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EL DOBLE HONOR
(1 Timoteo 5:17)
Hace algún tiempo, estuve en medio de una exegeta disputa acerca del verso en cuestión.
El tema de la discusión se basó en que unos decían que los ministros, pastores o ancianos no podían vivir a costa de los creyentes o la Iglesia de Cristo, cuando otros, principalmente a los que les tocaba muy de cerca el tema, argumentaban todo lo contrario.
Otro grupo no tenía nada que decir.
Debo decir que entre ellos me encontraba yo, pues no había tomado el tiempo de indagar acerca de tan peludo asunto.
Ante lo acalorada discusión no pude por menos de reconocer la importancia del tema que llevaba a dividir en dos partes al cristianismo moderno: los institucionalizados por un lado y los que nos reuníamos en nuestras casas bajo el total señorío de Jesucristo, por el otro.
Lo que yo hice fue lo que cualquiera puede hacer; quizá mi método no sea apropiado para algunos pues, para todas estas cosas, yo me defiendo en inglés.
El inglés, al ser un idioma tan impreciso, me ayuda bastante para entender los párrafos difíciles de la Biblia. En primer lugar, debido a su imperfección, es seguro que ya han habido peloteras acerca del tema, en segundo lugar, como ya ha habido peloteras y todos sabemos que estas pueden llegar a convertirse en guerras civiles, existe una increíble cantidad de documentación esgrimida por cada uno en defensa de su causa.
Mi metodología es simple, en primer lugar, oramos para solicitar ayuda, luego me voy a Strong.
Este era un señor que se dedicó a tomar la Biblia en sus idiomas originales, hebreo y griego y le puso un número a cada palabra. Luego se fue a la traducción hecha al inglés por el rey Jorge (otro día les cuento la historia), y se dedicó a llevar un registro estadístico de cómo cada palabra era traducida. Además de esto, indicaba las raíces etimológicas de cada palabra. Con lo que si en algún momento, alguna de ellas resultaba imprecisa, podía remitirse a las raíces como ayuda a su interpretación.
Pues bien, basados en esto, me fui en busca de la dichosa palabrita “honor”, “doble honor”.
Me encontré que la palabra honor tenía el número 5029 en griego, se escribe así τιμη y se pronuncia algo así como “time”.
La palabra se encuentra utilizada en el Nuevo Testamento 43 veces, repartida entre los autores, Juan, Pablo, el autor de Hebreos y Pedro.
33 veces esta palabra es traducida al inglés por la palabra “honor”, pero ojo, que las otras diez restantes se traduce por “precio” o algo que tenga un valor tangible o monetario. El resultado en español es equivalente por lo que podemos apreciar que el problema es bilingüe y esta vez no va por la semántica sino por la exégesis.
Así pues vemos que la palabra puede ser indistintamente utilizada como “valor”.
Pero vayamos un poco atrás.
Estamos hablando de una época en la que el honor era equivalente al dinero, difícil para nosotros entender eso ahora donde solamente cuenta el dinero y de poco o nada sirve el honor.
Estamos viviendo una época de deshonor, el honor no tiene valor alguno, ¿Cómo podemos compararlo con el valor monetario, que es lo único que cuenta en el presente mundo?
Y sin temor a equivocarme me atrevo a decir que en una era en que la palabra era atesorada, el honor, en muchos casos, era más valioso que el dinero. Pues si bien habían muchos que al igual que hoy, morían por el dinero, también habían muchos otros que eran capaz de morir por su honor.
Pero, dejémonos de sermones y vamos al grano de la discusión.
Los radicales dicen que un anciano, no puede tomar dinero del Pueblo de Dios.
Este argumento, alrededor de la tan mal traída palabra “anciano”, u otros títulos nobiliarios, es muy difícil ser discutido por cristianos de hoy día, con el entendimiento existente de estos títulos por la iglesia Cristiana institucionalizada.
De igual manera, aún con el conocimiento que tenemos de la iglesia primitiva, tampoco podemos extrapolar ciertas condiciones existentes para traerlos a nuestro mundo moderno.
Pablo era fabricante de tiendas, por tanto, en aquellos tiempos no le era tan difícil viajar como los caracoles. Difícil hacerlo en nuestros días. No imposible, pero difícil. Y mucho peor si hay que viajar grandes distancias como las que tenemos en el continente americano.
Si hoy tratamos de vivir como en la iglesia primitiva y algún plantador de iglesias o anciano viaja, generalmente llega a casa de algún hermano. Sería muy ciego asumir que esto no trae un costo para la familia que acoge al viajero. Si esto trae un costo asociado ¿qué más da que le dé el dinero o no? La realidad es que hace falta tener algo más de dinero para tenerlo en la casa y que ese dinero va a ir a dar directa o indirectamente a beneficio del anciano.
El otro punto que hay que considerar es que Pablo no estaba en contra a que los ancianos recibieran dinero de la Iglesia.
Veamos por qué digo esto…
1 Corintios 9
3 Mi defensa contra los que me examinan es ésta:
4 ¿Acaso no tenemos derecho a comer y beber?
5 ¿Acaso no tenemos derecho a llevar con nosotros una esposa creyente, así como los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas?
6 ¿O acaso sólo Bernabé y yo no tenemos el derecho a no trabajar?
7 ¿Quién ha servido alguna vez como soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta una viña y no come de su fruto? ¿O quién cuida un rebaño y no bebe de la leche del rebaño?
8 ¿Acaso digo esto según el juicio humano? ¿No dice también la ley esto mismo?
9 Pues en la ley de Moisés está escrito: NO PONDRAS BOZAL AL BUEY CUANDO TRILLA. ¿Acaso le preocupan a Dios los bueyes?
10 ¿O lo dice especialmente por nosotros? Sí, se escribió por nosotros, porque el que ara debe arar con esperanza, y el que trilla debe trillar con la esperanza de recibir de la cosecha .
11 Si en vosotros sembramos lo espiritual, ¿será demasiado que de vosotros cosechemos lo material?
12 Si otros tienen este derecho sobre vosotros, ¿no lo tenemos aún más nosotros? Sin embargo, no hemos usado este derecho, sino que sufrimos todo para no causar estorbo al evangelio de Cristo.
13 ¿No sabéis que los que desempeñan los servicios sagrados comen la comida del templo, y los que regularmente sirven al altar, del altar reciben su parte?
14 Así también ordenó el Señor que los que proclaman el evangelio, vivan del evangelio.
¿Acaso estoy leyendo mal? ¿Habría otra manera de interpretar este pasaje? Bueno, la realidad es que…
15 Mas yo de nada de esto me he aprovechado. Y no escribo esto para que así se haga conmigo; porque mejor me fuera morir, que permitir que alguno me prive de esta gloria.
16 Porque si predico el evangelio, no tengo nada de qué gloriarme, pues estoy bajo el deber de hacerlo; pues ¡ay de mí si no predico el evangelio!
17 Porque si hago esto voluntariamente, tengo recompensa; pero si lo hago en contra de mi voluntad, un encargo se me ha confiado.
18 ¿Cuál es, entonces, mi recompensa? Que al predicar el evangelio, pueda ofrecerlo gratuitamente sin hacer pleno uso de mi derecho en el evangelio.
O sea que en tiempos de Pablo ya existía el problema de si los que predicaban el Evangelio se aprovechaban de los que los que lo escuchaban. Y me regocijo que estos últimos cuatro versos nos inspiren a actuar como lo hizo él.
Él obraba de una manera y tenía sus razones y las exponía. Pero en ningún momento se puso en contra de los que no obraban como él y no solamente no se oponía sino que daba las razones por las que lo hacían.
Eso en mi tierra se llama edificar. Otra palabra perdida.
En la Iglesia del siglo primero, todas esas cosas estaban bajo control, eran controladas por la ekklesia misma. Ellos sí entendían la diferencia del doble honor. La palabra “time” era bien usada y sopesada por la primera Iglesia. Y Pablo también conocía su doble sentido.
Probablemente todos ustedes se habrán dado cuenta de la forma de escribir de Pablo, en círculos, dando vueltas para desarrollar un tema. Esto se debe, no solamente a su personalidad, sino también al uso de palabras con diferentes sentidos. Es algo que nosotros también hacemos hoy día y principalmente cuando queremos hacer chistes.
Por eso creo que esta palabra está siendo utilizada por Pablo con un poco de sentido del humor. Quizá este era su sentido del humor.
Pablo también tenía otro problema: pensaba muy rápido. Pensaba más rápido que escribía. Y justo se le ocurrió hacerlo en estos versículos donde se encuentra el “doble honor”. Veamos…
1 Timoteo 5
17 Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza.
18 Porque la Escritura dice: NO PONDRAS BOZAL AL BUEY CUANDO TRILLA, y: El obrero es digno de su salario.
19 No admitas acusación contra un anciano, a menos de que haya dos o tres testigos.
20 A los que continúan en pecado, repréndelos en presencia de todos para que los demás tengan temor de pecar .
Leamos estos cuatro versos un par de veces y nos daremos cuenta que no siguen lógica alguna. Cada uno representa una idea independiente. Estos son los típicos versos que son ideales para, como hacen muchos, cortar y pegar.
¿No están de acuerdo?
Estos cuatro versos no siguen ninguna lógica a no ser que la persona que los escribió o quién los dictó, tuviera un problema y ese problema radicaba en que los pensamientos eran imposible ser escritos a la misma velocidad que eran creados. Entonces lo que él hace es usar un destacador, igual a esos que utilizamos para resaltar frases en un escrito.
Así pues, con el permiso de ustedes y como demostración a lo que estoy diciendo, solicito su permiso para escribir los siguientes versículos 1 Timoteo 5:17,5 18,5 19,5 y 20,5.
Si no me da permiso, por favor no siga leyendo.
Ahora los ocho versos quedarían así:
1 Timoteo 5
17 Los ancianos que gobiernan bien sean considerados dignos de doble honor, principalmente los que trabajan en la predicación y en la enseñanza.
17,5 Él es el que tiene que decidir el honor que elige. Yo me quedo con el honor. Pero algunos elegirán el dinero. Y no hay nada de malo en ello.
18 Porque la Escritura dice: NO PONDRAS BOZAL AL BUEY CUANDO TRILLA, y: El obrero es digno de su salario.
18,5 ¿O no está escrito en la Escritura? En verdad algunos de ellos dedican gran tiempo al Pueblo de Dios; y el Pueblo de Dios les tiene en gran estima. ¿Acaso no es hermoso verlos con paciencia trabajar con los jóvenes, ayudar a las viudas y mostrarles el camino adecuado a los niños? Si la Iglesia les ama, ¿qué de malo tiene si les quieren ayudar en especial a aquellos que no disponen de mucho?
19 No admitas acusación contra un anciano, a menos de que haya dos o tres testigos.
19,5 Puesto que el aceptar honor en especial si es dinero puede hacer daño a los débiles y envidiosos. Algunos sentirán rencor porque unos reciben más que otros y por envidia los acusarán de cualquier cosa. Así pues..
20 A los que continúan en pecado, repréndelos en presencia de todos para que los demás tengan temor de pecar .
20,5 ¿Qué ocurrirá si la acusación es cierta? Debemos estar preparados; si la acusación es verdadera tenemos que sentar ejemplo. Después de todo ellos son los que tomaron la decisión de ayudarlos así pues, frente de todos deberán ser reprendidos.
Si volvemos a leer estos versos ahora parecerá un poco más fluido.
Resumiendo, creo que el problema tiene dos caras:
En la Biblia no existe indicación alguna que sirva como base para decir que los ancianos tienen que recibir un salario del Pueblo de Dios. El hecho de que lo hagan es una prueba más del señorío que ostentan sobre ellos. La razón que argumentan es el pago del diezmo el cual tampoco tiene bases bíblicas en el NT, como tampoco lo tiene el diezmo del diezmo, como algunos han sugerido Un argumento más sustentable sería si los hermanos, miembros de una congregación, reunidos como iglesia, tomaran la decisión de ayudar en forma monetaria a los ancianos. No creo que esto llegaría a otorgar los salarios que muchos de ellos reciben hoy en día, muy por encima del 80% del que ganan sus hermanos.
No tiene nada de malo el que un anciano reciba ayuda – de cualquier tipo – de parte de la Iglesia, si esta así lo decide. Esta es una decisión de la iglesia; como también es una decisión del anciano el recibir el doble honor o un honor y una paga.
Eloy García Calleja
Santiago Agosto, 2003
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