió se probó fuera de toda duda que Rhodes había estado implicado en el complot de Jameson. Fue forzado a renunciar como Primer Ministro de la Colonia del Cabo. Fue destituido como Director Gerente de la Compañía Privilegiada.-La terriblemente contagiosa aftosa golpeó a "su" Rodesia y mató al ganado. La sequía destruyó los granos. Los Matabeles se levantaron con furia contra los señores blancos, para reconquistar la tierra que ellos mismos habían robado originalmente.-
Después de haber perdido a su rey, los Matabeles eran como un cuerpo sin cabeza. Habían temido la fuerza del hombre blanco. Al igual que Jameson. derrotado y embarcado a Inglaterra para ser juzgado se dieron cuenta de que los colonos blancos no eran tan poderosos como habían pensado.- Volvieron la vista nuevamente hacia M’limo. su dios, que por generaciones en el pasado los había guiado en sus emergencias.-
El M’limo habló a su pueblo a través de un oráculo en las cuevas de la Montaña Matopo. Ordenó a los Matabeles alzarse en una determinada noche, dirigirse a Bulawayo. la vieja ciudad de Lobengula. —"el lugar de los sacrificios"— y masacrar al pueblo blanco que la había usurpado. Después de eso debían dispersarse y asesinar a cada uno de los colonos blancos que se hallaran en sus haciendas.-
El plan fracasó debido a la impaciencia y a la sed de sangre de algunos guerreros Matabeles.-Comenzaron a matar a los hacendados mientras se hallaban en camino a Bulawayo.-Pero no lo hicieron con suficiente cuidado. Algunos de los hacen-
dados se las arreglaron para escapar. Corrieron a Bulawayo y dieron la alarma del inminente ataque. La gente del pueblo llevó sus carretas a la playa del mercado y formaron un "laager" fuertemente defendido y se organizaron en unidades de combate.-
Cuando las hordas Matabele llegaron en la noche, la ciudad estaba a oscuras y desacostumbradamente tranquila. Los guerreros no se atrevieron a entrar. En vez de ello se contentaron con prender fuego a las haciendas en las cercanías y a matar a todos los hombres, mujeres y niños que encontraron.-
Al siguiente día las noticias llegaron a Salisbury. donde Rhodes acababa de arribar. Reunió a una fuerza de residentes de Mashonalandia y partió para Bulawayo. Al mismo tiempo, el Coronel Herbert Plumer se dirigió hacia el norte desde la Colonia del Cabo con una fuerza de relevo de ochocientos soldados británicos. Pero todavía se necesitaban más tropas y más líderes, y de esa manera el General Sir Frederic Carríngton fue enviado a Bulawayo —y con él, como su Jefe de Estado Mayor— el Teniente Coronel Robert S.S. Baden-Powell.
3
A las pocas horas de su llegada a Bulawayo el General Carrington convocó a la primera de numerosas conferencias con los funcionarios locales:-Sir Richard Martin, Comisionado Imperial; Earl Grey, Administrador de la Compañía Privilcgiada: Cecil Rhodes, quien ya no era director gerente, pero se dejaba ver mucho: así como varios otros. Baden-Powefl, como Jefe de Estado Mayor, se puso a trabajar "para producir algún tipo de orden en ese caos".
El problema era formidable. Envolvía operaciones militares en un territorio del tamaño de España, Francia e Italia juntas, mucho del cual era montañoso, sin ferrocarriles, sin caminos adecuados, dependiendo generalmente de bueyes y mulas para el transporte; pero ahora, debido a los estragos de la aftosa, acosado por complicidades logísticas que aumentaban cada día.-Los Matabeles, junto con los vecinos Mashonas que se habían unido a ellos, se estimaban en número de doce mi] contra los dos mil hombres que los británicos hablan llevado al terreno,
El trabajo de sofocar la rebelión en ese vasto territorio tendría que ser dirigido desde Bulawayo, el cuartel general militar, utilizando las tropas que habían sido traídas a la ciudad para mantener libre de rebeldes la región cercana, y usando el telégrafo para ordenar las operaciones de otras columnas a través del resto de Matabelelandia. Los planes inmediatos de Sir Frederick eran enviar fuertes columnas simultáneamente al norte y al noroeste, para liberar de rebeldes esa zona e impedir que se reagruparan en _ sus centros. La parte sur del país —la Montaña Matopo— sería atacada más adelante por la fuerza combinada, a su regreso del norte.-
No bien Baden-Powell había tomado contacto con la silla de su oficina, cuando tuvo su primera oportunidad emocionante.-
Al final de la noche del 5 de junio. dos hombres al galope desmontaron y entraron en su oficina: ellos eran Sir Charles Metcalfe, ingeniero consultor de la Compañía Privilegiada y Frederick Russell Burnham un explorador americano empleado de la Compañía. Habían estado cabalgando en la carretera de Salisbury y visto fogatas de campamento al otro lado del río Umgusa, cerca de 3 millas (4.8 kms.) de Bulawayo.- Habían ido a investigar y se encontraron un gran "impi" —una fuerza armada— de Matabeles acampados a lo largo del río.-A escape regresaron galopando a casa, por un desvío a través de la maleza.
Baden-Powell envió patrullas para que investigaran nuevamente.-El informe era correcto.-Y así, en las primeras horas de la _mañana Baden-Powell reunió unos doscientos hombres a caballo y se lanzó al ataque.-
Baden-PoweIl formó a sus hombres en el río en una línea de caballería y luego les ordenó avanzar. Les tomó solo unos pocos momentos cruzar el Umgusa y caerle al "impi", acampado frente a ellos.- Los Matabeles se comportaron de una manera muy peculiar durante la maniobra de vadeo. Habían permanecido silenciosos observando, como hipnotizados, mientras los soldados británicos cruzaban el río. No fue sino cuando los caballos habían ganado la ladera de su lado de la corriente, cuando reaccionaron, "Pum pum- pum, pm-pm.- Mientras nos disparaban cargamos justamente en medio de ellos y huyeron con gran precipitación. Fuimos en su busca zigzagueando entre los matorrales, con nuestros hombres desmontando para disparar y luego de nuevo a caballo hasta que encontraban otra oportunidad —y difícilmente fallaban!".
Baden-Powell se sorprendió de la furia y sed de sangre conque algunos de sus hombres perseguían a los Matabeles que huían, pero él no había visto, como ellos, los cuerpos mutilados de hombres, mujeres y niños europeos dejados atrás después de un despiadado ataque de los Matabeles, en alguna granja aislada.-
Finalmente B-P decidió hacer alto en la persecución. Los caballos estaban exhaustos, los Matabeles dispersados. Algunos soldados británicos estaban heridos, aunque solamente tres seriamente.-
Baden-Powell supo por alguno de los rebeldes que se rindieron, que el "impi" Matabele consistía de cerca de doce mil hombres de todas las tribus principales. Doscientos habían muerto durante la acción, entre ellos quince cabecillas. Pero lo más importante era que la creencia de los Matabeles en su dios M’limo había quedado fuertemente debilitada. El M’limo había dado instrucciones a los guerreros de tomar posiciones cerca de Bulawayo para sacar a la guarnición británica y hacerla caer en la trampa al cruzar el Umgusa. Les había prometido que el río se abriría y tragaría a los soldados —después de lo cual el "impi" podría marchar a Bulawayo para despedazar mujeres y niños blancos a placer. De alguna manera la magia de M’limo se malogró.-
Baden-Powell regresó a su oficina para sumergirse "de la mañana a la noche, sin interrupción", en cientos de detalles:-manejar hombres, manejar suministros, manejar informes por cuadriplicado.-
Algunos de esos informes indicaban que más y más "impis" Matabeles estaban refugiándose en las Montañas Matopo. Resultaba evidente que los casi inaccesibles kopjes de los Matopos se convertirían en el principal teatro de guerra en las operaciones contra los Matabeles, Se necesitarían guías y mapas para la tarea futura de desalojarlos. Pocas personas conocían los Matopos tan bien como Burnham, el explorador americano que había pasado varios años de su vida en la región. Pero Burnham partiría pronto para otra misión.-
Antes de perder los servicios de Burnham, Sir Frederick decidió que el americano debía llevar a su jefe de Estado Mayor a los Matopos, para familiarizarlo con el terreno.-
El reconocimiento se convirtió en una expedición de tres días a caballo durante la cual Burnham y Baden-Powell subieron a los kopjes. desde los cuales se divisaban las posiciones enemigas y los Matopos en general ("horrible país, tenebroso, un revoltijo de matorrales, pedregales y montes cerrados"). Baden-Powell pasó mucho tiempo dibujando mapas y haciendo bosquejos panorámicos, señalando las cuevas y los puntos fuertes del enemigo. Además, aprendía de Burnham una cantidad de trucos de exploración que el americano había usado en la guerra de 1893 contra los Matabeles. y como explorador del ejército americano en su lucha con los indios Apaches.-
Los dos hombres encontraron que tenían mucho en común y establecieron una firme amistad. Durante horas compartieron sus experiencias y pensamientos más íntimos, mientras permanecían echados después de un día de exploraciones, al lado de un pequeño y escondido fuego de campamento, bajo las estrellas del cielo africano, antes de acostarse para unas pocas horas de sueño sobre lo que B-P consideraba la mejor de las camas: "la dura sabana, mitigada con una cobija y una silla de montar".
Baden-Powell había esperado hacer muchas otras exploraciones con Burnham, pero nunca tuvo la oportunidad. A los pocos día B-P estaba de regreso en su escritorio y Burnham había partido para el destino que se le había asignado.-
4
A mitad de junio la rebelión se había extendido hacia el norte de Mashonalandia.-Carrington y sus oficiales trabajaron "literalmente desde el amanecer hasta tarde, muy tarde en la noche. Sin ningún ejercicio, sin tiempo de escribir una carta a casa".-Se solicitaron más tropas del Cabo, pero solo en número de un millar ya que cada fibra tendría que estirarse para mantener también a estos.-
Con el aumento en el movimiento de la guerra, el General Carrington se dio cuenta de la necesidad de disponer de una información más exacta y rápida de los movimientos del enemigo.- De sus oficiales de Estado Mayor solamente Baden-Powell tenía la habilidad, la audacia la viveza y las dotes deductivas requeridas en un explorador militar.-Transfirió los trabajos de oficina a otro oficial, el Capitán Courtenay B. Vyvyan, y asignó a Baden-Powell el reconocimiento y la exploración.-
B-P tuvo la gran suerte de encontrar la compañía perfecta para sus expediciones en Jan Grootboom. un Zulú alto, musculoso, de piel oscura, que andaba por los veinte años.- Jan había vivido mucho tiempo entre los colonos blancos y les había servido como cazador y guía.-Hablaba inglés y se había acostumbrado a las ropas corrientes de un hombre blanco.-Tenía reputación de ser un explorador diestro y un espía intrépido.-
En el reconocimiento que efectuaría. Haden-Powell saldría con Grootboom al atardecer, pasarían la noche cabalgando en territorio enemigo, luego harían alto para dormir un poco antes del amanecer. Durante el día, desde su posición avanzada. B-P estudiaría el terreno por medio de sus gemelos de campaña, dibujaría las posiciones enemigas, trataría de obtener información acerca de cantidad, suministros y paradero de mujeres y ganado. Al caer de nuevo la noche, los dos exploradores se retirarían de su posición y volverían al cuartel general.-
Una noche, a poco de conocer B-P a Grootbooin, los dos hombres habían cabalgado hasta la vecindad de uno de los campamentos enemigos y estaban echados en el suelo, escondidos, esperando el amanecer, cuando los Matabeles descubrieron su posición al encender el fuego para cocinar el desayuno.-De pronto se levantó una llamarada, luego otra y otra más.-Pero antes de que estuvieran encendidas media docena, B-P oyó a Grootboom rezongando para sus adentros: "Los muy puercos! ¡Están tendiéndonos una trampa!"
Grootboom le susurró: "Espere aquí. voy a echar un vistazo". Volvió la cabeza hacia su compañero. El Zulú se estaba quitando la ropa. En un momento Grootboom paso del mundo de los hombres blancos al de los africanos desnudos. Su piel marrón cobriza brilló en la luz difusa. Luego partió.-
B-P lo siguió con la mirada, abrigando sus dudas. "Lo peor del espionaje" comentó más tarde, relatando el incidente, "es que lo vuelve a uno siempre receloso, aún de su mejor amigo". Así que tan pronto Grootboom estuvo fuera de su vista, se escondió entre las rocas de tal manera que le seria posible deslizarse en caso de que Grootboom tuviera la intención de traicionarlo y regresara con algunos Matabeles.-Por más de una hora esperó allí, hasta que vio a Grootboom que regresaba solo, arrastrándose.-Avergonzado por sus dudas salió del sitio donde se escondía y se reunió con el Zulú, quien estaba vistiéndose. Grootboom estaba en lo correcto.-Había hallado a un grupo grande de Matabeles que estaban emboscados en la hierba, en el sendero que él y B-P habían seguido al acercarse.-Lo que lo había hecho sospechar era el hecho de que las fogatas. en vez de encenderse en diferentes puntos por toda la ladera, más o menos al mismo tiempo. hablan sido encendidas en sucesión, como si un solo hombre, yendo en círculo, lo hubiera hecho.
B-P había tenido su lección práctica en relación a la lealtad de Grootboom, y al mismo tiempo había aprendido un útil truco estratégico.-
Estuvo particularmente impresionado por la habilidad de Grootboom cuando un día, cabalgando por una planicie cubierta de pasto. encontraron unas hojas aplastadas de hierba que los llevaron a unas huellas, en un espacio de terreno arenoso. Eran de mujeres (a juzgar por el tamaño y forma) que venían de un largo viaje (llevaban sandalias) e iban hacia las colinas.-
Grootboom miró a su alrededor y de pronto dio una señal de atención. A pocos metros del rastro tomó una hoja y la olió. Era la hoja de un árbol que no crecía en el área, sino a lO ó 15 millas (16 ó 24 kms.) de distancia. Estaba húmeda y olía a cerveza Kaffir.-
De las observaciones que hizo Grootboom dedujo lo siguiente:- era evidente que las mujeres habían llevado la cerveza desde el sitio donde crecía ese árbol (los Maltabeles tapaban la boca de sus jarros de cerveza con hojas) y habían pasado por aquí a las cuatro de la mañana (una brisa había soplado a esa hora, lo suficientemente fuerte para volar la hoja a varios metros).-Según esto, las mujeres llegarían a los Matopos alrededor de las cinco. Los hombres habrían tomado la cerveza fresca antes de que se agriara, y estarían en ese momento "muy cómodos, o acaso medio estúpidos".
Con la fuerza de la evidencia que le dieron unas hierbas aplastadas. unas cuantas huellas y una hoja húmeda, B-P y Grootboom se adentraron en los Matopos.-Regresaron con información de otro lugar más del escondite "impi".-
Era un juego emocionante pero peligroso el que B-P estaba jugando entre los repliegues graníticos de los Matopos. Sabía que el más mínimo descuido de su parte podía resultar en una bala o lanza Matabele agujereándole el cuerpo —o todavía peor. que pudiera caer vivo en una emboscada y exponerse a alguna de las más refinadas formas de tortura del enemigo.-Pero el peligro añadió el necesario condimento a esos días de aventuras, "los mejores días de mi vida", como Baden-Powell lo recordaba todavía cuarenta años después.
En algunos de sus más audaces reconocimientos era inevitable que fuera detectado por los Matabeles.-Pero de algún modo se las habla siempre arreglado para evadir a sus más feroces perseguidores. una de las veces apelando a la agilidad de esas danzas con grandes saltos (baile del faldellín) que había practicado en sus representaciones teatrales en Malta, cinco años antes. El enemigo nunca sabía por donde aparecería B-P o desde cual dirección. Parecía estar cerca de noche y de día, como si fuera alguna criatura extraordinaria que pudiera cazar siempre sin descanso. Comenzaron a llamarlo "Impeesa", ("El lobo que nunca duerme").- Consideró ese sobrenombre como uno de los grandes cumplidos que alguna vez le rindieran.-
Durante casi tres semanas, Baden-Powell y Grootboom estuvieron trabajando. La gran cantidad de mapas y bosquejos panorámicos que Baden-Powell trajo de sus expediciones fueron litografiados por un impresor de Bulawayo y distribuidos entre los oficiales británicos.-
Los preparativos estaban ahora completamente listos para sacar
a los Matabeles de sus refugios montañosos. La tarea seña dura.
Significaría luchar en una región de terreno escabroso, abarcando
un revoltijo de montículos graníticos y desfiladeros cubiertos
de matorrales, que se extendía por unas 60 millas (96 kms.) de largo
y 20 millas (32 kms.) de profundidad.
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Las columnas que el general Carrington había enviado al norte regresaron a Bulawayo durante las primeras semanas de julio. Habían rechazado con efectividad a los Matabeles hacia el norte y dispersado a los rebeldes.
Carrington dirigió ahora su atención hacia los Matopos, que Baden-Powell había inspeccionado y topografiado tan cuidadosamente. El General puso al Coronel Henry Plumer a cargo de la Fuerza de Auxilio Matabele de Ciudad de El Cabo, para realizar las operaciones.-Plumer a su vez, como uno de sus primeros actos, solicitó los servicios de Baden-Powell.-Nuevamente Carrington releyó a B-P del trabajo de oficina y lo puso en el "staff’ de Plumer.-
Plumer llevó a sus fuerzas para que acamparan en la parte baja de los Matopos y se preparó para atacar el área central.-El primero de estos ataques tuvo lugar entre el 19 y el 20 de julio y fue dirigido contra Babyan, el más importante de los "indunas" (cabecillas) Matabele.-
Tarde en la noche del 19 de julio, las fuerzas de Plumer avanzaron "sin ruido ni toque de corneta" y se dirigieron a la luz de la luna hacia los Matopos. teniendo a Baden-Powell como guía.-Al amanecer, Baden-Powell se hizo cargo de un comando especial de vanguardia que consistía de dos cuerpos de muchachos del Cabo—nativos mestizos de habla inglesa de la Colonia del Cabo— más doscientos Matabeles aliados y veinte exploradores blancos montados. Muy cerca tras él iba el principal cuerpo del coronel Plumer. de cerca de mil soldados blancos.
Con gran precaución. B-P avanzó con sus hombres hacia un valle quebrado y lleno de matorrales, rodeado de farallones rocosos y escabrosos. Delante de él, débiles columnas de humo comenzaron a levantarse. A través de sus binóculos podía ver el campamento enemigo. con una gran cantidad de guerreros Matabeles arremolinándose. Envió un despacho al cuerpo principal para que moviera sus cañones en posición, apuntando ciertos puntos determinados. Poco tiempo después las granadas estaban explotando "con gran precisión" en el campo rebelde, causando una terrible confusión.
Mientras los cañones de Plumer bombardeaban el "impi" Matabele, Baden-Powell dirigió sus hombres en un movimiento envolvente alrededor de parte de la fortificación enemiga y encontró un sitio perfecto para sus ametralladoras.-Usando este punto como base, organizó su comando en pequeñas partidas separadas para que atacaran hacia la montaña. En cada punto los rebeldes eran dispersados y obligados a huir, o se les daba muerte en sus cuevas.-
Habiendo cumplido la misión B-P regresó con sus hombres hacia el cuerpo principal, tratando al mismo tiempo de atraer hacia silo que había quedado de la fuerza enemiga. Plumer, observando la maniobra, envió a su cuerno principal a la acción. Los rebeldes, copados entre dos fuegos, se dispersaron en precipitada huida, dejando tras sí una cantidad de "cuerpos polvorientos, muertos, en medio del pasto amarillo".
La operación había terminado a las dos de la tarde, A pesar de que prácticamente solo el comando de avanzada de Baden-Powell había estado comprometido, la acción fue todo un éxito, El "impi" de Babyan había sido despedazado, su fuerza dispersada y su reducto tomado.-La derrota del Rey Lobengula, el más respetado "induna", tendría un gran efecto moral sobre los restantes jefes rebeldes.-
El ataque del 19 al 20 de julio había mostrado la posibilidad de forzar a los Matabeles fuera de sus erigidos kraals e infligirles bajas. Pero los Matopos era un terreno imposible desde el punto de vista militar: "uno podía perder un cuerpo de ejército allí", creía Baden-Powell. Cuando un "impi" era echado de un sitio, simplemente se iba más lejos en la montaña y se reinstalaba, llevando a duras penas una existencia de semi-inanición.-Eventualmente podían hacerse operaciones en gran escala. De resto, el ataque con columnas volantes parecía ser la práctica más conveniente,
Baden-Powell estuvo en servicio casi continuo, como oficial a cargo de grupos de cerca de 100 soldados y unos cuantos exploradores nativos. Puso a prueba cada una de sus escaramuzas contra el enemigo, estableciendo fortificaciones en las cuales un pequeño pelotón, con un solo cañón Maxim, podía controlar el área circunvecina y mantenerla libre de Matabeles.
El 4 de agosto, en un "alegre patrullaje" con .Jan Grootboom, y su intérprete N.C. Richardson, el pequeño destacamento de B-P sorprendió a dos mujeres caminando con cargas en la cabeza. La más vieja fue inmediatamente aprehendida, pero la más joven corrió y desapareció entre los bejucos de la orilla del río.-
Baden-Powell trajo a la anciana de regreso al campamento para interrogarla. Con su piel oscura, su cara llena de surcos, sus brazos y manos como ramas de árbol seco, su pecho chato, la arrugada vieja parecía irreal, inhumana. Su edad era incierta.-Podía tener 100 años, pero lucía más vieja.-
Su apariencia estaba en su contra, pero probó "ser un vejestorio simpático . . . . una dama bien Informada y muy comunicativa cuando se le dieron cantidades de cerveza".-Contó que ella pertenecía al kraal "Umlugulu".- Que el "Umlugulu" estaba todavía en la montaña y también lo estaban muchos otros indunas con sus "impis".-Que los rebeldes se estaban cansando de la guerra.-Había costado vidas y propiedades, había causado miseria y hambre y si seguía hasta la primavera africana podría impedir que se recogiera la cosecha del próximo año y resultar en mayores sufrimientos.
¿Y quién era ella? Ella era Umzava, una de las esposas del poderoso M’silikatsi, madrastra de Lobengula. madre del Jefe Inyanda —una dama importante, de alto rango entre los Matabeles.
Baden-Powell ordenó que se la cuidara bien. La semilla de una "trampa" para terminar la lucha de los Matopos, había germinado en su cerebro. Pero el momento no había llegado aún.- Primero tenía que haber mucha más lucha.
El .5 de agosto Plumer desencadenó otro gran ataque contra los Matabeles. De nuevo Plumer utilizó a Baden-Powell como guía de su columna y de nuevo B-P tomó personalmente el mando de una fuerza de vanguardia y la llevó al asalto inicial.
La batalla entre cinco "impis" aliados de los Matabeles, totalizando un estimado de cuatro mil hombres, y una fuerza británica de setecientos sesenta, duró desde el amanecer hasta la una de la tarde. Resultó en una derrota completa para los Matabeles, con pérdida de más de doscientos africanos muertos, contra cinco soldados británicos muertos y quince heridos.-
El corresponsal del "Cape Times", Vere Stent. expresó gran admiración por la parte desempeñada por Baden-Powell en las operaciones en los Matopos: "cada vez que salíamos, él nos dirigía hasta donde había localizado los "impis" de los Matabeles en acecho. Y cada vez encontrábamos a los "impis" en donde esperábamos". En opinión de Stent, "Baden-Powell planeó la batalla de los Matopos
—El Coronel Plumer la llevó a cabo’.
El propio Plumer admitió esto en su libro sobre la campaña:
"Un Cuerpo Irregular en Matabelelandía":
"El éxito en varias operaciones en las montañas Matopos fue debido indudablemente a su (de Baden-Powell) hábil patrullaje y a los maravillosos conocimientos que había adquirido de ésas intrincadas vastedades montañosas.,. A mi personalmente me brindó la más cordial cooperación y ayuda. por las cuales no podré nunca estar suficientemente agradecido".-
6
Uno después de otro, los cabecillas Matabeles y sus "impis" fueron arrojados cada vez más lejos en las montañas. Uno tras otro sus kraals fueron destruidos, sus cabañas incendiadas hasta el suelo, capturado lo que quedaba de sus rebaños. Y una después de otra las tribus de Matabeles, sin casa ni hogar, muriéndose de hambre —hombres, mujeres y niños —se rendían.-
Por los informes que llegaban al campamento británico a través de exploradores nativos y por medio del interrogatorio de prisioneros, Baden-Powell estaba convencido de que los Matabeles, todavía acosados en los Matopos. estaban listos para rendirse. Había llegado el momento de que él pusiera a prueba su "trampa"—en la que se involucraba a Umzava, la anciana madre de Inyanda.
B-P explicó su idea a los dos hombres que habían estado presentes cuando la vieja arrugada fue hecha prisionera:-Grootboom y Richardson. Ambos consideraron factible la idea y estuvieron de acuerdo en llevarla a cabo. Pero se necesitarían más ayudantes. Los encontraron en dos amistosos Matabeles, James M’kima y John Saíl, quienes ofrecieron "voluntariamente" sus servicios por veinticinco libras esterlinas cada uno.-
Teniendo todo listo, Haden-Powell montó a caballo y "galopó en la noche 30 millas (48 kms.) hasta Bulawayo para poder informar al General que el enemigo había sido completamente derrotado en los Matopos, y que probablemente desearía rendirse si le diéramos la oportunidad". Expuso ante su oficial comandante la "oportunidad" que tenía en mente.
Sin saberlo, Baden-Powell había escrito el argumento y arreglado la escena para el regreso de Cecíl Rhodes.
El 11 de agosto, una pequeña cabalgata preparada por B-P partió del campamento de Plumer hacía las montañas. Dirigida por Richardson, los dos Matabeles amigos llevaron a la vieja Umzava en una camilla hasta la cercanía del sitio donde habla estado el kraal de lnyanda. Allí los hombres construyeron un refugio para ella, le suministraron maíz y carne y le dejaron a una anciana media lunática, para que la atendiera. Pusieron una gran bandera blanca en lo alto de la choza y le dijeron que los llamara en caso de necesidad. A medida que se retiraron le gritaban a los rebeldes que se encontraban en la montaña, que si querían la paz debían bajar y hablar con la anciana señora. Ella tenía toda la información. Los rebeldes tendrían cuatro días para decidir. Durante ese tiempo no se efectuaría ningún combate ni los británicos harían ningún movimiento.-
Al atardecer del siguiente día, las dos mujeres y la bandera habían desaparecido.-
Grootboom y Richardson haraganearon esperando los acontecimientos —un día, dos días, tres.-En la mañana del cuarto día, 15 de agosto. la bandera blanca ondeó nuevamente desde el sitio en que la habían colocado originalmente, como indicio de que, por lo menos, algunos de los Matabeles deseaban rendirse.-
Al día siguiente, Grootboom y los dos Matabeles amigos salieron hacia las montañas para tratar de hacer contacto con los "indunas".- Regresaron en la tarde. Habían tenido un "indaba" (consejo) con dos de los cabecillas, Inyanda y Sikombo.-Ambos jefes parecían deseosos de rendirse, pero habían pedido una prórroga de dos días más, durante los cuales esperaban recibir noticias de los otros jefes, por medio de los mensajeros que habían enviado a las montañas.-
El 18 de agosto dos Matabeles llegaron al campamento de Plumer.-Traían un mensaje de que los "indunas" deseaban reunirse con "el jefe blanco’ tres días más tarde, para hablar de la rendición.-
La "trampa" de B-P estaba funcionando.-
Pero ¿y el "jefe blanco"? —~¡ése era el tropiezo! No había solamente "un jefe blanco". Había toda una serie de ellos.-Baden-Powell los enumeró en ese momento.-
Virtualmente, desde luego el General (Sir Frederick Carrington, representante del Ejército Imperial) era la cabeza, mientras las operaciones activas estaban en progreso, pero él tenía que cortar su tela de acuerdo al estilo del Comisionado Asistente (Sir Richard Martin, representante del Alto Comisionado) de acuerdo con los gastos aprobados por el Administrador (EarI Grey, representante de la Compañia Privilegiada) y conforme a los lineamientos generales establecidos por el Alto Comisionado (en Ciudad de El Cabo, representante de la Corona) si bien no se descartaba completamente la experiencia local del Sr. Rhodes y de otros.-
Baden-Powell había esperado tomar parte en las negociaciones que comenzarían corno resultado de su "trampa", pero literalmente estaba "fuera de combate".-Para su consternación, Carrington parecía menos preocupado por el plan que por la salud de su oficial de plana mayor.-Llamó al médico del regimiento. quien inmediatamente puso a B-P en la lista de enfermos y le ordenó guardar cama debido a fiebre, disentería, cansancio y exceso de trabajo.-
Mientras B-P echaba chispas en su cuarto de hospital, Carrington congregaba a "todos los jefes activos" para decidir quien debía hacerse cargo de las negociaciones con los "indunas" Matabeles.-
De todos los involucrados, Cecil Rhodes era quien tenia más que ganar y más que perder.-A pesar de que las operaciones militares para detener la rebelión Matabele estaban en manos del Ejército Imperial, el gobierno británico no era el que pagaba la factura— era la Compañía Británica de Sur Africa de Rhodes, al ritmo de 4.000 libras esterlinas diarias. La primera Guerra Matabele en 1893 le habla costado a la Compañía millones de libras esterlinas, que acababan de ser canceladas con la emisión de nuevas acciones. Antes de que llegara el fin, la actual campaña podía costar tanto como cinco millones de libras esterlinas, sin incluir las pérdidas causadas por la aftosa y la prolongada suspensión de todas las operaciones mineras. La Compañía se arruinaría a menos que la lucha pudiera ser suspendida prontamente.-
Rhodes llegó con una oferta —una oferta no sin riesgo.-Había demostrado suficiente coraje mental en sus transacciones de negocios. Pero éste era un caso en que se necesitaba coraje físico. Rhodes también lo tenía. Podía haber nacido de la desesperación, pero era engendrado por su orgullo y pundonor.
Ofreció ir a los Matopos desarmado y utilizando su antigua reputación entre los Matabeles tratar de convencerlos de que suspendieran la lucha y se rindieran. Puede que no tuviera ninguna posición oficial por lo que concernía al gobierno británico, pero los Matabeles todavía lo miraban como la cabeza de los hombres blancos, "el gran hermano que se comía países durante el desayuno", como Lobengula lo habla llamado años antes.-
Baden-Powel1 no estaba convencido de que era sensato que Rhodes manejara la situación.-Creía que los "indunas" podían no entender la razón de que ellos no negociaran con el ejército que los había estado atacando, que aparentemente ahora había sido colocado a la retaguardia. mientras hombres no entrenados trataban de persuadirlos de que rindieran sus armas. ¿No pensarían los caudillos Matabeles que eso era una artimaña, de que tan pronto entregaran sus armas el ejército se les echaría encima para exterminarlos? ¿No los haría demorarse y retardar aún más el inevitable día de la rendición? Sugirió "que les diéramos hasta la luna nueva para que decidieran y si para entonces no se hablan rendido, fuéramos y los aplastáramos".
A pesar de las dudas de los militares, la oferta de Rhodes fue aceptada. -Si él se las arreglaba para conseguir que los Matabeles estuvieran de acuerdo en suspender la lucha, muy bien.-Si no, nada se perdería. La lucha se reiniciaría.-
Varios miembros del personal de Rhodes querían acompañarlo.-Carrington le ofreció una escolta militar.-Pero Grootboon había recibido instrucciones especificas de los Matabeles:-solamente aceptarían cuatro negociadores blancos.-
Después de nuevas disensiones, los cuatro sobre los cuales se decidió fueron; Cecil Rhodes.-Johann Colenbrander intérprete y confidente del extinto Lobengula, Dr. Hans Sauer, gerente de la Compañía Rodesiana de Exploración, de Rhodes y Vere Stent. corresponsal del "Cape Times", en representación de la prensa.-
El 21 de agosto los cuatro hombres, acompañados por Grootboom. marcharon hacia los Matopos.-Desmontaron en el sitio que se había convenido.-Grootboom desapareció en las colinas y poco después reapareció seguido de alrededor de treinta "indunas" —Inyanda, Babyan y Sikontbo entre ellos.-Los cabecillas se sentaron en un semicírculo frente a Rhodes, quien a su vez se había sentado en un hormiguero abandonado.-
El legendario "indaba" en los Matopos comenzó. Se había dado el primer paso hacia lo que se llamaría la "Paz de Rhodes". Muchas otras seguirían.-
La noticia de la "indaba" en los Matopos se extendió rápidamente. Para los admiradores de Rhodes, su acción fue una prueba adicional de la grandeza del hombre. Para sus detractores, era un hábil ejercicio teatral que probaba nuevamente la habilidad de Rhodes para dramatizar todo lo que emprendía.-
Para el Coronel Plumer era algo entre estos dos extremos. "Era indudablemente algo muy valiente de hacer", escribió. "Había toda la razón, es cierto, para creer que los "indumas" estaban deseosos y ansiosos de lograr la paz; pero aún en el caso de que esto fuera así y que no intentaban ninguna traición, lo cual no era de ninguna manera seguro. existía siempre el riesgo de que la tentación de asesinar al gran jefe blanco pudiera ser irresistible para algunos de los guerreros más jóvenes y exaltados".
Mientras las largas discusiones tenían lugar en los Matopos, Matabelelandia, al norte y al sur, estaba "despejada y pacífica".-Era solo en los distritos más distantes en el este, el noroeste, que bandas rebeldes estaban todavía en guerra.
Durante todo ese tiempo, Baden-Powell permaneció acostado, débil y pálido, flaco como un riel por los violentos ataques de disentería —a pesar de los cuidados de una competente enfermera— quien, por capricho del destino, había estado alojada en la casa de los Powell de Dorking, primos de Baden-Powell, en Inglaterra.
7
A medida que pasaban los días, Baden-Powell se sentía más y más desalentado, incapaz de salir de su enfermedad.-Se sintió especialmente abatido el 26 de agosto, cuando una expedición que debería haber comandado hacia el río Shangani, tuvo que partir sin él. "Nunca me sentí tan abandonado de mi suerte", escribió en su diario.
No fue hasta doce días más tarde que el General Carrington le dió "el mejor tónico que cualquiera de los que pudiera preparar toda la facultad de medicina de Bulawayo".-Carrington había recibido la autorización, con reservas de los médicos, de regresar a B-P al servicio activo. Baden-Powell podía todavía tener el mando de la columna Shangani, si se sentía lo suficientemente bien para asumirlo.-
Enfáticamente, lo estaba.-Esta era su oportunidad como comandante de una columna volante, de extirpar y destruir los últimos Matabeles que todavía hostilizaban los distritos norteños, descubrir a Uwini, M’qwati y Wedza y echarlos de sus escondites. Y aquí estaba también su oportunidad para la clase de vida en la planicie abierta que disfrutaba tan cabalmente. Preparó los caballos y las provisiones y partió con tres compañeros para alcanzar su columna, que se encontraba ahora a unas 100 millas (160 Kms.) adelante.
Durante esta cabalgata, el 11 de septiembre de 1896, Baden-Powell celebró su vigésimo aniversario de haberse unido al servicio de Su Majestad ("Siempre pensaba más en esto que sobre mi cumpleaños"). No podía imaginarse una manera más agradable de celebrar la ocasión, que cabalgar a través de la planicie africana con tres buenos compañeros.-
Citando Baden-Powell llegó a su comando, supo que una pequeña patrulla había recién capturado a Uwini, después de herirlo, siguiendo huellas de su sangre a través de un laberinto de cuevas. Era una captura importante. Uwini no era solamente el líder rebelde que, como uno de los altos sacerdotes de M’Iimo, habla propiciado la abierta rebelión de su pueblo, sino que también habla provocado el incendio de numerosos hogares y el asesinato de varios hombres, mujeres y niños europeos. De acuerdo con informes confiables, él mismo habla asesinado a dos colonos blancos. B-P ordenó que se le juzgara ante una corte marcial, en el campo de batalla.
La corte le permitió a Uwini una larga audiencia durante la cual prácticamente confesó todos los cargos que se le hacían.-Fue encontrado culpable de todas las acusaciones y sentenciado a ser fusilado. La sentencia le fue presentada a Baden-Powell, quien la firmó de mala gana ("lo siento por él; era un viejo y buen canalla").-
Al caer la tarde todos los nativos en el campamento —tanto refugiados corno prisioneros— fueron hechos formar en parada para presenciar la ejecución de Uwini.-Fue llevado a un sitio abierto en el centro de lo que había sido hasta ahora su reducto principal, de manera que todo su pueblo, que todavía se mantenía en los kopjes, pudiera ver lo que iba a suceder.-Ellos creían desde luego que nada podría sucederle a Uwini.-Uwini era invulnerable, como M’limo había dicho.-Las balas británicas se convertirían en gotas de agua cuando chocaran contra él.-
El escuadrón de ejecución se alineó:- "Fuego!".-Uwini cayó a tierra sin hacer ruido.-
El efecto de la ejecución se produjo casi inmediatamente. Mientras una cantidad de escondidos Matabeles huían hacía el norte en la noche, la mayoría se quedó y vino al campamento la mañana siguiente para rendirse.-
El caso de Uwini se había cerrado. Por lo menos Baden-Powell lo pensaba así.-
Baden-Powell marchó hacia el norte con su columna volante, en persecución de otro "induma" Matabele y su "impi".- Esta vez la presa era M’qwati, otro alto sacerdote del M’limo de quien se informaba había buscado refugio en el bosque Somabula, "Un sitio fácil para perderse en él, y muy poco agradable debido a la falta de agua".-
B-P dividió su comando de ciento sesenta hombres —Húsares e Infantería Montada— en tres partidas de caza y los envió en diferentes direcciones para destruir a los rebeldes y echarlos del bosque. Se puso personalmente al mando de una de ellas.
Varias veces durante la semana que siguió. el destacamento de Baden-Powell dio con sitios donde había acampado el enemigo.-Pero parecía que los Matabeles siempre presentían el peligro y huían dejando tras de ellos cacharros de cocina. bastones y lanzas y en un sitio un cuerno de señales, hecho del asta retorcida de un "koodoo". y en un par de ocasiones, restos de pillaje de ropas de hombres y mujeres, hachas, sierras, provisiones enlatadas —los despojos de las granjas de blancos que habían sido asesinados.-
Más y más a lo profundo del Bosque Somabula. Y más y más difícil la marcha. Los caballos comenzaron a fallar por los efectos del esfuerzo y la falta de forraje apropiado y agua. Su único pienso era una hierba blancuzca y reseca, y los abrevaderos eran pocos y muy distantes uno de otro. Los mismos hombres no estaban mucho mejor que sus animales. La comida se iba haciendo escasa.-Habían esperado carne fresca de cacería, pero en lugar de levantar espantados y huidizos animales, solo encontraron las osamentas vacías de "koodoos" muertos de aftosa.-
El movimiento de avanzada se convirtió en marcha nocturna, con una brillante luna mostrando el camino. Y luego. a la séptima noche, el destacamento se encontró con el río Shangani. que los había eludido debido a mapas defectuosos. "Me alegré", admitió Baden- Powell en su diario. ‘Todas mis angustias habían terminado.-Acampamos aquí y allá en una loma rocosa sombreada por árboles, dominando el río.-Cociné mi última cucharada de cacao y después de unos mendrugos de pan duro como piedra y de alimentar al caballo, me fui a la cama ¡SIN MIS BOTAS! Ahora no me importaban los Matabeles:-iba a tratar dc dormir bien— ¡ y vería como lograrlo!".
Dos días más tarde las tres secciones del comando de BadenPowell se reunieron. El Bosque Somabula había sido cruzado en todas direcciones.-Los Matabeles que estaban allí habían huido al norte, a Mashonalandia.-
El "impi" de Uwini y Mqwati había sido obligado a huir, pero con Wedza y su "impi" todavía sin haber sido sometido. Baden-Powell y sus fuerzas se dirigieron hacia el sureste en dirección al reducto de Wedza, en el distrito Belingwe. viajando a través de un territorio que ya se había rendido a los británicos.-"Es una nueva sensación ver a los nativos caminando a través de la planicie y no perseguirlos, ver huellas frescas y no dejar que el corazón salte de contento".
Finalmente, después de una jornada de 120 millas (192 kms.) con animales fatigados y medio muertos de hambre, el regimiento de Baden-Powell lLegó al pie del reducto montañoso de Wedza.-Eran de nuevo los Matopo por todos lados, y nadie mejor que Baden-Powell sabía como vencer al "impi" enemigo que se escondía entre kopjes semejantes a los del Matopo.-
Estimó que la gente de Wedza. desperdigada por todo su reducto en ocho grandes kraals. podría llegar a una cantidad aproximada de mil seiscientos, seiscientos o setecientos de los cuales eran guerreros. B-P tenía ahora ciento quince hombres, pero con imaginación, cinco veces esa cantidad.-Con una dosis adecuada de fanfarronería puesta en juego, ¡el poder de ambas fuerzas sería aproximadamente el mismo!.
Envió un grupo de infantería montada para que ocupara el "cuello" que unía la montaña de Wedza con la cadena de montañas del norte.-Eran solamente veinte y cinco hombres, pero tendrían que actuar como si fueran doscientos cincuenta, moviéndose de matorral en matorral y disparando de tiempo en tiempo.-Tan pronto como estuvieron establecidos, B-P dio la orden de bombardear la posición central de Wedza, y al mismo tiempo envió al destacamento de Húsares para que atacaran el flanco izquierdo y la retaguardia del enemigo.-
Durante todo el día los hombres de Baden-Powell estuvieron haciendo un juego de engaños.-Y cuando cayó la noche los guerreros Matabeles de Wedza, mirando abajo hacia el valle vieron a un centenar de fogatas en el campo británico, ardiendo tranquilamente. No podían saber que B-P estaba usando contra ellos un truco que había aprendido de otros Matabeles en los Matopos, y que todos esos fuegos eran atendidos solamente por unos pocos soldados británicos, moviéndose de uno al otro.-
Al rayar el alba las fuerzas de Baden-Powell comenzaron a martillar de nuevo con su único cañón de siete libras, sus dos Maxims y el solitario Nordenfelt, y luego avanzaron para el ataque principal.-Los Matabeles huyeron de sus kraals incendiados protegiéndose en cuevas, para luego escabullirse por entre los matorrales y a través de las rocas, cuando éstas también eran bombardeadas. Al finalizar el día, el reducto no era más reducto. Se había convertido en un llameante faro proclamando la caída de Wedza, hasta donde el destello del fuego penetraba la noche,
Tres días más de la misma táctica y la gente de Wedza se apresuró a rendirse.-El mismo Wedza se entregó a las autoridades británicas.-
Con la rendición de Wedza, la principal resistencia que quedaba, la segunda guerra Matabele llegaba a su fin.- El encargo de Baden-Powell se había cumplido.
Se marchó para una cita en Cwelo.-
8
Justamente antes del ataque al reducto de Wedza, B-P habla recibido un despacho de su comandante general. El General Carrington le escribía para informarle que Lord Rosmead, el Alto Comisionado de Ciudad de El Cabo, había sabido del juicio y de la ejecución de Uwini, y se había irritado mucho por que el "induna" hubiera sido juzgado por una corte marcial, en vez de haber sido entregado a una corte civil.-Había telegrafiado ordenando el arresto de Baden-Powell, una orden que el General habla declinado respetuosamente llevar a cabo, con el comentario de que "al Coronel Baden-Powell debía ahorrársele el ultraje de un arresto como oficial que ha hecho tan excelentes servicios". En lugar de ello, Carrington había dispuesto que se reuniera una corte de investigación en Gwelo, para interrogar a B-P. "tan pronto como Ud. haya terminado sus operaciones contra Wedza".-
La investigación tuvo lugar el 30 de octubre. La defensa de Baden-PoweIl fue sencilla. Se redujo principalmente al punto legal de que, de acuerdo con la Ley Militar, él tenía el poder de usar su propio juicio si estaba a más de 100 millas (160 kms.) de distancia de una autoridad superior.-Señaló que no existía ninguna corte civil en el área y sostuvo que el castigo sumario de Uwini, en presencia de su propio pueblo, había quebrantado el M’limo y había logrado su rendición, salvando de esta manera muchas vidas, británicas y Matabeles por igual.-
La corte de investigación, después de disponer de todas las evidencias del caso, encontró a Baden-Powell "inocente" y envió la sentencia al General Carrington. Sir Frederick la envió a Ciudad de El Cabo con su comentario personal:-
"Soy de opinión que las exigencias militares en las circunstancias en las cuales el Teniente-Coronel Baden -Powell se encontró al momento de la captura de Uwini. eran de tal naturaleza que se necesitaban medidas fuertes, y los sucesos subsiguientes han probado claramente, en mi criterio, que el rápido castigo de Uwini, en su propio reducto, como instigador poderoso y notorio del crimen y la rebelión, ejerció una influencia muy saludable en el distrito circunvecino, que indudablemente aceleró su pacificación definitiva".-
9
El 12 de noviembre Baden-Powell se encontró en Enkeldoorn con cl General Carrington y los otros miembros de su Estado Mayor, desde donde todo el destacamento siguió a caballo hacia Salisbury.-
La ciudad estaba llena de interesantes celebridades, y los diez días de estada en Salisbury se convirtieron en una ronda de eventos sociales: cena con Earl y Lady Grey; rememoraciones con el Procurador Público, un viejo cartujo; conversaciones con Cectl Rhodes, quien había salido del enredo Matabele con su fama restaurada, como un gran "Umtcmulang Mkngi" —"El toro que separa los toros luchando"— después de su éxito al convenir finalmente los términos de la paz con los Matabeles en los Matopos. el 13 de octubre.-
Sus discusiones con Rhodes acerca de los futuros planes del Constructor del Imperio, para Rodesia, fueron de especial interés para B-P.-
"Siempre está pensando y haciendo lo inesperado" -escribió Baden-Powell en su diario-.- "Al hablar de los medios y maneras o los planes de campaña. casi invariablemente arroja nueva luz sobre la materia y tiene un plan totalmente diferente, uno que frecuentemente es el mejor de todos, especialmente desde la perspectiva de la Compañía Privilegiada, en lo que se refiere a los resultados fundamentales, que no al costo inmediato —que es lo que nos hace frecuentemente vacilar, pero en el que parece que nunca piensa, porque busca la mayor economía final. Y mientras habla no se queda quieto en el asiento, bien tendiéndose por un momento a todo lo largo en el sofá, el siguiente con las piernas cruzadas bajo él, a la turca— lleno de impaciencia y energía".-
Rhodes estuvo de lo más expansivo e invitó al General Carrinton y a Baden-Powell a detenerse. en el camino a Inglaterra, en su bella propiedad campestre en "Groote Schuur", cerca de la Ciudad de El Cabo.-
Después de varios retardos debido a aguaceros torrenciales al comienzo de la primavera Sur Africana, la oficialidad del General Carrington partió lentamente en dirección al este, hacia la costa donde debían abordar el barco de Ciudad de El Cabo, en la primavera etapa de su regreso al hogar.-
A mitad de camino hacia la costa fueron alcanzados por el destacamento de Cecil Rhodes.-
Rhodes se dísculpó. "Lamento haber sabido que no les puedo ofrecer alojamiento en mi casa" , dijo- Acababa de ser notificado por telégrafo de que "Groote Schuur" - su finca, había sido destruida por un incendio.-"Había allí algunas cosas antiguas que no podrán ser remplazadas. Me gustaba mi casa.-La providencia no ha sido bondadosa conmigo este año",- añadió- "En parte por la incursión de Jamneson, la fiebre aftosa, el hambre y ahora con el incendio de mi casa, me siento casi como Job, pero gracias a Dios todavía no tengo úlcera. Pero aún falta algopara finalizar el año y ya tendré ocasión de sufrir algún tipo completamente nuevo de forúnculo.-Eso sería el colmo de la maldad, tener un forúnculo que se llame como uno. ¡Qué elegante ser el inventor del "Forúnculo Rodees"!
Después de penetrar al África Oriental Portuguesa, el destacamento fue por ferrocarril hacia la costa. -Abordaron el barco en Beira y navegaron hacia el sur, a lo largo de la costa africana.
Sus estadías en puertos británicos se convirtieron en recepciones triunfales para Cecil Rhodes.- Su bienvenida en Ciudad de El Cabo fue especialmente impresionante. Grandes multitudes estaban esperando la llegada de Rhodes. Fue recibido con vítores y gritos de bienvenida, —un tributo a su trabajo de paz con los Matabeles-, cuando menos de un año antes había sido abucheado por su complicidad en la Incursión dc Jameson.-
A continuación todo el mundo abordó el S.S. "Dunvegan Castle", con destino a Inglaterra. "Un cargamento muy interesante"’, lo llamó Baden—PowelI en su diario. ¡Muy interesante sin duda!.
El General Carrington se encontraba ahí con gran cantidad de otros oficiales británicos, listo para informar a sus compañeros de travesía sobre todos los detalles de la finalizada y exitosa campaña, Cecil Rhodes, Sir Charles Metcalfe y otros ejecutivos de la Compañía Privilegiada estaban allí, deseosos de ensalzar las virtudes y disculpar las negligencias de la Compañía, a quien quisiera molestarse en oírlos.-
Pero también estaba a bordo S.C "Cronwright", Schreiner y su famosa esposa, Olive Schreiner, quizá la más grande escritora de Sud Africa y la más abierta crítica de Rhodes.-Ella llevaba a Inglaterra, en su equipaje, el manuscrito de su nuevo libro; "Soldado Peter Halketi de Mashonalandia"— la más fuerte condena que se había hecho de la Compañía Privilegiada y de sus maquinaciones.- Se hicieron muchos esfuerzos para que ella hablara con Rhodes, pero rehusó categóricamente.-