Las simulaciones plantean la inmersión en un entorno virtual o una situación hipotética en la que ocurren algunos cambios independientes de la acción del usuario (por ejemplo: el transcurso del tiempo, la variación del valor de una moneda, etc.) y, principalmente, otros cambios que ocurren mediante la interacción del usuario que modifica ciertas variables del entorno (por ejemplo: variación de la altura en un simulador de vuelo, modificación de los ángulos en un túnel de viento, etc.).
Así, el usuario toma decisiones que el sistema interpreta a partir de la interacción, y cada decisión genera unas consecuencias (inmediatas o no) que se traducen en nuevos cambios en el entorno.