Las Sectas Cristianas
En algún momento se han hecho la pregunta de: ¿cómo es posible que existan tantas denominaciones cristianas? ¿Acaso Dios está dividido?. El apóstol Pablo se hace la misma pregunta.
I Corintios 1
13 ¿Está dividido Cristo? ¿Fue crucificado Pablo por vosotros? ¿o habéis sido bautizados en el nombre de Pablo?
Ante el problema existente en Corinto, el apóstol trata de centrar en Jesucristo a los cristianos de aquel lugar.
Aquí nos damos cuenta que este problema no es nuevo pues ya ocurría en la primera iglesia, aunque una gran multitud de denominaciones cristianas hayan aparecido en el último siglo.
Generalmente, los estudiosos de la Biblia buscan contestaciones a los problemas existentes en los libros de historia o en las epístolas, olvidándose de la “simplicidad que hay en Cristo” encontrada en los Evangelios. Aparentemente es, para nosotros, más fácil hacernos solidarios de problemas complicados, sin estar enterados del contexto socio – histórico – cultural como los encontrados en la primera iglesia adaptando a nuestro tiempo las soluciones tomadas en aquellos, en lugar de tratar de ver lo que habría hecho Jesucristo para solucionarlos.
A este respecto, la contestación a la pregunta anterior, sobre las divisiones existentes entre cristianos, nos las da Jesucristo en persona; tal como leemos:
Lucas 9
49 Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos visto á uno que echaba fuera demonios en tu nombre; y se lo prohibimos, porque no sigue con nosotros.
50 Jesús le dijo: No se lo prohibáis; porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.
Aquí vemos que aún viviendo Jesucristo, ya apareció un grupo que no estaba físicamente con Él y la lección que encontramos es, que es posible seguir a Cristo sin necesariamente pertenecer a un determinado grupo de los que “físicamente” aparentan ser seguidores de Él.
En estos versos vemos que el problema de las divisiones dentro de los seguidores de Jesucristo es más antiguo de lo que parece y, también vemos la solución que Él mismo nos da.
¿Por qué?
Porque el foco del problema se ha perdido. Las religiones, las sectas, han hecho de la iglesia un rebaño, en el verdadero sentido de la palabra, olvidándose que este está constituido por individuos, y no ovejas. Las sectas cristianas predican acerca de la salvación del rebaño, su rebaño, dejando que la oveja sea un número más dentro de él.
Para organizar una secta cristiana lo primero que hay que hacer, es definir el perfil del rebaño. Es una forma de mercadeo religioso. Todas aquellas ovejas que acepten el perfil definido por su conductor de manada, pueden formar parte de él. Y, no nos engañemos, este mercadeo religioso se ha puesto en práctica desde tiempos de Cristo.
Dos factores demuestran este aserto. El primero es el sincretismo que, en mayor o menor medida, impregna la mayoría de las sectas. El segundo el gnosticismo que de igual manera en ellas ha penetrado.
Aclaremos estos dos puntos. Según el diccionario Durvan se conoce por sincretismo “un sistema filosófico que intenta conciliar doctrinas diferentes”. ¿Qué es lo importante de esta definición? Primero que “intenta”, es decir, no sabemos si lo logra y en segundo lugar “doctrinas diferentes”. Es decir, que dentro del contexto filosófico contiene doctrinas contrarias. Tomemos ahora la definición de cristianismo dentro del contexto que nos concierne. La base del cristianismo es la Biblia, la palabra de Dios. La Biblia es una. Es la misma que hace siglos, no ha cambiado. La palabra de Dios es una. El director de secta dice que ella es la base de la enseñanza, y así es. Pero cuando surgen problemas culturales, estos se imponen y, para buscar la solución, en lugar de ir directamente a los Evangelios para ver cual es la enseñanza de Cristo, el jefe de la secta toma las epístolas que son más fáciles de adaptar a su propia idea, tomando escrituras fuera de contexto. De esta manera las doctrinas sociales se imponen sobre las de Cristo. El más claro ejemplo lo vemos en el apóstol Pablo. Él tiene claridad total sobre la diferencia cultural del judío y el gentil. Él sigue, en primer lugar la enseñanza de Cristo y luego las de su cultura, hasta el punto de enfrentarse, nada menos que a Pedro, cuando este hace lo contrario y trae escándalo y división dentro de la iglesia. Lo gracioso del tema es que la mitad de sus escritos se refieren a este dilema que, después de 20 siglos, aún no es comprendido como prueba el hecho de que aún hay sectas cristianas que, entre otras cosas, fuerzan a sus seguidores a guardar el sábado. Otras pruebas de lo que digo, sin profundizar en detalles, son la diferencia de iglesias que existen en los Estados Unidos entre negros y blancos llegando a sentirse el racismo más fuerte dentro de ellas, que el que se puede apreciar en la vida diaria. El otro caso es la diferencia que existe en Hispanoamérica y España entre la iglesia Católica y la Protestante. La primera es la de la clase alta y la segunda la de la clase baja.
El segundo punto es el gnosticismo. Si bien este movimiento filósofo – religioso, hace mucho tiempo que dejó de existir por sí solo, llega a nuestros días de una manera fuerte y palpable. Alguien dijo que el gnosticismo se adaptaba y se introducía en los sistemas filosóficos y religiosos pudiéndose detectarse solamente cuando ya habían arraigado en ellos. Sin entrar en lujo de detalles, el fin del gnosticismo es poner a Dios al alcance del individuo. Es decir, todo lo contrario a lo que leemos en la Biblia. Esta nos dice que Dios es Dios, nadie le conoce, nadie le ha visto, solamente el Hijo. El Hijo se hizo hombre para redimirnos con su muerte ante Él y, a la vez, ser el Camino que nos lleve a Él. La Biblia es la palabra de Dios, Su propósito y Su obra, para nuestra aceptación de la guía, ofrecida mediante su Hijo, para llevarnos a Él.
El gnosticismo, al poner a Dios al alcance de cualquiera, al que puede acceder utilizando las ideas sincréticas socio – culturales, desvirtúa y pone fuera de foco todo lo que dice la Biblia. Pero esto da igual, ya que da al individuo una paz temporal que, al fin y al cabo, es lo que a él le interesa. No entiende por qué, pero salió del paso. Ejemplos de esto son la exteriorización de las obras, los exagerados círculos de oración, la confesión de los pecados para que estos sean perdonados, la búsqueda de intermediarios e intercesores ante Dios, otros que Jesucristo.
Estas son las dos razones mas importantes por las que existen las divisiones dentro de aquellos que claman ser los seguidores de Cristo. Resumiendo, la respuesta está en que se introducen ideas extrañas a las enseñanzas que encontramos en la Biblia y estas, no la Biblia, son las causantes de las divisiones.
Si estudiamos detenidamente, veremos que las enseñanzas de Jesucristo, en los Evangelios, son particulares, van directas al individuo y su comportamiento y transcienden del lugar la cultura y el tiempo, las enseñanzas de las epístolas son generales y están principalmente dirigidas al grupo de personas que forman la iglesia de un lugar, dentro de una cultura y una época determinada.
Jesucristo hace Su iglesia fijando la responsabilidad en el individuo. Marca los parámetros de cómo hacerlo y luego deja que el rebaño, o mejor, la novia se vaya formando por sí misma.
Veamos algunas muestras de esto.
En primer lugar deja que Dios llame al individuo.
Romanos 8
28 Y sabemos que á los que á Dios aman, todas las cosas les ayudan á bien, es á saber, á los que conforme al propósito son llamados.
En los Evangelios, encontramos la palabra fe 29 veces, de estas, solamente una vez, escuchamos a Jesús pedir a discípulos que tengan fe en Dios. En el resto, la palabra es utilizada indirectamente para indicar la razón de una curación o del perdón de los pecados.
Pero la palabra fe, trae consigo otra que es creer.
Juan 6
35 Y Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida: el que á mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
36 Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis.
37 Todo lo que el Padre me da, vendrá á mí; y al que á mí viene, no le echo fuera.
38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la voluntad de quien me envió.
39 Y esta es la voluntad de quien me envió, del Padre: Que todo lo que me diere, no pierda de ello, sino que lo resucite en el día postrero.
40 Y esta es la voluntad de quien me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él , tenga vida eterna: y yo le resucitaré en el día postrero.
La simplicidad de esta enseñanza incita al necio a creer lo fácil que tenemos la salvación a nuestro alcance.
Esta es una enseñanza directa y transcendental que no necesita explicación y solo meditación; y esa meditación llevará al creyente a pensar, sobre el versículo 40 y en especial sobre las palabras “y cree en él”, toda una vida.
La meditación nos llevará a preguntarnos constantemente, y sobre todo, al enfrentarnos a los problemas cotidianos: ¿Creo en Él? Nuestra silente contestación nos hará saber el grado de fe que poseemos.
Este es el comienzo de la responsabilización individual.
Cuando nos centramos en nuestra problemática de fe, cuando sacamos el balance de resultados de los valores de fe que poseemos y somos honestos con nosotros mismos, empezamos a darnos cuenta lo pequeño que somos y la inmensidad que nos separa de Jesucristo. Entonces dejamos de ver problemas que existen fuera de nosotros, puesto que a duras penas podemos salir adelante con los nuestros. Ahora los problemas del hermano son comprendidos y no criticados. Nos damos cuenta que ante problemas insolubles tenemos que rendirnos en humildad y ponernos en las manos del Espíritu para que Él busque la solución por nosotros. Y cuando Él lo hace, no podemos por menos que llorar de gozo al ver la mano de Dios presente en nuestras vidas y esto nos aumenta nuestra fe y nos da fuerzas para seguir luchando y confiando en Él. Y al así hacerlo, cuando nos encontramos a otra persona, de otro color de piel, de otro estrato social, de otra cultura, pero que entiende perfectamente lo que nos está ocurriendo, los dos nos llenamos de gozo y, al abrazarnos, nos damos cuenta que existe entre nosotros un amor transcendental que es la base del entramado de la Iglesia de Jesucristo. Nuestro foco está en Jesucristo. No vemos nada de las características exteriores que nos rodean puesto que nuestros ojos están puestos en Cristo y esta mirada no puede ir hacia otro lado, pues está anclada por el profundo amor que Él siente por nosotros y, lo único que podemos pensar en esos momentos es, que creemos en Él y, a la vez, por haberse Él hecho culpable de todos nuestros pecados, llevándolos sobre Él al Calvario, en su muerte, llenarnos de gozo al sabernos salvos.
En este esquema, encontrado en la palabra de Cristo, no hay jerarquías, no hay mandatos, no hay mayores ni menores conocimientos. Solamente hay un hermano mayor, Jesucristo, Dios hecho hombre, para redimirnos de nuestros pecados, para morir en la cruz, para ser abandonado por todos, incluyendo al Padre, con objeto de poder llevar a cabo su labor redentora, en otras palabras vino simplemente a servirnos, al sacarnos de nuestra condenación. Y ahora esa misma persona que, por amor, todo eso hizo por nosotros, solamente nos dice que creamos en Él, pues es la única forma que tenemos para poder lograr la salvación y, para ello, tenemos que seguir su ejemplo de servicio, puesto que para ir al Padre ...
Juan 14
6 Jesús le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al Padre, sino por mí.
Además de estas dos razones causantes de la división de las sectas cristianas, existe otra sumamente importante que hace que esta división, al llevarse a cabo, se convierta en algo más profundo e irreconciliable. Hablando acerca de los rabinos, Jesucristo dijo:
Mateo 23
5 Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;
6 Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas;
7 Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí, Rabbí.
8 Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.
9 Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.
10 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.
11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
12 Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.
Me estoy refiriendo al domino del hombre sobre el hombre. O la usurpación, por otro hombre, del puesto que ocupa Jesucristo en nuestro peregrinar de salvación.
Es de suma importancia que observemos la forma que otros hermanos, compañeros y sobre todo, ministros, pastores o sacerdotes se sitúan entre nosotros y nuestro Salvador. Pues esta es la causa de muchas divisiones que se vienen originado desde los tiempos de Jesucristo, tal como podemos leer en las epístolas a los corintios.
Según podemos leer en la Biblia, desde el comienzo de los tiempos existía una comunicación directa entre el Hombre y Dios. En un principio no existían intermediarios. Figurativamente lo podíamos dibujar así:
Dios a Hombre
Más tarde Dios eligió a su pueblo, Israel. Por un tiempo continuó este medio de comunicación. Dios se comunicaba con su pueblo a través de sus dirigentes, generalmente conocidos como los profetas. El esquema de comunicación quedó modificado de esta manera:
Dios c Profetas c Israel
Luego viene la esclavitud en Egipto, la salida de Egipto, el errar por el desierto y durante este último período, la Ley entregada a Moisés en el monte Sinaí.
Con el deambular en el desierto, los descendientes de la tribu de Leví, encargados de la administración y cuidado del Tabernáculo, toman preponderancia. Ellos no tuvieron herencia, sino que participan de la de todos sus hermanos por el trabajo que se les encomendó. Ellos, en su deambular, son los encargados del traslado del Tabernáculo, su preparación, su mantenimiento. Son los administradores del diezmo, por sus manos pasa bastante cantidad de dinero. Son poderosos si bien su poder debe estar encaminado a la administración de los bienes de Dios en la tierra.
Posteriormente, ocurre otro evento, que viene a finalmente preparar el escenario de las relaciones entre el hombre y Dios que prevalece hasta nuestros días.
En la Biblia encontramos uno de los diálogos más interesantes que tuvieron lugar entre Dios y uno de sus profetas.
I Samuel 8
5 Y dijéronle: He aquí tú has envejecido, y tus hijos no van por tus caminos: por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como todas las gentes. 6 Y descontentó á Samuel esta palabra que dijeron: Danos rey que nos juzgue. Y Samuel oró á Jehová. 7 Y dijo Jehová á Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te dijeren: porque no te han desechado á ti, sino á mí me han desechado, para que no reine sobre ellos. 8 Conforme á todas las obras que han hecho desde el día que los saqué de Egipto hasta hoy, que me han dejado y han servido á dioses ajenos, así hacen también contigo. 9 Ahora pues, oye su voz: mas protesta contra ellos declarándoles el derecho del rey que ha de reinar sobre ellos. 10 Y dijo Samuel todas las palabras de Jehová al pueblo que le había pedido rey. 11 Dijo pues: Este será el derecho del rey que hubiere de reinar sobre vosotros: tomará vuestros hijos, y pondrálos en sus carros, y en su gente de á caballo, para que corran delante de su carro: 12 Y se elegirá capitanes de mil, y capitanes de cincuenta: pondrálos asimismo á que aren sus campos, y sieguen sus mieses, y á que hagan sus armas de guerra, y los pertrechos de sus carros: 13 Tomará también vuestras hijas para que sean perfumadoras, cocineras, y amasadoras. 14 Asimismo tomará vuestras tierras, vuestras viñas, y vuestros buenos olivares, y los dará á sus siervos. 15 El diezmará vuestras simientes y vuestras viñas, para dar á sus eunucos y á sus siervos. 16 El tomará vuestros siervos, y vuestras siervas, y vuestros buenos mancebos, y vuestros asnos, y con ellos hará sus obras. 17 Diezmará también vuestro rebaño, y seréis sus siervos. 18 Y clamaréis aquel día á causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os oirá en aquel día. 19 Empero el pueblo no quiso oir la voz de Samuel; antes dijeron: No, sino que habrá rey sobre nosotros: 20 Y nosotros seremos también como todas las gentes, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras. 21 Y oyó Samuel todas las palabras del pueblo, y refiriólas en oídos de Jehová. 22 Y Jehová dijo á Samuel: Oye su voz, y pon rey sobre ellos...
Aquí encontramos cómo el pueblo de Israel rechaza el gobierno de Dios (teocracia) y opta por un rey (monarquía), es decir, elige el gobierno humano sobre el divino. Digno de meditar.
Con la instrucción dada a Samuel en el versículo 22 comienza el reinado y la relación directa con Dios, sobre el gobierno del pueblo, queda rota por el hombre.
Los levitas ahora, dentro de su administración de la Ley, empiezan a interpretarla a su manera y conveniencia, se convierten en “maestros de la Ley” y poco a poco toman control de la relación entre el pueblo y Dios. Ahora el esquema de comunicación queda de la siguiente forma:
Dios c los Levitas c Israel
Si entendemos bien este esquema de comunicación, también podremos entender las fuertes palabras que Jesucristo tiene para con ellos al definirlos de – hipócritas – entre otras cosas.
Parte del trabajo de Jesús en la tierra fue el desenmascarar este tipo de sacerdocio.
Con la venida de Jesús queda roto el sacerdocio levítico, pues Jesucristo se convierte en nuestro sacerdote y el esquema de comunicación queda de esta manera:
Dios c Jesucristo c Israel
Con el trabajo de redención de Jesucristo, después de su muerte y una vez que entendemos su mensaje, el esquema de comunicación queda de esta manera:
Dios b Jesucristo b Hombre
El mensaje de Cristo no es solamente para el pueblo de Dios, sino para todos; se cumplió la promesa de Dios hecha por los profetas a través de todos los tiempos. Pero, además, encontramos otro elemento, la enseñanza de Jesucristo invierte el sentido de las flechas. Por medio de la Ley Dios dijo todo lo que tenía que decir al hombre, con la enseñanza de Jesús, la ley se fortifica en Él y se le indica como el camino único que tiene el hombre para llegar al Creador.
La problemática de las sectas es otra. Los levitas quedaron relegados a segundo plano y confundidos con “el hombre”. Ellos no se resignan y desean un lugar de preponderancia en el esquema, es el dominio del hombre por el hombre. Su esquema es otro. Su esquema es este:
Dios b Jesucristo b los Levitas c Hombre
Este es el esquema de comunicación que definen las sectas.
Si usted ve o está en una denominación en la que los levitas, o los ministros, o los pastores, o los sacerdotes se interponen, en lugar de ayudar, entre la relación personal del individuo y Dios, esa es una secta.
Y esto lo leemos en la palabra de Jesucristo
Mateo 23
13 Antes, todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres; porque ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;
14 Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas;
15 Y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí, Rabbí.
16 Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo; y todos vosotros sois hermanos.
17 Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos.
18 Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.
19 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.
20 Porque el que se ensalzare, será humillado; y el que se humillare, será ensalzado.
Puesto que lo más terrible de todo, en el último día, el único que cuenta en nuestras vidas, será escuchar salir de la misma boca de Jesucristo las palabras: No te conozco.
Mateo 7
21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre lanzamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
23 Y entonces les protestaré: Nunca os conocí;
En lugar de aquellas otras tan anheladas...
Mateo 23
33 Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.
Santiago, Febrero, 2000
Eloy García Calleja
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