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Biografia, y Devociones de Santo Tomas de Aquino en la Pagina Paralela
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97. La preservación del hombre en el estado de inocencia 1. El hombre en el estado de inocencia, era inmortal; no moriría. Pero la inmortalidad era un don sobrenaturalmente donado; no era una perfección de la naturaleza del hombre. Y el hombre perdió este don sobrenatural por su rebelión contra Dios. Fue por un pecado que la muerte entro al mundo. 2. En vista del don sobrenatural de la inmortalidad o el no morir, el hombre había de estar libre de los azotes de la vejez, enfermedad, daño, decaimiento, descomposición. Hasta esta medida, el hombre había de ser impasible, no sujeto al sufrimiento o a la influencia dañina. El hombre podía haber pasado por experiencias normales y no dañinas, como el apetito por la comida y la tendencia a dormir. La impasibilidad del hombre se perdió, con su inmortalidad, por el pecado original. 3. En el estado de inocencia, el hombre necesitaba comida; Dios le dijo a nuestros primeros padres que comieran de los frutos de los árboles del paraíso, excepto de cierto árbol. La comida siempre será un requerimiento para un hombre viviente hasta que el cuerpo sea espiritualizado en la resurrección general; entonces ya no habrá necesidad del sustento del cuerpo. 4. La Escritura indica que el hombre caído puede ganarse la inmortalidad nuevamente por comer del árbol de la vida. Pero esta no hubiera sido una inmortalidad absoluta como la que perdió el hombre. El árbol de la vida hubiera rejuvenecido al hombre, pero no le hubiera dado al hombre juventud permanente y perfección sin envejecimiento; se hubiera tenido que comer repetidas veces; salvaría al hombre de la vejez, pero la edad seguiría afectándolo. |