Cuando se utiliza un MDM, es la interactividad la que permite comunicar al usuario con un sistema de íconos e hipervínculos que se traducen en la realización de determinadas acciones soportadas por la aplicación: exploración de la estructura de contenidos, búsqueda de información, acceso a fuentes documentales externas, reproducción de sonidos y videos, etcétera.
La interacción brinda la posibilidad de controlar el comportamiento de la interfaz de usuario y seleccionar o desplazarse por los distintos núcleos conceptuales, guiando el propio proceso de aprendizaje.
Los modelos de exploración revelan la estructura de los contenidos: conocer el diagrama de flujo de una estructura nos permite saber cómo podemos interactuar con ese sistema, al tiempo que nos guía cognitivamente en la secuencia lógica de lectura.