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EL CENTRO
Terminada la traducción del capítulo XV de El Decline y Caída del Imperio Romano, de Edward Gibbon, su estudio y conclusiones, reafirman, una vez más, nuestra posición acerca de lo que es nuestro Centro.
Para Gibbon, el cristianismo formó parte de la historia de Roma en su declive y caída. Fue como si el pueblo de todo el Imperio, con el advenimiento de los primeros aires de democracia, se rebelara contra la oligarquía opresora y decadente utilizando la fe de Cristo para obtener fuerzas y lograr el cambio social que de otra manera no hubiera logrado.
Para los estándares de la época, el Imperio Romano llevó una libertad a los pueblos para ellos desconocida. La libertad del esclavo era prácticamente imposible; pero con el advenimiento del imperio, este podía, si bien no muy fácilmente, tener la posibilidad de lograr su libertad.
Este hecho abría la puerta para sacar a la esclavitud del plano racial y situarlo en el personal.
Por otro lado, el gobierno del Imperio se llevaba a cabo con mano férrea por todo su territorio.
La religión del imperio, heredada de la helénica, disfrutaba de una total libertad dentro de su estructura pagana. Esto permitía a todos los pueblos conquistados, incorporar sus dioses a la pléyade de dioses estándar que el Imperio traía consigo; satisfacía al pueblo conquistado, que podía obtener la ciudadanía del imperio y de esta manera legalizar su suave esclavitud al gobierno, además de permitirle una mayor variedad de culto, en el caso de no estar muy conforme con su dios local.
Como marketing esta fórmula era espectacular.
En el terreno humano: Disminuir la presión sobre el esclavo con objeto de obtener mayor número de ellos. Esclavo feliz = Mayor producción
En el terreno espiritual: Permitir al esclavo la continuidad de devoción a su dios, ofreciéndole además una variedad extra para su libre elección. Mayor número de Dioses = Mayor satisfacción espiritual.
Dadas las circunstancias de la época, este planteamiento apuntaba hacia un éxito seguro.
El problema surgió cuando los emperadores trataron de hacer monoteísta la religión del imperio y trataron usurpar el puesto al dios de este mundo.
Hasta ahí habíamos llegado. El diseñador de este plan maestro podía aceptar todo tipo de confusión menos que le quitaran su puesto. Él podía permitir muchos dioses, empequeñecidos por la cantidad, siempre que él pudiera reinar en la oscuridad.
Y ahí comenzó a la segunda parte de su plan, destruyendo al Imperio Romano.
De esta manera cesaron esos aires de libertad.
Una vez desaparecido el Imperio Romano observamos cómo esa oligarquía caída, sigilosamente se desplaza dentro de la incipiente iglesia cristiana, afirmándose y tomando control de ella misma.
Si el pueblo era antes controlado por el estómago ahora lo era controlado por el estómago y la cabeza. Los innumerables caminos hacia Dios ofrecidos anteriormente por el Imperio, eran ahora reducidos a uno solamente: el dictado por la oligarquía religiosa.
Esta, alegando su derecho de descendencia, creaba un nuevo sacerdocio levítico al estilo del Antiguo Testamento, el mismo ya destruido por Jesucristo.
Todo lo predicado por Cristo se venía abajo. El doble discurso y la mentira doblegaron a las pobres mentes de los cristianos de los primeros tiempos. Todo esto en nombre de Cristo.
La simplicidad de Cristo fue complicada por la corporación religiosa.
El amor y la tolerancia de Cristo llegaron a cambiarse hasta por el sacrificio humano de todos aquellos que no seguían los dictados de los jerarcas religiosos.
De esclavo material, el hombre pasó a ser esclavo espiritual.
El entramado histórico de esta etapa en la historia del cristianismo, queda claramente dibujada por Gibbon.
Pero esta obra maestra, de estrategia, no es nada más y nada menos que el resultado de un genio. El genio de la mentira y la decepción: el Enemigo.
¿Quién nada más que él podía estar interesado en torcer la obra de amor de nuestro Redentor?
Hagámonos las siguientes preguntas:
¿Es acaso la labor de la iglesia institucionalizada lo que pidió Cristo?
Olvídense de Pablo, de Pedro, de Juan o Santiago.
Lean los Evangelios, nada más: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
¿Es eso que lo que encontramos en la palabra de Cristo?
¿Acaso no luchó Él contra la hipocresía del sacerdocio levítico?
¿Acaso esa hipocresía no se manifiesta diariamente en nuestras vidas todos los días, en la prensa, la radio, la televisión…? Por no decir en el templo
¿Es eso lo que predicó Cristo?
No, no lo es.
Tratemos de averiguar qué es lo que Cristo predicó, partiendo del deber que asigna a sus discípulos en Mateo 28
Mateo 28
19 Por tanto, id, y enseñad a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;
20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del siglo. Amén.
Marcos 16
15 Y les dijo: Id por todo el mundo; y predicad el Evangelio a toda criatura.
Estos, tan mal entendidos versículos por la iglesia institucionalizada, piden que, los apóstoles, vayan a predicar el Evangelio, las “buenas nuevas” a todo el mundo.
El primer problema que encontramos es la interpretación del hombre a “todas las naciones” o a “todo el mundo”.
De por sí es un trabajo importante que requiere número. “Todo” es un número muy grande. Por eso es que el número es tan importante para la institución.
Pero ¿lo es para Cristo?
Mateo 18
20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos.
Él no tiene problemas con números.
Y una vez visto que, para Cristo, no es tan importante la cantidad, veamos lo que pide predicar a los apóstoles.
Pero antes de ver eso, tenemos que darnos cuenta que Cristo se lo está pidiendo a sus apóstoles, no a nosotros.
¿Por qué digo esto?
Pues como todas las cosas en el proceso divino tienen un orden.
Romanos 8
30 y a los que predestinó, a ésos también llamó; y a los que llamó, a ésos también justificó; y a los que justificó, a ésos también glorificó.
Pero además, los apóstoles tienen una característica que ninguno de nosotros poseemos:
Jesucristo, en persona, los seleccionó para Su propósito, habitó con ellos por tres años, día y noche y personalmente los preparó para la comisión que leemos en los versículos anteriores.
Esto es lo que se llama dar calidad a Su misión.
Jesús no eligió a cualquiera, sino que los fue escogiendo, uno a uno, para Su propósito. No les dio un seminario sobre hermenéutica o apologética de 30 créditos, con un título y todo. No, les hizo mamar directamente, en su diario convivir, con la leche que les fortalecería en su crecimiento y, cuando llegó el momento, Su momento, se despidió de ellos pidiéndoles que llevaran a cabo la comisión para la que habían sido preparados.
¿Y cuál es esta comisión?
Todos lo saben: Tenían que predicar las Buenas Nuevas (Evangelio) del Reino de Dios.
Ahora bien, y ahora hemos llegado a un punto crucial.
¿Podríamos decir exactamente cuáles son estas Buenas Nuevas?
Sin lugar a dudas, Evangelio, es palabra es griega y no existe más que en el Nuevo Testamento. La encontramos en este, aproximadamente unas 100 veces. (Mateo 5, Lucas 8, Marcos 4, Pedro 3, no se encuentra en Juan, 1 a 3 de Juan y solamente 1 vez en Apocalipsis, no se encuentra ni en Hebreos, ni en Judas, ni en Santiago, sin embargo 76 en los escritos de Pablo.)
Para entender bien lo que significa esta palabra, veamos lo que las Escrituras nos dicen y cómo es utilizada la palabra y entresacaremos de entre todos los versículos, aquellos que nos puedan ayudar mejor, dejando los más repetitivos.
En primer lugar veamos lo cuatro evangelios que nos describen la vida y obra de Cristo. La palabra Evangelio es utilizada por ambos, Jesús y los discípulos.
Mateo 4
23 Y Jesús iba por toda Galilea, enseñando en sus sinagogas y proclamando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Marcos 1
1 Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.
Marcos 1
14 Después que Juan había sido encarcelado, Jesús vino a Galilea proclamando el evangelio de Dios,
Marcos 8
35 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.
Lucas 7
22 Y respondiendo El, les dijo: Id y contad a Juan lo que habéis visto y oído: los CIEGOS RECIBEN LA VISTA, los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos son resucitados y a los POBRES SE LES ANUNCIA EL EVANGELIO.
Las menciones que se hacen en los cuatro Evangelios nos dan a entender lo siguiente:
Mateo nos habla de las “buenas nuevas” del reino (de Dios), algo importante para los tan oprimidos judíos.
Marcos lo universaliza haciendo las “buenas nuevas” de Jesucristo, el relato del testimonio de Cristo en esta vida es para Marcos las “buenas nuevas”, el cual vino al mundo para proclamar las “buenas nuevas” de Dios.
Además de esto empezamos a sacar atributos de estas “buenas nuevas” pues en palabras de Cristo, Marcos nos cuenta, en palabras de Jesús, que el que muera por él y por las “buenas nuevas”, obtendrá la salvación.
También escuchamos que las “buenas nuevas” son anunciadas a los pobres.
¿Qué hemos aprendido sobre todo lo, hasta ahora, leído?
Que Jesucristo es hijo de Dios, que él vino a dar cuenta de las “buenas nuevas”, que su venida y testimonio son o son parte de las “buenas nuevas” y aquel que sea capaz de entregarse a Jesús, su testimonio y sus “buenas nuevas” se salvará. Es decir, traen salvación.
Además vemos que estas “buenas nuevas” son traídas a los pobres para que dejen de afligirse de su situación y crean en un futuro glorioso en las “buenas nuevas” del reino de Dios.
Todavía no sabemos exactamente lo que son las “buenas nuevas”
Hechos 8
35 Entonces Felipe abrió su boca, y comenzando desde esta Escritura, le anunció el evangelio de Jesús.
Hechos 15
7 Y después de mucho debate, Pedro se levantó y les dijo: Hermanos, vosotros sabéis que en los primeros días Dios escogió de entre vosotros que por mi boca los gentiles oyeran la palabra del evangelio y creyeran.
Hechos 20
24 Pero en ninguna manera estimo mi vida como valiosa para mí mismo, a fin de poder terminar mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio solemnemente del evangelio de la gracia de Dios.
Romanos 1
16Porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego.
Romanos 1
17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe; como está escrito: MAS EL JUSTO POR LA FE VIVIRA.
Romanos 2
16 en el día en que, según mi evangelio, Dios juzgará los secretos de los hombres mediante Cristo Jesús.
Romanos 10
15 ¿Y cómo predicarán si no son enviados? Tal como está escrito: ¡CUAN HERMOSOS SON LOS PIES DE LOS QUE ANUNCIAN EL EVANGELIO DEL BIEN!
Romanos 10
16 Sin embargo, no todos hicieron caso al evangelio, porque Isaías dice: SEÑOR, ¿QUIEN HA CREIDO A NUESTRO ANUNCIO?
2Corintios 2
12 Cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, y se me abrió una puerta en el Señor,
Efesios 1
13 El evangelio de vuestra salvación
Efesios 6
19 y orad por mí, para que me sea dada palabra al abrir mi boca, a fin de dar a conocer sin temor el misterio del evangelio,
Filipenses 1
27 Solamente comportaos de una manera digna del evangelio de Cristo, de modo que ya sea que vaya a veros, o que permanezca ausente, pueda oír que vosotros estáis firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del evangelio;
Colosenses 1
23 si en verdad permanecéis en la fe bien cimentados y constantes, sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, que fue proclamado a toda la creación debajo del cielo, y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro.
2 Timoteo 1
10 y que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Cristo Jesús, quien abolió la muerte y sacó a la luz la vida y la inmortalidad por medio del evangelio,
2 Timoteo 2
8 Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David, conforme a mi evangelio;
En esta segunda parte, donde se toma el protagonismo el apóstol Pablo, aprendemos lo siguiente:
Las “buenas nuevas”:
Son las buenas noticias que provienen de (Dios), son interpretadas por (Jesucristo) o narradas por una persona (Jesucristo, Pablo u otro apóstol).
Fue profetizada (Isaías 40:9)
Son gratuitas, su contenido nos es otorgado por gracia de Dios.
El contenido de estas noticias son un misterio.
Estas noticias nos traen el mensaje de nuestra salvación.
Aunque no lo veamos claro, no podamos palpar ni demostrar el contenido de estas noticias, se nos pide tener fe.
El tema de la fe es recurrente y se nos pide no movernos de la esperanza que nos deparan las “buenas nuevas” para que esta misma esperanza nos afirme en nuestra fe.
Cuando se narran estas noticias a otros, el narrador las convierte en su evangelio, puesto que las personas que las escuchan se acordarán de quién se las explicó.
Es muy importante que el narrador no se desvíe de la noticia a narrar y para ello Dios se asegura enviando a los que Él elige con objeto de que las “buenas nuevas” no se conviertan en el evangelio de fulano, sino de Dios o Jesucristo.
Pero aún no sabemos cuales son estas “buenas nuevas”.
La primera pista la encontramos en Hechos 8:35, donde Felipe se encuentra con el eunuco de la reina que leía las Escrituras, es decir, el Antiguo Testamento.
Este libro nos dice que el eunuco estaba leyendo una profecía que encontramos en Isaías 53.
Hechos 8
32 El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste: COMO OVEJA FUE LLEVADO AL MATADERO; Y COMO CORDERO, MUDO DELANTE DEL QUE LO TRASQUILA, NO ABRE EL SU BOCA.
33 EN SU HUMILLACION NO SE LE HIZO JUSTICIA; ¿QUIEN CONTARA SU GENERACION? PORQUE SU VIDA ES QUITADA DE LA TIERRA.
Pero en Isaías encontramos algo más que lo que nos dice el libro de los Hechos.
Isaías 53
7 Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió El su boca.
8 Por opresión y juicio fue quitado; y en cuanto a su generación, ¿quién tuvo en cuenta que El fuera cortado de la tierra de los vivientes por la trasgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida?
Esta profecía habla de un hombre manso que no hace nada para defenderse y es sacrificado, que no fue reconocido por los que le enjuiciaron y que nadie se preocupó de que estuviera muriendo por las faltas de un pueblo, en este caso el pueblo judío.
Felipe comienza el Evangelio por ahí.
Es decir que este es el centro, este es el hecho palpable y concluyente.
La profecía la escribe Isaías entre los años 740 y 700 antes de Cristo. Es la base de nuestro cristianismo y de este centro debemos partir.
Al identificar el cordero sacrificado con Jesucristo, tal como le explica Felipe al eunuco, el centro de nuestra creencia se basa en que:
Jesucristo fue oprimido y afligido, pero en ningún momento se quejó ni abrió su boca ni para recriminar ni para defenderse, en todo momento se comportó como un manso cordero y así oprimido y mal juzgado fue llevado al sacrificio de la cruz donde fue muerto, no por sus culpas, sino por las culpas del pueblo elegido de Dios.
Este es el comienzo de nuestra creencia, este es nuestro centro y a partir de ahí tenemos que comenzar a elaborar y a fundar nuestra fe analizando cada duda que se pueda presentar en nuestras mentes acerca de este centro sobre el que nuestras vidas tienen que girar una vez que lo hacemos la base de nuestra fe.
Jesucristo, el hijo de Dios hecho hombre, es juzgado injustamente y muere, no por lo que él no hizo, sino por nuestros pecados.
¿Por qué?
Juan 3
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Simplemente por el amor que Dios nos tiene.
Además aquí podemos encontrar el motivo de su muerte: Para el que cree en Él, tenga vida eterna.
Estas son palabras de Jesús.
Veamos eso.
¿Qué es amor?
La Biblia nos dice que Dios es amor.
1 Juan 4
8 El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor.
Y no hay duda en ello. Pero ¿de qué manera podemos nosotros comprender el verdadero amor, el amor absoluto, el amor de Dios?
A mi modo de ver, el perfecto amor tiene dos componentes: entrega y renuncia.
En el proceso de la entrega el ser se da a la otra persona, no hay peros, no hay condiciones, es una rendición total. La entrega de por sí no constituye amor ya que le falta el segundo componente, además éste ha de ser libre y consciente, sin presiones, ha de ser una decisión individual.
Luego viene la parte más difícil, la renunciación de uno mismo después de la entrega.
Uno puede llegar a estar entregado/a a otra persona, pero lo que es más difícil es que en la entrega, se esté constantemente pendiente de los deseos y pensamientos de la otra persona, sin cuestionarlos, para llevarlos a cabo casi en el momento que estos suceden, NEGÁNDOSE A SÍ MISMO, es decir, sin pensar los sacrificios por los que tendrá pasar para llevar a cabo los deseos del otro y solamente pensando en su bien y voluntad del otro.
Este tipo de amor, imposible en este mundo, si somos capaces de entenderlo, es lo que nos espera en el futuro. Es el que nos espera en el reino de Dios.
Imaginemos que este tipo de amor fuera posible en nosotros mismos.
Si logran imaginarlo, piensen que su esposo o esposa logra llegar a este mismo tipo de amor. ¿Qué tipo de relación sería esta? Algo increíble ¿no?
Pues esto no sería nada ya que en el Reino de Dios todos los que lo integren participarán de ese amor absoluto de Dios.
Existen innumerables razones para creer que este tipo de amor es imposible en este mundo; siendo la primera de todas que estaríamos muertos en este mundo. Es imposible lograrlo. Pablo se desesperaba por ello. Solamente Dios lo puede hacer y demostrar.
Y así lo demostró.
Dios no podía demostrarlo pues iría en contra de sí mismo.
Pero “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”.
Juan 3
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en El, no se pierda, mas tenga vida eterna.
Este versículo, tan simple y corto, pero tan profundo y absoluto es la definición de nuestro centro.
Consciente de esta imposibilidad, nos da el ejemplo de Jesucristo para demostrarnos que, en su plano, Él tiene ese amor y este amor es posible pues Él lo llevó a cabo encarnándose en Jesucristo y muriendo por nosotros.
Esta imposibilidad la hizo posible Cristo. Nos dio el ejemplo, nos mostró cómo sí es posible en esta tierra entregarse y renunciar. Esta es nuestra meta, este es nuestro centro.
Seguimos en el Centro. El amor como pieza fundamental.
Dada esta imposibilidad, Jesucristo nos pide que tengamos fe. Y para esto lo primero que tenemos que hacer es tratar de ponernos en situación con lo que será y tenemos que creer.
Romanos 6
11 Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús.
Esta es la imagen que tenemos que tener siempre presente, considerándonos muertos al pecado.
Tenemos que tener fe en Él y su trabajo de salvación. No podemos tener fe si miramos a nuestro lado, tenemos que mirarle a Él, tenemos que tener fe en Él, tenemos que entender que el trabajo de salvación que Él hizo por nosotros fue un trabajo de amor, un amor que nosotros no entendemos pero, si ponemos nuestra fe individual en Él, Él mismo hará de esta fe nuestra, la fuerza que, en su amor, construirá Su Iglesia.
Ahora también podemos mejor comprender sus palabras cuando nos dice “aquel que sea el mayor, que sirva”.
Entender el por qué Dios todopoderoso nos ame a tal punto que Su amor le obligue a convertirse en hombre para, de esta manera, morir por nosotros y así pagar por nuestros pecados, un pago, para nosotros imposible de hacer, es un verdadero misterio.
Y de misterio se trata.
Y así nos lo explica la Biblia.
La palabra que recogemos en el Nuevo Testamento como misterio, significa algo que está oculto, implica silencio, o algo que no se puede explicar.
Esta palabra la encontramos en el Nuevo Testamento 22 veces.
En Marcos la encontramos una vez, en boca de Jesús. Lucas repite el verso pero la palabra ahora es en plural: misterios.
El libro de la Apocalipsis la utiliza cuatro veces y el resto es utilizada por el apóstol Pablo en sus escritos.
Veamos cuales son estos misterios de que nos hablan las Escrituras y a qué hacen referencia cada uno de ellos.
Marcos 4
11 Y les decía: A vosotros os ha sido dado el misterio del reino de Dios, pero los que están afuera reciben todo en parábolas;
Si leemos el contexto de este primero vemos que Jesucristo está hablando de la diferencia que hay entre los elegidos y los que no lo son. El Espíritu da entendimiento a los elegidos de Dios y cuando Cristo les habla en parábolas, ellos lo entienden y entienden el significado de lo que se dice. Pero aquellos que no son elegidos y no poseen la ayuda del Espíritu Santo, no pueden entender el misterio del reino de Dios. De esta manera el Evangelio se les es predicado, lo escuchan, aunque no lo entiendan y así son salvos.
Marcos 4
12 para que VIENDO VEAN PERO NO PERCIBAN, Y OYENDO OIGAN PERO NO ENTIENDAN, NO SEA QUE SE CONVIERTAN Y SEAN PERDONADOS.
Romanos 16
25 Y a aquel que es poderoso para afirmaros conforme a mi evangelio y a la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos sin fin,
Aquí se nos habla de un misterio que está escondido desde el principio de los tiempos, pero no se da más información acerca de él.
1 Corintios 2
7 sino que hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta que, desde antes de los siglos, Dios predestinó para nuestra gloria;
Este versículo tampoco nos da mucha aclaración pues para peor entendimiento, los traductores agregaron la palabra sabiduría en “la sabiduría oculta”. Este versículo debería decir: sino que hablamos de la sabiduría de Dios oculta en un misterio desde siempre y esa sabiduría consiste en que Dios nos predestinó para nuestra gloria.
1 Corintios 15
51 He aquí, os digo un misterio: no todos dormiremos, pero todos seremos transformados
Aquí Pablo se está enfrentando a un problema serio que tenía en Corinto, pues había unos que, tomando las predicaciones de falsos profetas, no creían en la vida después de la muerte. Esta controversia ya existía dentro de las sectas judías. Pablo aquí hace un repaso de su Evangelio y llega a la conclusión de que si no creen en la vida después de la muerte, entonces no pueden ser cristianos, pues Cristo resucitó.
Después de dar toda una serie de argumentos en demostración de lo que dice, termina estos afirmando que hay un misterio acerca de esto. Pues todos no morirán ya que a la venida de Cristo los que estén vivos no morirán, pero sí les asegura el misterio de que todos serán transformados inclusive los que están muertos. Para lo cual es preciso resucitar. Este es el misterio: el milagro de la resurrección
Efesios 1
9 nos dio a conocer el misterio de su voluntad, según el beneplácito que se propuso en El,
Aquí el uso de la palabra misterio es una confirmación del uso de la misma palabra en Mateo 13:11. Pablo comienza en el verso 3 diciendo que Dios nos ha bendecido en Cristo. Sigue diciendo que nos escogió desde antes de la fundación del mundo. Que nos equipó y preparó para ser adoptados como hijos por medio de Jesucristo siendo esta su verdadera voluntad. Pero ¿para qué hace esto? Nos contesta: para alabanza de la gloria de su gracia que gratuitamente ha impartido sobre nosotros en el Amado.
Leamos de nuevo la respuesta. En Jesucristo, es decir: a todos los que creen en Él, es decir a los cristianos. Dios ha dado su gracia, es decir ha otorgado algo gratuitamente (la salvación) sin esperar nada a cambio. ¿Para qué? Para que sea destacada esta acción con motivo de su obra de creación. ¿Es acaso para que estemos alabándole constantemente? No, simplemente el hecho es tan grandioso que de por sí es una alabanza de su gloria.
Vamos a ver si lo podemos desenredar un poco.
Había un inventor que inventaba cosas, hacía cosas creativas, tales como aparatos electrónicos. Tanto amaba su trabajo, que se dedicaba más y más a hacer mejores aparatos. Una y otra vez sus aparatos eran el testimonio y daban alabanza al amor que profesaba por su trabajo. Él los hacía por amor, no por orgullo personal, o por la alabanza de los demás ante tan maravillosas obras.
Pues bien en el caso de Dios, Su amor es tan sublime por su creación que llega hasta hacernos parte de él mismo por medio de la adopción a través de Jesucristo.
Este es el misterio de su voluntad.
Efesios 3
3 que por revelación me fue dado a conocer el misterio, tal como antes os escribí brevemente.
4 En vista de lo cual, leyendo, podréis comprender mi discernimiento del misterio de Cristo,
Aquí Pablo nos está hablando de un misterio que le fue dado por revelación y que lo encontramos en…
Efesios 3
6 a saber, que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, participando igualmente de la promesa en Cristo Jesús mediante el evangelio,
Efesios 3
9 y sacar a luz cuál es la dispensación del misterio que por los siglos ha estado oculto en Dios, creador de todas las cosas;
El misterio que se nos explica en el versículo 6 nos indica aquí la razón de este misterio y hacia quién está dirigido pues leemos en los versículos siguientes…
Efesios 3
10 a fin de que la infinita sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,
11 conforme al propósito eterno que llevó a cabo en Cristo Jesús nuestro Señor,
12 en quien tenemos libertad y acceso a Dios con confianza por medio de la fe en El.
…y una vez más vemos aquí la acción del poder del amor de Dios con sus dos componentes de entrega y renuncia hacia Su creación.
El amor de Dios hacia su creación es de una dedicación total y Él pretende que, el resultado de este amor, muestre Su sabiduría al mundo espiritual.
Es el clásico ejemplo de lo que Cristo quiere decir con “el que sea mayor que sirva”. El mayor asegura su puesto de mayor y es considerado como mayor no por si mismo, sino porque su trabajo de amor, por sí solo, se deja ver y lo hace mayor.
Efesios 5
32 Grande es este misterio, pero hablo con referencia a Cristo y a la iglesia.
En este versículo, Pablo, para explicarlo, empieza a referirse a las relaciones entre marido y mujer diciendo que estas deben ser como las de Cristo con su iglesia. El misterio que le preocupa es lo que encontramos en…
Génesis 2
24 Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
Efesios 6
19 y orad por mí, para que me sea dada palabra al abrir mi boca, a fin de dar a conocer sin temor el misterio del evangelio,
El apóstol en este verso reconoce que el evangelio es un misterio por lo que pide ayuda en la oración para poder explicarlo.
Colosenses 1
26 es decir, el misterio que ha estado oculto desde los siglos y generaciones pasadas, pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,
27 a quienes Dios quiso dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles, que es Cristo en vosotros, la esperanza de la gloria.
Se refiere a que el misterio del evangelio ahora se está dando a conocer también a los gentiles como leemos en Isaías 49:6
Colosenses 4
2 Perseverad en la oración, velando en ella con acción de gracias;
3 orando al mismo tiempo también por nosotros, para que Dios nos abra una puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también he sido encarcelado,
Aquí se está refiriendo al misterio de Cristo, Dios hecho hombre para morir por nuestros pecados. El misterio del Centro, el blanco de nuestra fe.
2 Tesalonicenses 2
7 Porque el misterio de la iniquidad ya está en acción, sólo que aquel que por ahora lo detiene, lo hará hasta que él mismo sea quitado de en medio.
En general, el misterio de la iniquidad, es explicado por varios comentaristas como el hecho de que dentro de la iglesia organizada ya existen personas que utilizan sus puestos para beneficio propio y cómo esto puede ser un misterio para nosotros. Iniquidad significa trasgresión de la ley o pecado.
En mi humilde opinión creo que los tiros van por otro lado. En primer lugar nosotros, los que no creemos en la organización de la Iglesia tal como está planteada por el hombre, no es misterio de considerar este hecho, pues ya de por sí la institución, en general controlada por el hombre, es una iniquidad. En segundo lugar, esta carta, escrita alrededor del año 53 DC no creo que se esté refiriendo a institución alguna ni siquiera a la acción directa de individuos dentro de la iglesia de Tesalónica; y en tercer lugar…
... La primera carta a los tesalonicenses había llenado de dudas a los incipientes cristianos de la localidad. Estaban seguros de la inminente venida de Cristo y estaban listos para hacerse partícipes de tan maravillosa promesa. Había mucha confusión y el apóstol les llama al orden y les dice que regresen a sus trabajos y que antes de la venida de Cristo tendrán que suceder muchas cosas, entre ellas el misterio de la iniquidad. Este se refiere al trabajo de destrucción y confusión de Satanás en el mundo, culminando con la venida del anticristo, que son necesarias antes de la venida de Cristo.
De hecho la iniquidad ya estaba trabajando entre ellos por medio de la confusión que había creado.
1 Timoteo 3
9 sino guardando el misterio de la fe con limpia conciencia.
La palabra por la que se traduce “fe” es la griega pistis, esta conlleva dos significados juntos, el primero “convicción de verdad de una cosa” y el segundo “fidelidad”.
En esta epístola, Pablo le está hablando a Timoteo de las condiciones que han de tener los servidores de la iglesia y, en este caso, tienen que tener una convicción total sobre las enseñanzas y doctrinas de la iglesia entre las que se encuentran muchos misterios, como más arriba hemos estado estudiando, entre los que se encuentra el misterio del evangelio de Cristo. Para estar firmes y ser fieles a estas creencias es necesario tener fe. El conjunto de todos estos misterios constituye para Pablo el misterio de la fe.
1 Timoteo 3
16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: El fue manifestado en la carne, vindicado en el Espíritu, contemplado por ángeles, proclamado entre las naciones, creído en el mundo, recibido arriba en gloria.
Pablo describe un nuevo misterio, el de la piedad. La palabra piedad viene de “pío” que significa “tener reverencia y afecto por el carácter de Dios”. Es decir que la palabra piedad se refiere al carácter de Dios o la forma de ser y comportarse de Él y referido a nosotros quiere decir nuestra forma de comportarnos de acuerdo a los atributos que podemos considerar como divinos. Es decir, nosotros podemos tener un comportamiento pío, dentro de lo que es el amor al prójimo y sus manifestaciones más evidentes, pero en cuanto a estos atributos, número y complejidad en Dios, estos son un misterio para nosotros. Sin embargo este misterio lo vemos “manifestado en la carne…” Esta es la forma en que podemos apreciar el misterio de la piedad para con nosotros.
En el idioma español esta palabra tiene actualmente un significado un tanto desplazado al que se refiere en el texto. La entendemos más como un atributo humano cuando en sí es divino. En realidad los hombres no tienen piedad, lo más que pueden hacer es aproximarse a lo que ellos y cada uno entiende como tal.
Por otro lado, la palabra quiere significar algo así como compasión o comportamiento compasivo, basados en frases hechas como “ten piedad de mí”.
El caso de una de las obras maestras de Miguel Ángel, La Piedad, la vemos, por ser femenino unida a un atributo de Maria en lugar del verdadero significado de Dios hecho hombre, muerto por nosotros en la cruz para redimirnos, como tal es el misterio que describe Pablo.
La palabra piedad viene de la griega eusebeia que significa reverencia o respeto y por extensión hacia Dios.
En el versículo que nos ocupa, Pablo está tratando de decir que la piedad, como todas las cosas de Dios, son para nosotros un misterio, y Su piedad nos la deja ver a través de la encarnación de Cristo, la victoria del Espíritu sobre la carne, habiendo sido testigo de ello todos los ángeles en el cielo (como testigos de la parte espiritual) y hecho saber a todo el mundo (como testigos de la carne) una vez que Cristo ascendió a los cielos para presentarse al Padre.
Resumiendo, de la observación de la palabra misterio, vemos que:
Las palabras de Jesús cuando nos habla en parábolas es para explicarnos cómo y de que manera funciona el Reino de Dios; sus características y sus valores. Si somos cristianos el Espíritu nos revelará su significado. Sin lugar a dudas existen ya muchas explicaciones a cada una de las parábolas existentes, pero no es eso lo que quiere decir Jesús; sino que el Espíritu nos las revelará en la forma que cada uno entendemos y no la entenderemos hasta que ese entendimiento lo hagamos por convencimiento propio. Es decir que el Espíritu nos revela el entendimiento de las “buenas nuevas” del Reino de Dios.
El misterio del Evangelio de Jesucristo ha estado escondido y ahora es revelado.
El deseo de Dios por nuestra glorificación existió por siempre el Él.
En la segunda venida de Cristo todos seremos transformados.
La voluntad de Dios es que seamos como Cristo, el único que fue capaz de demostrar el amor de Dios aquí en la tierra, para lo cual nos aparta y provee.
Para que todos y hasta los gentiles sean coherederos y parte de la iglesia de Cristo.
Y de esta forma la iglesia de Cristo pueda dar testimonio a todo el mundo del misterio que por siglos estuvo oculto y que ahora ha sido dado a conocer con la venida de Cristo.
Ya que el amor de Dios por Cristo es igual al de Cristo por su iglesia y por eso debemos abandonar la carne para ser unos en Cristo.
Debemos orar para obtener el entendimiento que funde nuestra fe en el Evangelio.
Acerca del entendimiento de que la iglesia no es más que Cristo en nosotros.
Y este es otro misterio por el que tenemos que orar de tal manera que el Espíritu nos de el entendimiento y palabra para poder explicarlo a otros.
De esta manera poder vencer al enemigo que ya se encuentra en campaña desde hace mucho tiempo.
Y esto solamente se logra con fe.
Obrando y viviendo de acuerdo a lo que creemos es la forma de actuar de Dios.
Este es nuestro centro: Jesucristo.
Todo aquel o aquello que nos desvíe de Él debe ser rechazado. Él es Dios hombre para demostrarnos la piedad en esta tierra. El único que pudo hacer una demostración veraz del amor de Dios.
Pero para mantenernos en nuestro centro tenemos que pedir al Espíritu que nos de fe.
Este es nuestro centro.
El resto, son cosas de hombres.
Eloy García Calleja
Santiago Noviembre, 2003
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